Archivos de la categoría Crítica

Crímenes contra el planeta

Crímenes contra el planeta – (Ross Gelbspan)

Hemos gestionado este planeta sin el menor respeto hacia la vida y nos hallamos en el umbral de una catástrofe de dimensiones bíblicas. El cambio climático ha dejado de ser una amenaza para convertirse en un hecho irreversible y, en gran medida, inevitable. “Ni aunque se detuvieran ahora mismo todas las emisiones de gases contaminantes, cesarían de subir las temperaturas durante cerca de un siglo o dejarían de irrumpir en nuestra vida cotidiana esos fenómenos extremos, que cada vez más a menudo nos conmocionan“, asegura la comunidad científica. No pasa ya, de hecho, un solo día sin que los periódicos identifiquen nuevos signos que delatan el deterioro del entorno…

El autor de esta brillante obra pasa revista a todos ellos con una claridad diáfana al tiempo que revela ciertos hechos, por macabros, sorprendentes: “Algunos gobiernos y emporios económicos vienen organizando desde los noventa una campaña de engaño y desinformación diseñada para convencer a los políticos, la prensa y el gran público, de que el problema del cambio climático está rodeado de incertidumbre científica

El libro ha sido definido por la crítica norteamericana como “esencial“. Y esencial es, en verdad, además de sorprendente, para cuantos quieran comprender los entresijos político-económicos que rodean al fenómeno. Lo que Gelbspan denuncia es un intento de “privatización de la verdad” en el nombre del beneficio económico. “Esta variante de corrupción no es muy diferente a otros casos de falta de honestidad política. La diferencia radica en que esta vez salpica al futuro de toda nuestra civilización“, afirma. Y atentar contra la vida, sostiene este prestigioso reportero galardonado con un Pulitzer, es tomar parte en los más graves crímenes contra el planeta.

Farsa

Farsa – (Juan Goyanarte)

Después de “Lago Argentino, y luego de la presencia de obras intermedias como “La quemazón, “Fin de semana, “Campos de hierro, “Kilómetro 25… era de esperar la realización de otra obra de gran envergadura y de alcances universales como es aquella obra, ya clásica de la literatura argentina. La espera está satisfecha.

Farsa es el escenario y son los personajes de un drama íntimamente americano, de nuestra actual América: la realidad social ha cobrado tal grado de cosa insólita (en decadencia y, por contraste, en altura), que se confunde con trazos de leyenda, y la leyenda es aprovechada con un sentido económico tal, que desfigura el rostro de la belleza. Probos o traidores, decentes o luctuosos, constructores o asesinos: los personajes enfrentan el rostro impasible del drama, que es general. Y el amor, al caer sobre ellos con una fuerza desencadenada, se parece a un alud de corrupción, de miseria y de pena.

¿En dónde cabía semejante acción? En América, en la América al mismo tiempo blanca, indígena y mestiza. No valía la pena aludir a determinado país. Sin pecar de exagerados, acertarán aquellos que descubran en el país de Farsa una síntesis de las realidades nacionales de este Continente.

Juan Goyanarte ha dado tiempo y constancia a su obra, es decir, a las necesidades de su oficio; pero además ha ido más allá y, en el sitio de la desgracia o de la desventura, ha puesto la crítica, y en el de la crítica ha colocado la piedad, y en el de la piedad ha hecho erguirse la esperanza. Con mucho menos son saludadas hoy novelas de aquí y de allá. Su estilo eminentemente claro, porfiadamente claro, de una claridad que obliga a veces a cubrirse los ojos por el resplandor de los caracteres, las situaciones y los desenlaces, era el justo, el que se imponía. Lejos de las novedades puramente formales que tanto hacen en favor de nuestro engatusamiento, Juan Goyanarte ha obtenido, en esta Farsa llamada a perdurar en el recuerdo y en el entusiasmo de todos cuantos se asomen a ella, una exposición de tan diáfana sencillez, de tan ilustre naturalidad, que ahorra al lector el obstáculo de las palabras para imbuirlo de una vez por todas en el océano de las pasiones al rojo.

Su majestad el hambre

Su majestad el hambre – Cuentos brutales – (Ernesto Herrera)

Había frente a él una regia mesa,
toda cubierta de manjares extraños
y sangrientos como él”

La bohemia y el anarquismo conformaron el estilo feroz de Ernesto Herrera (Montevideo, 1889-1917), lástima que muriese un mes antes de cumplir veintiocho años.

Poetas, prostitutas, miserables, todos hambrientos y siempre invisibles. En las narraciones de Ernesto Herrera, la legión de los marginados abandona las sombras y se planta con orgullo ante la sociedad burguesa para desafiarla. Los sin voz tienen la palabra y, en nuestra edición, con las ilustraciones de Ana Dueñas, ahora también tienen rostro.

Publicados originalmente en Uruguay en 1910 e inéditos hasta la fecha en España, los cuentos incendiarios de “Su majestad el Hambre” nos devuelven a la necesidad de preguntarnos qué y quiénes gobiernan nuestras vidas.

Herrera pertenece a la noble categoría de los inquietos. ¡Santa inquietud, madre de las cosas! Vosotros los satisfechos, sabed que vuestra felicidad no es sino la sensación de lo que lleváis de difunto dentro de vosotros

(Rafael Barrett)

Ernesto Herrera (Montevideo – 1889-1917), nacido bajo el nombre de Nicolás Herrera Lascazes, se inició en la escritura a una edad temprana, lo que le valió el sobrenombre de “Herrerita” en el círculo de intelectuales que frecuentaba. Con ellos fundó “Bohemia: una Revista de Arte“, en la que publicó la mayor parte de sus cuentos, a menudo con el seudónimo de “Ginesillo de Pasamonte“. Firmó también poemas y crónicas, pero el mayor reconocimiento le llegó como autor de teatro con el estreno de su drama “El león ciego (1911)”, que se ha convertido en pieza de referencia en el teatro uruguayo moderno. Desde niño sufrió afecciones respiratorias, que finalmente le causaron la muerte a un mes de cumplir veintiocho años.

Raices

Raices

Raices – (Alex Haley)

Cuando Alex Haley era un niño, en Henning (Tennessee), su abuela solía contarle historias sobre su familia, hasta un antepasado que ella llamaba “el africano“. Contaba que ese hombre había vivido al otro lado del océano, cerca de lo que él llamaba “Kamby Bolongo” y que un día cuando estaba cortando un tronco en el bosque para fabricarse un tambor, fue atacado por cuatro hombres, apaleado, encadenado y arrastrado a bordo de un barco de esclavos con destino a la América Colonial.

Alex Haley creció con el recuerdo vivo de esas historias, y comenzó la búsqueda de documentación que pudiera autentificar las narraciones oídas. La investigación le ocupó durante doce años y tuvo que recorrer 800.000 kilómetros, pero al fin, descubrió no solamente el nombre de “el africano”  —Kunta Kinte—  sino también la localización precisa de Juffure, el lugar real de Gambia, en la costa Oeste de África, en la que fue prendido en 1767 a la edad de 16 años, hacinado en el Lord Ligonier hasta Maryland y vendido a un plantador de Virginia.

Así ha escrito el drama monumental de doscientos años de Kunta Kinte y las seis generaciones que vinieron tras él  —esclavos y libertos, campesinos y herreros, aserradores y encargados de coche-cama, abogados y arquitectos–,  y un escritor.

Pero Haley  ha hecho algo más que recapturar la historia de su propia familia. Ha redescubierto a un pueblo entero una rica herencia cultural que la esclavitud les arrebató, como les arrebató sus nombres y su identidad.

Comunidad teatro

Comunidad teatro

Comunidad – Teatro por Lisenio – (Jósant Ferrándiz)

Sobre la convivencia, relación y comunicación humanas

Un cura, con la crisis típica afectiva de sus treinta y tantos años, y un grupo de matrimonios, que viven juntos, afrontan su fracaso en la relación, comunicación y convivencia…

¿Cómo será la iglesia del futuro?

La confesión de un cura a una prostituta…

¿Por qué los poderosos han secuestrado el Evangelio a los marginados y explotados…?

La educación liberadora de los hijos…

La relación entre fe cristiana y compromiso por la transformación integral de la sociedad.

¿Para qué o para quiénes es el celibato de los curas, monjas y frailes…?

Un artista del mundo flotante

Un artista del mundo flotante

Un artista del mundo flotante – (Kazuo Ishiguro)

La Segunda Guerra Mundial ha terminado y Japón comienza a levantarse de entre sus cenizas. En los meses que van desde octubre de 1948 a junio de 1950  —el tiempo que media entre el comienzo de las negociaciones para casar a una hija y el matrimonio–,  Ono, un anciano pintor, recuerda su vida y reflexiona sobre su carrera artística, en un intento por comprender una realidad cada día más ajena.

No sé de ningún colega que pintara su autorretrato con absoluta honestidad“, declara Ono, y la pintura que va trazando de sí mísmo y de su época en una versión susceptible de múltiples y contradictorias interpretaciones, una trama compleja de instantes perfectos y decisiones erróneas, de heroísmos y traiciones.

Los triunfos del pasado de Ono quizá son ahora  —como insinúan sus hijas, que esconden sus cuadros—  aquello de lo que debería avergonzarse. Ono eligió abandonar las tradiciones pictóricas de sus maestros  —los pintores del mundo flotante de los barrios del placer, donde las cosas más bellas se construyen en la noche y se desvanecen en la mañana—  para dedicarse a loar un presente más heroico y menos fugaz. Y ahora el imperio militar que pintó no es más que otro mundo flotante desvanecido para siempre en la mañana del Japón “democrático” de posguerra…

Amo y admiro las novelas de Ishiguro. Para mí son un ejemplo de la mejor literatura internacional de nuestro tiempo.”

Pálida luz en las colinas

Palida luz en las colinas

Pálida luz en las colinas – (Kazuo Ishiguro)

Después del suicidio de su hija mayor, Etsuko, una japonesa de cincuenta años instalada en Inglaterra, rememora momentos de su vida. Quizá la explicación de esta tragedia familiar se encuentre agazapada en aquel Japón  de los años cincuenta que se recuperaba de las heridas de la guerra y del traumatismo de la bomba atómica…

En la memoria de Etsuko aparece  —de forma obsesiva, recurrente—  la imagen de otra mujer, Sachiko, una amiga y vecina que vivía sola con su hija Mariko. Dos personajes enigmáticos, a cuál más inquietante. La pequeña Mariko parece haber vivido una vida cruel y dolorosa experiencia, que reduce a la nada, tanto para ella como para su madre, la esperanza de una vida tranquila, lejos de las ataduras de la rígida tradición japonesa. La relación ambigua de Etsuko con Sachiko y Mariko está en el centro del enigma del libro.

¿El examen del pasado conseguirá exorcizar los demonios del presente?

Una novela elegíaca, hermosamente escrita, llena de sutileza y penetración

Su mundo es implacable y tembloroso, henchido de los gritos y de la furia de nuestro siglo

Carne apaleada

Carne apaleada

Carne apaleada – (Inés Palou)

Inés nació en una familia de clase media que le pago sus estudios. Desempeño diversos oficios, hasta que, siendo responsable en parte de la marcha financiera de una empresa, se vio envuelta en problemas fiscales. Para salir del paso recurrió a metodos que la justicia considera delictivos, por lo cual pasó una larga temporada en la carcel, en Barcelona. Allí comenzaría también el terrible túnel de humillaciones y rebeldía del que solo salió con el suicidio en 1975.

No sabemos muy bien si su experiencia carcelaria cambió para mal la forma de ser de Inés Palou (Agramunt, Lérida, 1923 – Gelida, Barcelona, 1975) o si, por el contrario, eligió el delito como forma de vida con anterioridad. En cualquier caso, su primera novela, Carne apaleada, es, o pretende ser, una autobiografía exculpatoria. Sobre su biografía real algo nos dicen los textos que acompañan a la edición de sus obras: Nació en una familia de clase media que pudo pagarle estudios de Comercio y Peritaje Mercantil.  Pasó una larga temporada en la cárcel de mujeres de Barcelona. Allí comenzó a escribir. 

La metamorfosis y otros relatos

La metamorfosis y otros relatos

La metamorfosis y otros relatos – (Franz Kafka)

Un hombre despierta una mañana convertido en un monstruo insecto. Alegoría del sometimiento del individuo por la sociedad, símbolo del absurdo y la crueldad de la vida cotidiana, La metamorfosis y los relatos que integran este volumen han cambiado para siempre nuestra manera de percibir el mundo.

Franz Kafka nació en Praga en 1883. La Difícil relación con su padre y un oscuro trabajo burocrático han marcado su obra, en la que destacan La Metamorfosis, El Proceso, El Castillo, El Diario y la Correspondencia. Murió en 1924 en Viena, enfermo de tuberculosis.