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Crónica del Rey Pasmado

Cronica del rey pasmado

Crónica del Rey Pasmado – (Gonzalo Torrente Ballester)

Siglos atrás, un rey tiene un súbito antojo que provoca un gran revuelo en la corte y largas y enconadas discusiones entre frailes, moralistas e inquisidores: quiere ver desnuda a su esposa, la reina, pretensión inaudita de la que se hace eco regocijado el mentidero de Madrid y que da mucho que hablar a los súbditos de Su Majestad.

En esta pintoresca situación andan mezclados un valido, un jesuita portugués, una afamada cortesana y la superiora de un convento, que participan en innumerables peripecias magistralmente contadas con humor socarrón por el novelista.

Una vez más, Gonzalo Torres Ballester maneja como nadie los hilos de una intriga tan hábil como irónica, y nos ofrece una divertidísima estampa de la antigua corte española en un libro lleno de gracia picaresca y de amenidad.

La Isla de los Jacintos cortados

La isla de los jacintos cortados

La Isla de los Jacintos cortados – (Gonzalo Torrente Ballester)

 La Isla de los Jacintos Cortados recibió el Premio Nacional de Literatura en 1981, y constituye una de las últimas revoluciones poéticas y reflexivas del autor.

La isla de los Jacintos Cortados, nos traslada una universidad norteamericana del siglo XX, a una islita perdida en el Mediterráneo, a finales de la Revolución francesa.
En esta ocasión la cabaña está habitada por un profesor de literatura y por una becaria de historia (Ariadna), el profesor locamente enamorado de ella, ella enamorada de un amigo de él, también del departamento de historia Alain Sidney, El profesor de literatura va a ser nuestro narrador.

Sidney ha escrito un libro sobre un antepasado suyo, un poeta inglés que pasó una temporada en una islita mediterránea, la gorgona. Cuenta que él sabe de que napoleón no existió nunca. 

Un tal Cagliostro que afirma ser el histórico personaje. Pero él, una vez solo, descubre que lo suyo no son los espejos, sino que como hicieron sus antepasados gallegos le resulta más fácil leer en el fuego. Y eso hace, sentarse cómodamente en un butacón, frente al calor de la chimenea y viaja hasta la Gorgona.
Nos sorprenden escenas como la cena secreta e íntima en la que se reúnen personajes.