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Bismarck e Hitler

Bismark e Hitler

Bismarck e Hitler – (Henry Vallotton) – Colección “El III Reich

La historia es el juicio de Dios

El Imperio alemán que fundó Bismarck en 1871 fue llevado a la derrota por Guillermo II en 1914, y a la ruina por Hitler, en 1939, convirtiéndose así en realidad el temor expresado por el “Canciller de Hierro” un año antes de su muerte:

Por las noches, la idea de que desmigajen la obra que yo he levantado piedra tras piedra no me deja dormir

¿Tan diferentes fueron el constructor y el demoledor de este Imperio? ¿Puede considerarse a Hitler  —como hay quien lo afirma—  discípulo y continuador de Bismarck? Y, sin ir tan lejos en el camino de las afirmaciones, ¿hubo parentesco espiritual entre el Junker de Pomerania y el hijo del aduanero austriaco? Estas son las tres preguntas que me propongo estudiar comparando las concepciones y procedimientos de los dos cancilleres, basándome en sus palabras, en sus escritos, y, sobre todo, en sus hechos.

Para poderlas contestar con pleno conocimiento de causa, he estudiado a fondo la vida y la obra de los dos hombres de Estado. Por lo que respecta a Bismarck, me ha resultado fácil hacerlo, pues el “Canciller de Hierro” pertenece a la Historia y poseemos abundante y fidedigna documentación sobre él; pero, en lo que a Hitler concierne, no me ha sido tan fácil. En primer lugar, pisamos aún terrenos movedizos, pues incluso acontecimientos tan importantes como el de su suicidio en el Búnker de la Cancillería no han podido comprobarse. Los informes soviéticos indican una cosa, mientras que los datos de los aliados indican lo contrario. Y no es que esta incertidumbre se deba precisamente a falta de material, sino a la excesiva abundancia de documentos y a la plétora de fuentes informativas, pues el espíritu de acribia de la Wehrmacht y de la Administración alemana exigía que se conservasen todos los archivos  —incluso los de las ejecuciones en los campos de concentración–,  aunque, dicho sea de paso, en documentos redactados convencionalmente. Fue tal la cantidad de protocolos, informes y correspondencia que se encontró, que, decenas de años después de la guerra, toneladas de documentos seguían aún sin haberse podido examinar.

No obstante, rara ha sido la semana en que no se hayan revelado documentos secretos o se publicasen libros o Memorias… Cuando no era un Canciller que publicaba documentos súbitamente esclarecedores de hechos misteriosos, era un embajador que escribía sus recuerdos, o algún jefe de la Gestapo o de las S.S. que intentaban rehabilitarse. Otras veces, quienes fueron conjurados un día precisaban detalles de complots poco conocidos, o quienes sufrieron detención e internamiento revelaban la resistencia de cierto núcleo de alemanes adversarios al régimen. En semejante avalancha de documentación de papel resulta dificultoso distinguir lo verídico de lo falso, llegar a conclusiones y considerar cifras casi siempre contradictorias.

Sé que han de surgir aún nuevos documentos y que se registraran nuevos testimonios que deberán obligar a modificar los presentes estudios, pero, como digo, la dificultad con que me he encontrado para mi trabajo no ha sido la escasez de datos, sino otra de muy diferente índole… Las atrocidades cometidas en el período 1933-1945  —que hicieron retroceder a Europa varios siglos en la barbarie—  fueron tales que, independientemente del asco y de la indignación que producen, provocan estados de ánimo que pueden perjudicar la imparcialidad de un ensayo histórico.

Naturalmente, yo no me he contentado con leer lo que ha ido apareciendo en los escaparates de las librerías o en la Prensa, sino que, personalmente, he inquirido cerca de los testigos que me parecieron seguros, muy especialmente en este trabajo a los embajadores André François-Poncet, Coulondre, Davignon, el Mariscal Mannerheim y el pastor Niemöller.

Si este paciente estudio da una visión exacta de los hechos; si el lector logra encontrar en él un resumen de la verdad y de lo que hoy día sabemos ya, y si los historiadores pueden obtener de él informaciones útiles, habré conseguido mi propósito.

La agonía de Alemania 1944-1945

La agonia de alemania

La agonía de Alemania 1944-1945 – (Georges Blond) – Colección “El III Reich

La lucha más sangrienta de la historia de Europa se desarrolló entre los meses de Julio de 1944 a Mayo de 1945. Millones de hombres fueron enfrentados en combates de una violencia inaudita, llevados a cabo con medios de destrucción incomparablemente muy superiores a los de la guerra mundial de 1914-1918. El centro de nuestro continente llegó a ser un auténtico cráter de volcán en erupción.

He pensado que, para contar, o, más bien, para mostrar ese drama en su unidad, debía colocarme en el centro de la acción, es decir, en territorio alemán, pues, solamente situándose allí, es posible ver llegar las dos invasiones que avanzaban desde el Este y el Oeste; además, el último acto, apocalíptico, no puede revivirse si no es trasladándose mentalmente a Berlín.

El objetivo de mi cámara lo he desplazado hacia el Este y hacia el Oeste tantas veces como me ha sido preciso para ver los episodios más dramáticos y significativos de la batalla de Europa. Aunque no pretendo  —ni mucho menos—  decir que he conseguido dar cuenta de todo en este libro, sí espero, no obstante, que todo lo substancial haya quedado reflejado en él.

Existe una inmensa documentación sobre la contienda europea de la Segunda Guerra Mundial, vista no sólo del lado aliado, sino también del lado alemán. Los archivos del Alto Mando de la Wehrmacht cayeron intactos en manos de los ingleses al entrar éstos en Flensburgo. En el transcurso de la invasión  —y más tarde también—  los Servicios de Información de los Ejércitos Aliados han buscado, recogido y clasificado metódicamente innumerables documentos militares y civiles  —órdenes, relaciones, informes, cartas personales—  e interrogado a miles de alemanes. Los expedientes de Nuremberg, con los interrogatorios y anexos,  constituyen un filón inagotable. Varios especialistas en la materia, franceses y de otras nacionalidades  —siendo muy de tener en cuenta los de la Historical División norteamericana–,  han reconstruido los acontecimientos ocurridos en el Este, basándose en los comunicados del Estado Mayor soviético, en diversas publicaciones rusas y en las declaraciones de los combatientes alemanes, húngaros y rusos, hechos prisioneros en su repliegue hacia el Oeste, y, más tarde, liberados o evadidos de su cautiverio. Existen también las numerosas obras de estimables historiadores que, tratando de los diferentes sectores y aspectos de la lucha en Europa, han sido publicadas.

Seleccionando y confrontando gran parte de estos documentos y obras, y también interrogando personalmente a varios supervivientes, he podido procurarme la substancia del texto contenido en las páginas que siguen. Obvio es decir que todo corresponde a la verdad y que, en esta obra, nada se ha inventado y a nada se le ha dado carácter novelesco. ¿Para qué iba a intentarlo siquiera, cuando la realidad histórica me proporcionaba a cada instante aspectos y detalles mucho más impresionantes y dramáticos que cuantos hubiera podido imaginar?

En Julio de 1944, Berlín había recibido ya más de treinta mil toneladas de bombas explosivas e incendiarias. Todos sus barrios, completamente devastados y convertidos en campos de cráteres gigantescos, presentaban un aspecto lunar. La mayor parte de sus calles sólo ofrecían a la vista restos de fachadas; lo demás se había volatizado, convertido en enormes espacios cubiertos de montones de escombros.

Había alarmas y bombardeos todas las noches. Primero se oían las sirenas, y, poco después, las bombas estremecían el suelo, hundiéndose los edificios e inmuebles. Los coches de bomberos corrían de un incendio a otro sin poder dar abasto. Al día siguiente, las llamas devoraban aún las ruinas. Los equipos de socorro circulaban por los barrios derruidos distribuyendo alimentos y vestidos, y recogiendo niños errantes y solitarios…

La gran estafa de la medicina nazi

La gran estafa de la medicina nazi

La gran estafa de la medicina nazi – (Philippe Aziz)

Los diversos organismos que, bajo la supervisión del partido  nazi, dedicaron buena parte de sus actividades a la “investigación médica” no fueron otra cosa, a la vista de los resultados últimos, que otro eslabón más en la relación inacatable de crímenes contra la humanidad. En principio, la intencionalidad real de aquellos experimentos se dirigía hacia otro objetivo “práctico“. Tomemos, por ejemplo, todo lo relacionado con la cuestión de los gases letales. Heinrich Himmler, Reichsfurer de la SS, estaba fundamentalmente preocupado por la eficacia que aquellos gases demostraran en las acciones de guerra. Para llevar a cabo esta comprobación, Himmler no se recató en indicar a sus “colaboradores científicos” que utilizaran exhaustivamente  —hasta su desaparición y exterminio—  a los grupos étnicos o comunidades constantemente perseguidos por el terror nazi.

El desprecio a la vida humana fue la premisa desde la cual partieron aquellos aprendices de brujo que utilizaron todo el instrumental y adelantos de la ciencia puestos a su servicio por el potencial industrial e investigador de la Alemania de la época para despilfarrarlos en aberrantes experiencias de un matiz “aristocratista” cuya moral era inexistente.

La medicina nazi no implicó otro hecho que la puesta a punto del máximo potencial exterminador. Esta fue la consigna en lo que a los judíos, gitanos, alienados y demás elementos sospechosos de capacidad para oponerse a la ideología nacionalsocialista se refería…

La práctica de la eutanasia, entre otras, fue uno de los actos más evidentemente dirigidos a la exterminación pura y simple de grupos de individuos que por sus enfermedades o, simplemente, su oposición abierta implicaban una denuncia de los métodos nacionalsocialistas…

Las prácticas de esterilización fueron otro de los caballos de batalla de la “medicina nazi“. Desencadenador de auténticas tragedias entre mujeres que debieron someterse a la fuerza a humillantes ofensas a su esencia humana, además de inenarrables sufrimientos provocados por el desprecio y el odio, y el descuido y la desconsideración más brutales en la forma de comportarse de aquellos pseudomédicos e investigadores, que no parecían perseguir otra cosa, que figurar de alguna manera en el escalafón de privilegios que el nazismo propiciaba…

Historia mundial desde 1939

Historia mundial desde 1939

Historia mundial desde 1939 – (Jean Lacouture)

¿Cuáles han sido las consecuencias mundiales de la gran guerra de 1939 a 1945?

En primer lugar, un hundimiento del poderío europeo en general. En vísperas de la guerra, tres potencias dominaban Europa: Alemania con Italia, Francia y Gran Bretaña. Al finalizar la Guerra, Alemania quedó totalmente aplastada, Francia desmoralizada y dividida y Gran Bretaña con graves amputaciones en su poderío. De los escombros de Europa emergieron los Estados Unidos y la Unión Soviética como grandes superpotencias. Por lo que a los demás Estados se refiere, hay que señalar no sólo que se vieron profundamente debilitados al perder muchos de sus mejores hombres en la heroica defensa de su suelo y su libertad (especialmente Gran Bretaña), sino también que los dos grandes imperios, el francés y el británico, se viueron minados al advertir los pueblos de sus colonias que es status colonial tocaba a su fin. Como consecuencia de todo ello se produjo una total redistribución de valores. Europa Occidental, que hasta hacía bien poco había sido dueña del mundo, se habís convertido en una especie de “pariente pobre“. Esto se veía en cierto modo compensado por la sensación que experimentaban los europeos en general de que acababan de enzarzarse en una guerra civil y de que, a causa de la ceguera de muchos de sus dirigentes y de la locura de Hitler y de su grupo, Europa había estado a punto de suicidarse, así omo de arrastrar en un suicidio colectivo al mundo entero,pero que acaso les quedaba la posibilidad de unirse.

Apoteosis y Ocaso del Franquismo

Apoteosis y ocaso del franquismo

Apoteosis y Ocaso del Franquismo – (Vicente Roa)

Nació en Madrid unos meses antes de que España acometiese el ensayo republicano, jugó a la Guerra durante la Guerra Civil, recibiendo impresiones del enfrentamiento que más tarde brotarían como imágenes captadas con Flash y que aquí y allá aparecen a lo largo de esta obra.

En 1951 recibió en la Academia General del Aire su despacho de Teniente de Aviación, siendo comisionado después de la firma del acuerdo de las bases americanas a ampliar estudios en Alemania y Estados Unidos, siendo en 1954 uno de los primeros profesores de vuelo de reactores españoles.

Su permanencia en estos países durante tres años le puso en contacto con las formas políticas al uso fuera de nuestras fronteras. En 1960 se retira del servicio activo y se dedica a la Aviación Comercial, simultaneando su profesión con una incipiente actividad política desarrollada a través de colaboraciones en el antiguo “Alcázar“, el desaparecido “Madrid” y “ABC“, y diversas revistas. Ha sido fundador y presidente de la Asociación Española de Pilotos Civiles, es coautor del libro Mujer y Sociedad y autor de España hora H. Ha sido inspirador y cabeza del grupo político Comunidad Democrática, cofundadora del Partido Liberal

Humo

Humo

HUMO – (Iván Turguénev)

Perteneció a una familia noble y rica. Su padre era militar. De naturaleza delicada, estudió en la casa paterna diversas disciplinas, y a los nueve años hablaba perfectamente francés, alemán, además de alguna otra lengua. En 1827 ingresó en un colegio privado de Moscú. Al año murió su padre y se trasladó a San Petersburgo, donde terminó sus estudios. En 1938 fue a Alemania, apasionándose de la vida y costumbres de este país, tan diferente de Rusia. Volvió de nuevo a San Petersburgo, dedicándose casi exclusivamente a la Literatura.

Después de haber publicado algunos trabajos, y otra vez en Alemania, apareció su obra “Relatos de un Cazador“, cuyo éxito superó todos los anteriores, no solo por ser una obra Maestra desde el punto de vista Literario, sino porque fue el primer escritor ruso que expuso claramente una idea que estaba en la conciencia de todos, pero que nadie había tratado a fondo.

Con motivo de la muerte de Gogol, escribió una Necrología de este escritor, la cual sirvió de pretexto al Gobierno para detenerle primero y luego desterrarle a sus posesiones de Mtsensk, donde permaneció dos años. Estuvo enamorado, aunque sin esperanzas de ser correspondido, de la célebre cantante española Paulina García de Viardot, y acabó por ser el amigo intimo y consejero de toda la familia.

Murió en Paria, y su cadáver fue trasladado a la capital de Rusia e inhumado en el cementerio de Wolkow, habiendo tomado parte en la ceremonia todas las clases sociales, que admiraban al Genio literario que así había encumbrado el nombre de Rusia.

Diario de la Guerra

Diario de la guerra

Diario de la Guerra – (Alfonso Rojo)

¡Qué bella es la victoria con la ayuda de Alá!

(Saddam Hussein)

Desde la madrugada del 17 de Enero de 1991, cuando los aliados comenzaron a bombardear Irak en la que constituye la mayor operación militar desde la II Guerra Mundial, el Hotel Rachid de Bagdad se convirtió en una moderna versión del Titánic.
Ese día aún había cientos de periodistas en Bagdad. Cinco días después, solo quedaba un corresponsal de prensa occidental: Alfonso Rojo, del periódico EL MUNDO de Madrid.

Esta obra es el relato de primera mano de los dramáticos 55 días vividos por Rojo en Bagdad. Desde sus conflictos con Peter Arnett, el veterano periodista de la CNN, hasta sus entrevistas confidenciales con el bien informado agregado militar soviético, pasando por las desventuras del entrañable Bruce Cheesman, el diario de Rojo es trepidante desde el comienzo hasta el final.

La tensión de los incesantes bombardeos, la falta de alimentos y servicios básicos, el enorme poder del régimen opresivo de Saddam Husein, son las aguas que poco a poco van engullendo a este nuevo Titánic con su carga de periodistas, funcionarios, refugiados y espías.

Diario de la guerra está, sin duda, llamado a convertirse en un clásico del periodismo bélico en todo el mundo.

Alfonso Rojo ha cubierto para la prensa española los mayores acontecimientos de nuestro tiempo. Nicaragua, Afganistán, Filipinas, Alemania, Rumanía, Cuba, y el Golfo Pérsico. Ha recibido varios galardones especiales entre ellos el que otorga la Asociación de la Prensa Extranjera a la mejor labor de los periodistas españoles en el exterior.

–¿B-52?
–Si
–Vienen de Turquía…
–Sueltan paquetes de 25 bombas de 500 kilos, y cambian el paisaje…

Reforma o Revolución

Reforma o revolución

 Reforma o Revolución – (Rosa Luxemburgo)

Rosa Luxemburgo escribió esta obra para refutar las tesis reformistas que dominaban en el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD).
Ella era partidaria de la revolución. La noche antes de su asesinato dejó escrito:

¡El orden reina en Berlín! ¡Ah! ¡Estúpidos e insensatos verdugos! No os dais cuenta de que vuestro orden está levantado sobre arena. La revolución se ergirá mañana con su victoria y el terror asomará en vuestros rostros al oírle anunciar con todas sus trompetas: ¡Yo fui, yo soy, yo seré!

Rosa Luxemburgo. Mujer, extranjera, revolucionaria y judía. Esa cuádruple condición marcaría la vida de Rosa Luxemburgo (1870 – 1919), leyenda y mártir de la causa socialista. Militó en el SPD alemán y encabezó el ala izquierda del partido. Sus diferencias con la dirección la llevaron a organizar, junto a Karl Liebknecht, la liga Espartaquista, que en 1919 protagonizó un levantamiento comunista en Berlín contra el gobierno del socialdemócrata Friedrich Eberg.

El conato revolucionario fue reprimido con saña: Luxemburgo y Liebknecht fueron torturados y asesinados.

El método oportunista – La adaptación del Capitalismo – La construcción del Socialismo mediante reformas sociales – El Capitalismo y el Estado – Las consecuencias del Reformismo social y la Naturaleza general del Revisionismo – Desarrollo Económico y Socialismo – Cooperativas, Sindicatos, Democracia – La conquista del poder político – El Colapso – Oportunismo en la Teoría y la Práctica.