Un tiro es poco para matarme

Un tiro es poco

 Lope de AguirreLa Cólera de Dios – (Klaus Kinski)

Hoy hablaremos de una figura extraordinaria, pero esta vez del Mal.

Algunas veces viendo el mal de cerca, sacas contrastes para ver lo que es el Bien.

Voy a hablar de uno de los seres más extraordinarios y más malvados de la historia.

Una persona de las más sangrientas que hayan existido jamás.

Una figura sobre la que hay innumerables leyendas, y algo de material documental histórico. Pero no mucho.


Yo tenía 18 años, y como todas las noches, deambulaba por el puerto buscándome la vida y buscado algo de trabajo en algún barco que zarpara a las Américas.
Durante días anduve intentándolo, hasta que por fin encontré a un viejo que me dijo, – “Si quieres conquistar nuevos mundos súbete al barco conmigo“-. Nadie le conocía, yo tampoco, pero no me quedaba otra alternativa, o subía con él, o me moría de hambre. Era un hombre de unos 50 años ya pasados. No me gustaba la idea de conquistar nuevos mundos, había escuchado algunas historias que no me habían agradado nada, bastante tenía yo con poder conquistar el mío, tarea difícil en el siglo XVI. Pero me fascinó la idea y la imagen de aquel hombre.

El viejo me dijo que yo sería su ayudante en todo momento, y que si nunca me separaba de él, nada malo me pasaría.

El viejo era un personaje bastante oscuro, si se hubiera muerto en ese preciso momento nadie se hubiera dado cuenta, y mucho menos se hablaría hoy de él.
Si se hubiera muerto antes de embarcar seria uno más del montón, sin nombre y sin historia. Como muchos otros.
Lo que nadie sabía era lo que nos esperaba en las indias. Las indias de ahí el nombre de los indios, porque nosotros buscábamos las nuevas rutas orientales hacia la India, y creíamos que lo que los conquistadores habían descubierto era la India, no el continente americano.

Allí nos esperaba lo que aquí en España nos perseguía. La miseria, los males, la pobreza y una muerte triste y segura.
La vida de mi jefe se hace famosa dos años antes de morir. Su vida oscura e insignificante, explota con una detonación impresionante dejando paso después a una gran llamarada de fuego.
Esa explosión era lo que yo llamo heroísmo criminal, una explosión de locura asesina, de valentía incomprensible, y que el fuego de la deflagración, le mete de lleno en la historia sin que él quiera. Y no solo en la historia sino también en la leyenda.

De mi jefe Aguirre no existe ni un solo retrato, ni siquiera una simple y única pintura. Toda su vida es desconocida, no se sabe a ciencia cierta en qué año nació, lo único que nos dejó son unas cuantas cartas escritas por él, y ahí dicen que era vasco, que nació en Oñate, y que había viajado a las indias siendo muy joven, lo dice con desprecio y asco en una carta dirigida al mismísimo rey, también queda el testimonio de sus compañeros de viajes y penurias.
De él solo quedó sus cartas y su firma, muy curiosa y desconcertante por cierto. Su firma, la firma de Lope de Aguirre el Tirano, como empezaron a llamarle, es la de un perfecto escribiente, raro y raro en el siglo XVI, porque nadie sabía escribir, y los pocos estudiosos que había, escribían con un garabato o con una simple cruz. Él no. Él escribía muy bien y con filigranas, cualquier grafólogo de hoy, diría que era pura energía en esencia.

Si es cierto lo que pone en sus cartas, tuvo que pasar por el Perú, y eso demuestra que debió nacer sobre el año 1510, y muere en 1561, pero su fama empieza en 1559. En esa época ya todos le llamábamos Aguirre el viejo, sus andares dejan una pista, la huella de haber pasado después de los conquistadores por el Perú y México, pero su figura todavía era gris, nadie le conocía y pasaba desapercibido, descansando momentáneamente con su pequeño grupo de hombres por distintas aldeas, decir también que cuando llega al Perú, todo el trabajo ya estaba hecho.

Aguirre, el hombre de energía temeraria, y de un valor sobrehumano, ya está cansado, ya no encuentra empleo, ya solo le quedan dos alternativas, andar de reyerta en reyerta que se le daban muy bien, o hacerse autónomo o emprendedor como dicen hoy. Aguirre el hombre de las revueltas, de las peleas, y que en una de ellas recibió un disparo que le dejó cojo para el resto de sus días. Le metieron preso en muchas ocasiones, y ahí se acaba su historia, no se sabe más de él, solo que también tenía una hija mestiza, y que tenía dos mujeres. Este hombre cuando está a punto de morir, cuando ya no le quedan fuerzas, una chispa le hace revivir. “El Dorado“.

El mito de El Dorado, que consistía en creer que había ciudades construidas con ladrillos de oro.
Y el rey de esas ciudades se bañaba todas las mañanas con polvo de oro.
Cuando la leyenda cobra forma y vida, es cuando todos los grupúsculos de hombres cansados, hambrientos y hartos, de nuevo sacan nuevas energías, y todos salen en estampida en busca de El Dorado.
En una de esas expediciones, se va también Aguirre y los suyos acompañados con la hija de él. La ida hacia ninguna parte, es dolorosa para todos los miembros del grupo de Aguirre, atraviesan las sierras montañosas del Perú, atraviesa la selva del río amazonas, decían los indígenas que El Dorado estaba cerca de las orillas del río, para navegar y atravesar el Orinoco, tuvo que hacer una embarcación con troncos de árbol, con raíces verdes, y compactada con clavos para que no se hundiera al navegar. Una más de las empresas heroicas y desesperadas para aquellos hombres….
En esa embarcación van soldados viejos, criminales, desertores, cerdos, gallinas y caballos, y así empieza la travesía. Aguirre se cabrea de repente, y sin motivo alguno, empieza a conspirar contra el rey y toda la raza de nobles…

Aguirre ya no cree en El Dorado ni en nada, de todos los que iban en la embarcación él es el único que no cree en el mito.
Aguirre empieza a cabrearse cada vez más..
El pasa de reyes y de Españas, él lo que verdaderamente tiene en su cabeza es hacerse dueño del Perú entero, derrocar al gobierno, y ser el único amo del Perú, y después proclamar su independencia de España.

Aguirre empieza a matar a todo aquel que intenta quitarle su idea de la cabeza.

A dos años de su muerte, empieza a ser el líder de todas las expediciones que van en busca del Dorado, todos los hombres le temen, en su equipo todos tiran de espada, no uno ni dos, sino todos y sin pensar, viejos desertores sin escrúpulos, que acaban asesinando al representante del rey, y en su lugar ponen a otro. Aguirre escribe una carta al rey proclamando la independencia del Perú de España, y en su firma no se corta un pelo, y firma como Lope de Aguirre El Traidor, y se la remite al rey de España Felipe II.

Sus lugartenientes le dicen que si eso no va a ser malo, a lo que Aguirre les responde: “yo estoy loco, y me da igual todo y todos, incluido el rey y España“, dice también que lo importante es luchar por su vida, la de su hija, y la de aquellos que le siguen. 

Este acto se convierte en el primer acto de libertad de un pueblo bajo el yugo de España. Aunque en realidad la independencia se hizo mucho mas tarde y reglada por las leyes.

Pero ese acto no hay Dios que se lo quite.

Después le viene la idea de matar al gobernador del Perú, al que había puesto momentáneamente después de matar al representante del rey de España.
Entonces Aguirre empieza a conspirar e idea un plan. Un plan audaz que pone los pelos de punta. Bajaría por el amazonas llegando a Venezuela por sorpresa, cogería las provisiones necesarias y nuevos hombres, y en el pacifico robaría todos los barcos españoles, y con los esclavos se iría a Lima.

EL loco Aguirre, en el corazón de la selva, este temerario con tan solo 40 o 50 hombres, da forma a su plan de dar la vuelta a media América, matando indios, españoles, naturaleza viva, y todo lo que a su paso encuentra, para desintegrar el Perú del reino de Castilla. Pues lo hizo, vaya si lo hizo. Bajó por el amazonas, después por el Orinoco, después llegó al mar, por el mar subió hasta Brasil, las Guayanas, y llegó hasta Venezuela, allí su plan es truncado por la traición de algunos de sus hombres, que cuentan sus planes a las autoridades españolas.
Aguirre entra en cólera feroz, y diseña otro plan más temerario aún. Ir por tierra hasta el Perú. Luchando con los españoles de Venezuela, de Colombia, del Ecuador hasta llegar de nuevo a Lima. Y eso lo pone en práctica hasta que muere.

Los hombres curtidos en mil batallas, desertores y renegados le temen, pero le siguen. Aguirre crea un clima asesino entre sus hombres, crea una especie de fascinación del terror para ellos, para que sus hombres crean que pueden ser asesinados uno a uno, en cualquier momento del día o de la noche por él.
Crea un clima de inseguridad para todos, una atmósfera tan irrespirable, que ya nadie se fía de nadie, y mucho menos de él. Sin embargo él los une, y los hace aun más duros, como si mezclara arena con cemento, y secado después con el miedo.
Así conserva a su tropa, y embrujados le siguen. Así llega a la capital de Venezuela, y se encuentran que no es una ciudad, sino un montón de chozas de paja.

Aguirre sigue su camino sin detenerse, sus soldados le van abandonando poco a poco cuando él no se da cuenta. Aguirre se desespera aun más y escribe una carta al rey desafiándolo, y diciendo que no habrá perdón para él si le pilla, que se lo comerá crudo, y que a los traidores que le han condado sus planes y le han abandonado, los despelleja vivos, y que si el rey tiene lo que tienen los hombres, que se enfrente cara a cara con él.

Sus hombres aterrorizados siguen desertando y dejándolo solo. Hasta que a finales de Noviembre de 1561, Lope de Aguirre se queda solo con su hija y un joven apodado el víbora, que siempre permaneció fiel desde que una noche embarcó con él.

Entonces es cuando le dice a su hija: –“Hija reza porque te voy a matar“– y ahí es cuando comete otro de sus horrendos crímenes. Y es ahí cuando le dice al joven: – “Si alguien  pregunta diles que es la mejor cosa que he hecho en toda mi vida“. -“Prefiero ver muerta a mi hija, que puta de tanta escoria en este mugriento mundo“–.
Solo y cansado, y con el fiel joven como único acompañante, es detenido por los soldados fieles al rey, en cuyas filas se encontraban algunos desertores y traidores que habían sido soldados suyos.

Entonces Aguirre dice, antes de que lo maten, que le escuchen, que quiere decir algo importante, que es un recado para mandarle al Rey de España, pero no le dejan, y le pegan un tiro, el sonriente les dice, -“Perros ese tiro que me habéis dado es malo“- después le pegan otro en el pecho, y con la misma sonrisa les dice: – “Cacho perros, ese si es bueno“–. Y cayó muerto. Cayó muerto para entrar de lleno en la historia y en la leyenda.

Ya nada queda de él, solo ese viento que a veces huele a Aguirre allá por los pueblos de Venezuela, que dicen que es su sonrisa, la sonrisa de Lope de Aguirre el criminal, ese viento que dicen que es su alma que aun pulula por las noches oliendo a azufre, anunciando la llegada de Satanas….

ALK

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