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Los últimos tres días de Fernando Pessoa

Los ultimos tres dias de Fernando Pessoa

Los ultimos tres dias de Fernando Pessoa – (Antonio Tabucchi)

Este brevísimo libro es un homenaje de escritor a escritor. Un elogio fúnebre, pues el homenajeado está muerto. Antonio Tabucchi se ha consagrado desde hace tiempo como uno de los máximos especialistas académicos en la obra de Pessoa. No es frecuente que los filólogos se dediquen a la creación y que, encima, lo hagan bien. Pero lo más llamativo es que Tabucchi elige ahora una forma narrativa para asediar una vez más al poeta que más le ha seducido, influido, obsesionado. Esto no es propio de filólogos, sino de artistas.

La estructura se cimenta en torno a las supuestas visitas que pudo recibir el poeta portugués antes de morir, alcohólico y olvidado, en el hospital de São Luis dos Franceses en Lisboa. Van desfilando, uno tras otro, todos sus heterónimos, es decir, todas las personas ficticias que Pessoa imaginó y por medio de las cuales escribió su vasta y laberíntica obra literaria: Álvaro de Campos, Ricardo Reis, Bernardo Soares, Coelho Pacheco, Alberto Caeiro, y el menos conocido y el más discutido por la crítica: Antonio Mora.

Piazza D’Italia

Piazza D'Italia

Piazza D’Italia – (Antonio Tabucchi)

Un pueblo toscano rodeado por los pantanos, cerca del mar; tres generaciones de rebeldes, por tradición familiar y por instinto, que atravesando la historia de Italia desde la unidad hasta la liberación, dan a la camisa roja garibaldina los reflejos negros de la anarquía para sacar después una bandera comunista; personajes con nombres tan sintomáticos como Garibaldo, Quarto, Volturno, que desde su pequeño pueblo se lanzan, o son empujados, a viajes de fortuna y guerras en Europa, en África, en las dos Américas, del mismo modo que su vida frugal se abre a fuertes actos y empresas, hasta su muerte en la lucha contra los patronos (representados sucesivamente por los guardias reales, por los guardias forestales, por los fascistas de diversa índole, por la policía de la República); mujeres que afrontan no sólo la realidad, sino también las fantasías y los horóscopos, con llantos tragicómicos; un cura populista y librepensador, que acaba como un topo, meditando bajo tierra sobre los errores de la Iglesia.

Son algunos de los materiales con que Tabucchi ha construido esta “fábula popular“, cuya popularidad es sobre todo de contenidos (apunto también el llamativo cromatismo, interiores y exteriores dignos de los más desenfrenados carteles de época), mientras que lo fabuloso es producto del tratamiento narrativo; pasajes lacónicos, aproximaciones abruptas, espectaculares cambios de registro… de manera que la grandeza que se revela dentro de la cotidianidad conserve, es más, acentúe, los perfiles cómicos y grotescos insertos en su sublime inconsciencia. Equilibrios delicadísimos que Tabucchi sostiene recortando con inventiva desusada los breves capítulos, pequeños cuadros enmarcados con pequeños títulos, montando esos cuadros con juegos de anticipación y de encabalgamiento que potencian su tensión, adaptando a la sintaxis fluctuante un léxico de rústica eficacia, inusual entre los escritores toscanos de hoy. Piazza D’Italia es una fábula popular tan refinada que hace pensar desapercibidas sus destrezas.

Así presentaba el prestigioso crítico Cesare Segne, en 1975, la primera edición de esta obra, que ganó el Premio  “L’inèdito“. Una novela bellisima, extravagante, repleta de humor y melancolía. Una historia telegráfica de Italia, o mejor una antihistoria de Italia a través de una familia de anarquistas, de perdedores. Un primer Tabucchi que anuncia ya el Tabucchi futuro, que se ha consagrado como uno de los mejores escritores de nuestros días.

“Aquel día aciago, después que le pegaron un balazo en la frente (un agujerito protuberante, pero mucho menos que un furúnculo), mientras se desplomaba sobre la pila de la plaza, justo delante del Splendor, Garibaldo quiso decir la frase definitiva. Pero, en vez de ello, su lengua dejó escapar un murmullo diluido que sólo oyeron los que estaban más cerca:
¡Abajo el rey!
La piedra le resbaló de la mano y rodó hasta el regato de la fuente de la plaza. En la cara le quedó helada una sonrisa irónica, de ¡maldita sea mi estampa!, porque había tenido tiempo de darse cuenta, en el breve trayecto desde el monumento hasta el polvo, de que la niebla de la muerte le había hecho confundirse precisamente en la frase que quería que fuera definitiva”.

Sostiene Pereira

Sostiene pereira

Sostiene Pereira – (Antonio Tabucchi)

Con esta novela, una de las cumbres de la literatura de esta década, Antonio Tabucchi logró la unanimidad de la crítica, los más prestigiosos galardones y la respuesta masiva de los lectores.

Lisboa, 1938. La opresiva dictadura de Salazar, el furor de la guerra civil española llamando a la puerta, al fondo el fascismo italiano. En esta Europa recorrida por el virulento fantasma de los totalitarismos, Pereira, un periodista dedicado durante toda su vida a la sección de sucesos, recibe el encargo de dirigir la página cultural de un mediocre periódico, el Lisboa. Pereira tiene un sentido un tanto fúnebre de la cultura: prefiere la literatura del pasado, dedicarse a la elegía de los escritores desaparecidos, preparar necrológicas anticipadas. Necesitado de un colaborador, contacta con un joven, Monteiro Rossi, quien a pesar de haber escrito su tesis acerca de la muerte está inequívocamente comprometido con la vida. Y la intensa relación que se establece entre el viejo periodista, Monteiro y su novia Marta, cristalizará en una crisis personal, una maduración interior y una dolorosa toma de conciencia que transformará profundamente la vida de Pereira.

En esta novela, Tabucchi ha conseguido crear un inolvidable personaje que sin duda dejará una profunda huella en el lector, Pereira. Y con la historia de este periodista, Tabucchi nos ofrece también una espléndida historia sobre las razones de nuestro pasado que pueden ser perfectamente las razones de nuestro incierto presente.

Una verdadera obra maestra en un conjunto que ha rozado siempre la perfección