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En el Laberinto

En el laberinto

En el Laberinto – Diario de Interior 1994-1996 (Fernando López Agudín)

Durante dos años, Fernando López Agudín compartió con Juan Alberto Belloch y, sobre todo, con Margarita Robles, la tarea de limpiar un Ministerio que había quedado al margen de toda reforma desde la muerte de Franco: El Ministerio del Interior.

En el Laberinto registra en forma de diario el paso del autor por las Cloacas del Estado, y su experiencia de lo que significaron para el último Gobierno socialista los coletazos salvajes del GAL, la huida y detención problemática de Luis Roldán, la lucha contra la tradición de la Tortura y el inicio de las conversaciones de Paz con ETA, entre otras cosas….

¿Como democratizar a la Policía? ¿Como hacerlo frente a la oposición de la “Trama Político-Policial”? ¿Cómo frenar el terrorismo de ETA, y cómo acabar con él? ¿Qué impresión produce entrar en Intxaurrondo? Y más, ¿qué actitud mantuvo Felipe Gonzalez durante estos dos años? ¿Cuál fue la del Super-Ministro Belloch? ¿Cómo es de cerca Rodríguez Galindo?

Estas preguntas encuentran respuesta en este libro estremecedor, tenso como un Thriller a medida que sigue, paso a paso, los acontecimientos de dos años que terminaron con la derrota electoral del PSOE.

Como dice Manuel Vázquez Montalban en su prologo: -Utilizando el sistema del dietario, con el pulso de un excelente cronista, López Agudín no solo aporta “Un libro Políticamente imprescindible”, sino también una propuesta genérica de lo que se ha llamado nuevo periodismo. Los héroes de papel adquieren encarnación y al mismo tiempo volumen de escultura histórica. Retrato global e interrelacionado de todos los sujetos implicados en la larguísima campaña pre-electoral que llevó a la derrota del PSOE, tienen especifico interés las apreciaciones que desde dentro del equipo de Belloch se hacían de las estrategias financieras, bancarias y periodísticas empeñadas en el acoso y derribo de Felipe Gonzalez y su partido-.

Atención a la conducta de algunos Jueces retratada por López Agudín y muy preferentemente la del Juez Bueren. Escrito con tanta lealtad al equipo Belloch como a la superior finalidad “democrática”, este volumen deja a cada “mochuelo en su olivo”

La Gran Esperanza

La gran esperanza

La Gran Esperanza – (Rafael García Serrano)

Este escritor fue un Falangista en la Guerra Civil española. Un escritor que narra la historia de la Guerra Civil desde otra óptica. Siempre desde el respeto, y poniendo a cada uno en su sitio. No se salva ni dios.

Una Imagen testimonial, desenfadada y polémica, llena de melancolía y humanidad, de una generación española que hizo Historia.

Conviene advertir para que no haya engaños, que este no es un libro de revelaciones, porque yo no estoy en el secreto de nada, ni comí nunca la yema del Arcano, ni siquiera olfateé los misterios, ni jamás he sido hombre que haya rozado el circulo de decisiones. Este es un libro de contar lo que viví, lo que vi y oí, a ser posible tal y como lo escuché o lo presencié. De cuanto fui testigo digo la verdad, y de cuanto oí, no todo es cierto, porque la calle siempre está llena de leyendas, de mentiras a medias, de hechos tergiversados, de suposiciones disparatadas, pero lo que si es cierto, es que yo lo oí y que no me invento nada. Estas son mis particulares memorias, pero desde el punto de vista histórico puede que no lo sean. La verdad es que mi pretensión es más literaria que testimonial, a ratos, y más testimonial que literaria, a veces, y si se me hubiera aparecido doña Clío la hubiera espantado a escobazos, como a la mugrienta gallina que es.. Pero cuanto aquí relato, no está en mi mano evitar que sea verdad.

Ahora todo lo veo claro, pero con nieblas, como esas flores de la pobre Ofelia, o el hermoso zurullo de un gato ahogado, algún preservativo que otro, y aquel barquito que se le escapó a un niño. Ahora lo veo todo claro, pero con nieblas. En el Norte siempre hay nieblas, y hoy España es toda Norte y toda niebla, y apenas eso es todo lo que le queda a España. Me acuerdo de una Pamplona desaparecida donde pasé mi infancia. Una monumental Pamplona donde resuelve y excita muchas de mis nostalgias. Y ya dicho lo imprescindible, por si alguien curiosea de capitulo en capitulo, quiero decir que las cosas no están donde deberían estar.

Este es un libro que no deja de ser interesante, ya en el primer capitulo habla de Mao Tse-Tung. Mao Tse- tung, era un peligroso delincuente de Madrid que le pegaba a las aceitunas, a las tapas de huevo duro, a los pimientos con anchoa, y al vino, y que nadie le ganaba. Ah, también le encantaba la ensaladilla rusa y era comunista. Es interesante los insultos en canciones que se decían los de uno y otro bando en las trincheras de los frentes… te partes el culo de risa, Los insultos a la Guardia Civil, y las respuestas de estos. Vienen bastantes fotografías inéditas, que eso también es interesante. Habla de Euskadi, del Rey, de Ortega y Gasset, de la derecha, del nazismo, de como los jóvenes estorbaban, de ETA, de los Lendakaris, de los Carlistas, de los curas y obispos, de los fusilados y de los fusiladores, como no, del cara al sol en Burgos, de con Jose Antonio y de sin Jose Antonio, de la Falange Republicana, sección proclamada, de huelgas y prensa, de los hijos de puta y de lo hijos de las putas, del ruiseñor gallego y del carnicero navarro, y como no, de Franco, de las milicias, de las borracheras, de las trincheras y de las batallas, de los triunfos de unos y de otros, y de las derrotas de unos y de otros… esto es más o menos un 2% de lo que va este tocho de libro… los insultos en forma de canciones me han echo reír… se me olvidaba decir, que también habla de una gran cantidad de personajes, que yo no he oído sus nombres en mi vida.

Carrillo Miente

Carrillo miente

Carrillo Miente – 156 documentos contra 103 falsedades – (Ricardo de la Cierva)

156 documentos contra 103 falsedades. La otra vida de Santiago Carrillo. No es un libro para la venganza sino una serena y documentada respuesta desde la Historia a las memorias provocativas y mendaces publicadas por Santiago Carrillo hace un año.

Capítulos del índice: El discípulo de Lenin. El submarino comunista. La sombre de Estalin. El responsable de Paracuellos. Carrillo reniega de su padre por amor a Estalin. El agente de la Comintern. “Un camino jalonado de cadáveres” (Jorge Semprúm). El secretario totalitario: la hoz y la cruz. El amigo del Rey. Las dos muertes de Santiago Carrillo.

Ricardo de la Cierva, catedrático de Historia y escritor, tuvo cierta actividad política entre 1977 y 1984 que la ha sido muy útil como experiencia para sus libros de Historia. Abandonó por completo la política hace ahora 10 años.

Indice General:

Mentir – Portico – Que es y por que se escribe este libro – El discípulo de Lenin (1915-1933) – Los grandes maestros y los grandes amigos de Carrillo – La revelación de los crímenes de Lenin – No se arrepiente de nada – Carrillo no puede ser ingeniero – Nace la vocación política de Carrillo – Una historia mendaz de la República – Esta es la sexta antibiografía de Carrillo – La irresistible atracción de Lenin – El Submarino Comunista (enero 1934-octubre 1936) – El retrato de Estalin sobre su mesa de trabajo – Actas pro Frente Único – Carrillo precursor de Tejero – Carrillo pasa quince meses en la Cárcel Modelo – Primer viaje de Carrillo a Moscú: la hoz y la cruz, la unificación de las juventudes – La heroica campaña militar del teniente coronel Carrillo – La Sombra de Estalin – El máximo criminal de la Historia Moderna – La carrera de un revolucionario profesional – Estalin en la Revolución de 1917 – Lenin pretende eliminar a Estalin – La eliminación política de Trotsky – la red del terror rojo: de la Checa a la KGB – La época de las grandes purgas: Estalin y la guerra civil española – Estalin en la segunda guerra mundial – El Imperio Rojo y la terrible muerte de Estalin – El Responsable de Paracuellos – Análisis de fuentes – el doble poder represivo: las checas – Las checas de Bellas Artes y Fomento – Rafael Alberti llega a Madrid – Los contextos de la depuración – Los asesinatos en masa en la Cárcel Modelo en Agosto – Se crean las Milicias de Vigilancia – El balance trágico hasta finales de octubre – Primeros días de noviembre: la obsesión criminal de Mikhail Koltsov – El asesinato de Ramiro de Maeztu – “Hay que fusilar en Marid a cien mil fascistas” – Carrillo, acorralado, niega y se contradice – El 6 de noviembre: Carrillo ingresa en el PCE y en la Junta de Defensa de Madrid – La noche del 6 al 7 de noviembre – Las grandes sacas del 7 de Noviembre – 8 de noviembre: la saca de Torrejón – Santiago Carrillo recaba toda la responsabilidad de las sacas – La segunda oleada del Terror rojo en Madrid – La llegada de Melchor Rodríguez – La estadisticas de la matanzas – La responsabilidad de Santiago Carrillo – Carrillo reniega de su Padre por amor a Estalin – La democracia de Estalin y de Carrillo – La segunda e inédita campaña militar de Carrillo – Primera actuación totalitaria de Carrillo después de Madrid – La estrategia política del PCE en la guerra civil – Mayo de 1937: la provocación comunista y la aniquilación del “Trotskismo español” – Santiago Carrillo defiende heroícamente Barcelona – Carrillo decide no volver a la zona centro-sur – Carrillo reniega públicamente de su padre – El Agente de la Comintern – Carrillo nunca dirá nada – Santiago Carrillo en Moscú – Santiago Carrillo hace la Américas – Santiago Carrillo ordena la retirada del Valle de Arán – Un Camino Jalonado de Cadáveres (Jorge Semprúm) – La Pasionaria y su equipo en París – La eliminación de Monzón y Trilla – Carrillo, inquisidor en el proceso del PCE en Moscú – Carrillo se inclina servilmente ante Estalin en la condena de Tito – La audiencia de Estalin a la Pasionaria y Carrillo – El caso Comorera y el protocolo M – El ataque de celos de la Pasionaria en Moscú – Carrillo resucita en el V Congreso del PCE – La KGB examina el informe Abad – El cambio generacional en España – Entre el mingitorio y la paella – El Secretario Totalitario: la Hoz y la Cruz – El espiritu del Partido Comunista de España – Carrillo amenaza con la guerra civil en 1961 – El caso Grimau: los “oscuros secretos de la sangre” – La crisis de la dirección del partido en 1964 – La hoz y la cruz, por fin – Un alarde democrático del expulso Jorge Semprúm – Los disparates de Carrillo sobre la Iglesia – El PCE condena superficial y tácticamente la invasión soviética de Checoslovaquia – Por sus amigos les conoceréis: Carrillo y los dictadores comunistas – Las oscuras admiraciones del PCE por la ETA – Silencio de las memorias sobre la sucesión – Carrillo ante las vacilaciones del régimen de Franco – Carrillo insulta al Príncipe y amenaza con la violencia – El Amigo del Rey – Carrillo ante el asesinato de Carrero Blanco – Primer circo de la transición: la Junta Democrática – Segundo circo de Carrillo en 1974: “Mañana, España” – Carrillo ante la muerte de Franco: el Príncipe envía un emisario secreto a Rumanía – El regreso de Santiago Carrillo – La reforma política de 1976 – Captura y liberación de Carrillo – Suárez y Carrillo se seducen mutuamente – La legalización del Partido Comunista – Carrillo se hunde en la primeras elecciones generales – El Rey, fascinado por Carrillo – Las Dos Muertes de Santiago Carrillo – La Sombra de Estalin sobre la transición española – Carrillo evoca la guerra civil en plenas Cortes – La sombra de Estalin llama de nuevo – El segundo desastre electoral – Tamames prepara una encerrona a Carrillo – Las profecías de Carrillo en torno al 23-F – La purga de los renovadores – Tercera y decisiva catástrofe electoral de Carrillo – Epitafio.

Qué es y por qué escribo este libro:

El 7 de Noviembre de 1936, a las tres y media de la tarde, un joven y ya prestigioso abogado que aún no había cumplido cuarenta años, Ricardo de la Cierva Codorníu, mi padre, bajaba con otros cientos de compañeros de unos autobuses municipales y se encaminaba, a culatazos, hacia una enorme fosa previamente cavada cerca de la rivera del río, al pie de la escarpada cuesta donde se alza el caserío de Paracuellos del Jarama, a unos quince kilómetros de Madrid y a la izquierda la carretera de Barcelona. Iban con las manos atadas a la espalda por un bramante que les hacía sangrar, no habían sido sometidos a juicio alguno y cuando se alinearon al borde de la fosa empezaron a ser acribillados por los fusiles y armas automáticas de los milicianos que, encuadrados por el gobierno de la República y entreverados por fuerzas de orden público, les exterminaron sin piedad. Varios testigos presenciaron ésta y las demás matanzas de aquel noviembre trágico y luego lo contaron con todo detalle. Mi padre había sido capturado en Barajas por la delación de un colaborador, cuando trataba de huir a Francia para encontrarse con su mujer y sus seis hijos pequeños; la menor aún no había nacido. Un testigo recuerda la desesperación por nuestro alojamiento y nuestro incierto destino. Tuvo que llegar a la fosa de Paracuellos con la muerte en el alma.

 

Operación Ogro

Operacion Ogro

 Operación Ogro – (Julen Aguirre)

Lo que sigue es un documento verdaderamente excepcional. Mis relaciones de solidaridad militante con la Organización revolucionaria vasca ETA (Euskadi Ta Askatasuna) hicieron posible el que yo lo recogiera. Fue mi “contacto” el que vino a verme con una decisión muy concreta: La Dirección ordenaba al Comando Txikia, responsable de la ejecución de Carrero Blanco, hacer un libro y había pensado en mí como redactor. Ni que decir tiene que acepté encantado.

Concertamos la cita y a los tres días me recogía un militante en un punto de Gipuzkoa y, según creo, me trasladaba a otro punto de Bizkaia, pero eso ya son suposiciones mías porque la realidad es que no podría, por mucho que lo intentara, decir nada al respecto. Desde que monté en aquel coche y el compañero me indicó que, por razones de seguridad para todos, era necesario que me pusiera las gafas (unas gafas oscuras, opacas ajustadísimas), perdí la noción del espacio en que me movía. Dando tumbos por caminos y carreteras de segundo orden, sentado junto a un desconocido chófer que me hablaba amablemente, durante más de una hora tuve la impresión de ser un extraño secuestrado camino de algún segurísimo refugio. Oscurecía cuando llegamos y, efectivamente, se percibía que en aquel lugar no corríamos ningún peligro. Desde el momento en que fuí presentado al Comando comprendí que la convivencia iba a ser fácil, cómoda y que aquella corriente de simpatía mutua, llena de calor humano, iba a simplificar las cosas.