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Cruz y Raya – Antología

Cruz y raya

Cruz y Raya – Antología – (José Bergamín)

CRUZ Y RAYA, revista de afirmación y negación“, constituyó desde el momento de su aparición, Abril de 1933, hasta su muerte, Julio de 1936, una de las revistas más originales de ese inquieto período…

Publicación abierta, libre e independiente, comprometida con su momento histórico, pensada y hecha por católicos, representó una voluntad de profundizar en el trasfondo español, actuando todos los valores del espíritu, sin ninguna clase de mediatización que los desvirtuara.

Recorrer hoy sus páginas, con la panorámica del tiempo transcurrido, nos permite encontrarnos con un conjunto de estudios y ensayos cuyo impacto en el momento de su publicación fue importante. Entre la impresionante lista de sus colaboradores se cuentan: Eugenio Imaz, Gomez de la Serna, Cernuda, Max Jakob, Falla, y un largo etc…

La presente “ANTOLOGÍA” recoge todos los estudios cuya validez se muestra inalterable y cuya relectura estimamos necesaria.

José Bergamín, director y alma de la revista, enriquece con un prólogo histórico esta “ANTOLOGÍA” y analiza cuál fue el papel que desempeñó en su tiempo y cuál es el que puede desempeñar en el momento actual…

Cruz y Raya en su corta vida, fue como Ortega y Gasset decía: “Una revista que nace con la nueva República y muere con ella”. Unamuno dijo de la revista: “Que hacer Cruz y Raya, es poner fin a algo y volver a empezar de nuevo”. De Cruz y Raya dijo Antonio Machado: “Está a la altura de las circunstancias, y no por encima de ellas, ni por debajo por supuesto, está al margen, al nivel de su tiempo, y no con una especie de neutralidad como se ha dicho erróneamente, estar a la altura de las circunstancias, tiene un nombre, históricamente imborrable” (para bien y para mal, y para las dos cosas a la vez)

Se llama República de 1931, cuyos pensadores representadores y significativos, se llamaron: Unamuno, José Ortega y Gasset, Antonio Machado, Manuel Azaña… Y dirá más —como ya lo he dicho muchas veces— que estos fueron sus maestros, y los más queridos y seguidos, y algunas veces contradichos. De Azaña fue aquella frase de lo que significaba la República: “Independencia de juicio y libertad de espíritu“, como fue y significó CRUZ Y RAYA… y sus plumas que la hicieron aún más grande: Xavier Zubiri, José F. Montesinos, Antonio Marichalar, Eugenio Imaz, Dámaso Alonso, Alfredo Mendizábal, J. M. Cossío, Luis Cernuda, Manuel Abril, Ramón Gomez de la Serna… y los más jóvenes poetas: Vivanco, Rosales, Panero, Muñoz Rojas, Miguel Hernandez

Ojala despierten estas letras el espíritu dormido de ahora igual que lo despertaron en su época….

Hora de España – Antología

Hora de España antologia

Hora de España – Antología – (Francisco Caudet)

De las numerosas revistas que florecieron durante la Guerra Civil española, ninguna alcanzó la categoría intelectual de “HORA DE ESPAÑA“. En sus páginas se puede adivinar el pensamiento liberal y abierto de la “Revista de Occidente” y de “Cruz y Raya“, mezclado con las brillantes aportaciones de los alumnos de la Institución Libre de Enseñanza, así como el propósito revolucionario de los jóvenes que habían estado más o menos agrupados en torno a la revista “Octubre“, que dirigió Alberti. Todo ello dio lugar a la creación de una revista sin posible parangón en las letras españolas.

Entre la impresionante lista de los colaboradores de “Hora de España” se cuentan:

ANTONIO MACHADOLUIS CERNUDAMARIA ZAMBRANOSANCHEZ BARBUDODIESTE GIL-ALBERTDAMASO ALONSOMORENO VILLA CESAR VALLEJOOCTAVIO PAZJOSE BERGAMINMAX AUB LEON FELIPE…etc…

La presente “ANTOLOGÍA” recoge los estudios, poemas y ensayos cuya validez se muestra inalterable, y cuya re-lectura estimamos necesaria…

Ancia

Ancia

Ancia – (Blas de Otero)

“Ancia”, Premio Fasternrath 1961 de la Real Academia Española, recoge dos de los más conmovedores libros de Blas de Otero (Bilbao, 1916 – Madrid 1979): “Ángel, fieramente humano” y “Redoble de Conciencia“, más 38 poemas que no estaban incluidos en ellos. En el umbral de los años 50, “Ancia” fue un grito de alerta en medio de la desolación de ambas postguerras. Dámaso Alonso, en el estudio que en 1952 dedicó a estos libros, y que figura al frente de la presente edición, dice: “Otero es quien con más lucidez que nadie ha expresado… los datos esenciales del desarraigo. De ahí es donde brota todo este canto frenético y a jirones“. Poesía del hombre frente a la muerte y el vacío, pero también poesía del amor y de la esperanza.

Escribo con el cuello llameante“, dice Blas de Otero en uno de los poemas de “Ancia”; pero también: “Me estas hiriendo con unas alas tan frágiles“, dirigido al recuerdo de una mujer.

Blas de Otero cuida extraordinariamente la forma en su verso. En “Ancia” están muchos de sus sonetos más conocidos por su perfección. Esta edición sale después de la muerte del poeta. Sirva de homenaje a su memoria…

Góngora y el “POLIFEMO”

Gongora y el Polifemo

Gongora y el “Polifemo” es uno de los más bellos y artísticos monumentos de la crítica europea. No exageramos al decir que es Góngora entero el que nos aguarda dentro del volumen. Entero y verdadero en su vida, en su literatura  –poesía, teatro, epistolario-, en su significación dentro del barroco español. Dámaso Alonso ha concentrado en estas páginas su más hondo saber acerca del gran Don Luis y les ha infundido tal emoción poética que a veces nos parece estar tocando los límites últimos entre crítica y creación literaria. Si la Fábula de Polifemo y Galatea es una delicia, renovada delicia es leerla aquí, con todo el arte de Góngora gravitando sobre ella e iluminando desde todos los ángulos por obra de su máximo conocedor.Recordemos la disposición del libro:

 

I. Vida y obra de Góngora. (Estudio preliminar)

II. Antología de Góngora. (Con comentarios y anotaciones a cada pieza seleccionada)

III. El Polifemo de Góngora. (Edición completa, con versión explicativa y minuciosa comentarios y anotaciones)

No vamos a entrar en la persona del poeta. (Pero, desde el prodigioso retrato velazqueño, ¿por qué nos mira don Luis tan serio, hosco se diría, ojos profundos, la boca bien apretada, con una austera fortaleza o altivez?). Ni podemos recorrer sus obras una a una (donde apenas hay actitud poética que falte, desde el romance lanzado a los cuatro vientos hasta las minoritarias Soledades, desde la magnificación idealista hasta la dismitificación satírica o burlesca). Sólo interesa ahora Polifemo, obra la más redonda del cordobés y una de las joyas de nuestra poesía clásica. Es un poema por donde circula el fuego: tenso, brillante, sensual, parece quemarse en el pródigo paisaje siciliano.

Dos personajes están opuestos polarmente: Galatea, toda delicadeza y hermosura (“o púrpura nevada, o nieve roja“); Polifemo, bárbaro, monstruoso (pero tan tierno cuando canta su amor). Acis es como el fulminante que provocará la tragedia. La ninfa, desdeñosa con todos, acaba por rendírsele, como otra Angélica (lirios, palomas, sombra y agua). Y ya se sabe: los celos y el furor del Cíclope harán el resto. Tres personajes, tres temas musicales que Góngora modulará y entrelazará con mucha sabiduría.

Una vez más hemos de maravillarnos ante los análisis estilísticos de Dámaso Alonso. Ritmos, metáforas, estructura, colorido, correlaciones, contrastes, hipérboles, orden de palabras, fuerza expresiva; en suma, todo el arte barroco “un inmenso deseo que brota de un fondo pletórico de fuerzas” aparece sentido y vivido desde dentro gracias a la magia de su pluma. Todo concuerda y casa perfectamente. No hay impresionismo alguno en los comentarios, sino una sensibilidad casi única, una mente de rara nitidez y penetración. El lector vibra también: cree en la verdad de la crítica y en su calor humano.

Todos los días rezo esta oración al levantarme:

Oh Dios, no me atormentes más.

Dime qué significan estos espantos que me rodean.

Cercado estoy de monstruos que mudamente me preguntan,

igual, igual que yo les interrogo a ellos…

Bajo la penumbra de las estrellas

y bajo la terrible tiniebla de la luz solar,

me acechan ojos enemigos, formas grotescas que me vigilan,

colores hirientes lazos me están tendiendo:

¡Son monstruos, estoy cercado de monstruos!

No, ninguno tan terrible como este Dámaso frenético…

como esta alimaña que brama hacia ti,

como esta desgarrada incógnita que ahora te increpa con gemidos

articulados, que hora te dice:

Oh Dios, no me atormentes más,

dime qué significan estos monstruos que me rodean

y este espanto íntimo que hacia ti gime en la noche.

(Gongora)