Archivos de la categoría Antiguos

El tiempo del desprecio

El tiempo del desprecio – (André Malraux)

André Malraux pudo no haber escrito más que este libro, más que este título, que es un libro por sí sólo, para ganar de esa manera un lugar en la historia literaria contemporánea.

Malraux es un escritor, un hombre, una conciencia lúcida, un poeta ardiente, un hombre de acción y de lucha, que sabe que la palabra puede más que las balas, pero que en ciertas oportunidades las balas se encargan de rubricar aquello que las palabras gritan. Es escritor y combatiente, poeta y político. Está siempre en los puestos de lucha: en Teruel y en África del Norte, en una imprenta y en un ministerio, en el maquis y en los cielos cruzados de aviones enemigos.

Este libro suyo fué la profecía de Daniel, el grito desesperado de Catón, la angustia de una conciencia llena de amor ante un mundo que asistía con un egoísmo horroroso y suicida a su propia desintegración. Este libro gritó, cuando fué necesario, lo que era el mundo canalla del nazismo. Aun sigue gritando lo que podría llegar a ser el mundo incierto, confuso, triste y enfermo de hoy, si se permite brotar la raíz más pequeña del nazi más insignificante en la zona más alejada y desconocida del mundo.

Este es un libro que sigue acusando a los muertos, pero que no quisiera ya acusar a ningún otro ser humano por los tiempos de los tiempos.

La amada inmóvil

La amada inmóvil – (Amado Nervo)

Es la obra más conocida y popular del poeta mexicano Amado Nervo, en ella grita su dolor por la pérdida del gran amor de su vida.

El 31 de agosto de 1901 Amado Nervo conoció en París, en una calle del Barrio Latino, a Ana Cecilia Luisa Dailliez, quien se convertiría en el amor de su vida. De hecho, esta mujer se convirtió en su amor secreto, su musa enjaulada. Así lo confirma el hecho de que, al ser nombrado segundo secretario de la embajada de México en Madrid, Nervo se instaló con Ana Cecilia en el piso segundo izquierdo del número 15 de la madrileña calle de Bailén, donde ni los porteros de la casa supieron de la existencia de aquella mujer. El 17 de diciembre de 1911, Ana Cecilia contrajo una fiebre tifoidea que le provocó una lenta agonía, también secreta, ya que Nervo la atendió a escondidas, hasta la noche del 7 de enero de 1912 en que murió su musa. La amada inmóvil es el poema que nació esa noche en que Nervo veló en soledad el cadáver de quien fue su amada.

Nudo de vívoras

Nudo de víboras – (François Mauriac)

Nudo de víboras no es una novela de acción, pues este escritor, con su peculiarísimo estilo, rehúsa desarrollar sus temas o bruscas mutaciones y diversidad de incidentes: por lo contrario, cala hasta lo más profundo en el sentimiento humano,  escribe y describe sencillamente estados del alma. Son sus sentimientos y la pasiones los verdaderos protagonistas de sus libros,que por eso resultan algunas veces atormentados, trágicos y de una intensidad arrebatadora.

Constituyen Nido de víboras, una de las mejores obras que han salido de su pluma. Las memoria de un hombre que amó el dinero sobre todas las cosas a verse privado del cariño de sus hijos, apartados de él por el egoísmo de una mujer fanática. A través de las páginas de este libro los sentimientos del protagonista adquieren una intensidad dramática pocas veces superada. Es realmente avasalladora la lucha que se desarrolla en su interior ante la codicia de los que esperaban su muerte, hasta que por fin la sangre se impone al odio haciéndole renunciar a lo que más había querido: al dinero. Por todo esto “Nudo de víboras” resulta una obra de profunda intensidad, un verdadero plato fuerte en el género novelesco.

La mujer de treinta años

La mujer de treinta años – (Honoré de Balzac)

En esta novela el tema de la liberación femenina se escapa de la fábula o de la farsa cómica para inserirse en el contexto de la sociedad liberal burguesa del primer tercio del siglo XIX. La narración recoge casi toda la vida de Julie de Vandenesse, desde su fulgurante enamoramiento de un apuesto militar del ejército napoleónico hasta su muerte. Quizá el aspecto más notable (y sin duda muy moderno) de esta novela lo constituye el hecho de que toda su intriga tenga su origen en un “secreto“, una circunstancia inusual pero nunca nombrada: La mujer de treinta años es también la historia de una joven que sufre lo que más adelante se llamará una disfunción sexual. 

Juan Luis Vives

J. Luis Vives – (Antología) – (José Corts Grau)

La verdadera sabiduría estriba en juzgar sanamente las cosas, de modo que estimemos cada una de ellas tal cual es en sí, y no vayamos tras las viles, como si fueran preciosas, o desechemos las preciosas como viles, ni vituperemos las laudables ni alabemos las vituperables

(Juan Luis Vives)

Jerónimo Feijoo

P. Jerónimo Feijóo – (Antología) – (J. de Entrambasaguas)

Extensa y multiforme la obra de Feijóo, presenta, aparte de su creación literaria, dos aspectos esenciales, discernidos con especial cuidado para esta Antología, que aspira a reflejar la ideología del polígrafo gallego: uno, sus estudios sobre el saber de su tiempo, bien científicos o de otra especie, técnicamente superados, que sólo interesan desde el punto de vista histórico; otro, sus opiniones personales sobre temas pervivientes que no han perdido su vitalidad, como reflejo de una época en relación con el pensamiento español. Este último aspecto es el que forma, casi íntegramente, la presente selección una vez deslindado el resto, separándolo escrupulosamente de cuanto le rodea sin unión con ello, tras demoradas lecturas y confrontaciones. Finalmente, los textos reproducidos  —sin más modificación que transcribirlos con la ortografía y puntuación modernas—  siguen fielmente las mejores ediciones de la obra de Feijóo.

Jerónimo Feijoo II

P. Jerónimo Feijoo – (Antología) – (J. de Entrambasaguas)

No puedo menos de improbar la conducta de aquellos escolásticos que, al ver que algún presidente de disputa pública a la autoridad de algún Santo, que se le objeta como argumento, no da interpretación alguna, ni otra respuesta que el que no se conforma con su dicho, se exacerban furiosamente, como si oyesen negar algún artículo de Fe.