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Los dioses de sí mismos

Los dioses de sí mismos – (J. J. Armas Marcelo)

Los ya míticos acontecimientos del Mayo Francés de 1968, también tuvieron un importante eco en España, sobre todo en Madrid, y especialmente en sus medios universitarios. En tales medios J. J. Armas Marcelo inicia “Los dioses de sí mismos“, novela que, sinfonicamente estructurada en trece partes, es al mismo tiempo una grandísima obra de arte literario y una rememoración meditativa, vivaz e incluso combativa, de lo que ha sido la vida social y política española de estos últimos veinte años.

Un grupo de estudiantes, ya al final de sus carreras, juegan fuerte en la lucha contra el franquismo, y lo hacen desde radicales posiciones de izquierdas. Su acción, entusiasta y peligrosa, corre pareja con la actividad menos agitada y más calculada, propia de políticos en la semiclandestinidad. Los hechos, que se sucederán con auténtica aceleración histórica a partir del asesinato de Carrero Blanco, irán modificando las vidas, el pensamiento político y las apetencias sociales de unos “dioses de sí mismos” que, por lo menos en parte, vienen a ser el símbolo de españoles comprometidos con determinadas ideologías que a unos les habran perjudicado y a otros les habran llevado a un poder ni fácil de ejercer ni exento de contradicciones. J. J. Armas Marcelo ha conseguido una obra poseedora de gran empaque narrativo, muy singular y sólida como relato de ficción, y también como texto que asume con todo éxito el riesgo de presentar como Historia una actualidad viva.

Operación Ogro

Operacion Ogro

 Operación Ogro – (Julen Aguirre)

Lo que sigue es un documento verdaderamente excepcional. Mis relaciones de solidaridad militante con la Organización revolucionaria vasca ETA (Euskadi Ta Askatasuna) hicieron posible el que yo lo recogiera. Fue mi “contacto” el que vino a verme con una decisión muy concreta: La Dirección ordenaba al Comando Txikia, responsable de la ejecución de Carrero Blanco, hacer un libro y había pensado en mí como redactor. Ni que decir tiene que acepté encantado.

Concertamos la cita y a los tres días me recogía un militante en un punto de Gipuzkoa y, según creo, me trasladaba a otro punto de Bizkaia, pero eso ya son suposiciones mías porque la realidad es que no podría, por mucho que lo intentara, decir nada al respecto. Desde que monté en aquel coche y el compañero me indicó que, por razones de seguridad para todos, era necesario que me pusiera las gafas (unas gafas oscuras, opacas ajustadísimas), perdí la noción del espacio en que me movía. Dando tumbos por caminos y carreteras de segundo orden, sentado junto a un desconocido chófer que me hablaba amablemente, durante más de una hora tuve la impresión de ser un extraño secuestrado camino de algún segurísimo refugio. Oscurecía cuando llegamos y, efectivamente, se percibía que en aquel lugar no corríamos ningún peligro. Desde el momento en que fuí presentado al Comando comprendí que la convivencia iba a ser fácil, cómoda y que aquella corriente de simpatía mutua, llena de calor humano, iba a simplificar las cosas.

Al servicio de la Corona

Al servicio de la corona

 Al servicio de la Corona – (Alfonso Armada)

“¡Por fin me decido a escribir! El Mudo habla, dirán algunos. Sería mejor que continuase callado, pensarán otros…” Con estas palabras comienza el relato que hace de su vida uno de los protagonistas y testigos de la historia española contemporánea: don Alfonso Armada.

Los sucesos del 23-F ocupan un tercio de este volumen. Aquellos episodios salen, pues, nuevamente a la luz, pero vistos desde la óptica personal del autor, que cuenta con pelos y señales su participación en aquella jornada; relata sus conversaciones con la Zarzuela, con otros generales, con Tejero… y se refiere también a los encuentros que antes había tenido en Lérida y a su entrevista con Milans del Bosch en Valencia. Esa parte termina con el análisis de las sentencias del Consejo Supremo de Justicia Militar y del Tribunal Supremo. Por esta última fue condenado a treinta años de prisión.

Otro tercio del libro está destinado a historiar los muchos años de permanencia del autor junto a don Juan Carlos de Borbón, primero mientras éste fue príncipe y lo mismo después de la proclamación de don Juan Carlos como rey de España. Ésta es una etapa fascinante. El relato constituye un aporte testimonial de primer orden que sirve para conocer mejor los pormenores de la sucesión de Franco y a los personajes que se han movido alrededor de la Zarzuela durante los años más recientes de la vida española. Desde el general Martinez Campos, el almirante Carrero y el ministro López Rodó hasta don Carlos Arias Navarro, don Torcuato Fernández Miranda y el entonces presidente del Gobierno, el señor Suarez, son muchos quienes aparecen aludidos. Páginas hasta ahora secretas, anécdotas reveladoras, semblanzas de figuras políticas…; de todo ello hablan los capítulos que permiten conocer detalles inéditos de las relaciones entre Franco y don Juan Carlos, así como entre éste y su padre, don Juan de Borbón.

El autor confiesa: “Arranco desde muy atrás, porque mi familia ha servido a la Monarquía desde hace varios siglos y yo mismo he tenido también el privilegio de ser designado para ocupar puestos en donde he podido hacerlo muy directamente.” Fiel a este línea, el libro comienza con la evocación de los antepasados, de la casa solariega, del marquesado de Santa Cruz de Rivadulla; y contiene las propias vivencias del autor, con su primera visita al Palacio Real cuando era muy niño, los estudios, la adolescencia, la participación como voluntario en la Guerra Civil, los recuerdos de la campaña de Rusia, los destinos militares, etc…

En estos capítulos aparecen personajes que ya están en la historia, ministros, compañeros de armas. Son secuencias, en fin, de unas etapas que han dejado huellas profundas en la España de hoy. Por todo ello, este libro es un testimonio de primera magnitud, indispensable para conocer gran parte de las vicisitudes de esta etapa histórica que se adentra en nuestros días, tal como fueran percibidas desde uno de los centros neurálgicos de la expectativa y del poder: La Zarzuela, por quien durante muchos años tuvo despacho a pocos metros del que ocupaba y ocupa don Juan Carlos de Borbón