Archivo de la etiqueta: Golpe de Estado

Confieso que he vivido

Confieso que he vivido

Confieso que he vivido – (Pablo Neruda)

Neruda narra, con la inigualable potencia verbal que caracteriza a sus mejores escritos, no sólo los principales episodios de su vida, sino las circunstancias que rodearon la creación de sus poemas más famosos.

Magistralmente, el autor expone tanto su concepción del arte y de la poesía cuanto los motivos que lo llevaron a defender hasta el final de su vida sus conocidas posiciones políticas.

De forma no menos brillante, rememora la figura de algunos amigos: García Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Éluard, Aragon… y su relación con personajes destacados de la política contemporánea.

A este respecto, resulta particularmente emotiva la evocación  –que cierra este libro–  de su amigo el presidente Allende, escrita a los tres días de su trágica muerte.

«El poeta -escribió Neruda- debe ser, parcialmente, el cronista de su época.» A lo largo de estas Memorias, Pablo Neruda se mostró como un auténtico cronista y testigo de nuestro tiempo.

En el presente libro manifiesta una vez más que un poeta es una «conciencia puesta en pie hasta el fin«; y la tensión estilística de la prosa de Neruda es equivalente a la tensión expresiva y a la perentoria vigencia y exigencia moral que caracterizan su obra poética.

Escritas las memorias hasta casi el momento de su muerte también abarcan en plenitud las pujantes vivencias del autor, desde las primeras experiencias infantiles con sabor agreste en los bosques de Chile, hasta la culminación del reconocimiento mundial del Premio Nobel, todo conjugado con el acto de creación poética que fue su existencia.

Existencia que se nos aparece casi nimbada de fábula en esta obra póstuma en donde la leyenda del poeta se funde con los concretos materiales –materia telúrica– de la creación universal y se eleva, en alas de la sublimidad, a las más altas esferas del numen. Poeta esencial, Neruda, sus memorias contribuyen a concretar la esencia de su poesía.

Mauro Bajatierra

Mauro bajatierra anarquista

Mauro Bajatierra – Anarquista y Periodista de Acción – (Julian Vadillo Muñoz)

Mauro Bajatierra Morán (1884 – 1939) es conocido por su papel como cronista en la Guerra Civil española para el diario CNT, una colección de narraciones, de un estilo sencillo y humorístico, que lo encumbran como uno de los mejores cronistas del periodo belico.
Forjador de los primeros movimientos obreros libertarios de Madrid, es una figura de primer orden de la segunda generación de anarquistas en España. Luchará con ahínco contra la Monarquía, tanto como en el interior del país como en el exilio, y una vez instaurado el régimen republicano, no dudará en criticar duramente las políticas antiobreras desarrolladas. Con el golpe de Estado de los militares rebeldes en Julio de 1936, alzará su arma y su palabra para defender la revolución. Su muerte heroica le convertirá en una de las primeras víctimas de la dictadura franquista.
Personaje casi olvidado, esta biografía intenta hacer justicia a quien es uno de los personajes más valiosos y trascendentes de la historia del obrerismo en general y del anarquismo en particular.

Conspiración contra un Presidente

Conspiracion contra un presidente

Conspiración contra un Presidente – (José Oneto)

¿Por qué dimitió, hace más de 25 años, Adolfo Suarez? ¿Para evitar el Golpe de Estado que se avecinaba? ¿Por presiones de los «Poderes Fácticos» que le guardaban rencor, como la Banca y la Iglesia? ¿O fue, como él llegó a decir, porque le fallaron los suyos, los barones de su propio partido, que se conjuraban a escondidas contra él? Este libro cuenta con todo detalle, cómo se llegó al dramático final de una etapa muy importante de nuestra historia última…

le traicionaron hasta las esquinas

y que decir de Palacio

«Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea otra vez un paréntesis en la Historia de España» (Durante la grabación del mensaje televisado de despedida)

¡TODOS AL SUELO!…durante el golpe de Estado….Un periódico sueco titulaba así:

«Un loco vestido de torero entra en el Congreso y asusta a los diputados«

Pero fue más que eso. Suarez defendió y temió por la vida de Gutierrez Mellado. Al que casi le pegan un tiro…

Asalto a la Democracia

Asalto a la democracia

Asalto a la Democracia – (J. M. Martín Aguado)

En el informe del Ministro de Defensa quedan claras también la firmeza y la serenidad con que actuó el Rey, y muy especialmente ante el General Miláns del Bosch, el cual ya en la mañana del martes había anunciado que se iba a producir, por la tarde en Madrid, un hecho grave.

El telegrama que Don Juan Carlos envía a Miláns del Bosch a las dos de la madrugada del día 24 puede ser calificado como el documento más importante de la Historia de la Transición:

«Cualquier Golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey; es contra el Rey. Hoy más que nunca estoy dispuesto a cumplir el juramento de la Bandera, muy conscientemente y pensando únicamente en España. Te ordeno que retires todas las unidades que hayas movido. Te ordeno que digas a Tejero que deponga su actitud. Juro que no abdicaré a la Corona, ni abandonaré España. Quien se subleva está dispuesto a provocar una Guerra Civil, y será responsable de ella. No dudo del amor a España de mis Generales. Por España primero y por la Corona después, te ordeno que cumplas cuanto te he dicho….«

El fallido Golpe de Estado del 23 de Febrero ha puesto de manifiesto la debilidad de nuestra convivencia democrática. Desde ahora las cosas no podrán seguir siendo igual. Solo una gran dosis de ciudadanía y de sentido de la responsabilidad, que habremos de desarrollar todos los españoles, podrá ayudar a cicatrizar la herida abierta en la convivencia nacional. Porque el Golpe, como afirmaba un historiador moderno, lo hemos dado todos; unos porque empuñaron las armas, y otros porque se rindieron en la lucha por hacer posible la Democracia

Haig – el americano feo

Haig el americano feo

 Haig, el americano feo – (Victoria Martinez – Ana María Navarro – Manolo Revuelta)

-OTAN, el Golpe. El Salvador, Latinoamérica, España-

HAIG, era la clásica bomba de relojería que siempre tienen los Estados Unidos.
Se sabe poco de él, solo que era el secretario de Estado norteamericano y antiguo jefe de la OTAN. Demasiado poco para la enorme capacidad de decisión depositada en sus «manos» y su influencia en el futuro del equilibrio en el mundo.
HAIG, podía meter a España en la OTAN, crear un nuevo Vietnam en Latinoamérica, o llevarnos a todos a una confrontación abierta entre Estados Unidos y la Unión Soviética en cualquier parte del mundo.

Demasiado poder para un hombre tan ambicioso como loco, y para no estar alerta con él…

El mundo entero escuchó sus palabras por televisión, y sobre todo los norteamericanos. Un hombre de 56 años, ojos azules, y pobladas cejas, apareció en pantalla a esa hora en que todos los trabajadores habían salido de trabajar y las amas de casa están poniendo la mesa.

Eso que en cine se llama un primer plano, y se utiliza para destacar las palabras del actor. Este hombre dijo un poco nervioso y un poco tartamudeánte mientras abría y cerraba los ojos dijo: «AQUÍ MANDO YO«, » Aquí yo lo controlo todo. Me corresponde el mando mientras no esté el vicepresidente. No ha sido necesaria ninguna otra medida de alerta«

No se trataba de un golpe de estado, ni de una toma suicida de la estación de televisión de una república bananera, ni de una película de un militar guapo encabezando un nuevo e ilegitimo gobierno de un país imaginario…

El AQUÍ era la tribuna de prensa del presidente de la Casa Blanca. Y el porqué Alexander Haig estaba allí y no en el hospital como otros hombres de confianza del presidente, se debía a un exceso de celo o a una reacción de pánico de esas que tanto le gusta analizar a Freud.

En un quirófano del hospital George Washington un vaquero solitario convertido en presidente, luchaba con la muerte. Ronald Reagan, el otro protagonista de la película que los norteamericanos estaban viendo mientras estaba siendo operado a pecho descubierto, mientras este individuo por su cuenta y saltándose todos los protocolos estaba tomando el poder.

El país entero estaba pendiente si los cirujanos se atrevían a sacar la bala del pulmón que tenia alojada Reagan, después de parar la tremenda hemorragia.
De Texas salía hacia la Casa Blanca George Bush, el segundo hombre de la Casa Blanca, el hombre destinado para suplir las ausencias del presidente.
Una vez reunidos todos en el gabinete de emergencias en La Casa Blanca, de repente, HAIG se levanta y sale del salón sin dar explicaciones. Un minuto después aparece en pantalla de nuevo y en un primer plano se dirige a la nación diciendo «AQUÍ YO LO CONTROLO TODO«. El ministro de defensa no sale de su asombro. Un gesto de angustia llena su cara de tecnócrata, y dice: «No puedo creer esto. ¿Que hace este hombre y con qué autoridad?… El osado HAIG, continua su mensaje «GOLPISTA» diciendo; «Ciudadanos no pasa nada, ninguna medida es necesaria«.

Caspar Weinberger ya no puede más. Como ministro de defensa ya había alertado a algunas unidades del ejército que estuvieran preparadas para cualquier eventualidad. Cuando HAIG vuelve a la sala del gabinete de emergencias, tras pronunciar el peor y más inoportuno discurso de su carrera política, no solo no da ninguna explicación, sino que presiona al ministro de defensa para que retire la orden de sus tropas por ser una orden «inapropiada«. –Tampoco es apropiado por su parte hacer esas declaraciones por televisión mientras yo estoy al mando de las fuerzas armadas, y estoy intentando resolver esta situación, dijo el ministro.- HAIG le mira y le dice rápidamente: Lo mejor que puede hacer usted es irse a su casa y leerse la constitución, las cosas son así amigo. –A mí me han dicho que yo estoy al mando, dice el ministro de defensa, tengo el mando nacional y soy el titular y la autoridad de Defensa de las Fuerzas Armadas en situaciones de emergencia, en ausencia del Presidente y del vicepresidente-.

La pelea fue interrumpida cuando el ministro del tesoro, y el Fiscal general hablaron sobre la salud y la personalidad del agresor. Todo se interrumpió, cuando alguien dijo que el presidente Reagan venía de camino hacia Washington.

Una vez más los americanos fueron testigos a través de la televisión de como se puede atentar contra un presidente, como anteriormente había ocurrido con otros, y de cómo se incubó y se paralizo un golpe de estado. Por casualidad…

Al servicio de la Corona

Al servicio de la corona

 Al servicio de la Corona – (Alfonso Armada)

«¡Por fin me decido a escribir! El Mudo habla, dirán algunos. Sería mejor que continuase callado, pensarán otros…» Con estas palabras comienza el relato que hace de su vida uno de los protagonistas y testigos de la historia española contemporánea: don Alfonso Armada.

Los sucesos del 23-F ocupan un tercio de este volumen. Aquellos episodios salen, pues, nuevamente a la luz, pero vistos desde la óptica personal del autor, que cuenta con pelos y señales su participación en aquella jornada; relata sus conversaciones con la Zarzuela, con otros generales, con Tejero… y se refiere también a los encuentros que antes había tenido en Lérida y a su entrevista con Milans del Bosch en Valencia. Esa parte termina con el análisis de las sentencias del Consejo Supremo de Justicia Militar y del Tribunal Supremo. Por esta última fue condenado a treinta años de prisión.

Otro tercio del libro está destinado a historiar los muchos años de permanencia del autor junto a don Juan Carlos de Borbón, primero mientras éste fue príncipe y lo mismo después de la proclamación de don Juan Carlos como rey de España. Ésta es una etapa fascinante. El relato constituye un aporte testimonial de primer orden que sirve para conocer mejor los pormenores de la sucesión de Franco y a los personajes que se han movido alrededor de la Zarzuela durante los años más recientes de la vida española. Desde el general Martinez Campos, el almirante Carrero y el ministro López Rodó hasta don Carlos Arias Navarro, don Torcuato Fernández Miranda y el entonces presidente del Gobierno, el señor Suarez, son muchos quienes aparecen aludidos. Páginas hasta ahora secretas, anécdotas reveladoras, semblanzas de figuras políticas…; de todo ello hablan los capítulos que permiten conocer detalles inéditos de las relaciones entre Franco y don Juan Carlos, así como entre éste y su padre, don Juan de Borbón.

El autor confiesa: «Arranco desde muy atrás, porque mi familia ha servido a la Monarquía desde hace varios siglos y yo mismo he tenido también el privilegio de ser designado para ocupar puestos en donde he podido hacerlo muy directamente.» Fiel a este línea, el libro comienza con la evocación de los antepasados, de la casa solariega, del marquesado de Santa Cruz de Rivadulla; y contiene las propias vivencias del autor, con su primera visita al Palacio Real cuando era muy niño, los estudios, la adolescencia, la participación como voluntario en la Guerra Civil, los recuerdos de la campaña de Rusia, los destinos militares, etc…

En estos capítulos aparecen personajes que ya están en la historia, ministros, compañeros de armas. Son secuencias, en fin, de unas etapas que han dejado huellas profundas en la España de hoy. Por todo ello, este libro es un testimonio de primera magnitud, indispensable para conocer gran parte de las vicisitudes de esta etapa histórica que se adentra en nuestros días, tal como fueran percibidas desde uno de los centros neurálgicos de la expectativa y del poder: La Zarzuela, por quien durante muchos años tuvo despacho a pocos metros del que ocupaba y ocupa don Juan Carlos de Borbón