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Carne apaleada

Carne apaleada

Carne apaleada – (Inés Palou)

Inés nació en una familia de clase media que le pago sus estudios. Desempeño diversos oficios, hasta que, siendo responsable en parte de la marcha financiera de una empresa, se vio envuelta en problemas fiscales. Para salir del paso recurrió a metodos que la justicia considera delictivos, por lo cual pasó una larga temporada en la carcel, en Barcelona. Allí comenzaría también el terrible túnel de humillaciones y rebeldía del que solo salió con el suicidio en 1975.

No sabemos muy bien si su experiencia carcelaria cambió para mal la forma de ser de Inés Palou (Agramunt, Lérida, 1923 – Gelida, Barcelona, 1975) o si, por el contrario, eligió el delito como forma de vida con anterioridad. En cualquier caso, su primera novela, Carne apaleada, es, o pretende ser, una autobiografía exculpatoria. Sobre su biografía real algo nos dicen los textos que acompañan a la edición de sus obras: Nació en una familia de clase media que pudo pagarle estudios de Comercio y Peritaje Mercantil.  Pasó una larga temporada en la cárcel de mujeres de Barcelona. Allí comenzó a escribir. 

El Vagabundo de las Estrellas

El vagabundo de las estrellas

El Vagabundo de las Estrellas – (Jack London)

Novela publicada en 1915, El vagabundo de las estrellas deja entrever dentro de la obra de Jack London (1876-1916) un cambio que su prematura muerte dejó en suspenso. La apuesta por la integridad moral del individuo frente a la moral convencional de la sociedad que impregna todas sus creaciones, deja espacio aquí a una nueva posibilidad para integrar este conflicto. Convicto de asesinato en la cárcel de San Quintín, Darrell Standing se ve sometido al castigo adicional de verse inmovilizado en una terrible camisa de fuerza. El tormento físico dará en su caso el acceso a otro plano de existencia en el cual puede recorrer sus vidas pasadas: «Únicamente la carne muere y se transforma el espíritu perdura y continúa construyéndose sobre sí mismo a través de encarnaciones infinitas y sucesivas en su eterno ascenso hacia la luz».

En El vagabundo de las estrellas nos enfrentamos, desde la primera línea, a una situación terrible: el narrador, Darrell Standing, nos cuenta su peculiar historia desde el corredor de la muerte de una prisión californiana, mientras espera a ser ejecutado en el plazo de unos días. Acuciado por la falta de tiempo, el protagonista revela el porqué de su encarcelamiento, pero también nos descubre el universo que se abrió ante él después de pasar por el suplicio de la celda de aislamiento. En la oscuridad, soportando la tortura de una camisa de fuerza, Standing logra trascender su cuerpo y llevar de vuelta su mente hacia las otras existencias que ha llevado a lo largo de la historia humana; desde un cazador prehistórico hasta un noble medieval, pasando por un legionario romano o un chiquillo que cruza Estados Unidos de este a oeste, el narrador irá compartiendo detalles de esas vidas mientras reflexiona sobre las vicisitudes de los distintos personajes en los que se ha ido encarnando.

Más allá de la visión trascendente que propone esta trama, lo que pronto entendemos es que la novela es un canto a la fantasía, al poder que otorga el hecho de narrar, tanto al que cuenta como al que escucha (o lee). Darrell está abocado a un final terrorífico e injusto, pero sus “viajes” al pasado le proporcionan la libertad de viajar a su antojo por el tiempo y el espacio; en lugar de sucumbir a la tortura de sus carceleros, el protagonista se evade no en cuerpo, pero sí en mente, para sobrevivir un poco más. Además, gracias a la experiencia Standing comprende que su vida es sólo un átomo, un grano de arena en un inmenso tejido de arena, por lo que enseguida llegará a la conclusión de que la muerte física es sólo un paso, un tránsito hacia “algo más” que descubrirá pronto. Pero todo esto no se narra con la intención de pontificar y convencer al lector para que acepte teorías cuasi-religiosas; London nos regala una bella historia en la que sólo importa la relevancia del hecho narrativo: el personaje vive en y gracias a la historia, al igual que el lector trasciende ésta para vivirtambién esa experiencia no real.

Aparte de esta hermosa enseñanza, lo que nos deja El vagabundo de las estrellas es un duro y espeluznante alegato contra la pena de muerte. Mientras Standing recrea su periplo universal, sus reflexiones acerca de su situación, de las condiciones de la cárcel y del sistema penitenciario estadounidense nos acercan a una realidad pavorosa e inhumana; la crueldad del ser humano queda patente incluso en un entorno tan restrictivo como es la cárcel. La narración de Darrell nos ofrece un testimonio estremecedor, aunque sin estridencias, de la ferocidad que podemos llegar a desplegar ante seres más desvalidos, aunque sean culpables de ciertos delitos.

Plan de Evasión

Plan de evasion

Plan de Evasión – (Adolfo Bioy Casares)

Así como un hombre  –y ello es tan evidente que no requiere explicitación en nuestro desconcertante Universo actual–  puede sentirse interiormente preso en medio de la mayor Libertad exterior, otros pueden ser coherentes y absolutamente Libres en la mismísima Cárcel.

Tal lo que parecía acontecer en esta isla, a cuyo Gobernador, Castel, se le ocurre llevar a cabo una serie de Operaciones en el Cerebro de los reclusos para convertir las celdas, “cámaras desnudas“, en “jardines de la más ilimitada Libertad“.

La tortuosa mente del gobernador Castel  –el amo absoluto de las islas de los condenados–  es modificar ciertos elementos del cerebro de algunos reclusos, con el fin de otorgarles la capacidad de experimentar nuevas percepciones sensoriales.

Plan de evasión es una extraordinaria fábula acerca de la libertad y la felicidad humanas en circunstancias de opresión. En esta novela, Adolfo Bioy Casares se pregunta si un hombre encerrado en una celda puede sentirse libre y absolutamente feliz. Simbólica, llena de claves y misterios, alucinante por las posibilidades que plantea y sugiere, rigurosa en su expresión, con todos los ingredientes propios de la novela fantástica y policial, “Plan de Evasión” marca un hito culminante en la novelística de Adolfo Bioy Casares y de la literatura argentina. Jugar la vida y vivir como jugando es lo que el autor nos propone. Sumergirnos en sus páginas es emprender un viaje maravilloso que puede llevarnos a alguna de las ciudades situadas más allá de la cotidiana realidad.

En el vientre de la Bestia

En el vientre de la bestia

En el vientre dela Bestia – (Jack Henry Abbot) – Cartas desde la prisión

Norman Mailer presenta una denuncia de hechos reales cargados de alucinante violencia.

Internado a los 12 años en un reformatorio y encarcelado a continuación, Jack H. Abbott prácticamente no ha conocido la libertad. Abbott ha matado, se ha fugado de un centro de “máxima seguridad“, ha atracado un banco y ha cumplido sentencias en penitenciarías federales. Desde los doce años sólo ha estado libre nueve meses en libertad condicional. Ahora, después de pasar dos meses en libertad condicional, ha vuelto a matar.

Norman Mailer estaba escribiendo La Canción del verdugo cuando recibió una carta del presidiario Jack H. Abbott, quien le advertía que muy pocas personas conocen la verdad sobre la violencia en las prisiones, y se ofrecía para suministrarle datos al respecto.

Abbott era en verdad un experto. A los doce años lo encerraron en un reformatorio, de donde salió al cabo de cinco años. A los dieciocho lo sentenciaron a cinco años de prisión. Tres años más tarde mató a un presidiario e hirió a otro. A los veintiséis años se fugó y tardaron seis semanas en capturarlo. Cuando escribió este libro tenía treinta y seis años, y desde los doce años había pasado catorce o quince años en confinamiento solitario, y sólo nueve mases en libertad.

Norman Mailer no vaciló en apadrinar la carrera literaria de este marginal incorregible, que después de pasar dos mese en libertad condicional ha vuelto a matar. “Abbott tiene una voz propia. Yo no había escuchado otra igual“, confiesa Mailer en la introducción de En el vientre de la Bestia. Y agrega más adelante: “La lectura de las cartas de Abbott no estimula los dulces sueños. Ahora el panorama del  infierno está  claro. Es la sección de Máxima Seguridad de una penitenciaría de grandes dimensiones… No recuerdo, de primera intención, a ningún escritor norteamericano que haya descrito con  tanta precisión hasta qué punto la cárcel está destinada a mutilar y corromper a los cobardes y a quebrantar o martirizar a los valientes“.

A Carl Panzram – William “Blanco” Hurst – “Gitano” Adams – La Count Bly – Am Melville – George Jackson – “Rizos” McFee – George “Oso Meloso” Lowell – Gary Gilmore… que pueden descansar en  paz.

Al criticar, en el Anti-Dühring, las leyes de la economía burguesa basadas en la relación entre Robinson Crusoe y su criado Viernes  -leyes que todavía se enseñan en las escuelas de una manera tan rutinaria como la vida de Jesucristo Engels escribe:

El señor Duhring elaboró su razonamiento en el campo de la moralidad de la ley. Empezó con un solo hombre, y dijo: “Un hombre concebido como un ser solitario o, lo que para el caso es lo mismo, sin ningún contacto con otros hombres, puede que no tenga obligaciones. ¡Para ese hombre no importa en absoluto lo que debería hacer, sino sólo lo que quiere hacer! Pero ¿Quién es este hombre, concebido como un ser solitario y sin obligaciones, sino el judío fatídico y primogenio, Adán en el paraíso, donde está libre de pecado simplemente porque no tiene ninguna posibilidad de pecar?

Adán está destinado a pecar. A su lado aparece de súbito… desde luego, no una Eva de rizada cabellera sino un segundo Adán, y al instante Adán adquiere obligaciones… y las infringe. En vez de tratar a su hermano como dotado de los mismos derechos y atraerlo hacia su pecho, le somete a su dominio y le convierte en un esclavo

Mas adelante, Engels añade: “todo lo que podemos decir es que preferimos la antigua leyenda tribal semítica, según la cual vale la pena para el hombre y la mujer abandonar el estado de inocencia… y que el Señor Duhring le quedará la gloria indiscutible de haber fabricado su pecado original con dos hombres”. El pecado original significa relación social.

El Atajo

El Atajo

 El Atajo – (Albertine Sarrazin)

Albertine Sarrazin, nacida en Argel, el 17 de Septiembre de 1937, hija de madre española y padre ignorado, la novelista Albertine Sarrazin es, por su vida inquieta y azarosa, un verdadero personaje de novela. Abandonada a raíz de su nacimiento, a los tres años es adoptada por un viejo matrimonio francés, que la lleva consigo a la Metrópoli. La excesiva rigidez de sus padres adoptivos choca muy pronto con su vitalidad y rebeldía. A los 15 años intenta escapar de su casa, y es internada en un correccional de Marsella. A los pocos meses, aprovechando los exámenes orales del grado de Bachiller, en los que obtiene brillantes calificaciones, Albertine consigue escapar, y llega en camión a París. Allí en compañía de una amiga, se dedica a la prostitución, y planean juntas un atraco a mano armada a una tienda de la Avenida Mac Mahon. El atraco fracasa. Pero la amiga a disparado contra la dueña, Albertine, por complicidad, es condenada a siete años de cárcel. Después de tres años, logra evadirse saltando un muro, caída que le produce una grave fractura de pie. Es recogida por un desconocido, Julien que resulta ser un ladrón profesional y un ex-presidiario como ella. Una vez restablecida, reanudan juntos sus actividades delictivas en París, con tan mala fortuna que, a los pocos meses, Albertine es condenada a cinco años de cárcel y Julien a seis. Incapaces de esperar, se casan en 1959, en la cárcel. Albertine sale en Mayo de 1963, empieza a trabajar en una agencia de prensa y escribe sus primeros artículos para El Meridional. Es condenada nuevamente por robar unas botellas de Whisky, pero cuatro meses más tarde, en Agosto de 1964, logra reunirse por fin con su esposo. La simultánea aparición de dos novelas autobiográficas, El Astrágalo y La Fuga, en Otoño de 1965, que alcanzan un éxito resonante, la convierte en una de las más sorprendentes revelaciones literarias de los últimos años. En 1966 publica una tercera novela, El Atajo, que será también su última obra. Porque el 10 de Julio de 1967, en la cúspide de la fama, y cuando parecía abrirse ante ella una nueva vida. Albertine Sarrazin muere trágicamente en una clínica de Montpellier, en el curso de una operación quirúrgica.

Albertine

El Motín

El Motin

 El Motín – (Frank Elli)

Frank Elli el autor de la obra conoce bien el tema que escribe: veinte años pasados como recluso entre las paredes de San Quintín y otras penitenciarías norteamericanas, le convierten en un inigualable retratista de este mundo, sórdido y sofocante, que nos ofrece con envidiable habilidad literaria.

“El Motín” es una novela alucinante: la brutalidad de su realismo y de la desnudez con que es expuesta su cruel temática, no la convierten, precisamente, en lectura para espíritus pusilánimes en busca de insulsos pasatiempos. La verdad, ya se sabe, es un testimonio pocas veces grato, pero al cual aspiramos, cueste lo que cueste,  todos los hombres y mujeres de hoy…