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La Prensa en España

La prensa en españa

La Prensa en España – (Manuel Gómez Rivera)

La Prensa recibió en el siglo XIX el calificativo de “cuarto poder“, complementario de los tres clásicos en que se había dividido el poder único y absoluto del Rey. La burguesía liberal, primera en beneficiarse de este reparto, que le permitió acumular riquezas y ejercer el mando, ha estado siempre orgullosa de la Prensa: la ha utilizado inteligentemente, primero para quebrantar el poderío rival del Monarca y de la aristocracia, luego para sostener su propio predominio frente a los deseos de grupos rivales. De esta forma, la Prensa, nacida para servir la legítima curiosidad de las gentes, se ha convertido en un instrumento de dominación. De ahí el que los avatares de esta realidad social afecten vitalmente a los intereses del individuo y de la comunidad.

El hombre siempre ha sentido necesidad de saber qué pasa, qué hay más allá de lo que abarca su mirada, su personalísima e insustituible fuente de información. Por eso pregunta a sus próximos, cuando vuelve junto a ellos, qué novedades ha tenido su vida todo el tiempo que él la ha compartido. Por eso pregunta a sus mayores cómo vivieron ellos cuando él no existía. Por eso se interroga a solas, e inquiere cerca de quien le merece crédito, cómo será el tiempo que le queda por vivir. Y a poco que cavile sobre su limitada capacidad de error, todo hombre trata de confirmar lo que sabe, rectificar lo que duda, interpretar lo que ignora, profundizar y explicar lo que conoce…

El conocimiento de lo ajeno le llega al hombre, en primer lugar, por transmisión oral. A poco numerosa que sea una familia, por muy reducida que sea una convivencia comunitaria (escolar, vecinal o profesional), este tipo de información oral proporciona al hombre una pluralidad de puntos de vista que le obliga a ejercer una personalísima tarea de crítica y selección. Es posible que tal información sea escasa y poco valiosa, pero siempre estará cribada y acertada tras un juicio individual.

La transmisión del pensamiento, hasta nuestros días, estaba limitada por el hecho de que mediante ella sólo podía conocerse el criterio y la opinión de quienes compartían con el oyente el tiempo y el espacio. La sabidiría anterior y la lejana eran intransmisibles de forma directa, y por ello estaban sujetas a deformaciones interesadas o ingenuas. Se comprende que la intervención de la escritura, en principio, fuese el motivo de revoluciones mentales y sociales. El pensamiento ajeno quedaba, por fin, fijo; podía aprehenderse directamente; se tenía la seguridad de que ningún intermediario lo alteraba en su transmisión; el caudal de conocimientos disponibles en cada sociedad podía incrementarse de forma sucesiva e incesante…

¿Dónde estuviste ayer?

¿Donde estuviste ayer

EL HOMBRE

Hay defensores de unas teorías, y hay defensores de las contrarias.

Yo defiendo las mías.

Si los que defienden el bien, piensan que contribuyen a la supervivencia del hombre, entonces habrá poca esperanza en la paz mundial del futuro.

En la historia de la humanidad, los capítulos sangrientos se encadenan ininterrumpidamente. Solo hay repasar durante unos momentos, un poco la historia. Y con el armamento atómico que aún queda en la actualidad, nos suicidaremos dentro de muy poco.

EL hombre esta compuesto por unos genes de agresividad innata.

En el mejor de los casos podemos reprimirlos, pero nunca suprimirlos.

Repito, el que dude esto le aconsejo leer la historia universal,

 y sobre todo a Leopold Szondi.

El hombre es uno de los animales mas peligrosos y agresivos de la tierra, que goza torturando y matando a otros animales, incluidos a sus semejantes.

Sus hormonas le incitan a copular con sus hembras, de modo parecido a como lo hacen otros animales.

Pero su corteza cerebral, le indica que le conviene intercambiarlas con las de otros hombres, para obtener beneficios monetarios y ventajas políticas.

Le gustaría matar a su padre,

pero no lo hace.

Porque ese instinto criminal y natural, es suprimido astutamente.

 Pues algún día el será también padre.

La tesis es la siguiente:

El hombre es asesino por naturaleza.

El entendimiento y la razón, le hacen reprimir esos impulsos. No hay que olvidar que el hombre al principio de su existencia, era un caníbal  que se comía a sus semejantes.

Se puede decir también, que el hombre bajo la razón, es una bestia domada y hace el bien. Pero cuando salen los oscuros impulsos de la bestia, el hombre no puede hacer nada.

Estas tesis no son nuevas, Thomas Hobbes, el filósofo ingles,

dijo que el hombre  es una criatura insociable y asesina.

La tesis de Hobbes, era que el hombre es tan insociable como asesino, tanto por el instinto de conservación de si mismo,

como por su ambición de poder.

Decía también, que el hombre se comportaba en un escenario de guerra abierta de todos contra todos,

 y no lo dijo el solo,

también lo dijo primero Marx, en sus tratados sociales,

y después Kropotkin, y Lenin.

Pero esta tendencia de la guerra de todos contra todos, según Hobbes, solo se evita mediante las leyes y las autoridades, que imponen al hombre la unión a pesar suyo.

Esta tesis tiene su contra.

Según Rousseau, el hombre era pacifico y amistoso, y fue la civilización quien lo corrompió y le hizo agresivo.

Las dos tesis tienen aún hoy, y en posiciones extremas, sus defensores.

Tomas Huxley, interpretó estas cuestiones como una lucha por la existencia,

y Darwin la interpretó, como una despiadada lucha del hombre contra el hombre, a mano armada.

Darwin decía también, que en esa lucha, solo podía salir con vida, el más fuerte, el más rápido, y el más astuto. Tesis mundialmente conocida por todos.

Darwin lo comparaba como la lucha a muerte de dos gladiadores, y en este escenario, el espectador no necesita levantar el pulgar o bajarlo. Porque de cualquier manera, uno de los dos no tenia perdón en el combate.

De todas las maneras, tanto unas tesis como otras, demuestran que el instinto agresivo del hombre es innato en el, y nos enseñan, que la agresión es algo malo, mientras que la amistad y el amor, es algo bueno.

 Pero esto se podría contemplar desde otra perspectiva, la de que si la agresión es mala, también es buena, porque mantiene la conservación de la especie.

 Pero también se puede ver desde otro ángulo.

Si el instinto asesino y agresivo del hombre, es patológico por naturaleza,

entonces estamos perdidos,

deduciendo que el hombre siempre será demasiado agresivo,

y raramente demasiado amistoso.