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La Alternativa

La alternativa

La Alternativa – (Roger Garaudy)

Este volumen plantea una pregunta:

¿Qué es lo que la juventud denuncia, y qué es lo que la juventud anuncia?

Se dirige a los jóvenes, es decir, a todos aquellos que creen que la vida del hombre no consiste solamente en aceptar o rechazar lo establecido, sino en construir y en creer. Conseguirá su objetivo si ayuda a tomar conciencia de la situación de crisis y de la posibilidad de superarla.

Tomar conciencia de la crisis: si nos abandonamos a la deriva catastrófica del presente, en pocos años la sociedad actual puede desintegrarse. Y ya no será tiempo de vivir. Todo lo más, de sobrevivir.

Tomar conciencia de la posibilidad del cambio no por medio de recetas mágicas, que no existen en la sociedad, sino a través de nuestra participación personal. No hay liberación otorgada, sino liberación conquistada…

No sirve gran cosa investigar sobre las faltas, porque es buena señal de tener poca vergüenza preferir el papel de crítico que censura al del poeta que crea

(COPÉRNICO)

Nuestra sociedad está en trance de desintegración. Es necesaria en ella una transformación fundamental,  la cual no se puede llevar a cabo según métodos tradicionales. Es tal la amplitud de la crisis, que su resolución exige algo más que una revolución: un cambio radical no solamente del sistema de propiedad y de las estructuras del poder, sino de la cultura y de la escuela, de la religión y de la fe, de la vida y su sentido. Es menester cambiar el mundo y cambiar la vida. Necesitamos de Marx y de Rimbaud. La única hipótesis rechazable es la que recomendase continuar por los caminos actuales. No se trata de encontrar respuestas nuevas a los problemas viejos. Enfrentados con tareas inéditas, nos vemos obligados a cambiar el mismo planteamiento del problema. Y ante todo debemos exigir que sean tratados los problemas auténticos. Para lo cual habrá que partir no del campo de las ideologías, las que nos contraponen unos a otros, sino de todo el conjunto de cuestiones que nos son comunes. E incluso será preciso cambiar el concepto mismo de política: es decir, el deber de votar, la necesidad de fichar por un partido. Por el contrario, política, para cada uno de nosotros, será inventar el futuro. En política no hay un modèle prét a porter. Porque hay que pedir al hombre algo más difícil que la donación de todo lo que tiene: él debe dar todo lo que es. Es decir, he aquí el poeta que todo hombre lleva en sí. En efecto, una nueva orientación radical de nuestra sociedad exige de todos, y antes de todo, un esfuerzo de imaginación creadora. Imaginación creadora capaz de concebir un tipo de sociedad y un estilo de vida radicalmente diferentes de los que dan en nuestros días. Imaginación de nuevos medios capaces de hacer triunfar este proyecto de civilización…