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14 – (Jean Echenoz)

Después del tríptico biográfico protagonizado por el músico Ravel, el atleta Zátopek y el científico Tesla, en su última novela, 14Jean Echenoz se enfrenta a un nuevo reto literario que supera con maestría. ¿Cómo escribir sobre la gran Guerra, la primera, la que todos creían que iba a durar apenas dos semanas y se alargó más de cuatro años, la primera guerra “tecnológica” del siglo XX, y la puerta también, a medio siglo de barbarie sin precedentes?

La hábil y certera pluma del escritor francés avanza junto a los soldados en sus largas jornadas de marcha por los países en guerra, y acompaña también a cuatro jóvenes de la Vendée, Anthime, y sus amigos Padioleau, Bossis y Arcenel, en medio de una masa indiscernible de carne y metal, de proyectiles y muertos, donde nadie ve nada, ni es nadie, solo uno más del pelotón. El escritor también nos descubre el vacío, la ausencia, el tenso silencio que dejan detrás los hombres cuando parten al frente, la huella de los exiliados, las plazas desiertas llenas de objetos sin dueño, después de la huida o la ocupación.

Pero también nos cuenta la vida que continúa, lejos de las trincheras, a través de personajes como Blanche y su familia, los propietarios de la fábrica Borne-Sèze. Y todo ello sin renunciar a esa sutil ironía que caracteriza la escritura de Echenoz, condimento imprescindible y seductor de un relato apasionante.

El apabullante talento de Jean Echenoz, posiblemente uno de los más elegantes escritores de esta época, ha vuelto a conquistar a la crítica

Noventa y ocho páginas basta para recorrer cuatro años de conflicto. El autor incluso se permite con frecuencia el lujo de un humor irresistible, especialmente en medio del horror. En cada frase, todo tiene sentido y resonancia, y así, cada una de las existencias exploradas, aun en el espacio de unas pocas líneas, le permiten al escritor añadir un nuevo matiz a su gran fresco histórico

La guerra destruye lo que el libro une” “Qué gilipollez la guerra“, decía PrevertEchenoz no lo escribe. Pero su talento de miniaturista lo muestra con saña.

Esta novela corta –con ecos de Jules y Jim, en la historia de Anthime, Charles y Blanche— es un nuevo concentrado del arete de Echenoz. Creemos captarlo todo en una primera lectura; pero el libro esconde sus secretos en los pliegues de cada frase. Y es, además, de una sencillez, un despojamiento alucinantes

Alistarse en la gran guerra, después de que tantos lo hicieran, era un gran riesgo para Jean Echenoz. Pues bien, la ha ganado, y ha regresado íntegro

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