Archivos de la categoría Política

El tiempo del desprecio

El tiempo del desprecio – (André Malraux)

André Malraux pudo no haber escrito más que este libro, más que este título, que es un libro por sí sólo, para ganar de esa manera un lugar en la historia literaria contemporánea.

Malraux es un escritor, un hombre, una conciencia lúcida, un poeta ardiente, un hombre de acción y de lucha, que sabe que la palabra puede más que las balas, pero que en ciertas oportunidades las balas se encargan de rubricar aquello que las palabras gritan. Es escritor y combatiente, poeta y político. Está siempre en los puestos de lucha: en Teruel y en África del Norte, en una imprenta y en un ministerio, en el maquis y en los cielos cruzados de aviones enemigos.

Este libro suyo fué la profecía de Daniel, el grito desesperado de Catón, la angustia de una conciencia llena de amor ante un mundo que asistía con un egoísmo horroroso y suicida a su propia desintegración. Este libro gritó, cuando fué necesario, lo que era el mundo canalla del nazismo. Aun sigue gritando lo que podría llegar a ser el mundo incierto, confuso, triste y enfermo de hoy, si se permite brotar la raíz más pequeña del nazi más insignificante en la zona más alejada y desconocida del mundo.

Este es un libro que sigue acusando a los muertos, pero que no quisiera ya acusar a ningún otro ser humano por los tiempos de los tiempos.

Crónicas prohibidas

Crónicas prohibidas – (Pedro Monzón)

El libro que tiene delante ha sido precedido por una campaña detractora y en otros tiempos habría terminado en la hoguera antes de ver la luz.

Se ha dicho que era un libro cruel, mordaz, despiadado, cuando en realidad sólo es un juego literario, divertido, metafórico, festivo, tal vez punzante e hiriente en algunos pasajes, pero con heridas superficiales de pronóstico menos grave.

Se trata de 79 retratos con figura, de 79 caricaturas literarias de nuestro entorno, de nuestro “ahora mismo” albacetense. Son 79 semblanzas de personajes que bajo el prisma del autor tratan de reflejar la verdad y el camelo de una etapa de nuestra provinciana historia. Tal vez lo más sobresaliente del libro sea su estilo fluido, ese buscar símiles, esa intuición presta a poner ejemplos siempre clarificadores de lo que el autor quiere expresar.

El libro “se encuentra a caballo entre el barroquismo decadente, el realismo social y la clandestinidad“, y nace o parece ser que fue creado para divertir y hacer pensar por partes iguales. Don José S. Serna que se disculpó y que prefirió “guardar la ropa“, cuando se le encargó la confección del prólogo, habla de este libro como de algo prohibido y pone el ejemplo comparativo de los toros en puntas y los trapecistas sin red. 

Quienes son los “amigos del pueblo” y cómo luchan contra los socialdemócratas

Quienes son los “amigos del pueblo” y cómo luchan contra los socialdemócratas – (Lenin) – Ediciones en lenguas extranjeras – (Pekín)

Los dioses de sí mismos

Los dioses de sí mismos – (J. J. Armas Marcelo)

Los ya míticos acontecimientos del Mayo Francés de 1968, también tuvieron un importante eco en España, sobre todo en Madrid, y especialmente en sus medios universitarios. En tales medios J. J. Armas Marcelo inicia “Los dioses de sí mismos“, novela que, sinfonicamente estructurada en trece partes, es al mismo tiempo una grandísima obra de arte literario y una rememoración meditativa, vivaz e incluso combativa, de lo que ha sido la vida social y política española de estos últimos veinte años.

Un grupo de estudiantes, ya al final de sus carreras, juegan fuerte en la lucha contra el franquismo, y lo hacen desde radicales posiciones de izquierdas. Su acción, entusiasta y peligrosa, corre pareja con la actividad menos agitada y más calculada, propia de políticos en la semiclandestinidad. Los hechos, que se sucederán con auténtica aceleración histórica a partir del asesinato de Carrero Blanco, irán modificando las vidas, el pensamiento político y las apetencias sociales de unos “dioses de sí mismos” que, por lo menos en parte, vienen a ser el símbolo de españoles comprometidos con determinadas ideologías que a unos les habran perjudicado y a otros les habran llevado a un poder ni fácil de ejercer ni exento de contradicciones. J. J. Armas Marcelo ha conseguido una obra poseedora de gran empaque narrativo, muy singular y sólida como relato de ficción, y también como texto que asume con todo éxito el riesgo de presentar como Historia una actualidad viva.

El racismo

El racismo – (François de Fontette)

La palabra racismo tiene un empleo tan corriente en nuestros días que a muchos les sorprendería comprobar que se trata en realidad de un neologismo. Es bastante instructivo seguir la introducción del término y la evolución de su definición en el “Petit Larousse Illustré” que parece un fiel reflejo de la aceptación de una palabra en el lenguaje, y que comporta una edición nueva cada año. ¡”Racismo” no aparece hasta… 1946! La definición es breve: “Teoría que persigue fijar la pureza de ciertas razas“; cambia en 1948 para convertirse en “Teoría que que tiende a preservar la pureza de la raza en una nación“; esta definición es inamovible hasta 1960, que es cuando se transforma y se precisa, siendo entonces el “sistema que afirma la superioridad de un grupo racial sobre los otros, preconizando, en particular, la separación de estos últimos en el interior de un país (segregación racial)”, y en 1966 se le añadirá “apuntando incluso al exterminio de una minoría (racismo antisemita de los nazis)”; tal es la definición que se vuelve a encontrar todavía en la edición de 1975. Más adelante hubo otras especificaciones definitorias hasta nuestros días.

Deberíamos sorprendernos de la importancia que muchos conceden actualmente a las particularidades, y ello sin ninguna duda en nombre del antirracismo, pero sin que adviertan que el simple hecho de realzar excesivamente las diferencias es, justamente, el enfoque que está en el origen del racismo. Indudablemente es esencial que se respete al prójimo y se sepan aceptar sus diferencias. Pero fundamentar su inserción en la comunidad humana teniendo únicamente en cuenta lo que separa, en detrimento de lo que une, sería una paradoja.

La “negritud“, el folklore bretón, o las peculiaridades corsas, deben respetarse porque tanto los negros como los bretones, o los corsos, tienen en común la naturaleza humana. El pensamiento antiguo, la tradición judeocristiana, y la filosofía del Siglo de las Luces, coinciden aquí en un humanismo que en casi todo el mundo ha sido singularmente criticado en la segunda mitad del presente siglo. La fría tecnocracia que trata al hombre como si se tratase de una hormiga, no demuestra hacia él mucho más aprecio del que le concedía el racismo hitleriano. Si todo estuviese permitido, si no existiesen ya ni el bien ni el mal, ¿en nombre de qué se iba a resistir a la tentación racista?