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La Guerra Militar 4

La guerra militar 4

La Guerra Militar 4 – El Frente de Aragón – (Ramón Salas Larrazábal y Gabriel Cardona)

Tras el verano de 1937, el Ejército franquista, con la ruptura de la zona republicana y el cerco a Cataluña, pudo volcar su capacidad ofensiva sobre puntos vitales del dispositivo bélico y económico de la República. Ni la reorganización del Ejército Popular, ni los esfuerzos de Prieto, Miaja y Rojo consiguieron invertir el curso del conflicto que tuvo en la ofensiva republicana en Teruel y en los duros combates de Alfambra algunos de sus episodios más dramáticos.

La llegada de las tropas franquistas al mar y el corte en dos de la zona republicana provocó en el frente del Ebro la última gran reacción militar del Gobierno presidido por Negrín. En cuatro meses de lucha encarnizada y con miles de muertos por ambos bandos, la batalla del Ebro dio la puntilla a las últimas esperanzas republicanas. Su desenlace, al finalizar 1938, precipitaría la caída de Cataluña.

Azaña

Azaña

Azaña – (Carlos Rojas)

Azaña, novela galardonada con el Premio Planeta 1973, no es un libro más sobre nuestra guerra civil. Es, ante todo, un extraordinario retrato del que fue presidente de la República española, retrato que, enmarcado en un contexto histórico documentado con minucia y rigor, trasciende el estricto valor biográfico para erigirse en creación literaria de primera magnitud. El autor penetra con libertad e imaginación en la historia y, sin vulnerarla, desvela matices y claroscuros que la simple crónica omitiría; llega aí, por caminos de tensión poética, al nudo existencial de su personaje.

Don Manuel Azaña, ya exiliado en Francia y en los últimos meses de su vida, rememora episodios de su acción política desde el drama de Casas Viejas hasta la retirada por los Pirineos, evoca recuerdos de infancia y juventud, paisajes irremediablemente perdidos, reflexiones filosóficas, afanes literarios, amarguras del exilio; revive sus destempladas discusiones con figuras políticas como Abad de Santillán, Prieto, Companys, Bosch Gimpera, Rojo, Hidalgo de Cisneros, y sobre todo, Negrín; el tenso duelo dialéctico que libran Azaña y Negrín descubre el hondo conflicto intimo de aquel intelectual escéptico, espectador lucido y torturado a la vez que protagonista directo del desastre de la República.

Carlos rojas, escritor de singular y excepcional relieve dentro de la literatura española contemporánea, nos ha dado una novela ambiciosa, de un estilo impecable, que recrea con fidelidad asombrosa el peculiar modo de hablar y escribir de  Azaña. Una obra de indiscutible importancia que por su concepción y factura impresionará profundamente al lector.

En el Día de Hoy

En el dia de hoy

En el Día de Hoy – (Jesús Torbado)

Todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas”  (Isak Dinesen)

La obra arranca de una hipótesis novelesca muy sugestiva: en 1933 la República ha ganado la Guerra Civil, Azaña y Negrín se han retirado. Besteiro es presidente e Indalecio Prieto jefe del gobierno. El General Franco, con algunos de sus incondicionales como Dávila y Carrero, se refugia en la Cuba del dictador Batista, mientras sus partidarios andan dispersos por el mundo, unos luchando bajo bandera portuguesa en Angola, otros, como Queipo, a las órdenes de Hitler; Serrano Suñer en Bolonia traduciendo obras jurídicas, y las primeras figuras de la Falange en Roma.

Sobre la base de esta ficción histórica, cuidadosamente ambientada en la época en que transcurren los hechos. Jesús Torbado imagina,  mezclando personajes reales muy conocidos  –entre ellos el escritor norteamericano Ernest Hemingway–  con otros oscuros personajes de su invención, una posguerra española que a simple vista parece todo lo contrario de lo que fue este periodo en la realidad; pero el humor y la ironía que presiden el relato subrayan una serie de aspectos paradójicos, que ahondan en una visión histórica ajena a cualquier partidismo. Un estilo muy fluido y ameno, en que destacan frecuentes guiños maliciosos al lector que aluden a circunstancias de actualidad, contribuye a hacer de esta insólita novela una de las ficciones más vivas y originales a que ha dado pie el inagotable tema de la Guerra Civil española.

Madrid – El Advenimiento de la República

Madrid el advenimiento de la republica

Madrid – El Advenimiento de la República – (José Pla)

Dentro de la extensa obra de Josep Pla, uno de los grandes prosistas catalanes contemporáneos, destacan sus trabajos para la prensa, tanto en forma de crónicas parlamentarias como de apuntes de observador. Perteneciente a la generación de periodistas surgida entre las dos Guerras Mundiales, su prosa se caracteriza por la ironía, el realismo, la exactitud y el gusto por el detalle.

Madrid – El Advenimiento de la República  -simples notas madrileñas, cuyo origen “hay que contarlo en que, en Madrid, no ha tenido nunca nada que hacer“-  constituye en realidad una crónica política de los primeros meses del nuevo régimen, desde el 14 de Abril  –fecha en que Pla llega a la Capital–  hasta principios de 1932. En periodista va anotando impresiones, vivencias cotidianas, anecdotas y conversaciones de café, asiste a los acontecimientos en la calle y se ocupa de los grandes personajes republicanos de la época: Niceto Alcalá Zamora, Manuel Azaña, Julián Besteiro, Miguel Maura, Indalecio Prieto, Alejandro Lerroux, Francisco Largo Caballero y José María Gil Robles.

Sus impresiones, sumadas a las de la vida de la gran corriente, forman un cuadro excepcional  –trazado con humor y con amargura–  de los cambios que se suceden en la capital durante esas intensas jornadas…

La Guerra Civil española

La Guerra civil española

La Guerra Civil española – (Miguel de Amilibia)

La Guerra Civil española fue la primera batalla de la II Guerra Mundial. El hecho de que ya transcurridos tanto años de una batalla tan dura como prolongada, de un encarnizamiento que sacó del español lo mejor y lo peor del hombre, presagió los horrores futuros. Después de hundirse nuestro país en un mar de sangre, aun siguen en nuestras conciencias una guerra fratricida llena de enconos, de sedimentos y recuerdos, cruel y dolorosa, que sus recuerdos nos enorgullecen, nos amargan o atormentan, y que ya es historia igual que lo es la Segunda Guerra mundial. Y que para nuestros hijos y nietos, aprendan de aquella contienda atroz, que no hubo ni vencedores ni vencidos, y por el honor y la memoria de aquellos que cayeron en una tierra que es su sepultura, una historia que debe de ser aprendida y nunca olvidada. Una historia que encierra una terrible lección.

Había tensiones en España, y tensiones en el exterior. El Fascismo era ya dueño absoluto del poder en Italia y Alemania, y de un “ANTI-COMUNISMO RABIOSO“. La Sociedad de Naciones era inoperante. La Unión Soviética había ingresado en ella, y la Alemania Nazi la había abandonado. Fue entonces cuando las alarmadas derechas iniciaron sus contactos con Hitler y Mussoli.

Los trabajadores en España presionaban para que se hicieran realidades sus esperanzas. Las alarmadas derechas conservadoras se aprestaban para la defensa. Había fascistas en España. Los de Jose Antonio Primo de Rivera, los de Onesimo Redondo. Eran la Falange. No tenían electores, no votos, pero sus grupos de acción cometían atentados y asesinatos constantes, provocaban represalias y creaban un clima de inseguridad general. Era la “dialéctica de los puños y las pistolas“. Ya lo dijo Jose Antonio Primo de Rivera el 29 de Octubre de 1933 en el Teatro madrileño de la Comedia:

Y queremos por último, que si esto ha de lograrse por la violencia, no nos detengamos ante la violencia

El Frente Popular estaba representado en las Cortes por 87 diputados de Izquierda Republicana, 39 de Unión Republicana, 36 de Esquerra catalana, 99 socialistas y 17 comunistas. La oposición estaba compuesta por 88 diputados de la CEDA de Gil Robles y los 13 del Bloque Nacional monárquico de Jose Calvo Sotelo. En el Centro Político, se hallaban los 10 nacionalistas vascos de Jose Antonio de Aguirre, confesionales, conservadores, pero comprometidos en la defensa de los derechos del País Vasco. La República tenia como presidente a Manuel Azaña, que había reemplazado a Niceto Alcalá Zamora. El gobierno, formado exclusivamente por republicanos, estaba encabezado por Santiago Casares Quiroga, quien no creía en el levantamiento militar. “No me fastidie usted más con cuentos de miedo, y déjeme en paz“… le dijo Casares al socialista Indalecio Prieto. ¿Juzgaba acaso Casares que los Generales no se iban a levantar?

La “dialéctica de los puños y las pistolas” proclamaba Jose Antonio Primo de Rivera en 1933 pone en marcha su maquinaria de muerte: en 1936 comienza lo que sería el anticipo terrible de la Segunda Guerra Mundial. Cuando en 1939 cae Madrid que “CON EL PLOMO EN LAS ENTRAÑAS“, organizó una defensa Heroica y sin parangón.Las tropas nacionales fundan el poder de Franco. Era la lucha del Frente Popular que, encarnadas en el heroísmo de las masas, intentaron frenar el avance de Franco apoyado por tropas alemanas, italianas, y marroquíes..

Por qué perdimos la guerra

por que perdimos la guerra

Por qué perdimos la Guerra – (Carlos Rojas)

Los Políticos: Diego Abad de Santillán. José Antonio de Aguirre. Julio Alvarez del Vayo. Manuel Azaña. Julián Besteiro. Lluis Companys. Julián Gorkín. Jesús Hernández. Dolores Ibarruri (La Pasionaria). Francisco Largo Caballero. Indalecio Prieto.

Los Militares y hombres de acción: Bruno Alonso. Anónimo. Segismundo Casado. Enrique Castro Delgado. Ignacio Hidalgo de Cisneros. Valentín González (El Campesino). Enrique Líster. José Miaja. Jesús Pérez Salas. Vicente Rojo.

Artistas e Intelectuales: Rafael Albertí. Max Aub. Francisco Ayala. Arturo Barea. Agustí Bartra. Pau Casals. León Felipe. Miguel Hernández. Angel María de Lara. Antonio Machado.

Los Extranjeros: John Dos Passos. Ilya Ehrenburg. Ernest Hemingway. Arthur Koestler. Mijail Koltsov. Luigi Longo. André Malraux. Pietro Nenni. Pablo Neruda. George Orwell.

De mi Vida

De mi vida

DE MI VIDA – (Indalecio Prieto

En 1965, como resultado de la iniciativa y el esfuerzo de unos pocos amigos de Indalecio Prieto, fieles guardianes de su obra, se publicó “De mi Vida“, un interesantísimo recopilatorio de “recuerdos, estampas, siluetas, y sombras

Para que este libro viera la luz fue preciso constituir una editorial, que se denominó “El Sitio“, y justo es dejar aquí constancia del esfuerzo desarrollado por aquellos devotos de Indalecio, cuya empresa hubo de ser interrumpida por diversas razones que todos conocemos. La Dictadura.

Sin embargo “Ediciones Oasis“, es consecuente en su empeño de ofrecer a las actuales y futuras generaciones, el ideario político y la expresión literaria de las más preclaras figuras de la Segunda República Española.

Político, estadista, tribuno, escritor, periodista, es Indalecio uno de los hombres más representativos de la España Republicana, y uno de los pocos que prosiguió en el exilio la lucha emprendida en su patria, cuya acción, la palabra y la pluma, sin desmayo y hasta el último día de su existencia.

El mismo lo dejó dicho: “No hemos perdido la fe“, “No la he perdido yo“. Tildado, no sé si sin razón o con justicia, de hombre escéptico, “tenemos fe“, “tengo fe en nuestra España, en los destinos de la Patria inmortal, y todos ansiamos volver a ella

Quienes todavía sean jóvenes, para rendirle tributo de su esfuerzo, y quienes hayan doblado la cúspide desde donde se puede contemplar serenamente la vida, con la santa ambición de devolverles nuestros huesos para que la sabía que reste de nuestros despojos pueda ser raíz de árbol, espiga de trigo, tallo de flor o, más humildemente, musgo pegado a las viejas piedras del solar español
Desde México el 11 de Febrero de 1962, frente a un escrito para la revista “Siempre“, su escrito final acabó con unos puntos suspensivos…..y ahí, en ese preciso momento dejo la vida terrenal.

Asturiano de nacimiento, en sus escritos evoca el asedio de los Carlistas a Bilbao en 1873, y rememora la heroica defensa por los auxiliares, los hombres libres de la villa invicta, y también recuerda la sociedad organizada por los supervivientes de la defensa de Bilbao.
En recuerdo de esta, y homenajea la memoria de los mártires de la libertad.

“La Sociedad El Sitio”2 representa en la capital de Vizcaya, y ante España entera, el sentimiento liberal del pueblo bilbaíno, sentimiento liberal que más tarde encontró expresión popular en los partidos políticos de la República.
De ese Bilbao amante de la libertad fue representante Indalecio Prieto, por elección popular, en la Diputación de Vizcaya, en el Ayuntamiento bilbaíno, en el Parlamento español, siempre con significación socialista, Partido al que perteneció y sirvió consecuentemente desde los 16 años.
De ese Bilbao, también sitiado hoy por las fuerzas del absolutismo y la tiranía. De elevada devoción sirvió, y es símbolo imperecedero el nombre evocador del glorioso episodio histórico que sirve de lema a la publicación de su obra.

Así fue Indalecio Prieto:

Periodista: Consagro a su profesión, amor intenso y perdurable y supo destacarse.
Tribuno: En las calles, en las plazas y en los escaños parlamentarios, con su arrebatadora elocuencia, causó la admiración y el elogio de quienes le escucharon.
Escritor: Correcto, atildado, severo y exigente consigo mismo; impecable de forma y substancia de fondo.
Filosofo: De la escuela de los escépticos. Así tenía que ser, habida cuenta de su idiosincrasia.
Socialista y político: Sagaz, tesonero, luchador, infatigable en pos de un ideal.
Demócrata: Rígidamente disciplinado, acató y respetó siempre las decisiones adoptadas por la mayoría de sus correligionarios, aun cuando en su fuero interno se sintiera disconforme con ellas.
Diplomático: Sutil, reservado, cauteloso…. hasta el momento en que se quitaba la máscara y decía su verdad.
Estadista: En cuanto a cargo público ejerció, dejó de su paso huella imborrable y beneficiosa.
Polo Magnético: Con sus audacias hazañosas y su verba genial, atrajo y subordinó, sin proponérselo, a individuales aisladas y a compactas muchedumbres.
Heroico: Se puso delante, impávido, a toda suerte de riesgos y asechanzas.
Se enfrentó sin titubeos, cuando lo juzgo preciso, con los más soberbios y encumbrados próceres y también con asesinos mercenarios que actuaban al servicio de empresas y magnates influyentes y poderosos. Temperamental, resuelto y valiente sin igual.

Indalecio Prieto, un hombre que de vez en cuando nace uno de siglo en siglo, que aparecen entre nosotros, viven con nosotros, sufren y gozan físicamente como nosotros, se equivocan a veces, pero no tanto como nosotros…Lo que quiere decirse que fue un “Súper hombre