El Arte de la Contemplación

El arte de la contemplacion

El Arte de la Contemplación – (Alan Watts)

Alan Watts ha sido durante más de veinte años el mejor intérprete de las filosofías orientales en el mundo occidental. Desde que escribió “El Camino del Zen“, millones de personas se han enriquecido a través de sus propuestas en forma de libros, conferencias y todos los medios de comunicación.

Nacido en Canterbuty, en 1915, Alan Watts llegó a Estados Unidos en 1938. Allí obtuvo la licenciatura de teología y el doctorado en la Universidad de Vermont, en reconocimiento a su trabajo en religión comparada. Watts ha escrito unos veinticinco libros, con una personal filosofía, compartida con especial alegría y candor por sus lectores de todo el mundo, presentando un modelo de individualidad y autoexpresión que pocos de sus contemporáneos pueden igualar. Su vida y obra reflejan una aventura sorprendente: fue editor, pastor anglicano, decano, locutor, y autor-conferenciante; fascinado por la cocina, la caligrafía, la canción y la danza, realizó la serie “Sabiduría oriental y vida moderna” para la TV. estadounidense y colaboró como especialista en muchos institutos psiquiátricos y hospitales. En la actualidad se le considera como uno de los grandes integradores de filosofías, especialmente sobre la aplicación de la religión de la no-religión: el Zen. Alan Watts murió en Sausalito en 1973. El artículo sobre la meditación procede de una serie -“La esencia de A. Watts“- de pequeños libros que su esposa Mary Jane ha editado transcribiendo conferencias videograbadas que su hijo Mark filmó en los últimos años de su vida.

El exceso de comunicación verbal es la enfermedad característica de occidente

El arte de meditar es un camino para conectar con la realidad. La razón para meditar es que la gente más civilizada está fuera de la realidad. Confunden el mundo tal como es con el mundo que ellos piensan que es. Hablan acerca de él, y lo describen.

Tenemos por un lado el mundo real, y por el otro el sistema de símbolos alrededor de este mundo que tenemos en nuestra mente. Hay muchos símbolos útiles; toda la civilización depende de ellos. Pero como en todas las buenas cosas hay sus ventajas y desventajas, y la principal desventaja de los símbolos es que los confundimos con la realidad, de la misma manera que confundimos el dinero con la actual riqueza y nuestros propios nombres, ideas e imágenes, con nosotros mismos…

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