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Historia Universal

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Historia Universal – Constantinopla el Imperio Olvidado – (Isaac Asimov)

La serie informalmente titulada “Historia Universal Asimov” reúne las obras dedicadas por el gran novelista y divulgador científico a la evolución política, cultural y material de la especie humana. Constantinopla describe los orígenes, el ascenso, el apogeo y la decadencia de ese “imperio olvidado” que suele ser el imperio Bizantino, desde la fundación de la ciudad de Bizancio en el año 657 a.C., hasta su caída en 1453  –ya rebautizada hacía siglos como Constantinopla–  en manos del sultán Mohammed II y el comienzo de la hegemonía turca.

Cuando pensamos en la Edad Media, solemos pensar en la caída del Imperio Romano y en la victoria de los bárbaros. Pensamos en la decadencia del saber, en el advenimiento del feudalismo y en luchas mezquinas. Sin embargo, las cosas no fueron realmente así, puesto que el Imperio Romano, en realidad no cayó. Se mantuvo durante la Edad Media. Ni Europa ni América serían como son en la actualidad si el Imperio Romano no hubiera continuado existiendo mil años después de su supuesta caída.

Cuando decimos que el Imperio Romano cayó, lo que queremos decir es que las tribus alemanas invadieron sus provincias occidentales y acabaron con su gobierno. No obstante, la mitad oriental del Imperio Romano permaneció intacta, y durante siglos ocupó el extenso sureste de Europa y las tierras contiguas de Asia…

Esta porción del Imperio Romano continuó siendo rica y poderosa durante  los siglos en que la Europa occidental estaba debilitada y dividida; se mantuvo la cultura en un tiempo en que Europa occidental vivía en la ignorancia y la barbarie. El Imperio, gracias a su poderío, contuvo a las fuerzas cada vez mayores de los invasores orientales durante mil años; y la Europa occidental, protegida por esta barrera de fuerza militar, pudo desarrollarse en paz hasta que su cultura formó una civilización específicamente suya.

Además, transmitió a Occidente tanto el derecho romano como la sabiduría griega. Le legó arte, arquitectura y costumbres; dio a Occidente grandes abstracciones  —como la noción de monarquía absoluta—  y pequeños útiles, como los tenedores. Es más, legó todo esto, y también la religión, a Europa oriental, y en particular a Rusia…