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Paseos con mi madre

Paseos con mi madre

Paseos con mi madre – (Javier Pérez Adújar)

Este libro es un emocionante homenaje a los bloques de edificios que rodean Barcelona, y a los que la ciudad ha dado la espalda. A través de un paisaje autobiográfico, pero intercambiable con el de todas las ciudades del mundo, el autor descubre escenas de sí mismo, e historias épicas y conmovedoras. Para ello recorre sus calles, la orilla del río Besòs y la playa al pie de la central térmica paseando con su madre. Le salen al encuentro los fantasmas de los antiguos amigos y vecinos, las colas del paro, el impacto de las primeras superficies comerciales, los conciertos en los campos de fútbol, las luchas vecinales y las huelgas obreras. Las conquistas y las derrotas de una generación que llegó a Barcelona venida de mil sitios. Memoria personal y crónica de urgencia con su hermosísima aleación de humor y poesía, este libro es también un ajuste de cuentas y una indagación en busca de una identidad que, al final, el autor va a descubrir en la voz de su madre.

Placeres ficticios

Placeres ficticios

Placeres ficticios – (Lluís Mª Todó)

Un verano en Camprodrón, localidad de veraneo tradicional en el Pirineo catalán, la entrada del protagonista en un universo social cerrado con el que soñaba, su iniciación sexual y afectiva y el amargo descubrimiento de la vida adulta sirven al autor para hacer u retrato descarnado de un grupo social  –la burguesía barcelonesa que veranea en el Pirineo-,  aprovechando la perspectiva cambiante de la adolescencia.

El protagonista de Placeres ficticios, un joven de dieciocho años, quiere un imposible: analizar la pequeña sociedad que forman los veraneantes de Camprodón y, al mismo tiempo, ser uno de ellos, formar parte de un grupo al cual atribuye prestigios sociales y culturales desmesurados. La realidad le descubrirá lo vano de su investigación, la mezquindad que oculta esa sociedad burguesa y las trampas sentimentales de que ha sido víctima. Con todo, algo habrá aprendido el joven Federic Garriga, y, como en todo “bildungsroman” o novela de iniciación, el desengaño y la decepción constituirán la enseñanza mayor de ese verano y un factor decisivo para su ingreso en la vida adulta.

Placeres ficticios fue publicada originalmente en catalán, a finales de 1991, y de inmediato llamó la atención de la crítica y de los lectores. Pocas veces una primera novela ofrece una estructura tan exacta y sintética  –heredera de la mejor narrativa francesa del siglo XIX, de la que el autor es reconocido especialista–  y un estilo a la vez conciso e intensamente expresivo, matizado por el humor y la ironía. El texto que publicamos es la versión castellana escrita por el mismo autor, que ha introducido notables modificaciones con respecto al original.

Placeres ficticios es una novela que toma como punto de partida un tema intocable (Camprodón y el pijerio de su colonia de veraneantes) y le confiere envergadura por la pura maravilla del estilo

Walter ¿Por qué te fuiste?

Walter por que te fuiste

Walter ¿Por qué te fuiste? – (Ana María Moix)

El personaje que regresa con un mensaje del pasado a las ruinas de la infancia, lo hace por todos los que fueron él mismo y al mismo tiempo otros, y porque necesita volver a ver confundidos de nuevo el amor, el odio que unía y disgregaba las partes de cada uno y cada uno con los demás. Y el regreso, es mucho más que una evocación, es una reinstauración, a impulsos de una fabulación caudalosa, de lo que el pasado no llegó a se o de los que lo vivían no supieron conocer qué era.

Tras el éxito de Julia, su primera obra de ficción, Ana María Moix consolidó su prestigio de narradora con Walter, ¿por qué te fuiste? , un vasto fresco barcelonés de principios de los sesenta que hoy podemos calificar como una pequeña joya de la literatura española escrita y publicada en la segunda mitad del siglo XX. Nove la coral, retrato de juventud y, al mismo tiempo, elegía de una temprana decadencia –la de los hijos de vencedores y vencidos de la posguerra españolaWalter, ¿por qué te fuiste? resultó en su época innovadora y polémica, pues en sus páginas la autora retrató el despertar sexual del protagonista con alusiones a la homosexualidad y a los conflictos íntimos derivados de una educación religiosa que insistía en la noción de pecado y culpabilidad. Obra sobre una muy particular educación sentimental en el marco de la tardía posguerra, esta novela muestra la riqueza de registros y la libertad de estilo de una escritora en plena madurez, y es el testimonio singular de una generación escindida entre el recuerdo de una guerra que no vivió y la esperanza de una libertad imposible.

Útimas tardes con Teresa

Ultimas tardes con teresa

Útimas tardes con Teresa – (Juan Marsé)

Ambientada en una Barcelona de claroscuros y contrastes. Últimas tardes con Teresa narra los amores de Pijoaparte, típico exponente de las clases bajas marginadas cuya mayor aspiración es alcanzar prestigio social, y Teresa una bella muchacha rubia, estudiante e hija de la alta burguesía catalana. Los personajes de esta novela a la vez romántica y sarcástica pertenecen ya, por derecho propio, a la galería de retratos que configuran toda una época. Hito de la literatura española contemporánea obra consolidó internacionalmente el nombre del autor.

La obra comienza en una verbena de Sanjuán donde se conocen el Pijoaparte (chico de clase baja) y la criada de Teresa (una burguesa), Maruja. Maruja y el viven un romance un día del verano siguiente Maruja cae al suelo y se da una golpe en la cabeza, a causa del golpe entra en una profundo coma del cual no volverá despertar. Durante el tiempo que Maruja permanece en el hospital, Teresa y el Pijoaparte se enamoran y comienzan a salir juntos, una vez que Maruja fallece Teresa es obligada a volver a la Villa de veraneo junto a sus padres y pierde el contacto con el Pijoparte que al enterarse que esta en la Villa decide ir a verla, roba una moto para ir y en el trayecto es detenido por la Guardia Civil y llevado a comisaría donde se descubre que había sido denunciado por una amiga suya. Al final él pasa dos años en la cárcel y al salir se entera de que Teresa ya le ha olvidado.

En Canarias se ha puesto el Sol

En canarias se ha puesto el sol

En Canarias se ha puesto el Sol – (Jordi Sierra i Fabra)

España en 1985. La Organización para la Unidad Africana (O.U.A.) ha creado una situación de Guerra Civil en el archipiélago canario, el terrorismo hace estragos y el gobierno de Madrid, tras unas elecciones ganadas por la derecha, envía al ejército a las Islas. En Barcelona un grupo de terroristas secuestra un tren procedente de la Central Nuclear de Vandellós, que transporta material radioactivo, amenazando con volar la ciudad si no se libera a tres líderes independentistas canarios del MPAIAC, que están a punto de ser ejecutados en Madrid…

Éste podría ser el centro argumental de “En Canarias se ha puesto el Sol” (Premio Ateneo de Sevilla 1979), pero la novela aborda otros muchos temas que se entrecruzan para formar una historia tan compleja como apasionante: los servicios de espionaje español en Libia, donde se adiestran los guerrilleros de la O.U.A., el comando secreto enviado por el presidente del gobierno de Argel con una misión que puede cambiar todo el curso de los acontecimientos, los terroristas del tren secuestrado, que están dispuesto a volarlo y morir en la catástrofe nuclear que arrasaría Barcelona…

La guerra del General Escobar

La guerra del general escobar

La guerra del General Escobar – (José Luis Olaizola)

El Coronel de la Guardia Civil Antonio Escobar, hombre de profundas convicciones religiosas, consiguió con su decidida actuación el 19 de Julio de 1936 que no prosperase la sublevación militar en Barcelona.

Pese a ser hijo de un héroe de la guerra de Cuba, y tener una hija monja adoratriz, un hijo falangista Palma de Plata, y dos hermanos también coroneles de la Guardia Civil, optó por la libertad de actuar conforme a su conciencia y al juramento prestado al Gobierno legalmente constituido.

A través de esta obra, el autor nos da una visión infrecuente de los años de nuestra guerra, vividos sin partidismo ni ideologías por un militar que en la España del gran desgarrón histórico eligió, ante el estupor mal disimulado de las autoridades, una incómoda postura, porque creía que su puesto era aquél.

Pese a la historia del relato, nos encontramos ante una novela en la que su autor se ha limitado a recrear un personaje admirable que pudo vivir, luchar y morir en cualquier otra guerra fratricida de la Historia.

En el Consejo de Guerra ante el que comparezco en este castillo-presidio de Montjuich, el fiscal me acusa, sumarialmente, de delito de alta traición. Pero en el acto del juicio ha puntualizado:

Entiendo que un militar que se confiesa católico ha sido en esta guerra doblemente traidor: a su patria y a su Dios

El presidente ha advertido al fiscal:

“Atengase al contenido de la acusación. Al coronel Escobar no se le juzga por sus convicciones religiosas, sino por alzarse en armas contra el Régimen que ha triunfado y cuya legalidad ha sido reconocida por todos los países civilizados”

Se me está juzgando con la graduación de coronel, ya que, aunque al término de la guerra era General en Jefe del Ejército de Extremadura, para los vencedores sigo siendo el coronel de la Guardia Civil que en Julio de 1936 luchó, precisamente en esta ciudad de Barcelona, contra los militares rebeldes que dejaron de serlo cuando ganaron la guerra. Así me lo ha explicado el abogado que me defiende: tenga usted en cuenta, mi coronel, que la rebeldía queda purificada por el triunfo. El fiscal ha aceptado respetuosamente la advertencia del presidente del consejo, pero, habilidosamente, ha aprobechado su disculpa para articular una imputación muy penosa para mi.

-La anterior afirmación, señor presidente, viene a colación por la intervención del procesado en la noche del 19 al 20 de Julio de 1936, en  el convento de Carmelitas de la calle de Lauria, de esta capital, como consecuencia de la cual fueron asesinados veinticinco oficiales leales y un número de frailes no determinado pero superior a cincuenta-

He tenido la impresión de que los miembros del consejo han oído con agrado esta acusación, no por la muerte de aquella pobre gente, sino como justificación de la sentencia que tienen que dictar. Aunque llevo siete meses incomunicado en esta celda del castillo, los rumores me llegan. Los oficiales-prisioneros comentan que es el barcelonmismo Franco el que ha confeccionado la plantilla de cómo deben ser las sentencias. Los consejos de guerra sólo tienen que rellenarlas. Si es así, seguro que en ellas no hay ningún epígrafe en el que quepa todo lo que sucedió en el convento de la calle de Lauria. Fue muy complejo y muy doloroso.

Me ha cogido por sorpresa esta acusación o, por lo menos, no me la esperaba, ya que el abogado defensor ha insistido en que lo  verdaderamente grave y contra lo que tenemos que luchar es contra la imputación de no haberme adherido al movimiento nacional el 19 de Julio de 1936…