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Raices

Raices

Raices – (Alex Haley)

Cuando Alex Haley era un niño, en Henning (Tennessee), su abuela solía contarle historias sobre su familia, hasta un antepasado que ella llamaba “el africano“. Contaba que ese hombre había vivido al otro lado del océano, cerca de lo que él llamaba “Kamby Bolongo” y que un día cuando estaba cortando un tronco en el bosque para fabricarse un tambor, fue atacado por cuatro hombres, apaleado, encadenado y arrastrado a bordo de un barco de esclavos con destino a la América Colonial.

Alex Haley creció con el recuerdo vivo de esas historias, y comenzó la búsqueda de documentación que pudiera autentificar las narraciones oídas. La investigación le ocupó durante doce años y tuvo que recorrer 800.000 kilómetros, pero al fin, descubrió no solamente el nombre de “el africano”  —Kunta Kinte—  sino también la localización precisa de Juffure, el lugar real de Gambia, en la costa Oeste de África, en la que fue prendido en 1767 a la edad de 16 años, hacinado en el Lord Ligonier hasta Maryland y vendido a un plantador de Virginia.

Así ha escrito el drama monumental de doscientos años de Kunta Kinte y las seis generaciones que vinieron tras él  —esclavos y libertos, campesinos y herreros, aserradores y encargados de coche-cama, abogados y arquitectos–,  y un escritor.

Pero Haley  ha hecho algo más que recapturar la historia de su propia familia. Ha redescubierto a un pueblo entero una rica herencia cultural que la esclavitud les arrebató, como les arrebató sus nombres y su identidad.

Tras las huellas de los Dioses del Sol

Tras las huellas de los dioses del sol

Tras las huellas de los Dioses del Sol – (Marcel Homet)

Este libro es el resultado de una fantástica aventura que ha exigido quince años de investigación a través de las regiones más inhóspitas y peligrosas del Perú, Brasil y Bolivia, aparte de varias incursiones por el África central y oriental.

Su autor, Marcel Homet, viajero infatigable, etnólogo, arqueólogo, profesor de paleontología humana y escritor conocidísimo por sus atrevidas teorías, no se limita aquí a contarnos la apasionante peripecia de su estancia entre los feroces caiapós de Río Xingu (donde fue asesinado el coronel Fawcett), ni siquiera entre las tribus antropófagas de Mato Grosso o con la secta caníbal de los “Hombres Pantera“: tampoco  —con ser apasionante—  constriñe su relato a la lucha contra el hambre, los ataques de los indios, el peligro de las serpientes, las cataratas o las crueles mordeduras de los “piums“, que han dejado más de cuatro mil muertos sobre el terreno de entre las siete expediciones que le precedieron.

Marcel Homet va mucho más lejos: comparando sus datos con los obtenidos por otros científicos, llega a la conclusión de que hace doce mil años existió un continente entre las Azores y el mar del Norte. Y aporta pruebas de que dicho continente, posiblemente la Atlántida, fue el centro de una civilización y de una religión  —el culto al dios solar—  de la cual se encuentran huellas en casi todos los rincones del mundo.

Memorias de África

Memorias de africa

Memorias de África – (Isak Dinesen)

África es la gran protagonista de estas memorias, testimonio de la mayor pasión de Isak Dinesen. Estas páginas que recogen su vida en Kenia destilan la intensa y refinada esencia de un territorio mítico, con un pueblo, una cultura y un paisaje ajenos al mundo europeo.

La historia de la pasión por un continente histórico. Recién casada, una joven danesa, hija y hermana de militares, aristócrata y refinada, viajó a África, a Kenia, donde permaneció durante diecisiete años. Y esa experiencia dio lugar a una novela que es una encendida declaración de amor a unos paisajes, a unas gentes y a unas culturas que se situaban en el polo opuesto de lo que había sido su pasado familiar y social. Para Isak Dinesen, África fue el escenario de un destino y la revelación de la pluralidad fascinante del mundo y sus gentes. Poseída por la necesidad de Sherezade, la autora nos relata un cuento que se prolonga a lo largo de páginas encantadas: el cuento de su vida en África y el cuento de la vida e los que la rodeaban ¿europeos o somalíes, kikuyus o masais .

La escritora danesa Karen Blixen (1885-1962), más conocida por su seudónimo Isak Dinesen, fue educada en el seno de una familia aristocrática y en 1914 se trasladó a África, donde vivió muchos años. Escribió entre otras obras notables “Cuentos de Invierno“, “Sombras en la hierba” y un abundante e iluminadora correspondencia.

La Ciudad del Alma

La ciudad del alma

La Ciudad del Alma(Michael Home)

Es muy corriente, y a veces verdaderamente necesario, que el autor de una obra literaria de pura ficción advierta que los personajes, acontecimientos y lugares de la misma son imaginarios y que el contenido de la narración no se refiere, ni por asomo, a una persona viviente. Pero en este libro hay que hacer una pequeña aclaración en este aspecto.

Los acontecimientos básicos de la obra, excepto los políticomilitares  que son bien conocidos y están en el ánimo de todo el mundo, resultan totalmente imaginarios. Los lugares, no, pues se ha procurado que respondan a una realidad topográfica exacta. Kairuán es Kairuán, como Túnez es Túnez. Cambiar de nombres a esta plazas, además de ser absurdo, se prestaría a confusiones. En estos lugares, la imaginación del autor se ha limitado únicamente a supuestas casas y calles.

En cuanto a los personajes, algunos, tales como los directivos de los bandos pro-aliados o Antivichy de África del Norte, tienen en sí algo de realidad. Igual también, aun cuando no pueda ser probado, el enano Totó. En cuanto a otros, como, por ejemplo, el caso de Darlan, éste ha muerto y no puede ser clasificado como “persona viviente”; así sucede también con el Bey Sidi Ahmed II, quien murió y fue sucedido por su primo Sidi Mohammed al Mounsaf; este fué depuesto por los franceses después de la reconquista de Túnez.

Facil es que interese a los lectores saber que en la Maison Carrée estuvieron confinados los veintisiete diputados comunistas detenidos por Vichy, y que los quince individuos detenidos por Giraud, a raíz de la muerte de Darlan, fueron enviados a Boghar.

Quiero expresar aquí mi agradecimiento sincero a los Cuarteles generales de los franceses libres por su generosa ayuda, y, especialmente, a monsieur Jean Parzy, por su valiosa colaboración y por la aportación de muchos datos de interés informativo. Quiero rendir mi tributo de admiración a la obra A Date in the Desert, de George L. Steer, escrita bastante antes de que empezara la guerra y uno de los pocos libros que preveyeron los acontecimientos. Aun hoy, si alguien desea informarse bien de Túnez y de Libia, ha de leer este libro; encontrará en él, entre otras cosas, algunas referencias, de aguda penetración, sobre Sidi Ahmed y la situación general política.