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De amor y de sombra

De amor y de sombra

De amor y de sombra – (Isabel Allende)

Esta es la historia de una mujer y un hombre que se amaron en plenitud, salvándose así de una existencia vulgar. La he llevado a la memoria cuidándola para que el tiempo no la desgaste y es sólo ahora, en las noches calladas de este lugar, cuando puedo finalmente contarla. Lo haré por ellos y por otros que me confiaron sus vidas diciendo: toma, escribe, para que no lo borre el viento.”

El amor es la vitalidad del lado luminoso de la vida, el inmenso potencial generoso del hombre, su torrente de solidaridad, de coraje, de ansias de un mundo más justo. La sombra es la parte siniestra de la realidad, la guerra, la represión brutal, las dictaduras, el hambre, la miseria…

Así explica Isabel Allende, en el prólogo, los sentimientos y el fondo en que se mueven los personajes de esta novela, ambientada en “algún lugar” de la América Latina.

Irene y Francisco, viven en la parte iluminada de la vida, al margen de las tragedias, hasta que, de pronto, la violencia irrumpe en su historia de amor. Y los jóvenes entran de lleno en el mundo de las sombras donde campan por sus respetos el odio, la crueldad y la muerte. Un mundo tenebroso, cuya injusticia inhumana contribuirán a combatir con sacrificio y heroísmo.

De amor y de sombras es una historia terrible, pero también poética. Una obra en la que lo real se ve embellecido por lo imaginario y la calidad literaria da más vida a la autenticidad del documento. Una historia que, a pesar de todo, no renuncia a la esperanza…

El Principito

El principito

El Principito – (Antoine de Saint-Exupéry)

Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) hizo posible un doble y delicado equilibrio: entre la inmediatez de la experiencia vivida y el distanciamiento de la reflexión: entre la libre fantasía de una imaginación sin barreras y el preciso análisis de sensaciones y sentimientos minuciosamente registrados.

De un lado, la acción y la literatura constituyeron el anverso y el reverso de un único proyecto vital, que precisaba para su realización tanto del azar y la emoción del vuelo (piloto civil de lineas comerciales en Africa y Sudamérica, voluntario en las fuerzas aéreas de la Francia libre, Saint-Exupéry encontraría la muerte en una acción bélica) como de la meditación sobre el significado último de una existencia comprometida en la aventura.

De otro lado, los libros que transmutan los recuerdos de los viajes aéreos en profundas meditaciones líricas y este maravilloso cuento infantil que “El Principito” protagoniza superan sus evidentes particularidades genéricas gracias al pulso estilístico y al repertorio de interrogantes que las integran en un horizonte común. El sentido de la acción, el valor de la amistad, el heroísmo como meta, la felicidad como cumplimiento del deber y la responsabilidad como motor de la vida moral  —los grandes temas de una obra con insospechadas virtualidades pedagógicas—  parecen encontrar su raíz última y su meta final en el mundo de la infancia, el añorado planeta del que todos los hombres han sido exiliados y al que sólo mediante la fabulación pueden regresar.

Ángel Sanz-Briz

Por desgracia no fueron muchos pero si algunos.

–Salvó mas vidas que Oskar Schindler, pero era español–

Un español, Ángel Sanz-Briz, de profesión diplomático, (Zaragoza, 28 de Septiembre de 1910 – Roma 11 de Junio de 1980), al margen de las órdenes del General Franco, que se había declarado neutral y no beligerante en el conflicto de la II Guerra mundial, y actuando por cuenta propia, e independientemente de las decisiones del dictador, contribuyó a salvar la vida de cinco mil judíos húngaros, proporcionándoles pasaportes españoles, y así de esta manera los salvó del Holocausto.

Fue declarado Justo entre las Naciones  por el gobierno Israelí, y el Yad Vashem, inscribiendo su nombre en el memorial del Holocausto. Los supervivientes recuerdan la valentía de  Ángel Sanz-Briz en su salvación. 

El gobierno hungaro, le concedió a título póstumo, la Cruz de la Orden del Mérito de la Republica Hungara. Fueron 5.200 las vidas que salvó.

–Conseguí que el Gobierno húngaro autorizase la protección por parte de España de 200 judíos sefardíes (…) Después la labor fue relativamente fácil, las 200 unidades que me habían sido concedidas las convertí en 200 familias; y las 200 familias se multiplicaron indefinidamente, con el simple procedimiento de no expedir salvoconducto o pasaporte alguno a favor de los judíos que llevase un número superior al 200.–

Ángel Sanz-Briz, un gran heroe con letras doradas y gigantes, y además de Zaragoza. No fue el único español que se jugó la vida para salvar a los judios del Holocausto. También fueron heroes; Eduardo Propper de Callejón, Bernardo Rolland de Miota, José Rojas Moreno, Miguel Ángel de Muguiro, Sebastián Romero Radigales, Julio Palencia Tubau, Juan Schwartz Díaz-Flores. Todos ellos diplomaticos y españoles. Entre todos salvaron miles de vidas.

Anton Schmid

–El soldado Nazi, que no lo era–

–El soldado cuyo corazón estuvo con los judíos–

–Justo entre las Naciones–

–Yo solo actúo como un ser humano que no quiere hacer daño a nadie–

 

Un soldado que por su conducta humana y valiente, fue ejecutado por sus superiores en la II Guerra mundial. Nació en Austria el 09 de Enero de 1900, y murió el 13 de Abril de 1942.

Fue vilmente detenido, juzgado por alta traición, y asesinado por sus superiores por salvar la vida de 250 judíos; hombres, mujeres, y niños, dándoles refugio y escapando de los campos de exterminio de las SS, durante el holocausto.

  Antón Schmid, sargento de la Wehrmacht (nombre de las fuerzas armadas alemanas por el régimen Nazi, encuadraba las Waffen-SS), fue testigo de la persecución y hacinamiento de los judíos en Ghettos, y del asesinato de cientos de ellos. Schmid, escribió una carta a su mujer, describiendo su horror ante la visión de los crímenes en masa; ¿Sabes lo que es eso para mi corazón?, no puedo pensármelo, debo ayudarles.

Actualmente Alemania rebautizó, la base militar de Feldwebel, con el nombre de Anton Schmid, en honor a su valentía. En Viena hay una calle con su nombre.

En 1964, más de 20 años después de su muerte, el estado de Israel y el Yad Vashem, le otorgaron el titulo de Justo entre las Naciones, por su conducta humanitaria, por su heroísmo, y por su valentía.

Nunca hubiéramos conocido la historia de Anton Schmid, de no ser por los que le deben sus vidas.