Archivos de la categoría Guerra Civil

El otro árbol de Guernica

El otro árbol de Guernica – (Luis de Castresana)

Esta es la historia de un grupo de niños vizcaínos que fueron evacuados al extranjero durante la guerra y que después de varias vicisitudes acabaron encontrándose y compartiendo un destino común en un edificio de la Chaussée d’Alsemberg, en Bruselas, donde permanecieron hasta finales de 1939. La acción se inicia cuando la primera expedición organizada por el gobierno de Euzkadi sale del Ayuntamiento de Bilbao y concluye cuando los niños de las diversas expediciones regresan, casi tres años después, a la estación de Achuri.

Aunque la mayor parte del relato transcurre físicamente en el extranjero, “El otro árbol de Guernica” es, en esencia, una novela de esperanza española y una declaración de amor a Vizcaya; una Vizcaya entrañable, evocada y sensibilizada por la lejanía, la guerra y la añoranza, y que adquiere en el desarrollo argumental la dimensión de protagonista.

La fiel infantería

La fiel infantería – (Rafael García Serrano)

Rafael García Serrano le debemos, sin duda, una de las novelas más sinceras de cuantas se han escrito sobre la Guerra Civil española de 1936. Importa, y mucho, el destacar el suave realismo que el autor expone y, especialmente, la espontaneidad de la narración. No hay, a nuestro parecer, un solo personaje que destaque sobre otro. Se trata de todo un pueblo que vive su más dramática epopeya. Epopeya, innecesario es el indicarlo, aceptada con sugestiva resignación y magnífico espíritu humanitario.

El acierto principal del autor de estas páginas reside, ante todo, en no haber reprimido los detalles de alegría que, efectivamente, dentro del propio dolor se producen. Por eso, justamente, estamos en presencia de uno de los pocos libros  —sobre la contienda de 1936—  que, quiérase o no, perdurarán a través del tiempo: lo humano, lo rigurosamente auténtico, y lo noble, como es bien sabido, permanecen siempre.

Existen, además, razones de mucho peso que avalan el éxito literario de “La fiel infantería“. García Serrano, independientemente de poseer una rara habilidad constructiva, nos ofreció una de las más conseguidas muestras de lo que se ha dado en llamar “El realismo“. El autor, conjuntamente con otros escritores de su generación, contribuyó al milagro de que, en España, luego de no pocos años, literatura y realidad comenzasen a recordar. He aquí, pues, la raíz de no pocos problemas…

La fiel infantería” inicia una nueva singladura. Una singladura que, para unos, significará nostalgias y, para otros, el asomarse a la contemplación de una hora de España que debe evocarse con todo respeto y serenidad. Digamos finalmente, que, sobre las páginas de “La fiel infantería“, campea una eterna primavera. Inmejorable recuerdo, ciertamente, para todos los que fueron sus heroicos protagonistas. 

Los servicios de espionaje en la Guerra Civil de España

Los servicios de espionaje en la Guerra Civil de España 36-39 – (Armando Paz)

Este libro es uno de los diez que se clasificaron para el Premio Larra del año 1976 en la serie “Memorias de la Guerra Civil Española“. De su publicación se ha hecho cargo Editorial San Martín, no sólo por su dedicación preferente a literatura militar actual, sino también a la producción creciente de autores sobre la Guerra Civil española de 1936-1939, en todas sus facetas.

Editorial San Martín ha acogido ya un libro del mismo autor, que firma con seudónimo; y debe añadir por su cuenta que la índole del título que define este libro merece atención especial porque es cuestión poco divulgada aún, y que ahora ya, después de cuarenta años del planteamiento de aquella guerra, ha pasado el sentido de los “secretos” y puede comenzar ya el relato de hazañas y misiones que fueron tan peligrosas como útiles; que en gran parte contribuyeron silenciosamente al fin victorioso de un conflicto entre españoles que tuvo en la segunda República su origen fundamental.

Quedan aún inéditas muchas actuaciones de las organizaciones que no figuran todavía, pero suficientes para producir otra publicación semejante. Finalmente, el autor anónimo afirma la absoluta veracidad de cuanto en este primer libro va a leer o recordar el lector.

La mujer en la lucha social

La mujer en la lucha social

La mujer en la lucha social y en la guerra civil española – (Lola Iturbe)

¿Por qué la mujer jugó un papel tan importante en la guerra civil de España? Esa es la pregunta que pretende esclarecer Lola Iturbe, y para ello, nos traza una historia de la mujer y la lucha hacia su emancipación.

Con carácter enciclopédico, recoge la biografía de aquellas que marcaron un hito en esa lucha social, intentando rescatar del olvido, aunque sea sólo por su nombre, a todas las mujeres que decidieron romper con el rol tradicional que les reservaba la sociedad.

La mujer en la lucha social y en la guerra civil española, a pesar de los años pasados desde su primera edición, no ha perdido su importancia como documento histórico de homenaje a la mujer en la revolución social. 

Homenaje a Cataluña

Homenaje a Cataluña

Homenaje a Cataluña – (George Orwell)

Cuando en Julio de 1936 se produce el levantamiento armado fascista contra la República española, George Orwell decide viajar a España para trabajar inicialmente como periodista: pero las circunstancias le llevarían a enrolarse en las milicias del POUM. Como miliciano luchará en el frente de Aragón y será gravemente herido en la garganta, toma parte en los sucesos de Mayo del 37 en Barcelona: y, como sus compañeros del POUM, sufrirá persecución por parte de los estalinistas del PSUC y se verá obligado a huir de España, atravesando la frontera como simple turista. En 1938, cuando aún no había llegado a su fin la Guerra Civil, escribe “Homenaje a Cataluña“, donde relata sus experiencias en la Revolución española.

“De hecho, lo que había ocurrido en España no era una mera Guerra Civil, sino el comienzo de una Revolución. Esta es la situación que la prensa antifascista fuera de España ha tratado especialmente de ocultar. Toda la lucha fue reducida a una cuestión de “fascismo frente a democracia“, y el aspecto revolucionario se silenció hasta donde fue posible.”

“Las milicias de trabajadores, basadas en los sindicatos y compuestas por hombres de opiniones políticas más o menos iguales, originaban la concentración del sentimiento más revolucionario del país y lo canalizaban en un sentido determinado. Yo estaba integrando, más o menos por azar, la única comunidad de Europa occidental donde la conciencia revolucionaria y el “rechazo del capitalismo” eran más normales que su contrario.”

“En Aragón se estaba entre decenas de miles de personas de origen proletario en su mayoría, todas las cuales vivían y se trataban en términos de igualdad. En teoría era una igualdad perfecta, y en la práctica no estaba muy lejos de serlo. En algunos aspectos, se experimentaba un pregusto de socialismo. Desde luego, semejante estado de cosas no podía durar. Era sólo una fase temporal y local en un juego gigantesco que se desarrollaba en toda la superficie de la tierra. Sin embargo, duró lo bastante como para influir sobre todo aquel que lo experimentaba”

La Esperanza

La esperanza

La Esperanza – (André Malraux)

Como si no le costara esfuerzo, alcanza una épica de sencilla grandeza. Los acontecimientos le han ayudado mucho, sin duda“, dijo André Gide a Malraux tras la lectura de esta colosal novela, magnífico retablo de personajes y episodios que desvela tras el vértigo de la aventura,  la preocupación por el sinsentido de la guerra.

Novelista, arqueólogo, teórico del arte, activista político y funcionario público francés, André Malraux (1901-1976) supo unir en un todo indisoluble y complejo su vida, su obra y sus convicciones. Sus experiencias como piloto de un escuadrón republicano fueron la base de “La Esperanza (1938)”, una de sus novelas más famosas junto con “La condición humana (1933)”

El libro narra las gestas realizadas durante el primer año de la guerra civil española hasta los primeros meses del 37, cuando, según la tesis de su autor, todavía quedaba esperanza para las tropas y el régimen republicanos. Situada en la guerra civil española, y con una fuerte carga autobiográfica, ha pasado a la historia como uno de los mayores exponentes de la narrativa de André Malraux y como la mejor novela sobre esa guerra fratricida. Escrita en 1937, he aquí el testimonio del gran escritor francés sobre la guerra civil española, en la que tomó parte como jefe de una escuadrilla de aviadores. Literatura e historia, pasión ideológica y penetrante mirada de gran humanista, que él mismo se ocupó de llevar a la gran pantalla en una obra de culto, Sierra de Teruel.

Franco

Franco

Franco – Autoritarismo y Poder Personal – (Juan Pablo Fusi)

La dificultad final que se presenta al escribir acerca de Franco es separar entre la persona y el régimen… La tarea no es sencilla. Además de un concienzudo estudio, requiere objetividad, sensibilidad, imaginación y, quizá lo más importante, valentía…

No cabe ninguna duda de que Juan Pablo Fusi posee todas estas cualidades… Quedará como una valiosa introducción a la carrera política del hombre que dominó España durante más tiempo que ningún otro.

Franco – Autoritarismo y Poder Personal (1985), va más allá del mero ensayo biográfico. Con el mayor distanciamiento posible, en busca de la objetividad, analiza la personalidad de Franco y los efectos que sus convicciones, su concepción del Estado, sus ideas sobre abstracciones como unidad, orden o autoridad, ejercieron sobre el país durante el largo período en que detentó el poder. Como señala en el prólogo Edward Malefakis, catedrático de Historia Contemporánea de la universidad de Columbia, el libro es accesible a todo el mundo gracias a su excelente estructura y clara exposición.

La Guerra Militar 3

La guerra militar 3

La Guerra Militar 3 – La guerra en el norte

(Manuel Tuñón de Lara Gabriel CardonaJose Luis Alcofar)

Las batallas del Jarama y Guadalajara convencieron a Franco de que empecinarse en la lucha por Madrid no sólo costaría ríos de sangre, sino que alargaría indefinidamente la guerra. El bando sublevado buscó un nuevo objetivo y el frente Norte se ofreció como el mejor escenario para asestar un duro golpe a la República.

Con la toma de Vizcaya, Santander y Asturias no sólo eliminaría un territorio que estaba entreteniendo cuantiosas fuerzas, sino que obtendría importantes recursos humanos y económicos. La República trató de paralizar aquella campaña con fuertes contraataques en Alcubierre, La Granja, Teruel, Huesca, Brunete,… pero nada pudo parar la ofensiva que terminaba en octubre con el frente Norte.

La República, tratando de impedir que Franco volviera a tomar la iniciativa, atacó Teruel en diciembre de 1937, apoderándose de la ciudad el 7 de enero de 1938.

La Guerra Militar 4

La guerra militar 4

La Guerra Militar 4 – El Frente de Aragón – (Ramón Salas Larrazábal y Gabriel Cardona)

Tras el verano de 1937, el Ejército franquista, con la ruptura de la zona republicana y el cerco a Cataluña, pudo volcar su capacidad ofensiva sobre puntos vitales del dispositivo bélico y económico de la República. Ni la reorganización del Ejército Popular, ni los esfuerzos de Prieto, Miaja y Rojo consiguieron invertir el curso del conflicto que tuvo en la ofensiva republicana en Teruel y en los duros combates de Alfambra algunos de sus episodios más dramáticos.

La llegada de las tropas franquistas al mar y el corte en dos de la zona republicana provocó en el frente del Ebro la última gran reacción militar del Gobierno presidido por Negrín. En cuatro meses de lucha encarnizada y con miles de muertos por ambos bandos, la batalla del Ebro dio la puntilla a las últimas esperanzas republicanas. Su desenlace, al finalizar 1938, precipitaría la caída de Cataluña.

Memento mori

Memento mori

Memento mori – (Antonio  Rabinad)

Escrita entre 1976 y 1980 podría considerarse, entre muchas cosas, como el canto del cisne de lo que Gonzalo Sobejano llamó en su día la novela estructural: en la órbita de Luis Martín SantosJuan Goytisolo y Juan Marsé, su autor, injustamente olvidado por la historia oficial de nuestra literatura durante muchos años, no sólo lleva sus postulados hasta el límite, a través de una escritura obsesiva y minuciosa, sino que además los reconvierte en otra cosa, algo así como el acta de defunción de lo que una vez fue una narrativa arriesgada y experimental, pero también directa, torrencial y tumultuosa.

Al final siempre volvemos a los romanos. Eso dice el náufrago mientras mira a lo lejos, a un tiempo que se me escapa. Memento mori. Cuando un general triunfaba en una batalla era preceptivo que desfilara por las calles de Roma para recibir los vítores del pueblo, pero cuenta la leyenda que durante el trayecto un esclavo le recordaba, para que el éxito no se le subiera a la cabeza, la fugacidad de la vida y que, al fin y al cabo, somos una gota de agua en el océano. No olvides que eres mortal, le repetía machaconamente, memento mori.

Antonio Rabinad empezó a escribir esta novela en 1976. Tenía 49 años y serias dificultades para sacar adelante a su familia por culpa, según él, de un “pequeño canalla” que le había dejado en el paro. A ese individuo hay que agradecerle que fuera, aunque indirectamente, responsable de la gestación del que algunos consideran el mejor libro sobre la guerra y la posguerra en Barcelona.

El náufrago recuerda a sus “pequeños canallas” particulares, gente que intentó joderle la vida –en vano, aunque sí consiguieron que durmiera mal algunas noches– con la coartada de un trabajo que agitaban sobre su cabeza como una espada de Damocles. Qué habrá sido de ellos, se pregunta. Se creían brillantes, importantes, atractivos y, sobre todo, poderosos, y tal vez lo fueran, pero ante todo eran mortales (aunque eso ningún sirviente se hubiera atrevido a recordárselo). Me habla de un sádico que disfrutaba al despedir a la gente, que paladeada cada uno de los segundos que duraba la perorata, siempre la misma, que dirigía a sus víctimas, futuros parados, y de varios inútiles que llegaron a directores gracias a la táctica, letal para sus empresas, de rodearse de tipos todavía más inútiles que ellos. Y se detiene en un cuarteto que llama, con sorna, “el equipo médico habitual”, que cambiaba en bloque de puesto de trabajo en función de cómo soplara el viento de sus influencias (ahora se dice “contactos”) e intereses. El modus operandi del grupo partía siempre de la preterición de los trabajadores que ya estaban ahí antes de que ellos llegaran. Que fueran eficaces o no era lo de menos. No se enfrentaban a ellos, ni siquiera les dirigían la palabra; simplemente los enfocaban como a través de una mirilla al tiempo que contrataban a otros, muchas veces jóvenes y necesitados, siempre maleables y sumisos, que hacían el trabajo sucio de disparar con la ingenuidad (y la estulticia) de quien cree a pie juntillas que ha descubierto la pólvora. Todos somos mortales, repite el náufrago.