Archivos de la categoría Social

Los cómics del franquismo

Los cómics del franquismo – (Salvador Vázquez de Parga)

Partiendo de la idea de que el cómic, como producto de una sociedad, es también reflejo de la ideología de ésta, el presente libro penetra en el examen de los cómics más representativos producidos en España durante el período franquista para extraer de ellos un significado oculto. El Capitán Trueno, El Coyote, Roberto Alcázar y Pedrín, junto con Carpanta, Las hermanas Gilda o Topolino, van desfilando, entre otros muchos inolvidables personajes, por las páginas de “Los cómics del franquismo“, tratados con una fina ironía y un hondo sentido del humor. Los cómics del franquismo resulta así no sólo un valioso estudio útil para los aficionados al tema, sino sobre todo, para el gran público, un intento de acercamiento al verdadero sentido del cómic como medio válido de expresión artística e ideológica, y un recuerdo nostálgico del mundo fantástico de la adolescencia.

La afición de Salvador Vázquez de Parga por el cómic proviene de su infancia. Creció al compás de las aventuras de Cuto, El Coyote, y El Guerrero del Antifaz, pero ello no le impidió seguir los estudios jurídicos que fundamentan su actual profesión. Su madurez no supuso, como suele ocurrir, un despectivo apartamiento del cómic, sino al contrario, una mayor comprensión del mismo como Arte y como medio de Comunicación, que le han llevado a estudiarlo y a investigarlo desde diversos puntos de vista y a reunir una importante colección gráfica. La novela popular, la novela negra y naturalmente el Cómic han sido los temas de sus colaboraciones en varias revistas. Los cómics del franquismo es su primer libro, y prepara actualmente una historia del cómic europeo.

Dieciséis mujeres

Dieciséis mujeres – (Rafael Cardoso)

Dieciséis historias, cada una de ellas en torno a un personaje femenino y a un barrio de Río de Janeiro, se entretejen formando un retrato íntimo y conmovedor de la vida de esta gran ciudad.

Mujeres como Maria, de 93 años, asaltada en su casa, por enésima vez, por un ladrón armado, o Jade, de 6 años, dejada al cuidado del último novio de su madre. Y barrios que recorren todas las realidades de la ciudad, desde las elitistas urbanizaciones privadas hasta la dura vida de las favelas y los suburbios.

Cada una de las historias captura un momento crucial en la vida de estas mujeres: Renata, de 34 años, recepcionista en la consulta de un dentista, decide vengarse de las infidelidades de su marido; la adolescente Helena debe elegir entre la comodidad de su barrio de clase media y la aventura del peligroso mundo de las favelas cuando se enamora de un traficante de drogas; Jamilly, prostituta de 25 años, ahorra todo su dinero con la esperanza de una nueva vida; Cintia espera nerviosa los resultados de un análisis de VIH… Y como hilo conductor de todas las historias, de todas esas existencias, la sombra de un personaje masculino, Rafael, que entra y sale de las vidas, a menudo sembrando la confusión a su paso…

Los dioses de sí mismos

Los dioses de sí mismos – (J. J. Armas Marcelo)

Los ya míticos acontecimientos del Mayo Francés de 1968, también tuvieron un importante eco en España, sobre todo en Madrid, y especialmente en sus medios universitarios. En tales medios J. J. Armas Marcelo inicia “Los dioses de sí mismos“, novela que, sinfonicamente estructurada en trece partes, es al mismo tiempo una grandísima obra de arte literario y una rememoración meditativa, vivaz e incluso combativa, de lo que ha sido la vida social y política española de estos últimos veinte años.

Un grupo de estudiantes, ya al final de sus carreras, juegan fuerte en la lucha contra el franquismo, y lo hacen desde radicales posiciones de izquierdas. Su acción, entusiasta y peligrosa, corre pareja con la actividad menos agitada y más calculada, propia de políticos en la semiclandestinidad. Los hechos, que se sucederán con auténtica aceleración histórica a partir del asesinato de Carrero Blanco, irán modificando las vidas, el pensamiento político y las apetencias sociales de unos “dioses de sí mismos” que, por lo menos en parte, vienen a ser el símbolo de españoles comprometidos con determinadas ideologías que a unos les habran perjudicado y a otros les habran llevado a un poder ni fácil de ejercer ni exento de contradicciones. J. J. Armas Marcelo ha conseguido una obra poseedora de gran empaque narrativo, muy singular y sólida como relato de ficción, y también como texto que asume con todo éxito el riesgo de presentar como Historia una actualidad viva.

América libertada

América libertada – (Moisés Vincenzi)

La característica de Moisés Vincenzi está en la osadía. Dice las cosas más raras, escribe las cosas más inquietantes, hace lo que a otros nos parece imposible. Al principio creen muchos que todo es pose, que se trata de algo teatral, calculado y medido para producir efectos escénicos. Pareciera que es un tirador hábil, que conoce los secretos de la balística y lanza el proyectil después que ha calculado todos los alcances de la parábola.

Pero yo lo he visto crecer y puedo asegurar que es cosa de temperamento. Algo innato en este hombre y que forma la base de su literatura y de su vida: una osadía temeraria. En el Liceo de Costa Rica fué un estudiante imposible y, al abandonar sus aulas, dijo al director:  —Hasta luego, me echan por inútil y yo volveré a sentarme al Consejo de Profesores. Y lo cumplió—  En la Escuela Normal nos dió las más crueles inquietudes.

Fué para unos un obstáculo, para otros un censor, para algunos una calamidad, para todos una persona salida del tiesto de las normalidades. Tuvo que espantarse y se hizo cabo en un piquete de soldados que entraba a Sarapiquí. Atravesó a pie la selva y allá escribió sus “Primeros Ensayos” de Filosofía. Nadie los entendió; era una serie de inquietudes desordenadas, de ideas esbozadas y confusas, pero todos vimos en ellas un brote de osadía, un pensamiento independiente. De allí empezó a construirse, pero en el armazón de su edificio siempre ha estado viva esa característica. En sus libros y en su vida.

Le mandaron a Cuba de Cónsul y dijo cosas increíbles que le malquistaron la voluntad de todos, y tuvo que tomar el barco siguiente. Se fué a México, colado entre un grupo de bequistas y, sin representaciones sociales, roto y desvalido, se sentó a la mesa de Henríquez Ureña y discutió con Vasconcelos. Parecía entonces cerca del triunfo, pero le tiraron del corazón los hijos, la compañera, la ermita de su pueblo, y se retrajo al rincón. A padecer desprecio, a empolvarse de tedio.

Ahora mismo, cuando todos ven Meca en los Estados Unidos, él vuelve los ojos a España, al romance, al ensueño, al solar de héroes o bandidos, que andan al través de los siglos buscando las aspas del molino. Porque él va a esa España; la otra, la de las fundiciones de Baracaldo o los talleres de Sabadell, no la sospecha ni siquiera. En el fondo es un muchacho valiente, que no va con el rebaño, ni pone los pies en el sendero de todos. Que se va por vereda propia, sin importarle que le llamen loco o cuerdo.

Nadie ha sido más discutido entre nuestra juventud de letras. Nadie ha sufrido tanto las burlas de unos, los desdenes de otros, las torpezas de los más. Y él va, va, como el mancebo de Longfellow, cada vez más arriba. ¿Para donde? Nadie lo sabe. Ni él mismo quizá. Lo más seguro es, para donde le llevan sus pies, acostumbrados al peñasco árido y crudo. Eso sí, sin miedo a estar solo, a ser blanco de opiniones diametralmente encontradas.

Es un genio para unos, un necio para otros, un pedante para muchos, un charlatán para algunos. Le llaman unos pensador, otros filósofo, otros le juzgan un pobre diablo. Lo único que sabemos es que es él, que no se parece más que a él y que, de un modo u otro, este Moisés Vincenzi, es una juventud que cautiva por la osadía con que manifiesta su pensamiento y su inquietud.

Su majestad el hambre

Su majestad el hambre – Cuentos brutales – (Ernesto Herrera)

Había frente a él una regia mesa,
toda cubierta de manjares extraños
y sangrientos como él”

La bohemia y el anarquismo conformaron el estilo feroz de Ernesto Herrera (Montevideo, 1889-1917), lástima que muriese un mes antes de cumplir veintiocho años.

Poetas, prostitutas, miserables, todos hambrientos y siempre invisibles. En las narraciones de Ernesto Herrera, la legión de los marginados abandona las sombras y se planta con orgullo ante la sociedad burguesa para desafiarla. Los sin voz tienen la palabra y, en nuestra edición, con las ilustraciones de Ana Dueñas, ahora también tienen rostro.

Publicados originalmente en Uruguay en 1910 e inéditos hasta la fecha en España, los cuentos incendiarios de “Su majestad el Hambre” nos devuelven a la necesidad de preguntarnos qué y quiénes gobiernan nuestras vidas.

Herrera pertenece a la noble categoría de los inquietos. ¡Santa inquietud, madre de las cosas! Vosotros los satisfechos, sabed que vuestra felicidad no es sino la sensación de lo que lleváis de difunto dentro de vosotros

(Rafael Barrett)

Ernesto Herrera (Montevideo – 1889-1917), nacido bajo el nombre de Nicolás Herrera Lascazes, se inició en la escritura a una edad temprana, lo que le valió el sobrenombre de “Herrerita” en el círculo de intelectuales que frecuentaba. Con ellos fundó “Bohemia: una Revista de Arte“, en la que publicó la mayor parte de sus cuentos, a menudo con el seudónimo de “Ginesillo de Pasamonte“. Firmó también poemas y crónicas, pero el mayor reconocimiento le llegó como autor de teatro con el estreno de su drama “El león ciego (1911)”, que se ha convertido en pieza de referencia en el teatro uruguayo moderno. Desde niño sufrió afecciones respiratorias, que finalmente le causaron la muerte a un mes de cumplir veintiocho años.

La mujer en la lucha social

La mujer en la lucha social

La mujer en la lucha social y en la guerra civil española – (Lola Iturbe)

¿Por qué la mujer jugó un papel tan importante en la guerra civil de España? Esa es la pregunta que pretende esclarecer Lola Iturbe, y para ello, nos traza una historia de la mujer y la lucha hacia su emancipación.

Con carácter enciclopédico, recoge la biografía de aquellas que marcaron un hito en esa lucha social, intentando rescatar del olvido, aunque sea sólo por su nombre, a todas las mujeres que decidieron romper con el rol tradicional que les reservaba la sociedad.

La mujer en la lucha social y en la guerra civil española, a pesar de los años pasados desde su primera edición, no ha perdido su importancia como documento histórico de homenaje a la mujer en la revolución social. 

Raices

Raices

Raices – (Alex Haley)

Cuando Alex Haley era un niño, en Henning (Tennessee), su abuela solía contarle historias sobre su familia, hasta un antepasado que ella llamaba “el africano“. Contaba que ese hombre había vivido al otro lado del océano, cerca de lo que él llamaba “Kamby Bolongo” y que un día cuando estaba cortando un tronco en el bosque para fabricarse un tambor, fue atacado por cuatro hombres, apaleado, encadenado y arrastrado a bordo de un barco de esclavos con destino a la América Colonial.

Alex Haley creció con el recuerdo vivo de esas historias, y comenzó la búsqueda de documentación que pudiera autentificar las narraciones oídas. La investigación le ocupó durante doce años y tuvo que recorrer 800.000 kilómetros, pero al fin, descubrió no solamente el nombre de “el africano”  —Kunta Kinte—  sino también la localización precisa de Juffure, el lugar real de Gambia, en la costa Oeste de África, en la que fue prendido en 1767 a la edad de 16 años, hacinado en el Lord Ligonier hasta Maryland y vendido a un plantador de Virginia.

Así ha escrito el drama monumental de doscientos años de Kunta Kinte y las seis generaciones que vinieron tras él  —esclavos y libertos, campesinos y herreros, aserradores y encargados de coche-cama, abogados y arquitectos–,  y un escritor.

Pero Haley  ha hecho algo más que recapturar la historia de su propia familia. Ha redescubierto a un pueblo entero una rica herencia cultural que la esclavitud les arrebató, como les arrebató sus nombres y su identidad.

Comunidad teatro

Comunidad teatro

Comunidad – Teatro por Lisenio – (Jósant Ferrándiz)

Sobre la convivencia, relación y comunicación humanas

Un cura, con la crisis típica afectiva de sus treinta y tantos años, y un grupo de matrimonios, que viven juntos, afrontan su fracaso en la relación, comunicación y convivencia…

¿Cómo será la iglesia del futuro?

La confesión de un cura a una prostituta…

¿Por qué los poderosos han secuestrado el Evangelio a los marginados y explotados…?

La educación liberadora de los hijos…

La relación entre fe cristiana y compromiso por la transformación integral de la sociedad.

¿Para qué o para quiénes es el celibato de los curas, monjas y frailes…?

Un artista del mundo flotante

Un artista del mundo flotante

Un artista del mundo flotante – (Kazuo Ishiguro)

La Segunda Guerra Mundial ha terminado y Japón comienza a levantarse de entre sus cenizas. En los meses que van desde octubre de 1948 a junio de 1950  —el tiempo que media entre el comienzo de las negociaciones para casar a una hija y el matrimonio–,  Ono, un anciano pintor, recuerda su vida y reflexiona sobre su carrera artística, en un intento por comprender una realidad cada día más ajena.

No sé de ningún colega que pintara su autorretrato con absoluta honestidad“, declara Ono, y la pintura que va trazando de sí mísmo y de su época en una versión susceptible de múltiples y contradictorias interpretaciones, una trama compleja de instantes perfectos y decisiones erróneas, de heroísmos y traiciones.

Los triunfos del pasado de Ono quizá son ahora  —como insinúan sus hijas, que esconden sus cuadros—  aquello de lo que debería avergonzarse. Ono eligió abandonar las tradiciones pictóricas de sus maestros  —los pintores del mundo flotante de los barrios del placer, donde las cosas más bellas se construyen en la noche y se desvanecen en la mañana—  para dedicarse a loar un presente más heroico y menos fugaz. Y ahora el imperio militar que pintó no es más que otro mundo flotante desvanecido para siempre en la mañana del Japón “democrático” de posguerra…

Amo y admiro las novelas de Ishiguro. Para mí son un ejemplo de la mejor literatura internacional de nuestro tiempo.”

Las afueras de Dios

Las afueras de dios

Las afueras de Dios – (Antonio Gala)

Clara Ribalta, durante veinticinco años, es la hermana Nazaret dentro de un asilo de ancianos en Córdoba. Después, un deslumbrador descubrimiento de su intimidad la transformará de nuevo en Clara Ribalta. Las afueras de Dios trata del itinerario físico y espiritual de esa mujer, que vive y ama hasta la muerte y más allá. El amor es el alimento único de su cuerpo y de su alma, ya que ambos son inseparablemente ella.

El amor en muchas de sus manifestaciones: el divino, con su noche oscura, y también el humano; el que asciende a las cumbres más altas y el que se entrega con la entrega del cuerpo; el amor franciscano a todas las criaturas y, sobre los demás, el amor a los ancianos, que configura su vida entera. Su experiencia, en el convento y fuera de él, le ha permitido comprender que es imposible amar a los hombres en Dios: hay que amar a Dios en los hombres; que los otros no son el infierno: los otros son precisamente Dios. Y le ha permitido llegar a la conclusión de que la ciencia añade años a la vida humana, pero no añade vida a tales años, y ésa es la empresa en la que todos, por nuestro propio interés, hemos de participar. Y le ha permitido intuir que nuestro universo no fue creado de una vez para siempre; que ha de recrearse sin cesar por el hombre, habitante de las afueras de Dios pero su delegado y su continuador: la promesa “Seréis como Dioses” del Tentador en el Paraíso no fue una vana falacia.

La primera parte de esta historia la relata el capellán del asilo cordobés. La segunda, pasados casi treinta años, un voluntario que trabaja en la residencia donde Clara es ya una anciana muy poco común. Situada en esas afueras, se mueve Clara a los impulsos de su corazón. Hasta que, al fin, le es dado conocer y saborear una aproximación indecible a lo que constituye el verdadero centro de su mundo, a su última e inefable razón de ser.