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Siete Domingos Rojos

Siete domingos rojos

Siete Domingos Rojos – (Ramón J. Sender)

Siete Domingos Rojos (1932) es una de las primeras novelas de Ramón J. Sender (1901-1982) y también una de las más vigorosas de su extensa producción. Con abundantes dosis de reportaje, con no pocos ingredientes extraídos de su propia circunstancia personal, el autor traza las líneas maestras del anarquismo español en el periodo republicano. Samar, el protagonista, recuerda al propio Sender tanto por la pasión con que se inmiscuye en las luchas sociales de su tiempo como por el afán reflexivo mediante el que pretende distanciarse del torbellino de la historia para entenderlo mejor.

Conviene recordar que hasta ahora no se había reeditado la primera versión de la obra. En los años setenta, fue publicada en varias ocasiones pero siempre con importantes modificaciones con respecto al texto original, como bien pone en evidencia la presente edición crítica…

La historia narra una huelga general en protesta por la muerte de tres obreros por la policía. La novela tiene un marcado interés para analizar la evolución ideológica de Sender durante su juventud, entre el anarquismo y el comunismo. Pero lo interesante del caso es que en los años setenta, el autor realizó dos nuevas versiones, que modificaron sustancialmente la novela, de acuerdo también a su propia evolución ideológica. La nueva revisión introduce profundos cambios de contenido y estilo, motivados quizás por el descontento de Sender con algunos elementos de la anterior edición, pero probablemente buscando también una versión más apta para pasar la censura que aún existía en España. Así pues, se trata de una misma obra, que tiene al menos tres versiones radicalmente diferentes en su contenido.

Somos comunistas anárquicos y por consiguiente enemigos de la propiedad individual que los colectivistas determinan en el producto íntegro del trabajo de cada uno

Los anarquistas II – La Práctica

Los anarquistas2

Los Anarquistas II – La Práctica – (Irving Louis Horowitz)

Que decir de los anarquistas, esta valiente corriente ideológica llena de heroicidades y contradicciones a la vez, repleta de utopías e ideales supremos.
Los anarquistas se merecen un respeto. Tanto por su historia, como por el largo camino que han tenido que caminar no exento de peligros y dificultades. Sus legendarios hombres y mujeres, desde el largo pasado hasta nuestro presente. Su ideal inmediato, el Socialismos sin estado y sin gobierno, el mismo que busca el Comunismo.

El Socialismo y el Comunismo como peldaño no necesitan estado ni gobierno para existir, pero los anarquistas a veces olvidan que para llegar al Socialismo utópico, antes hay que traspasar una barrera, la destrucción de las clases sociales mediante la lucha de clases, y esto solo se consigue mediante un gobierno provisional fundado y formado por los obreros y campesinos, y una vez eliminados los elementos perniciosos que se interponen y se oponen para que la utopía no pueda realizarse, el estado y el gobierno no tiene razón ya de existir.

Sin duda a los anarquistas se les admira por su valor, y se les supone su solidaridad con ellos mismos, y también se les supone su solidaridad con las otras corrientes ideológicas de izquierdas (esto es una asignatura pendiente, pues no está nada claro), si llamamos corrientes de izquierdas a todo pensamiento ideológico antiimperialista y antifascista.
La anarquía no esta libre de pecado, como tampoco lo están otras ideologías.
Los anarquistas están desmembrados en brazos y ramas, al igual que otras familias de izquierdas.

También es bueno comprar libros, para además de leerlos, poder limpiar el polvo que se posa en ellos, y sentir la textura de sus hojas entre tus manos, poder admirar el barniz ocre amarillento del paso del tiempo. En definitiva poder admirar y acariciar verdaderas joyas del pensamiento humano, poético, sociológico, y político….

Si la primera entrega de esta antología se ocupa de las contribuciones propiamente teóricas de Los Anarquistas (con la presentación de textos de Proudhon, Max Stirner, Bakunin, Tolstoi, Kropotkin, Malatesta, Emma Goldman, etc), este segundo volumen recoge diversos estudios y testimonios que dan cuenta de La Practica en que se materializaron sus ideas y proyectos. La primera sección dibuja un amplio panorama histórico del movimiento libertario en diversos países a traves de los trabajos monográficos de destacados especialistas: España (Gerald Brenan y Hught Thomas), Italia, Estados Unidos, Francia Rusia, América Latina, y el norte de Europa.
La segunda sección incluye textos de George Sorel, Paul Goodman, Philip Selznick y Karl Shapiro, que ayudan a comprender la dimensión sociológica del anarquismo.
Irving Louis Horowitz  –autor de la antología–  cierra el volumen con una posdata en la que indica las claves del renacimiento de las ideas libertarias (“el anarquismo se libra del olvido porque habla a la condición humana en todas las épocas“), y pasa revista a las objeciones y criticas que con mayor frecuencia se dirigen contra aquellas (su carácter utópico y mesiánico, la contradicción abstracta que establecen entre principios y poder, el maniqueísmo moral que implica su nostalgia por la producción artesanal y el pequeño campesino independiente, su desprecio por los avances tecnológicos y su condena de la sociedad urbana e industrial, etc).

El apéndice dedicado al anarquismo español incluye un esclarecedor trabajo de José Alvarez Junco, acerca del desarrollo de las ideas y de las organizaciones ácratas desde la introducción del Bakuninismo a la guerra civil, y una selección de textos de las grandes figuras del anarquismo iberico (Anselmo Lorenzo, Ricardo Mella, Fermin Salvochea, Fernando Tárrida del Mármol, Federico Urales, etc.)