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Iguales, pero diferentes

Iguales pero diferentes

Iguales pero diferentesUn modelo de integración en el tiempo libre

El ocio y el tiempo libre ocupan una parte importante de nuestra vida. Nuestro comportamiento en este campo suele ser reflejo de la educación recibida, y desahogo de las presiones a que nos vemos sometidos en lo cotidiano.

En el tiempo libre, además, podemos trabajar por el respeto a lo diferente, por una sociedad más plural, más variada.

Los autores y autoras de estas páginas se proponen conseguir que lo diferente sea motivo de enriquecimiento, y tratan de suscitar respeto y valoración hacia algunas características de las personas con discapacidad; otros ritmos de aprendizaje, otras sensibilidades, otras formas de comunicación

Hay muchas maneras de colaborar en la construcción de una sociedad más justa. Disfrutar nuestro ocio junto a personas con discapacidad es una posibilidad al alcance de todos/as.

A través de mi hijo Pepe (Mongólico encantador o Síndrome de Down) he aprendido muchas cosas de los llamados personas discapacitadas. He aprendido la enorme capacidad de trabajo que tienen, a pesar de lo difícil que resulta todo para ellos, la lástima que inspiran, las miradas de la gente, lo inteligentes que son y, sobre todo y por encima de cualquier otra consideración, que tienen derecho a todo. Tienen derecho incluso a no estar asociados para sobrevivir, a no necesitar clubs, residencias o similares para llevar una vida digna, tienen derecho a no estar encerrados en casa o en guetos. En definitiva, tienen derecho a que no se les mire cuando pasan.

Todos venimos al mundo con un propósito. Para quienes tienen voluntad, siempre hay una labor y herramientas con las cuales realizarlo

(James Russell Lowell)

Nunca tendrás una vida plena, si nunca nadie soñó nada para ti

El desarrollo de toda persona supone su evolución y a través de distintas etapas y su inserción en diversos ámbitos de la vida social. De niños/as somos curiosos/as, investigamos y disfrutamos con todas las posibilidades que nos ofrece el entorno. La familia es el primer núcleo de convivencia y es donde iniciamos nuestro proceso de desarrollo personal. En el colegio nos encontramos con situaciones que nos exigen el desarrollo de capacidades intelectuales, comunicativas y de relación. La adolescencia es la etapa donde reafirmamos nuestra personalidad y desarrollamos nuestra autonomía. En la juventud, valoramos las posibilidades que nos ofrece el entorno y elegimos el tipo de vida que queremos, ya sea familiar o individual… En la madurez, desarrollamos completamente vel tipo de vida elegido anteriormente.

Pero…:

¿Qué ocurre cuando tenemos alguna discapacidad o algún problema que nos impide desarrollarnos plenamente?

¿Quién es una persona con discapacidad? – ¿Qué es eso de ser normales o no? – ¿Cuáles son los límites de la normalidad? – ¿Qué siente o piensa una persona ante una discapacidad? – ¿Cómo reacciona la familia? – ¿Y la sociedad? – ¿Cómo nos relacionamos con las personas con discapacidad? – ¿Qué es la normalización y la integración? – ¿Es posible? – ¿Es esta una sociedad integradora? – ¿En qué se ponen las barreras a las personas con discapacidad? – ¿Qué deberes y derechos tienen los padres? – ¿Cómo se está haciendo la integración en la escuela? – ¿Y en el trabajo? – ¿Y en el Ocio y el Tiempo Libre? – ¿Qué es educar en la normalización? – ¿Cómo? – ¿Qué papel tienen el/la monitor/a y el/la coordinador/a de tiempo libre?

O, mejor dicho:

¿Qué papel tienes tú?

¿Cómo te posicionas ante el tema?

La Policía de las Familias

La policia de las familias

La Policía de las Familias – (Jacques Donzelot)

La Familia ¿agente natural de reproducción del orden establecido? Seguramente este era el caso bajo el Antiguo Régimen, cuando el padre de familia recibía la garantía efectiva de su poder, de manos del soberano, al que aseguraba como compensación la obediencia de sus miembros.

Pero a mediados del siglo XVIII se rompe este equilibrio. Cuando la riqueza, y por tanto el poder, se convierte en un problema de producción y no ya de gasto ni pillaje, se hace necesario economizar los cuerpos y administrar las poblaciones, consecuentemente intervenir sobre la familia.

Este es el papel de la policía, entendido entonces en una acepción infinitamente más amplia que su actual versión represiva: una ciencia del bienestar al servicio de la soberanía nacional.

En el siglo XIX, toma los múltiples rostros de la filantropía. Prácticas que confluyen, a principios del siglo XX, en la creación del llamado sector social. De este sector social la familia constituirá el epicentro. Por un lado es el punto de mira de las empresas higienizadoras, que desestabiliza la autoridad patriarcal para poder insuflar las normas que aseguran la conservación, calidad y disponibilidad social del individuo. Por otro lado, es un punto de apoyo de una moralización de las relaciones por medio del ahorro, de la educación y de la sexualización.

Así se explica el éxito del psicoanálisis, por su capacidad operativa sobre esta nueva disposición de la relación familia-sociedad.

La Mujer Nueva

La mujer nueva

La Mujer Nueva y la Moral Sexual – Y otros escritos – (Alejandra Kolontay)

Alejandra Kolontai no fue sólo  –como ella se definió en 1924–  la primera mujer que participó en un gobierno y que ocupó los cargos diplomáticos de representante plenipotenciaria y enviada extraordinaria de su país; por encima de estos puestos oficiales, su importancia histórica se encuentra en la fusión  –en su persona y en su obra–  del marxismo revolucionario y el feminismo militante.

A esta última faceta de su personalidad corresponden los trabajos sobre el amor, la moral sexual, la relación entre los sexos y la familia en la sociedad revolucionaria, publicados por primera vez en la URSS entre 1919 y 1921 y que Biblioteca de Textos Socialistas recoge en el presente volumen.

Al margen de las referencias concretas al momento en que se escribieron estos trabajos, las opiniones de A. Kolontay siguen teniendo plena vigencia como respuesta a la problemática actual de los movimientos feministas, que se debaten  –como señala Carmen Parrondo en su introducción a esta edición–  entre “el apoliticismo, acompañado de una actitud sexista” imperante en algunos grupos, por un lado, y por otro, “la indiferencia y el paternalismo de la mayoría de los partidos progresistas ante la situación de la mujer en su práctica cotidiana

¿Donde está mi Tribu?

Donde esta mi tribu

¿Donde está mi Tribu? – (Carolina del Olmo)

Estás embarazada o quizás tienes ya un bebé en tus brazos. A lo mejor solo te estás planteando el tema de la maternidad. Sea como sea, estás hecha un lío, tienes mil preguntas y nadie a quién recurrir. Escoges un libro, luego otro,luego otro más… Tu perplejidad va en aumento: ¿Cómo puede ser que coexistan enfoques tan diferentes? ¿Por qué los expertos se contradicen de tal modo? ¿Por qué te hacen sentir tan impotente y por qué, a pesar de todo, sigues necesitando la guía que te ofrecen? Te dicen que para criar a un niño hace falta toda una tribu, pero… ¿Donde está nuestra tribu? ¿Cuando y cómo nos hemos quedado tan solos?

Tener un hijo es una de las experiencias más comunes de la humanidad, pero estamos peor preparados que nunca para ese trance. Vivimos obstinadamente de espalda a nuestra propia naturaleza desvalida, tan dependiente de los cuidados de los demás. Y cuando, de pronto, la evidencia de esa vulnerabilidad se hace carne en el cuerpo de nuestros hijos todo se tambalea.

¿Es nuestro interior emocional el que tiene que hacer todo el trabajo reacomodar esta experiencia insólita? ¿Es quizá más conocimiento experto lo que nos falta? ¿Podemos poner a nuestros hijos en el centro de nuestras vidas sin exigir que todo cambie? ¿Podemos siquiera entender lo que nos está pasando sin mirar más allá de nuestros cuerpos, más allá de las paredes de nuestros apartamentos?

¿Donde está mi Tribu? se plantea este y otros interrogantes buscando siempre un marco más amplio que el de la familia, o el de la pareja madre-hijo, en el que situar estas cuestiones. Porque cuidar de nuestros hijos podría ser una experiencia mucho más gozosa y, si no lo es, no es por nuestra culpa (pero tampoco por la suya)

La Incomunicación

La incomunicación

La Incomunicación – (Carlos Castilla del Pino)

La forma capitalista se ha desprendido, pues, de la alienación que lo sobrenatural deparaba, pero ha inmerso al hombre en una nueva forma de alienación, la alienación egotista. El resultado de todo ello, es la incomunicación. El hombre entre nosotros, al renunciar a la instancia elemental de su convivencia, de su altruidad, queda solo. Es un hecho que entre nosotros, me refiero a España, en donde hemos podido pasar (aunque no puede decirse que con carácter general, porque nuestra sociedad no es homogénea en sus formas de producción) de una forma clásica de producción a una forma de sociedad de consumo, es un hecho, repito, que hemos podido observar el retraimiento como un carácter definitorio de nuestra conducta. Más que en ningún otro momento, grandes sectores de nuestra sociedad parecen haber renunciado a la comunicación y a la confiabilidad, para quedar inmersos, todo lo más, al más estricto círculo de la familia.

No es que de pronto se hayan descubierto los máximos valores que la dedicación a la vida familiar supone. Se trata de una dedicación reactiva, secundaria a la decepción que de los otros hemos, una y otra vez, experimentado. Lo que esta retracción supone es la crisis en la fiabilidad del prójimo, la conciencia de que, tarde o temprano, si los intereses están en juego, nos exponemos a ser sacrificados. Así, la amistad misma sabemos que hay que tomarla y vivirla epidérmicamente, a conciencia de la peligrosidad que una ingenua comunicación puede llevar consigo en el futuro, cuando este amigo de hoy se nos torne nuestro rival; a conciencia de que la amistad misma no es criterio suficiente para verificar la entrega que sería requerible y a la que nos sentimos instados.

El origen de la familia – De la propiedad privada y del Estado

El origen de la familia de la propiedad privada y del estado

El origen de la familia – De la propiedad privada y del Estado – (Federico Engels)

Engels escribió esta obra en 1884, tomando como base el material del libro de MorganLa sociedad primitiva“, así como otros datos más modernos sobre la Prehistoria. En ella estudia minuciosamente los rasgos históricos fundamentales del régimen social de las primeras etapas de la Humanidad, los períodos llamados salvajismo y barbarie.
Señala también cómo se habían transformado las formas del matrimonio y de la familia en relación con el progreso económico de la sociedad y como consecuencia del crecimiento de la producción; a continuación analiza el proceso de desintegración del régimen gentilicio primitivo tomando como base tres pueblos bien conocidos: los griegos, los romanos y los germanos, y poniendo de manifiesto las causas económicas que provocaron la desintegración.

Beatriz y los cuerpos celestes

Beatriz y los cuerpos celestes

Beatriz y los cuerpos celestes – (Lucía Etxebarria)

Tres mujeres: Cat, lesbiana convencida; Mónica, devorahombres compulsiva, y Beatriz, quien considera que el amor no tiene género. Tres momentos de la vida de una mujer: su infancia, su adolescencia y su juventud. Y dos ciudades, Edimburgo y Madrid, para una novela única sobre el amor a los amigos, a la familia y a los amantes.

No intentes enterrar el dolor: se extenderá a través de la tierra, bajo tus pies; se filtrará en el agua que hayas de beber y te envenenará la sangre. Las heridas se cierran, pero siempre quedan cicatrices más o menos visibles que volverán a molestar cuando cambie el tiempo, recordándote en la piel su existencia, y con ella el golpe que las originó. Y el recuerdo del golpe afectará a decisiones futuras, creará miedos inútiles y tristezas arrastradas, y tú crecerás como una criatura apagada y cobarde. ¿Para qué intentar huir y dejar atrás la ciudad donde caíste? ¿Por la vana esperanza de que en otro lugar, en un clima más benigno, ya no te dolerán las cicatrices y beberás un agua más limpia? A tu alrededor se alzarán las mismas ruinas de tu vida, porque allá donde vayas llevarás a la ciudad contigo. No hay tierra nueva ni mar nuevo, la vida que has malogrado malograda queda en cualquier parte del mundo.

(Lucía Etchebarria)