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Lolita

Lolita

Lolita – (Vladimir Nabokov)

En la historia de la literatura existen unas pocas obras que, de tan vívidas y perfectas, acaban por crear tipos humanos e instalarse en la realidad como historias verdaderas. La apasionada confesión del profesor Humbert Humbert y su tormentosa relación con Lolita, una nínfula de doce años, es una de ellas.

La historia de la obsesión de Humbert Humbert, un profesor cuarentón, por la doceañera Lolita es una extraordinaria novela de amor en la que intervieIncestonen dos componentes explosivos: la atracción “perversa” por las nínfulas y el incesto. Un itinerario a través de la locura y la muerte, que desemboca en una estilizadísima violencia, narrado, a la vez con autoironía y lirismo desenfrenado, por el propio Humbert Humbert. Lolita es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel. En resumen, una exhibición deslumbrante de talento y humor a cargo de un escritor que confesó que le hubiera encantado filmar los pic-nics de Lewis Carrol.

Hijo de una aristocrática familia rusa, el novelista y crítico Vladimir Nabokov (1899-1977) escribió en ruso e inglés, y pasó la mayor parte de su vida en el exilio. Entre sus novelas figuran “Pálido fuego“, “Ada o el ardor” y “La defensa“, pero la controvertida Lolita, llevada al cine por Stanley Kubrick y Adrian Lyne, es su obra más representativa.

La sombra del lince

La sombra del lince

La sombra del lince – (Victoria Holt)

La acción de “La sombra del Lince“, violenta en ocasiones, está enmarcada por la dura Australia de los pioneros  –tierra nueva para hombres nuevos–  y por la plácida Inglaterra de la nobleza campesina  –cultivadora sensible de viejas tradiciones–  Dentro, personajes con destinos entrelazados, a veces trágica mente contrapuestos, evolucionan, tumultuosos o apacibles, en un interesante contrapunto tramado con habilidad. Entre la maraña de las pasiones más humanas  amor odio–  se perfila Charles Herrick, el lince. Este ser cruel e indomable, tenaz y singular, poseído por un espíritu de venganza  que pervive tras su muerte, marca inexorablemente a cuantos con él conviven. El matizado estudio de los protagonistas hace de ellos entes que desbordan el mundo de la ficción y que el propio lector, inmerso en el devenir de la novela, encarna con creciente interés.