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Historia de una mujer

Historia de una mujer

Historia de una mujer – (Vicki Baum)

Escritora por vocación y temperamento, la vienesa Vicki Baun abandonó su puesto de arpista en una orquesta para dedicarse a la literatura. Consagró su nombre la publicación de “Grand Hotel“, novela que fue traducida a todos los idiomas europeos y llevada al teatro y a la pantalla. Los personajes de “Historia de una Mujer“, como todos los de esta autora, alientan con vida propia y subyugan por su aventura simplemente humana, con sus complejos, sus pasiones, sus vicios y sus virtudes…

El Danubio, La Esfinge, y Perséfone

El Danubio

El Danubio es el segundo rio más largo de Europa después del Volga. Nace en la selva negra de Alemania, y después de recorrer 2.888 Km, muere en el mar negro, formando el delta del Danubio en Rumania. A su paso recorre Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Servia, Rumania, Bulgaria, Moldavia, Ucrania, Checoslovaquia, Suiza, Eslovenia, Bosnia, y Montenegro.

El Danubio fue la frontera natural, (el limes, del imperio romano), en la edad antigua, cuando se formaron las primeras civilizaciones.

Liliacea en Danubio

Liliacea en Danubio 01

by Klimt

La Esfinge.

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La Esfinge que decora los esquinazos de este edificio en el centro de Viena, es obra de Gustav Klimt.

Liliacea y la Esfinge

La Esfinge, como dijo el gramático Apolodoro (alumno de Epicuro), es un espíritu sobrenatural y divino, representado con rostro de mujer, cuerpo de león, y alas de ave. Publio Papinio Estacio (poeta italiano, y maestro de retorica), definió a la Esfinge como un monstruo con el rostro pálido, la boca llena de veneno, los ojos como brasas ardientes, y las alas siempre manchadas de sangre.

La madre de la Esfinge fue la horrenda Quimera, (hija de Tifón y de la dragona Equidna), y su padre fue Ortro, (el perro de dos cabezas hermano de Cerbero)

La Esfinge fue mandada al mundo terrenal por la diosa vengativa Hera, sin embargo otras fuentes analizadas, dicen que los que la enviaron fueron Baco, y el hermanastro de Palas Atenea, Ares, (el dios olímpico de la guerra, y la personificación de la fuerza bruta y la violencia). También hay otras narraciones antiguas que opinan, que fue Hades, (el dios de los muertos, el señor del inframundo), quien ordeno que fuera a castigar a los habitantes de Tebas.

Los escritores de la antigüedad no se ponen de acuerdo en decir, quien fue el que envió a este demonio único a la tierra, y también único en ascendencia divina. Pero el caso es, que la Esfinge se instaló en un monte cerca de la ciudad de Tebas, y poco tiempo después, todo era desolación, y un enorme cementerio creció alrededor de su morada, donde asesinaba y devoraba a sus víctimas y a todos los seres humanos que estuvieran a su alcance, y no supiesen responder a los enigmas ciertamente imposibles que ella preguntaba.  

 Según la leyenda, fue Edipo quien descifro los enigmas, y destruyó a la Esfinge. Aquí todos los historiadores coinciden al decir, que nadie pudo descifrar los enigmas, ni siquiera Edipo, a menos que se lo hubiera dicho un Oráculo.

El enigma de la Esfinge

El enigma de la Esfinge, obra de Gustave Dore.

 

Perséfone

Perséfone, la deidad de la vida, de la muerte, y de la resurección.

Un día se encontraba Perséfone bañándose con los espíritus femeninos de la naturaleza (Las Ninfas), en el manantial de un lago de aguas dulces y tranquilas, rodeado de frondosos árboles, y de una gran variedad de flores de brillantes colores y deliciosos aromas.

El lugar era un pequeño paraíso, un verdadero regalo para la vista y el olfato. Pero de repente se hizo el silencio, el alegre cantar de los pajarillos desapareció, y se instalo en el lugar el mutismo más absoluto, roto instantes después por el atronador ruido que hizo la tierra al abrirse. Y allí estaba él, el señor del inframundo, la completa autoridad de los demonios, allí estaba Hades (Plutón para los romanos), erguido y orgulloso, portando el casco de la invisibilidad, regalo de los ciclopes, y el cetro de dos puntas, su arma favorita de poder, allí estaba el hijo de Crono y de Rea, con su fiel guardian (Cerbero), con su carroza negra, y sus alazanes inmortales.

Perséfone gritaba y gritaba, pero nadie la escuchaba, nadie podía ayudarla ya, Hades se había enamorado perdidamente de ella,y Eros era el único culpable. El señor del mal había viajado desde las lejanas entrañas de la tierra, hasta el frondoso paraje  para llevarse a Perséfone, y así poder compartir con ella, su lecho negro, y su trono de azufre.