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La fiel infantería

La fiel infantería – (Rafael García Serrano)

Rafael García Serrano le debemos, sin duda, una de las novelas más sinceras de cuantas se han escrito sobre la Guerra Civil española de 1936. Importa, y mucho, el destacar el suave realismo que el autor expone y, especialmente, la espontaneidad de la narración. No hay, a nuestro parecer, un solo personaje que destaque sobre otro. Se trata de todo un pueblo que vive su más dramática epopeya. Epopeya, innecesario es el indicarlo, aceptada con sugestiva resignación y magnífico espíritu humanitario.

El acierto principal del autor de estas páginas reside, ante todo, en no haber reprimido los detalles de alegría que, efectivamente, dentro del propio dolor se producen. Por eso, justamente, estamos en presencia de uno de los pocos libros  —sobre la contienda de 1936—  que, quiérase o no, perdurarán a través del tiempo: lo humano, lo rigurosamente auténtico, y lo noble, como es bien sabido, permanecen siempre.

Existen, además, razones de mucho peso que avalan el éxito literario de “La fiel infantería“. García Serrano, independientemente de poseer una rara habilidad constructiva, nos ofreció una de las más conseguidas muestras de lo que se ha dado en llamar “El realismo“. El autor, conjuntamente con otros escritores de su generación, contribuyó al milagro de que, en España, luego de no pocos años, literatura y realidad comenzasen a recordar. He aquí, pues, la raíz de no pocos problemas…

La fiel infantería” inicia una nueva singladura. Una singladura que, para unos, significará nostalgias y, para otros, el asomarse a la contemplación de una hora de España que debe evocarse con todo respeto y serenidad. Digamos finalmente, que, sobre las páginas de “La fiel infantería“, campea una eterna primavera. Inmejorable recuerdo, ciertamente, para todos los que fueron sus heroicos protagonistas. 

Mijaíl Koltsov

Mijaíl Koltsov

 Mijaíl Efímovich Koltsov

Los fascistas han ocupado Oropesa y avanzan tesoneramente, combatiendo, por la carretera de Talavera. ¿Qué unidades los contienen, qué jefes? En el Ministerio de la Guerra nadie lo sabe a ciencia cierta. Citan al General Riquelme, al Coronel Asensio, dicen que varias columnas han bajado de la Sierra, para ayudar, que el Coronel Mangada se ofrece para ir a Talavera, pero que temen dejar la Sierra sin unidades firmes: en este caso, el enemigo podrá irrumpir en Madrid… Es necesario ir a verlo personalmente.

Han comenzado las deliberaciones sobre el cambio de gobierno, sobre la incorporación de los socialistas y, quizás, incluso de los comunistas. Giral, en conversaciones particulares se manifiesta de acuerdo en reorganizar su gabinete.

Y la pequeña crucecita negra otra vez se ve por la ventana del horizonte. No ha sucedido nada, nadie ha presentado ningún ultimátum a nadie, el veintinueve de Agosto ha pasado como un día corriente  –en los periódicos de París y Londres se han añadido unos nuevos titulares sensacionales. No ha sucedido nada. Nadie ha puesto obstáculos a nadie: sólo Guides y sus camaradas corren por el espacio, esforzándose por encontrar al enemigo. ¿Dónde estarán ahora? El “Junker” elige imperturbable entre los barrios de la capital un objetivo adecuado. Medio año atrás, los aviadores fascistas sólo disponían de un polígono selecto, bastante desolado: Abisinia. Ahora se ejercitan sobre una ciudad de un millón de habitantes, sobre la capital de España. ¿Y quedará esto así? No es posible creerlo.

Cada día llegan a Madrid incontables delegaciones de diferentes países. Presidentes de toda clases de sociedades, de ligas filantrópicas, de organizaciones interplanetarias, científicas y femeninas. Todos se dirigen en seguida a ver al Jefe del Gobierno y a diferentes ministros, algunos son recibidos incluso por el Presidente de la República, todos se informan detenidamente sobre la situación militar y política, luego expresan su más profunda indignación por el alzamiento fascista, honda gratitud y simpatía por el gobierno legal. Después de haber expresado sus sentimientos verbalmente, por radio y en la Prensa, las delegaciones parten. Antes de partir, se informan a través del portero del hotel de si es posible todavía comprar auténticas mantillas españolas, abanicos, castañuelas, bordados y cerámica. Es posible.

El gobierno recibe de buen grado, si bien cada vez con menos entusiasmo… a los huéspedes. Les proporcionan cifras, documentos, pruebas. Mas, por ahora, sin ningún resultado. Hablan de la ayuda moral. Ahora, la ayuda real, palpable, con armas o por lo menos con víveres sería, a la vez, la más elevada ayuda moral. No sé si han sido muchas las delegaciones que han visitado el Cuartel General de los fascistas. Pero los regimientos fascistas, esos que atacan Talavera, están ya perfectamente equipados con toda clase de armas de los últimos modelos alemanes e italianos, incluso tanques.

Éste es un país cuyo pueblo no tiene ni siquiera la experiencia de la Guerra Mundial. Los campesinos empuñan escopetas de pistón, la navaja se considera una terrible arma. A este pueblo le arrojan encima nubes de proyectiles, de bombas, de balas incendiarias, perforadoras y explosivas. El único centro importante de la Industria de Guerra en el territorio de los fascistas, en Oviedo, está completamente cercado, y no puede mandar armas a ninguna parte. De algún lugar le llegan a Franco generosamente las máquinas de Guerra y sus recursos de fuego. ¿De dónde? La escuálida aviación española se ha enriquecido, de súbito, con nuevecitos aviones de bombardero “Fokker“, “Junkers Ju 52 y 87” y “Caproni“, como nunca había soñado tener entre su armamento. A la vista de todo el mundo, acuden al lado de Franco pilotos alemanes e italianos, instructores de artillería, de infantería. El aviador de un avión derribado junto a Talavera ha saltado en paracaídas en la zona republicana y ha intentado comprar la libertad ofreciendo dinero a los campesinos, pero éstos lo han fusilado. Al cadáver se le han encontrado documentos a nombre del piloto italiano Ernesto Monico, y órdenes del Jefe italiano de la escuadrilla. Están en camino barcos con cañones, con ametralladoras, con materiales explosivos. Para los denominados voluntarios alemanes, radio Sevilla ejecuta todos los días  –lo oímos–  el himno fascista alemán.

El aplastamiento de la sedición se convirtió en Guerra Civil, la Guerra Civil se está convirtiendo en una lucha contra la intervención extranjera, contra la invasión de las tropas fascistas extranjeras. ¿Es posible que sea esto así? No me creo a mí mismo. Pero los “Junkers” que se ven por la ventana en el horizonte lo confirman, y las sirenas lloran…

Retrato de un desconocido

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Manuel Azaña – Retrato de un desconocido – (Cipriano de Rivas Cherif)

De todos los libros que se han escrito sobre Manuel Azaña, “Retrato de un desconocido“, es el único que traza una semblanza biográfica basada en el conocimiento y trato de Azaña durante un periodo ininterrumpido de más de 25 años. De aquí que su valor testimonial constituya su rasgo más destacado y el que le hace insustituible, incluso como fuente histórica inmediata, pues narra capítulos inéditos de su vida, y que solo han quedado redactados en este volumen.

¿Desconocido Manuel Azaña?, se preguntaran los lectores maduros con asombro. Recordando la figura pública del famoso político y gobernante que tan en el centro estuvo en la vida española desde 1930 hasta 1939.

La pregunta encontrará respuesta acorde con su debido interés aquí. Azaña resulta ser un verdadero desconocido, como político y gobernante, con mayor validez este libro se agranda dando dimensiones hasta ahora desconocidas desde su muerte en 1940.

También sirve de joya para las generaciones que le han seguido.

Este volumen además de ser un inestimable testimonio directo sobre su vida, constituye una recreación viva y apasionada, del ambiente cultural y político español desde 1915 hasta el final de la Guerra Civil.

El volumen hace hincapié, sobre el trasfondo de los sucesos acaecidos de la época, revelando datos desconocidos hasta su revelación publica como: La huelga general de 1917, las elecciones de 1918, La dictadura de Primo de Rivera, Las elecciones de 1931, Las reformas militares, Los debates parlamentarios y los discursos que imprimieron un nuevo rumbo a la historia de España, como por ejemplo el artículo 26 de la constitución y el Estatuto de Cataluña.

Discurso de Manuel Azaña sobre el artículo 26 de la Constitución (13-10-1931)

DISCURSO DE MANUEL AZAÑA SOBRE EL ARTÍCULO 26 DE LA CONSTITUCIÓN

“Me refiero a esto que llaman problema religioso. La premisa de este problema, hoy político, la formulo yo de esta manera: España ha dejado de ser católica. El problema político consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica el pueblo español.
Yo no puedo admitir, Sres. Diputados, que a esto se le llame problema religioso. El auténtico problema religioso no puede exceder de los límites de la conciencia personal, porque es en la conciencia personal donde se formula y se responde la pregunta sobre el misterio de nuestro destino. Este es un problema político, de constitución del Estado, porque nuestro Estado, excluye toda preocupación ultraterrena y todo cuidado de la fidelidad, y quita a la Iglesia aquel famoso brazo secular que tantos y tan grandes servicios le prestó. Se trata simplemente de organizar el Estado español con sujeción a las premisas que acabo de establecer.
Durante muchos siglos, la actividad especulativa del pensamiento europeo se hizo dentro del Cristianismo, el cual tomó para sí el pensamiento del mundo antiguo y lo adaptó con más o menos fidelidad y congruencia a la fe cristiana; pero también desde hace siglos el pensamiento y la actividad especulativa de Europa han dejado, por lo menos, de ser católicos; todo el movimiento superior de la civilización se hace en contra suya España era católica en el siglo XVI, a pesar de que aquí había muchos y muy importantes disidentes, algunos de los cuales son gloria y esplendor de la literatura castellana, y España ha dejado de ser católica, a pesar de que existan ahora muchos millones de españoles católicos, creyentes”.

(Manuel Azaña. Ministro de la Guerra. Sesión de Cortes. 13 de octubre de 1931.)