La batalla de Tebas

La batalla de Tebas – Egipto contra los Hicsos – (Naguib Mahfuz)

La acción tiene lugar en el siglo XVI a.C., una época en que los Egipto era dominado por los Hicsos. Tras una terrible revuelta del pueblo egipcio contra el invasor, Sekenenre  —legítimo emperador egipcio, pero con el cargo de mero gobernador a merced de  Apofis, rey de los Hicsos—  muere,  y su familia se ve obligada a huir a Nubia. Diez años después, Ahmose, el joven nieto de Sekenenre, logra obtener un salvoconducto de entrada libre en Egipto expedido por el propio Apofis, quien le cree un rico comerciante. Ahmose pretende reclutar un ejército de egipcios fieles a su causa, introducirlo clandestinamente en Nubia y declarar la guerra a los Hicsos. Mientras lleva a cabo esta misión, conoce a la bellísima princesa Ameniridis, hija de Apofis, y se enamora apasionadamente de ella, aunque es consciente de que el rey Hicso jamás entregará a su hija al enemigo.

Su vida

Su vida – (Santa Teresa de Jesús)

Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada nació en Avila en 1515. De familia noble,  aunque humilde, era aún muy niña cuando las lecturas de vidas de santos y libros de caballerías despertaron en ella su entusiasmo por los hechos heroicos. Ingresada en el Convento de la Encarnación en su ciudad natal, bien pronto comenzó a sufrir en su salud el rigor de la clausura; no obstante, fundó un convento de Carmelitas Descalzas, restableciendo la austeridad que anteriormente tenía la Orden. Esto le ocasionó grandes contrariedades, y en constantes luchas recorrió los caminos de España multiplicando los conventos, que aún hoy día siguen su espíritu y su regla.

Fray Luis de León, que hizo imprimir los escritos de la Santa, decía de ellos: “Siempre que los leo me admiro de nuevo, y en muchas partes de ellos me parece que no es ingenio de hombre el que oigo“. Queda un retrato de ella, debido al pincel de Juan de Miseris, y que se dejó pintar, aunque no gustaba de esa vanidad, porque se lo ordenó el padre Gracián, provincial de la Orden, no sin exclamar al ver el retrato: “¡Dios te lo perdone, Fray Juan, que ya que me pintaste, me has pintado fea y legañosa!“.

Dotada de gran imaginación poética, escribió con donaire una serie de libros, siendo el más celebrado “Las Moradas; esta obra que ha sido traducida a todos los idiomas, fue escrita cuando contaba sesenta y dos años y se debatía en sus mayores luchas, sin que se vea en ella cansancio o amargura: antes al contrario, se advierte la santa alegría, lozanía y pureza de estilo que tiene toda su obra. Entre otras obras escribió el libro de “Su Vida“. La Santa Madre murió en Alba de Tormes en 1582.

Farsa

Farsa – (Juan Goyanarte)

Después de “Lago Argentino, y luego de la presencia de obras intermedias como “La quemazón, “Fin de semana, “Campos de hierro, “Kilómetro 25… era de esperar la realización de otra obra de gran envergadura y de alcances universales como es aquella obra, ya clásica de la literatura argentina. La espera está satisfecha.

Farsa es el escenario y son los personajes de un drama íntimamente americano, de nuestra actual América: la realidad social ha cobrado tal grado de cosa insólita (en decadencia y, por contraste, en altura), que se confunde con trazos de leyenda, y la leyenda es aprovechada con un sentido económico tal, que desfigura el rostro de la belleza. Probos o traidores, decentes o luctuosos, constructores o asesinos: los personajes enfrentan el rostro impasible del drama, que es general. Y el amor, al caer sobre ellos con una fuerza desencadenada, se parece a un alud de corrupción, de miseria y de pena.

¿En dónde cabía semejante acción? En América, en la América al mismo tiempo blanca, indígena y mestiza. No valía la pena aludir a determinado país. Sin pecar de exagerados, acertarán aquellos que descubran en el país de Farsa una síntesis de las realidades nacionales de este Continente.

Juan Goyanarte ha dado tiempo y constancia a su obra, es decir, a las necesidades de su oficio; pero además ha ido más allá y, en el sitio de la desgracia o de la desventura, ha puesto la crítica, y en el de la crítica ha colocado la piedad, y en el de la piedad ha hecho erguirse la esperanza. Con mucho menos son saludadas hoy novelas de aquí y de allá. Su estilo eminentemente claro, porfiadamente claro, de una claridad que obliga a veces a cubrirse los ojos por el resplandor de los caracteres, las situaciones y los desenlaces, era el justo, el que se imponía. Lejos de las novedades puramente formales que tanto hacen en favor de nuestro engatusamiento, Juan Goyanarte ha obtenido, en esta Farsa llamada a perdurar en el recuerdo y en el entusiasmo de todos cuantos se asomen a ella, una exposición de tan diáfana sencillez, de tan ilustre naturalidad, que ahorra al lector el obstáculo de las palabras para imbuirlo de una vez por todas en el océano de las pasiones al rojo.

La fiel infantería

La fiel infantería – (Rafael García Serrano)

Rafael García Serrano le debemos, sin duda, una de las novelas más sinceras de cuantas se han escrito sobre la Guerra Civil española de 1936. Importa, y mucho, el destacar el suave realismo que el autor expone y, especialmente, la espontaneidad de la narración. No hay, a nuestro parecer, un solo personaje que destaque sobre otro. Se trata de todo un pueblo que vive su más dramática epopeya. Epopeya, innecesario es el indicarlo, aceptada con sugestiva resignación y magnífico espíritu humanitario.

El acierto principal del autor de estas páginas reside, ante todo, en no haber reprimido los detalles de alegría que, efectivamente, dentro del propio dolor se producen. Por eso, justamente, estamos en presencia de uno de los pocos libros  —sobre la contienda de 1936—  que, quiérase o no, perdurarán a través del tiempo: lo humano, lo rigurosamente auténtico, y lo noble, como es bien sabido, permanecen siempre.

Existen, además, razones de mucho peso que avalan el éxito literario de “La fiel infantería“. García Serrano, independientemente de poseer una rara habilidad constructiva, nos ofreció una de las más conseguidas muestras de lo que se ha dado en llamar “El realismo“. El autor, conjuntamente con otros escritores de su generación, contribuyó al milagro de que, en España, luego de no pocos años, literatura y realidad comenzasen a recordar. He aquí, pues, la raíz de no pocos problemas…

La fiel infantería” inicia una nueva singladura. Una singladura que, para unos, significará nostalgias y, para otros, el asomarse a la contemplación de una hora de España que debe evocarse con todo respeto y serenidad. Digamos finalmente, que, sobre las páginas de “La fiel infantería“, campea una eterna primavera. Inmejorable recuerdo, ciertamente, para todos los que fueron sus heroicos protagonistas. 

La risa y el llanto

La risa y el llanto – (Helmuth Plessner)

Sobre la risa se ha escrito mucho; sobre el llanto, poco. El tema “risa y llanto” es una excepción. Esta asimétrica repartición de intereses en una relación evidentemente simétrica de fenómenos que tiene tradicionales razones. No ha sido la risa, ni tampoco el llanto, lo que ha estado en discusión, sino su motivo; no la forma de expresión en su extrañeza junto a otras formas de expresión del lenguaje, de los gestos y ademanes, sino su ocasión.

La antropología filosófica de Helmuth Plessner merece actualmente una atención renovada. Su concepto de alma y cuerpo, caracterizada por esta posición excéntrica, la identidad humana es especialmente compleja: el hombre se relaciona tanto con el mundo externo como con el interno. Sólo en esa no coincidencia y distancia consigo mismo, puede verse el hombre a sí mismo y su situación en el mundo. El presente libro desarrolla esta concepción, hallando para ella una fecunda aplicación práctica. La risa y el llanto forman parte de las posibilidades miméticas del hombre ante los desafíos que le plantea su condición excéntrica. El análisis de sus opuestas formas expresivas revela ambos fenómenos como respuestas a situaciones límite del comportamiento humano. 

El número de la bestia

El número de la bestia – (Robert A. Heinlein)

El famoso “número de la Bestia”, el 666, no significa seiscientos sesenta y seis, sino seis elevado a la sexta potencia y vuelto a elevar a la sexta potencia, y refleja el número de universos posibles. Este es el tema de la nueva e importante novela de Robert A. Heinlein, el autor de ciencia-ficción más galardonado de todos los tiempos, que ha obtenido hasta ahora cuatro Premios Hugo. El número de la bestia es uno de los libros menos conocidos de Heinlein, debido quizá a su argumento, algo alejado de los temas más habituales dentro de su obra literaria dedicada a la ciencia ficción y que se centra en numerosos saltos a través de distintos universos y dimensiones.

Vector

Vector – (Robin Cook)

En Nueva York, un emigrado ruso se dedica a producir armas bacteriológicas en su tiempo libre. Un grupo paramilitar de ideología fascista está dispuesto a utilizarlas en un salvaje atentado. Los tranquilos paseantes de Central Park ignoran que está a punto de producirse una catástrofe de consecuencias pavorosas. Sólo los patólogos forenses Jack Stapleton y Laurie Montgomery  –también protagonistas del anterior éxito del autor, Cromosoma 6—  disponen de imprecisas pistas que podrían conducir a evitar lo que parece inevitable. Pero para conseguirlo no sólo deberán confiar en el azar, sino también arriesgar su propia vida y la miles de personas inocentes…

Vector, un thriller de ritmo frenético y tensión espeluznante, Robin Cook aborda un tema de preocupante actualidad: el descontrol que existe sobre los secretos militares de la URSS y la terrible amenaza que representan las armas bacteriológicas. Y lo hace con una acabada muestra de su inimitable maestría narrativa.

Las cenizas de Ángela

Las cenizas de Ángela – (Frank McCourt)

Cuando recuerdo mi infancia, me pregunto cómo pude sobrevivir siquiera. Fue una infancia desgraciada, se entiende: las infancias felices no merecen que les prestemos atención. La infancia desgraciada irlandesa es peor que la infancia desgraciada corriente, y la infancia desgraciada irlandesa católica es peor todavía.

Así comienzan las memorias luminosas de Frank McCourt, que nació en Brooklyn en la época de la Depresión, hijo de padres recién llegados de Irlanda como inmigrantes, y se crió en los suburbios de Limerick, Irlanda. La madre de Frank, Ángela, no tiene dinero para dar de comer a sus hijos porque el padre de Frank, Malachy, rara vez trabaja, y cuando trabaja se bebe su sueldo.

Las cenizas de Ángela está empapado en todas sus páginas del asombroso humor y compasión de Frank McCourt. Es sorprendente que el autor haya vivido para contarlo. Que haya podido crear, a partir de esa miseria y esa pobreza, una obra maestra impecable es pura y simplemente milagroso. Una obra extraordinaria en todos los sentidos. El autor recupera mágicamente el amor, la dignidad y el humor de una infancia marcada por el hambre, la muerte y el dolor.