Archivo de la etiqueta: Cristianos

El Sueño de Hipatia

El sueño de Hipatia

El Sueño de Hipatia – (José Calvo Poyato)

Egipto, siglo IV. Los cristianos ejercen el control de la sociedad desplazando a los sabios y filósofos que hicieron de Alejandría una tierra de conocimiento y tolerancia. Figura esencial de ese mundo amenazado es Hipatia, matemática y astrónoma, acérrima defensora de la cultura clásica, cuya actitud es un desafío permanente para una Iglesia cada vez más fortalecida e intransigente. Tanto su trágica muerte como el silencio que cayó sobre ella fueron el alto precio que tuvo que pagar, pero no el único.

Egipto, 1948. Unos campesinos descubren por azar unos códices cuyo contenido, oculto durante mil quinientos años, despierta el interés de muchas personas. Alguien incluso estará dispuesto a matar para apoderarse de ellos… Un periodista británico, junto con su novia y un investigador, se ve atrapado en un laberinto de intereses y codicia que inevitablemente se relaciona con el tiempo que le tocó vivir a Hipatia de Alejandría.

Un intenso y riguroso Thriller histórico sobre uno de los personajes más deslumbrantes y olvidados de la historia, en una novela que reivindica la fuerza de la razón y la tolerancia frente al fanatismo de quienes a lo largo de los siglos han pretendido imponer sus dogmas.

Actitudes Cristianas en Política

Actitudes cristianas en politica

Actitudes Cristianas en Política – (André Manaranche)

Desde los tiempos de Jesús de Nazaret en la Palestina ocupada por los romanos hasta los debates en torno a las teologías de la esperanza o de la liberación, los cristianos han sentido la urgencia de plantearse su postura frente al poder político. Persecución, integración, colaboración, resistencia o contestación: tantas actitudes que, partiendo de una misma fe, han diversificado la opción política según las épocas, los países, los talantes y los rasgos peculiares de los cristianos.

Es un hecho cierto: los hombres de nuestro tiempo se han vuelto menos sensibles a determinadas exigencias morales, pero, al menos los mejores de entre ellos, dedican su tiempo, sus pensamientos y sus energías a hacer posible una sociedad más humana. No se contentan con denunciar la locura de un mundo que comete injusticias flagrantes, que se entrega al frenesí del lucro, organiza guerras asesinas, se intoxica de racismo, saquea al tercer mundo, explota a los emigrantes, utiliza la tortura, sino que sueñan con un universo utópico, por fin habitable, fraternal y sensato.

Mártires de Cristo

Martires de cristo

Mártires de Cristo

Sobre el holocausto de los y las franciscanas de Tai-yuan-fu en 1900

¿Cuanto tiempo llevas en China?

Más de 30 años

¿A cuantos de mi pueblo has perjudicado?

Yo no he hecho mal a nadie, sino al contrario: he hecho bien a mucha gente

¡MIENTES!…Has hecho mal a muchos y por eso te condeno a muerte: ¡No os tengo miedo!

Poco me importa a mí que me quites la vida; pero tú no quedarás sin castigo

Entonces el Virrey apuñaló él mismo al Obispo en medio de pecho, gritando:

¡Llevadlos afuera y matadlos a todos!

La carnicería que sigue es indescriptible. Un furor satánico se ha apoderado de los soldados. Las víctimas son arrastradas al gran patio y allí bárbaramente asesinadas. Los sables hieren ciegamente, mutilan, descuartizan los cuerpos, los rifles disparan al aire para matar a las almas. Los primeros en caer son los Obispos, después los padres; las religiosas quedan reservadas para ser las últimas…

Con las miradas puestas al cielo y vestidas con sus hábitos blancos” –dicen las actas del proceso– mientras las cabezas caían rodando por el suelo, las Franciscanas Misioneras se abrazaban y cantaban…

Apenas consumada la matanza, hacen salir al Padre Elías para ver el escenario del sanguinario suplicio –el Padre Elías estaba en una mazmorra– al ver la dantesca escena el Padre se puso a orar…

¡Qué hombre más extraño este diablo de cristiano! -dicen los verdugos- mirad está invocando a los muertos

¿De que nación eres? -le preguntan con aspereza-

Soy de Italia

¿Y que es eso de Italia? –responde el Virrey…

¡Quitarle las gafas! -ordena el Virrey- y ponedlo de rodillas

De dos sablazos le cortan las piernas, y de un tercero le quitan las gafas…

También sin gafas soy de Italia” –dice el Padre Elías– y numerosas espadas acaban con su vida…