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Un artista del mundo flotante

Un artista del mundo flotante

Un artista del mundo flotante – (Kazuo Ishiguro)

La Segunda Guerra Mundial ha terminado y Japón comienza a levantarse de entre sus cenizas. En los meses que van desde octubre de 1948 a junio de 1950  —el tiempo que media entre el comienzo de las negociaciones para casar a una hija y el matrimonio–,  Ono, un anciano pintor, recuerda su vida y reflexiona sobre su carrera artística, en un intento por comprender una realidad cada día más ajena.

No sé de ningún colega que pintara su autorretrato con absoluta honestidad“, declara Ono, y la pintura que va trazando de sí mísmo y de su época en una versión susceptible de múltiples y contradictorias interpretaciones, una trama compleja de instantes perfectos y decisiones erróneas, de heroísmos y traiciones.

Los triunfos del pasado de Ono quizá son ahora  —como insinúan sus hijas, que esconden sus cuadros—  aquello de lo que debería avergonzarse. Ono eligió abandonar las tradiciones pictóricas de sus maestros  —los pintores del mundo flotante de los barrios del placer, donde las cosas más bellas se construyen en la noche y se desvanecen en la mañana—  para dedicarse a loar un presente más heroico y menos fugaz. Y ahora el imperio militar que pintó no es más que otro mundo flotante desvanecido para siempre en la mañana del Japón “democrático” de posguerra…

Amo y admiro las novelas de Ishiguro. Para mí son un ejemplo de la mejor literatura internacional de nuestro tiempo.”

La agonía de Alemania 1944-1945

La agonia de alemania

La agonía de Alemania 1944-1945 – (Georges Blond) – Colección “El III Reich

La lucha más sangrienta de la historia de Europa se desarrolló entre los meses de Julio de 1944 a Mayo de 1945. Millones de hombres fueron enfrentados en combates de una violencia inaudita, llevados a cabo con medios de destrucción incomparablemente muy superiores a los de la guerra mundial de 1914-1918. El centro de nuestro continente llegó a ser un auténtico cráter de volcán en erupción.

He pensado que, para contar, o, más bien, para mostrar ese drama en su unidad, debía colocarme en el centro de la acción, es decir, en territorio alemán, pues, solamente situándose allí, es posible ver llegar las dos invasiones que avanzaban desde el Este y el Oeste; además, el último acto, apocalíptico, no puede revivirse si no es trasladándose mentalmente a Berlín.

El objetivo de mi cámara lo he desplazado hacia el Este y hacia el Oeste tantas veces como me ha sido preciso para ver los episodios más dramáticos y significativos de la batalla de Europa. Aunque no pretendo  —ni mucho menos—  decir que he conseguido dar cuenta de todo en este libro, sí espero, no obstante, que todo lo substancial haya quedado reflejado en él.

Existe una inmensa documentación sobre la contienda europea de la Segunda Guerra Mundial, vista no sólo del lado aliado, sino también del lado alemán. Los archivos del Alto Mando de la Wehrmacht cayeron intactos en manos de los ingleses al entrar éstos en Flensburgo. En el transcurso de la invasión  —y más tarde también—  los Servicios de Información de los Ejércitos Aliados han buscado, recogido y clasificado metódicamente innumerables documentos militares y civiles  —órdenes, relaciones, informes, cartas personales—  e interrogado a miles de alemanes. Los expedientes de Nuremberg, con los interrogatorios y anexos,  constituyen un filón inagotable. Varios especialistas en la materia, franceses y de otras nacionalidades  —siendo muy de tener en cuenta los de la Historical División norteamericana–,  han reconstruido los acontecimientos ocurridos en el Este, basándose en los comunicados del Estado Mayor soviético, en diversas publicaciones rusas y en las declaraciones de los combatientes alemanes, húngaros y rusos, hechos prisioneros en su repliegue hacia el Oeste, y, más tarde, liberados o evadidos de su cautiverio. Existen también las numerosas obras de estimables historiadores que, tratando de los diferentes sectores y aspectos de la lucha en Europa, han sido publicadas.

Seleccionando y confrontando gran parte de estos documentos y obras, y también interrogando personalmente a varios supervivientes, he podido procurarme la substancia del texto contenido en las páginas que siguen. Obvio es decir que todo corresponde a la verdad y que, en esta obra, nada se ha inventado y a nada se le ha dado carácter novelesco. ¿Para qué iba a intentarlo siquiera, cuando la realidad histórica me proporcionaba a cada instante aspectos y detalles mucho más impresionantes y dramáticos que cuantos hubiera podido imaginar?

En Julio de 1944, Berlín había recibido ya más de treinta mil toneladas de bombas explosivas e incendiarias. Todos sus barrios, completamente devastados y convertidos en campos de cráteres gigantescos, presentaban un aspecto lunar. La mayor parte de sus calles sólo ofrecían a la vista restos de fachadas; lo demás se había volatizado, convertido en enormes espacios cubiertos de montones de escombros.

Había alarmas y bombardeos todas las noches. Primero se oían las sirenas, y, poco después, las bombas estremecían el suelo, hundiéndose los edificios e inmuebles. Los coches de bomberos corrían de un incendio a otro sin poder dar abasto. Al día siguiente, las llamas devoraban aún las ruinas. Los equipos de socorro circulaban por los barrios derruidos distribuyendo alimentos y vestidos, y recogiendo niños errantes y solitarios…

Historia de la Segunda Guerra mundial I

Historia de la Segunda Guerra mundial 1

Historia de la Segunda Guerra mundial I – (Karl Von Vereiter)

Quince años escribiendo libros de guerra han ido creando en mi conciencia un deber ineludible. La mayor parte de mis escritos gozaban del trabajo imaginativo, sin que por ello se abandonase el fondo, siempre histórico, en el que he procurado respetar escrupulosamente los datos y conceptos que, en gran parte, forman el bagaje de mi experiencia personal.

Muchos lectores avisados han debido percatarse, entre líneas, de aquello que había sido “realmente vivido”, porque se quiera o no, incluso en lo más hondo de la ficción, los recuerdos se deslizan, lenta y ladinamente, aflorando aquí y allá, sin que el autor pueda hacer nada por evitarlo.

Se han publicado tantas y tantas Historias de la Segunda Guerra Mundial, que no me atrevería, ni me atreveré, a hacer comparación alguna. Sólo deseo decir que he puesto en mi labor todo el entusiasmo, toda la fe que normalmente insuflo a mi trabajo, al que amo por encima de todas las cosas.

En las siguientes páginas, he procurado permanecer al margen de las naturales pasiones que se levantaron y siguen levantándose alrededor de esa gran tragedia de la humanidad cuyos efectos seguimos y seguiremos sufriendo durante décadas.

Creemos sinceramente que el autor ha conseguido de una manera neutral lo que se proponía. De ahí nuestra confianza de que el lector encuentre en esta Historia de la Segunda Guerra mundial el libro que, interiormente, deseaba leer desde hace mucho tiempo.

Historia de la Segunda Guerra mundial II

Historia de la Segunda Guerra mundial 1

Historia de la Segunda Guerra mundial II – (Karl Von Vereiter)

La extraordinaria complejidad de fenómenos humanos, militares y políticos que formaron parte en ese triste período de la historia humana conocido con el nombre de Segunda Guerra Mundial ha sido tratado, en este casi cuarto de siglo transcurrido desde entonces en innumerables obras, historias, publicaciones ilustradas y en fascículos.

Tratando las más de las veces a la ligera, se procuró siempre dar al público, más que un texto fidedigno e histórico, la mayor cantidad posible de documentación gráfica, dejando en muchas ocasiones que el lado visual de la obra remedase la poca altura de su contenido.

La importancia del tema, la urgente necesidad de presentar y ofrecer al público de habla hispana una obra lo más completa posible, ha empujado a realizar este esfuerzo, cuidando no solamente el contenido, sino también la presentación, la amenidad del texto, de forma a alejar al lector de ese fastidioso y aburrido modo de hacer que, desdichadamente, imprime su pesada huella en la casi totalidad de los libros históricos.

Los Veteranos no Mueren

Los veteranos no mueren

Los Veteranos no mueren – (Bruce Marshall)

Porque yo soy un hombre que ejerzo autoridad y tengo soldados a mis órdenes; y si le digo a éste ve, él va; o si digo a otro ven, él viene; y cuando ordeno a mis criados hacer esto o aquello, lo hacen inmediatamente.” 

(San Mateo)

He prestado mis servicios en dos guerras con distintos grados militares y en muy diversas unidades. He sido soldado raso de Highland Light Infantry, segundo teniente y pagador de Royal Army Pay Corps, capitán en el Servicio Secreto francés, y comandante y teniente coronel con muy mal genio.

Quiero hacer constar que ninguno de los personajes de esta novela, sin excepción, corresponde a retrato más o menos disimulado que yo pretenda hacer de personas conocidas u oficiales de cualquier categoría que hayan prestado servicio en las mismas unidades que yo. Toda semejanza entre un personaje del libro y una persona real es pura coincidencia.

Para una mejor unidad en la trama de la novela me he visto obligado a situar mi 145º destacamento del Royal Army Pay Corps en la guarnición de Edinburg, pero esta unidad es totalmente imaginaria y no tiene similitud alguna con los destacamentos 30º y 31º de aquellas fuerzas que durante la Segunda Guerra Mundial permanecieron en la capital escocesa, y en el último de los cuales pasé los tres años más felices de mi vida, junto a unos oficiales y soldados de quienes guardo el mejor de los recuerdos.

La gran estafa de la medicina nazi

La gran estafa de la medicina nazi

La gran estafa de la medicina nazi – (Philippe Aziz)

Los diversos organismos que, bajo la supervisión del partido  nazi, dedicaron buena parte de sus actividades a la “investigación médica” no fueron otra cosa, a la vista de los resultados últimos, que otro eslabón más en la relación inacatable de crímenes contra la humanidad. En principio, la intencionalidad real de aquellos experimentos se dirigía hacia otro objetivo “práctico“. Tomemos, por ejemplo, todo lo relacionado con la cuestión de los gases letales. Heinrich Himmler, Reichsfurer de la SS, estaba fundamentalmente preocupado por la eficacia que aquellos gases demostraran en las acciones de guerra. Para llevar a cabo esta comprobación, Himmler no se recató en indicar a sus “colaboradores científicos” que utilizaran exhaustivamente  —hasta su desaparición y exterminio—  a los grupos étnicos o comunidades constantemente perseguidos por el terror nazi.

El desprecio a la vida humana fue la premisa desde la cual partieron aquellos aprendices de brujo que utilizaron todo el instrumental y adelantos de la ciencia puestos a su servicio por el potencial industrial e investigador de la Alemania de la época para despilfarrarlos en aberrantes experiencias de un matiz “aristocratista” cuya moral era inexistente.

La medicina nazi no implicó otro hecho que la puesta a punto del máximo potencial exterminador. Esta fue la consigna en lo que a los judíos, gitanos, alienados y demás elementos sospechosos de capacidad para oponerse a la ideología nacionalsocialista se refería…

La práctica de la eutanasia, entre otras, fue uno de los actos más evidentemente dirigidos a la exterminación pura y simple de grupos de individuos que por sus enfermedades o, simplemente, su oposición abierta implicaban una denuncia de los métodos nacionalsocialistas…

Las prácticas de esterilización fueron otro de los caballos de batalla de la “medicina nazi“. Desencadenador de auténticas tragedias entre mujeres que debieron someterse a la fuerza a humillantes ofensas a su esencia humana, además de inenarrables sufrimientos provocados por el desprecio y el odio, y el descuido y la desconsideración más brutales en la forma de comportarse de aquellos pseudomédicos e investigadores, que no parecían perseguir otra cosa, que figurar de alguna manera en el escalafón de privilegios que el nazismo propiciaba…

Maus

Maus

Maus – (Art Spiegelman)

“La verdad es que Maus es un libro que uno no puede dejar, ni siquiera para dormir. Cuando dos de los ratones hablan de amor, te conmueve, cuando sufren, lloras. Poco a poco, a través de este relato compuesto de sufrimiento, humor y los desafíos cotidianos de la vida, uno queda atrapado por el lenguaje de una antigua familia del Este de Europa y es encantado por su ritmo suave e hipnótico. Y cuando uno acaba Maus, se siente triste por haber abandonado ese mundo mágico “

Maus es la historia de un superviviente de Auschwitz, Vladek Spiegelman, narrada a su hijo Art, el autor del libro. Pero además, en Maus el autor también realiza un retrato de su padre en la actualidad (en el momento en que se entrevista con él para que le relate sus recuerdos de la guerra) así como de su difícil y tensa relación con él. En Maus, Spiegelman va más allá del Holocausto para instalarse en la psicología del superviviente en un intento de deshacer la maraña de su relación paterno-filial, de la sombra de una madre suicida y del fantasma de un hermano santificado al que nunca conoció. Hay que mencionar que en Maus los personajes se nos muestran con rasgos faciales de animales, característica que se usa con fines narrativos; así, por ejemplo, los judíos son presentados ratones, mientras que los nazis como gatos”

De los muchos elementos que ayudan a realzar el horror del holocausto nazi, uno de los más destacables es lo que tenía de sistemático, de burocrático, de científico. No sólo se mataba gente, lo que ya hubiese sido suficiente, sino que se hacía de forma precisa, tranquila, civilizada. No es extraña la imagen del nazi citando a su poeta favorito mientras enviaba a la muerte a cientos de personas, desmintiendo el mito de que la cultura y la educación hacen que las personas sean mejores. El holocausto fue ante todo un acto ejecutado con tal racionalidad que no podía sino volverse una locura. Casi da la impresión de que podría haberse evitado apelando a la misma razón que tan bien sirvió para ejecutarlo.

Y muy posiblemente sólo las víctimas y Kafka podrían explicar su horror.

El Tren llegó puntual

El tren llegó puntual

El Tren llegó puntual – (Heinrich Böll)

Andreas, el protagonista de esta breve pero impactante novela, es un joven soldado nazi que en 1943 ha sido destinado al frente oriental, donde está convencido de que encontrará su destino final. Viaja en un tren que va hacia Polonia repleto de militares con un futuro incierto acechando en el horizonte. Este angustiante viaje de Andreas va desvelándose como una reflexión sobre la vida y la muerte, sobre el amor, así como sobre el verdadero papel de la religión y la sociedad en general en una situación extrema, como es la guerra.

El tren llegó puntual es la novela con la que Heinrich Böll se dio a conocer al público, un relato lacónico y sobrecogedor que en 1949 ya examinaba con valentía algunas de las terribles consecuencias de las guerras en general, y de la Segunda Guerra Mundial en particular. En su primera obra el escritor alemán demostró una sorprendente capacidad para observar y comprender en toda su complejidad esa sociedad germana que tan bien retrató en cada una de sus obras. En El tren llegó puntual ya están presentes las virtudes que llevaron a Böll a conseguir el Premio Nobel de Literatura en 1972.

Quién financió a Hitler

Quien financio a hitler

Quién financió a Hitler – (James Pool y Suzanne Pool)

Qué pregunta más dabuti, como diría Amadeo de Saboya en una borrachera, aquel Rey italiano que reino en España en 1870… pues quién va a ser, los de siempre, ¿no los veis en nuestros días, en nuestra época)…los Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia y todos los países europeos y algunos no europeos. La Burguesía, etc, y los Anti-Comunistas como siempre, entre otros muchos…Que pregunta más dabuti…como decía Amadeo de Saboya en una de sus borracheras…

La investigación de James Pool es en sí misma una novela. Entrevistó a personas que intervinieron en la recaudación de fondos para los nazis, como Ernst Hanfstaengl y Frau Wagner. Entrevistó a personas que financiaron directamente a Hitler, desde encumbrados príncipes, hasta miembros corrientes del Partido Nazi, los voluminosos registros financieros de algunas de las más importantes empresas industriales de Alemania y los archivos de la “FORD”.

Suzanne Pool se interesó mucho por las mujeres que financiaron a Hitler. Resumiendo: la obra nos permite saber que la gran Duquesa Victoria de Rusia apoyó el Anti-Comunismo mediante entregas de dinero a Hitler; que otras mujeres, seducidas por la timidez y los buenos modales de Hitler, le entregaron sus joyas y que facciones rivales de las Fuerzas Armadas, e incluso un rico industrial judío, prestaron servicios y dieron importantes sumas a los Nazis….

Con dinero por delante se abren todos los caminos” decía Shakespeare

El dinero es un elemento de investigación muy importante en el estudio del poder político, y las corrientes de influencia se manifiestan en sus transacciones —Quién Financió a Hitler— es un importantísimo relato sobre las personas –hombres y mujeres, aristócratas y campesinos, alemanes y extranjeros– cuyas contribuciones económicas determinaron la subida de Hitler al poder.

Revela sus motivaciones y sus métodos, y, a la luz de estos recuerdos, surge Hitler de nuevo, una personalidad nueva que no se manifestaba entre el griterío de las masas, una personalidad que Hitler reservaba para la tranquila persuasión en los salones distinguidos…

Hitler fue lanzado a su carrera política por una sociedad poderosa y secreta, en una época desesperada en que la inflación subía con rapidez meteórica. Dos mil prensas oficiales funcionaban día y noche para imprimir más billetes, casi desprovistos de valor. En su nadir, el marco alemán tenía, en relación con el dolar, un valor de un billón a uno. Los pocos afortunados que gozaban de crédito o de divisas extranjeras, aprovecharon despiadadamente la situación e incluso aceleraron la inflación cuanto pudieron. El paro y las huelgas iban en aumento, y los comunistas amenazaban con apoderarse de las principales ciudades y provincias. Los aristócratas y los terratenientes ricos pensaron en que la revolución era inminente. Así lo había profetizado un hombre solitario, fundador de un Partido nuevo, creador de una nueva esperanza.

Las filas del pequeño y mísero Partido de Hitler crecieron en medio del torbellino. Impulsado por un apoyo a bajo nivel, Hitler buscó dinero más allá del caos. Poco a poco se le abrieron los salones. Para sorpresa suya, sus anfitriones lo encontraron irresistiblemente seductor. Henry Ford quería difundir su propia filosófica Anti-Semita. Su libro —El judío Internacional— publicado en 1920, se convirtió en un “best-seller” en Alemania y tuvo un extraño parecido con el “Mein Kampf” de Hitler publicado cinco años más tarde….