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Al otro lado del río

Al otro lado del rio

Al otro lado del río –  y entre los árboles – (Ernest Hemingway)

Este es uno de los últimos libros escritos por Hemingway, historia de un idilio triste y sin esperanzas en el marco de una Venecia invernal. El protagonista, Coronel Cantwell, un veterano cincuentón enamorado de la joven aristócrata Renata, de diecinueve años, se sabe condenado a muerte a corto plazo y quiere vivir sus últimas horas gozando plenamente de todo.

La novela contiene algunos de los pasajes del mejor Hemingway, como cuando nos hace revivir con una fuerza de sugestión inigualable un universo sensorial hecho de todo lo que se ve, se oye, se huele, se gusta o se palpa: olores, sabores, sensaciones físicas que se convierten en momentos privilegiados descritos con una precisión y fuerza extraordinarios.

Aventurero, prepotente y voluntarioso, pasó por la vida a su manera, con un vaso de whisky, champán, campari o ginebra, tanto da, con un fusil o escopeta de dos cañones, tanto importa, porque poseía un arma que cazaba a distancia y sin matar, lápiz o máquina de escribir, es lo de menos. Con ella en ristre combatió contra sus molinos de viento.

(Gonzalo Suárez)

Big Sur

Big Sur

Big Sur – (Jack Kerouac)

Mi obra comprende un vasto libro semejante al de Proust, excepto por el hecho de que mis recuerdos están escritos sobre la marcha, y no, mucho después, en un lecho de enfermo.

La novela describe el deterioro mental y físico de Duluoz. Duluoz es incapaz de hacer frente a un público exigente y lucha contra un alcoholismo avanzado.

Las objeciones de mis primeros editores me impidieron usar en cada obra los mismos nombres para los personajes. “En el Camino“, “Los subterráneos”, “Los vagabundos del Dharma“, “Doctor Sax“, “Maggie Cassidy“, “Tristessa“, “Ángeles de la desolación”, “Visiones de Cody“, y todos los demás, incluyendo este libro, Big Sur, no son sino capítulos de la obra total que llamo “La leyenda de Duluoz”. Tengo la intención de recopilar en mi vejez toda mi obra e insertar mi panteón de nombres uniformes, dejar una enorme biblioteca repleta de libros y morir feliz. La totalidad conforma una comedia colosal, vista con los ojos del pobre Ti Jean (yo mismo), conocido también como Jack Duluoz; el mundo de la acción furiosa y de la demencia y también de la mansa dulzura visto a través de la cerradura de su ojo. (Jack Kerouac)

Cada libro de Jack Kerouac es una pieza única, un diamante telepático. Con la prosa engastada en el centro de su mente, revela la conciencia misma con toda su elaboración sintáctica, narrando minuciosamente el vacío luminoso de su propia confusión paranoica. Esta escritura natural y tan rica no tiene paralelo en la segunda mitad del siglo XX. Es una síntesis de Proust, Céline, Thomas Wolfe, Hemingway, Genet, Thelonious Monk, Basho, Charlie Parker y la percepción atlética y sagrada del propio Kerouac.

Big Sur es un relato preciso y humano de los estragos del Delírium Trémens alcohólico sobre Kerouac, un novelista superior que tuvo la fuerza suficiente para completar su narración poética, tarea que pocos autores han podido realizar en tales condiciones. Encontraremos aquí a los poetas de San Francisco y reconoceremos al héroe Dean Moriarty diez años después de “En el Camino“. (Allen Ginsberg)

Tener y no tener

Tener y no tener

Tener y no tener – (Ernest Hemingway)

Tener y no tener (1937) es una de las novelas de Hemingway que más ha contribuido a extender universalmente su fama de novelista al alcance del más vasto de los públicos. El interés está aquí conseguido mediante el vigoroso trazado de personajes, que, si no fuera por la forma airada en que asumen su “fatum“, nos recordaría a William Faulkner.

Un mundo en que los ricos son extrañamente insolidarios los unos de los otros, los intelectuales cultivan con premura su mala conciencia y los pobres se sienten unidos entre sí por razones sentimentales.

Ernest Hemingway nació en Oak Park (Illinois) en 1898. Corresponsal de guerra en España, cimentó su fama con “Farewell to Arms” (1929) y “For whom the bell tolls“, (1940). Al final de la Segunda Guerra Mundial se estableció en Cuba. Obtubo el Premio Pullitzer en 1953 con “The old man and the sea” y el Nobel en 1954.

Muerte en la tarde

Muerte en la tarde

Muerte en la Tarde – (Ernest Hemingway)

Este libro es el resultado de una dilatada experiencia del autor como espectador de corridas de toros. En él profundiza los valores de la fiesta desde su sensibilidad completamente identificada con el arte que es la esencia del espectáculo.

Prescinde, por ello, de consideraciones al margen y se vuelca en la interpretación del toreo como una obra artística capaz de infundir emociones tan intensas como cualquiera de las artes llamadas “bellas“.

El sentido de lo trágico que confiere a la corrida la presencia de la muerte  —ya el mismo título es explicito—  da al arte de matar toros su belleza fundamental. El conocimiento de Hemingway sobre el mundo taurino le permite ofrecer, al mismo tiempo, un reportaje en el que las anécdotas y los personajes están descritos con su reconocida maestría.

El viejo y el mar

El viejo y el mar

El viejo y el mar – (Ernest Hemingway)

El viejo y el mar narra, con epifánia sencillez, la lucha de un pescador con su presa: una batalla contra las adversidades que esconde un desafío moral y revela la ambigüedad de conceptos tales como la “derrota” o la “victoria“.

William Faulkner escribió que en esta novela de Hemingway había “descubierto a Dios“.

La historia que cuenta Hemingway en “El viejo y el mar” es, en definitiva, un reto tardío del anciano pescador consigo mismo. A sabiendas de que es su última oportunidad, le echa un pulso a la vida y de este combate, en el que sus únicas armas son el ímpetu, el esfuerzo y la valentía, sale fortalecido. Hay algo épico en el triunfo de un hombre contra el mundo, hay algo que se antoja grande y casi divino. Debe ser cuestión de carácter, de personalidad, porque como dice Hemingway: “El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado“.

Hemingway

Hemingway

Hemingway – (Anthony Burgess)

La vida del escritor y premio Nobel Ernest Hemingway es lo suficientemente azarosa y atractiva para merecer la atención del público lector. Pero escrita por la pluma de Burgess, esta biografía se convierte de pleno en otro eslabón de la larga cadena de la literatura. Ágil y perspicaz, el autor deja constancia en la obra de todos los matices del complejo estadounidense, que residió en España, donde fue corresponsal durante la guerra civil. Pacifista bohemio del París de principios de siglo y buscador de la condición humana. Hemingway quiso marchar de este mundo sin hallar la respuesta.

De verdadero nombre John Burgess Wilson, (Anthony Burgess) (1917-1993) ha sido uno de los más mordaces escritores británicos del siglo XX. Nacido en Manchester, realizó estudios de lingüística y fue compositor de música orquestal durante algunos años. Tras residir como funcionario en Borneo, y de vuelta a Gran Bretaña, irrumpió en la literatura desde el periodismo y la crítica literaria. Es autor de “La Naranja mecánica“, obra que fue llevada al cine por Stanley Kubrick en 1971.

En el Día de Hoy

En el dia de hoy

En el Día de Hoy – (Jesús Torbado)

Todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas”  (Isak Dinesen)

La obra arranca de una hipótesis novelesca muy sugestiva: en 1933 la República ha ganado la Guerra Civil, Azaña y Negrín se han retirado. Besteiro es presidente e Indalecio Prieto jefe del gobierno. El General Franco, con algunos de sus incondicionales como Dávila y Carrero, se refugia en la Cuba del dictador Batista, mientras sus partidarios andan dispersos por el mundo, unos luchando bajo bandera portuguesa en Angola, otros, como Queipo, a las órdenes de Hitler; Serrano Suñer en Bolonia traduciendo obras jurídicas, y las primeras figuras de la Falange en Roma.

Sobre la base de esta ficción histórica, cuidadosamente ambientada en la época en que transcurren los hechos. Jesús Torbado imagina,  mezclando personajes reales muy conocidos  –entre ellos el escritor norteamericano Ernest Hemingway–  con otros oscuros personajes de su invención, una posguerra española que a simple vista parece todo lo contrario de lo que fue este periodo en la realidad; pero el humor y la ironía que presiden el relato subrayan una serie de aspectos paradójicos, que ahondan en una visión histórica ajena a cualquier partidismo. Un estilo muy fluido y ameno, en que destacan frecuentes guiños maliciosos al lector que aluden a circunstancias de actualidad, contribuye a hacer de esta insólita novela una de las ficciones más vivas y originales a que ha dado pie el inagotable tema de la Guerra Civil española.

Por qué perdimos la guerra

por que perdimos la guerra

Por qué perdimos la Guerra – (Carlos Rojas)

Los Políticos: Diego Abad de Santillán. José Antonio de Aguirre. Julio Alvarez del Vayo. Manuel Azaña. Julián Besteiro. Lluis Companys. Julián Gorkín. Jesús Hernández. Dolores Ibarruri (La Pasionaria). Francisco Largo Caballero. Indalecio Prieto.

Los Militares y hombres de acción: Bruno Alonso. Anónimo. Segismundo Casado. Enrique Castro Delgado. Ignacio Hidalgo de Cisneros. Valentín González (El Campesino). Enrique Líster. José Miaja. Jesús Pérez Salas. Vicente Rojo.

Artistas e Intelectuales: Rafael Albertí. Max Aub. Francisco Ayala. Arturo Barea. Agustí Bartra. Pau Casals. León Felipe. Miguel Hernández. Angel María de Lara. Antonio Machado.

Los Extranjeros: John Dos Passos. Ilya Ehrenburg. Ernest Hemingway. Arthur Koestler. Mijail Koltsov. Luigi Longo. André Malraux. Pietro Nenni. Pablo Neruda. George Orwell.