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El racismo

El racismo – (François de Fontette)

La palabra racismo tiene un empleo tan corriente en nuestros días que a muchos les sorprendería comprobar que se trata en realidad de un neologismo. Es bastante instructivo seguir la introducción del término y la evolución de su definición en el “Petit Larousse Illustré” que parece un fiel reflejo de la aceptación de una palabra en el lenguaje, y que comporta una edición nueva cada año. ¡”Racismo” no aparece hasta… 1946! La definición es breve: “Teoría que persigue fijar la pureza de ciertas razas“; cambia en 1948 para convertirse en “Teoría que que tiende a preservar la pureza de la raza en una nación“; esta definición es inamovible hasta 1960, que es cuando se transforma y se precisa, siendo entonces el “sistema que afirma la superioridad de un grupo racial sobre los otros, preconizando, en particular, la separación de estos últimos en el interior de un país (segregación racial)”, y en 1966 se le añadirá “apuntando incluso al exterminio de una minoría (racismo antisemita de los nazis)”; tal es la definición que se vuelve a encontrar todavía en la edición de 1975. Más adelante hubo otras especificaciones definitorias hasta nuestros días.

Deberíamos sorprendernos de la importancia que muchos conceden actualmente a las particularidades, y ello sin ninguna duda en nombre del antirracismo, pero sin que adviertan que el simple hecho de realzar excesivamente las diferencias es, justamente, el enfoque que está en el origen del racismo. Indudablemente es esencial que se respete al prójimo y se sepan aceptar sus diferencias. Pero fundamentar su inserción en la comunidad humana teniendo únicamente en cuenta lo que separa, en detrimento de lo que une, sería una paradoja.

La “negritud“, el folklore bretón, o las peculiaridades corsas, deben respetarse porque tanto los negros como los bretones, o los corsos, tienen en común la naturaleza humana. El pensamiento antiguo, la tradición judeocristiana, y la filosofía del Siglo de las Luces, coinciden aquí en un humanismo que en casi todo el mundo ha sido singularmente criticado en la segunda mitad del presente siglo. La fría tecnocracia que trata al hombre como si se tratase de una hormiga, no demuestra hacia él mucho más aprecio del que le concedía el racismo hitleriano. Si todo estuviese permitido, si no existiesen ya ni el bien ni el mal, ¿en nombre de qué se iba a resistir a la tentación racista?

Elogio de la Locura

Elogio de la locura

Elogio de la Locura – (Erasmo de Rotterdam)

La vasta obra de Erasmo de Rotterdam (1469-1536) constituye la formulación más vigorosa y lúcida del humanismo cristiano o evangélico. Este programa de pedagogía moral y religiosa, que abogaba por el regreso al cristianismo primitivo y a la lectura de las Sagradas Escrituras, fue también una propuesta de recuperación de los valores permanentes de la cultura grecolatina, una denuncia de la guerra y un apasionado compromiso con los principios del pacifismo.

Elogio de la Locura, exposición irónica y polémica de las ideas fundamentales de Erasmo, fue una provocación y un escándalo para los hombres de su tiempo. Pero este sarcástico alegato contra los poderosos de la sociedad y las jerarquías de la Iglesia no es sólo una divertida sátira de soldados mercaderes, príncipes, monjes y prelados, sino que representa también un audaz intento de difundir las ideas del nuevo humanismo.

Esta edición incorpora como apéndice la larga carta dirigida en 1515 a Martin Dorp, en la que Erasmo explica los propósitos y el significado de su obra. Pedro Rodriguez Santidrian  —traductor de esta edición—  analiza en el prólogo la propagación del erasmismo en España y facilita la lectura de la obra mediante notas que ayudan a comprender mejor su contexto histórico, social y cultural.

¿El mejor de los mundos?

El mejor de los mundos

¿El mejor de los mundos? – (Pascual Serrano)

La mayoría de las personas de los países desarrollados están convencidas de que viven en el mejor sistema posible.
Creen que eso que denominan “Democracia” debe ser la máxima aspiración de una sociedad, y, por supuesto, no dudan que es democracia lo que ellos tienen.

La idea es mostrar las miserias, desmanes y aberraciones que el Capitalismo ofrece como sinónimo de Democracia, no con la intención de reformar el sistema o parchearlo, si no de combatirlo, ya que es incompatible con el humanismo y la decencia.