Archivos de la categoría Cómics

Los cómics del franquismo

Los cómics del franquismo – (Salvador Vázquez de Parga)

Partiendo de la idea de que el cómic, como producto de una sociedad, es también reflejo de la ideología de ésta, el presente libro penetra en el examen de los cómics más representativos producidos en España durante el período franquista para extraer de ellos un significado oculto. El Capitán Trueno, El Coyote, Roberto Alcázar y Pedrín, junto con Carpanta, Las hermanas Gilda o Topolino, van desfilando, entre otros muchos inolvidables personajes, por las páginas de “Los cómics del franquismo“, tratados con una fina ironía y un hondo sentido del humor. Los cómics del franquismo resulta así no sólo un valioso estudio útil para los aficionados al tema, sino sobre todo, para el gran público, un intento de acercamiento al verdadero sentido del cómic como medio válido de expresión artística e ideológica, y un recuerdo nostálgico del mundo fantástico de la adolescencia.

La afición de Salvador Vázquez de Parga por el cómic proviene de su infancia. Creció al compás de las aventuras de Cuto, El Coyote, y El Guerrero del Antifaz, pero ello no le impidió seguir los estudios jurídicos que fundamentan su actual profesión. Su madurez no supuso, como suele ocurrir, un despectivo apartamiento del cómic, sino al contrario, una mayor comprensión del mismo como Arte y como medio de Comunicación, que le han llevado a estudiarlo y a investigarlo desde diversos puntos de vista y a reunir una importante colección gráfica. La novela popular, la novela negra y naturalmente el Cómic han sido los temas de sus colaboraciones en varias revistas. Los cómics del franquismo es su primer libro, y prepara actualmente una historia del cómic europeo.

El Arte de la Contemplación

El arte de la contemplacion

El Arte de la Contemplación – (Alan Watts)

Alan Watts ha sido durante más de veinte años el mejor intérprete de las filosofías orientales en el mundo occidental. Desde que escribió “El Camino del Zen“, millones de personas se han enriquecido a través de sus propuestas en forma de libros, conferencias y todos los medios de comunicación.

Nacido en Canterbuty, en 1915, Alan Watts llegó a Estados Unidos en 1938. Allí obtuvo la licenciatura de teología y el doctorado en la Universidad de Vermont, en reconocimiento a su trabajo en religión comparada. Watts ha escrito unos veinticinco libros, con una personal filosofía, compartida con especial alegría y candor por sus lectores de todo el mundo, presentando un modelo de individualidad y autoexpresión que pocos de sus contemporáneos pueden igualar. Su vida y obra reflejan una aventura sorprendente: fue editor, pastor anglicano, decano, locutor, y autor-conferenciante; fascinado por la cocina, la caligrafía, la canción y la danza, realizó la serie “Sabiduría oriental y vida moderna” para la TV. estadounidense y colaboró como especialista en muchos institutos psiquiátricos y hospitales. En la actualidad se le considera como uno de los grandes integradores de filosofías, especialmente sobre la aplicación de la religión de la no-religión: el Zen. Alan Watts murió en Sausalito en 1973. El artículo sobre la meditación procede de una serie -“La esencia de A. Watts“- de pequeños libros que su esposa Mary Jane ha editado transcribiendo conferencias videograbadas que su hijo Mark filmó en los últimos años de su vida.

El exceso de comunicación verbal es la enfermedad característica de occidente

El arte de meditar es un camino para conectar con la realidad. La razón para meditar es que la gente más civilizada está fuera de la realidad. Confunden el mundo tal como es con el mundo que ellos piensan que es. Hablan acerca de él, y lo describen.

Tenemos por un lado el mundo real, y por el otro el sistema de símbolos alrededor de este mundo que tenemos en nuestra mente. Hay muchos símbolos útiles; toda la civilización depende de ellos. Pero como en todas las buenas cosas hay sus ventajas y desventajas, y la principal desventaja de los símbolos es que los confundimos con la realidad, de la misma manera que confundimos el dinero con la actual riqueza y nuestros propios nombres, ideas e imágenes, con nosotros mismos…