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El Recurso del Método

El recurso del metodo

El Recurso del Método – (Alejo Carpentier)

mi propósito no es el de enseñar aquí el método que cada cual debe seguir para guiar acertadamente su razón, sino solamente el de mostrar de qué manera he tratado de guiar la mía

Alejo Carpentier fue un cubano inmerso en los contextos telúricos y políticos de su patria. Desde muy joven se incorpora a los intentos de renovación política y cultural del momento, y es muy conocida su vinculación al Grupo Minorista de intelectuales y artistas. «El recurso del método» nos presenta la historia del dictador de un arquetípico país hispanoamericano, pero la época en la que transcurre resulta la que el propio Carpentier conoció, y muchos de los hechos de La Habana de los años 20 están transcritos casi con exacta fidelidad. El espacio geográfico resulta, sin embargo, una invención tremendamente particularizada, síntesis de diversos países latinoamericanos, que conforma un imaginario geográfico con el que el lector debe familiarizarse para seguir y comprender las peripecias narrativas. El título de la obra, de obvias reminiscencias cartesianas, pretende hacer explícita la intención del autor: «El recurso del método» es el «Discurso del método» puesto al revés. El contraste entre el pensamiento razonador de Descartes y el quehacer hispanoamericano se erige como rica fuente para ironías de largo alcance.

Aunque el tirano latinoamericano se nos identifica, casi siempre, con el «caudillo bárbaro» a lo Melgarejo -entre western tropical y Ubu-Roi- a que, desde hace más de un siglo, nos viene acostumbrando la tremebunda imaginería histórica del continente, un paseo más detenido por la galería de dictadores que se vienen sucediendo -a veces casi contemporáneos unos de otros- en nuestras tierras, nos demuestra que, en ellas, menos pesaron, en realidad, los «caudillos bárbaros» que los «tiranos ilustrados».

Tirano ilustrado es, por ello, el personaje central de esta obra de Alejo Carpentier, que viene a sumarse al ciclo de sus novelas americanas «de lo real maravilloso». Y aunque su acción se extiende sobre un lapso de quince años, claramente situado en la historia de este siglo, el personaje, por su omnipresencia en el continente, rompe con su propia cronología situándose a la vez, antes y después de la época en que lo hace vivir el autor. El personaje construido por Alejo Carpentier es, en realidad, un montaje de elementos que caracterizaron a numerosas dictaduras latinoamericanas del pasado y del presente, tan fielmente incorporadas al retrato-robot que todo buen conocedor de nuestra historia podría señalar su procedencia.

En 1843, se asombraba ya Thomas Carlyle de que «un simple particular macilento, practicante de derecho y doctor en teología», hubiese podido ser el dictador vitalicio de un país de nuestro continente. Lo que no podía advertir el historiador inglés, en su época, era que el Doctor Francia, trascendiendo su propia aventura, había instaurado entre nosotros un método de gobierno cuyos recursos, multiplicados al infinito, son los que siguen rigiendo hoy la vida política de muchas naciones latinoamericanas.

De ahí el título de Recurso del método dado a esta novela que se desarrolla en un país del continente que viene a ser una summa geográfica del menos cartesiano de los mundos posibles.

Nuevos Ensayos de Critica Filosófica

Nuevos ensayos de critica filosofica

Nuevos Ensayos de Critica Filosófica – (Dr Fermín de Urmeneta Cervera)

…una pagina cualquiera:

El Deseo: En la definición del Deseo, hallamos ya una primera y notable semejanza entre la expuestas por Vives y Descartes, así como en las siguientes explicaciones de las mismas.

«Es el Deseo un apetito del bien que creemos conveniente para nosotros«, escribió Vives. Y Descartes afirma: «La Pasión del Deseo es una agitación del alma, causada por los espíritus, que la disponen a querer para el futuro las cosas que le parecen convenientes«

Según Vives, el fin de todo deseo es «o conseguir algo, si no lo tenemos, o retenerlo, si lo disfrutamos«. Y según Descartes; «No solo se desea la presencia del bien ausente, sino también la conservación del presente«

ojeando otra pagina cualquiera:

El Favor: La concepción del Favor como una clase de Amor, es un nuevo punto de coincidencia entre Vives y Descartes: mientras Vives afirma que «es el Favor un Amor incipiente«, Descartes afirma que «el Favor es una especie de Amor«

Profundizando sobre su concepto, asevera Vives que todo Favor deriva, al igual que todo Amor, «de la estimación de algún bien«, detallando luego sus principales especies (universal y particular), sus causas ocasionales (odio, misericordia) y, últimamente, los motivos de su desaparición (saciedad, indignación).

otros renglones de otra pagina al boleo:

La Envidia: después de enumerar las diferentes maneras bajo las cuales se puede considerar el bien que ocurre a otro, define Vives su concepto de la Envidia como » contener el ánimo por el bien ajeno«, concepción que había de recojer Descartes al escribir que «lo que comúnmente se llama Envidia es un vicio que consiste en una perversidad de la naturaleza, que hace que a ciertas gentes les enfade el bien que a los demás hombres acontece«. Seguidamente, enumera las propiedades inherentes a la Envidia (el Dolor y la Tristeza), los bienes que suelen envidiarse (Dinero y Gloria), sus fuentes principales (Soberbia, deseo de sobresalir, cobardía), sus molestos efectos (Palidez, Agotamiento), sus principales manifestaciones (Murmuración, Difamación, Habladuría, y Tergiversación) y, por último, las causas de su amortiguamiento o anulación (Felicidad, Grandeza, Compasión, Desprecio, Miedo, Peligro, otra Envidia mayor, incomunicación por parte del envidioso, Debilidad o Inocencia en el envidiado, etc..)

otros renglones de otras paginas:

La Indignación. El Miedo. La Esperanza. La Soberbia. El Respeto. El Odio. El Llanto. La Tristeza. El Amor. La Alegría. La Risa. El Desprecio. El Respeto…etc

Reglas para la Dirección del Espíritu

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Reglas para la dirección del Espíritu – (Descartes)

–comenzadas en el invierno de 1628 y publicadas sólo póstumamente– constituyen una pieza clave en la obra de Rene Descartes (1596 – 1650) y el punto de arranque de un nuevo modo de reflexión científica. «SOLO quien haya pensado real y detenidamente» –comentó Martin Heidgger— este escrito, radicalmente parco, hasta en sus rincones más recónditos y fríos, estará en condiciones de tener una idea de lo que pasa en la ciencia moderna. Pero la importancia epistemológica de la obra no agota la riqueza de su contenido, pleno de implicaciones FilosóficoMetafísicas. Este «Tratado de reglas útiles y claras para la dirección del Espíritu en la búsqueda de la Verdad» –título registrado en el inventario de Estocolmo que reúne los escritos dejados por Descartes a su muerte– está situado en la encrucijada de dos mundos y sienta algunas de las bases fundamentales de la época moderna. Juan Manuel Navarro Cordón –traductor, prologuista y anotador del volumen– ha tomado como base de su trabajo el manuscrito publicado en Amsterdam en 1701, sin perjuicio de optar en los casos oportunos por las variantes recogidas por otras ediciones.

La paradoja de Newton

La paradoja de Newton

La paradoja de Newton multiplicada por 1000

soy, existo, esto es cierto. Pero…

¿por cuánto tiempo?

(Descartes)

¿Cuánto vive el hombre, por fin?
¿Vive mil años o uno solo?
¿Vive una semana o varios siglos?
¿Por cuánto tiempo muere el hombre?
¿Qué quiere decir para siempre?

(Pablo Neruda)