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Fuente Ovejuna

Fuente ovejuna

Fuente Ovejuna – (Lope de Vega)

Lope de Vega trazó en Fuente Ovejuna, con magnífica intuición y voluntad artística, una de sus comedias más complejas. La colectividad, depositaria del derecho de resistencia si la jerarquía pierde su legitimidad, hace uso de aquél y restablece el orden. En una primera acción intrahistórica el Comendador es tirano y lascivo con sus vasallos; en la segunda acción, histórica, quebranta el orden político inspirado en la toma de Ciudad Real en contra del Rey. Es un elemento desestabilizador que deberá ser eliminado para restablecer la armonía. Uniendo estos elementos argumentales, un conflicto armonioso, en la tradición del ideal platónico. El autor plantea el tema según las categorías mentales de la época, en que lo socio-político está imbricado en lo metafísico…

Fuente Ovejuna es un pequeño pueblo labrador, que está bajo el dominio de Fernán Gómez, Comendador Mayor de la orden de Calatrava, un hombre cruel y sin escrúpulos que trata mal y explota a sus vasallos.

Entre la gente del pueblo se encuentra Laurencia, quien quiere casarse con Frondoso, un joven de la localidad. Un día, Laurencia se encuentra en el bosque con el Comendador, quien la quiere aprisionar y llevar a palacio, y entonces aparece Frondoso en defensa de su amada, amenazando al Comendador con una ballesta, y logrando así poder escapar con su prometida. Esto enfada al Comendador, quien aparece el día de la boda de Frondoso y Laurencia, y se lleva a ella a palacio, y a él a la cárcel.

El pueblo de Fuente Ovejuna, ya está harto de la crueldad de su señor, que no hace más que fastidiarlos, ya sea reclutando jóvenes para sus guerras, o deshonrando a sus mujeres, y esta es la gota que colma el vaso de su paciencia, así que deciden intervenir y matar al Comendador. Para ello deciden asaltar su palacio, cosa que hacen al grito de viva los Reyes Católicos, y sin piedad, acaban con él. Tras el asesinato, acuerdan no decir nunca quién lo hizo, sino decir que fue Fuente Ovejuna. Flores, un fiel criado del Comendador, huye vivo del palacio y va a avisar a los reyes de lo sucedido. Cuando estos se enteran, mandan a un juez para recoger información, y poder así juzgar al pueblo. Pero pese al mucho esfuerzo del pesquisidor, no pudo sacar nada en claro, ya que a pesar de torturar a todo el mundo, incluso a niños, a la pregunta de “quién mató al Comendador”, siempre respondían “Fuente Ovejuna, señor”. Tras estos hechos el juez vuelve a ver a los reyes acompañado por todo el pueblo para informarles de lo sucedido. Una vez allí, el pueblo le dice que solo quieren ser sus vasallos, y de nadie más, y los reyes admirando la valentía y el respeto que les tenían los perdona y los acogen bajo su protección.

Hijos del Sol

Hijos del sol

 Hijos del Sol – (Morris West)

Morris West no busca en las ciudades italianas solo su aspecto edénico, sino que desentraña todo su horror que se oculta en los suburbios de esos pequeños paraísos terrenales, todo ese mundo mísero y pobre, que el oficialismo italiano se guarda muy bien de mostrar al desprevenido turista, mediante carteles que advierten acerca de la proximidad de la pobreza, la insalubridad, la desnutrición, la ignorancia, y el vicio astutamente organizado y todas las demás lacras que, cual ola de reflujo, son arrojadas hacia arriba, por toda Italia, desde las tierras del Mezzogiorno en el sur de Italia. Y West lo describe de una manera objetiva, sin suspiros de compasión, ni lástima, misericordia ni piedad.

Nombrar a algunos sin nombrar a todos sería injusticia, pero me han rogado que no de sus nombres por temor a represalias.

En Nápoles empiezan las pesadillas… es una sencilla realidad.

1.280 almas

1280 almas

1.280 almas – (Jim Thompson)

La narración se adentra en la psicología del sheriff, un hombre despiadado y violento que dedica todos sus esfuerzos a manipular a los demás y, llegado el caso, a eliminarlos. No hay nada demasiado inmoral para él.

Yo solo soy un Sheriff del Sur“, declara Nick Corey, un tipo en apariencia lerdo y vago que no soporta a su mujer ni a su cuñado, cuya máxima es que solo se detiene a un individuo cuando no hay más remedio, y eso siempre que sea un don nadie. Todos en Potts Country —un lugar imaginario en la América profunda, con una población de 1.280 habitantes— están convencidos de su apatía y su simplicidad. Pero pronto el lector se dará cuenta de lo astuto que es Corey. Su deseo de ser reelegido para el cargo de Sheriff hace que su comportamiento no tenga límites ni conozca escrúpulos. Poco a poco, la idea de deshacerse de todos aquellos que se interpongan en su camino va tomando cuerpo, pues en su paranoia llega a creerse elegido para limpiar el lugar de escoria.

Considerada por buena parte de la crítica y del público la mejor obra de Jim Thompson, esta es una novela fuerte, dura, intensa, sin buenos ni héroes…

Esclavo

Esclavo

 ESCLAVO – (Eric Corder)

El Sur de de los Estados Unidos, el mundo de la esclavitud y la Guerra de Secesión, ha dado origen a una mitología narrativa que ha tentado a los talentos más notables de la novelística americana, y hallado amplio reflejo a través de versiones cinematográficas basadas siempre en el contraste entre el refinamiento de la vida colonial, frente al drama escalofriante de la esclavitud. Desde Faulkner a Margaret Mitchell  –salvando todas las distancias que van del genio narrativo a la habilidad creadora de Bestsellers–  y pasando por novelistas como Erskine Caldwell, Kyle Onstott y Parkinson Keyes, este enfrentamiento ha posibilitado un impresionante despliegue narrativo, en el que juegan de manera fundamental el sadismo, la violencia, las pasiones desencadenadas, y también muchas veces, el más fácil sentimentalismo o la más descarada apología de la crueldad.

En las últimas décadas, los “Novelas del Sur“, aparecen cargadas de planteamientos polémicos y con un claro propósito reivindicador, exento del paternalismo lacrimoso de “La Cabaña del Tio Tom“. Eric Colder ha logrado plasmar en “ESCLAVO“, el cuadro más despiadado y lúcido de lo que fue la esclavitud en las áreas algodoneras de los Estados Unidos. La historia de Jud, el esclavo, el rebelde, el hombre que entrevé vagamente un mundo de dignidad humana, de libertad y justicia, constituye realmente un documento excepcional.

Entre la brutalidad más horrenda, en un mundo entregado implacablemente a los instintos, Jud irá forjando su consciencia de rebeldía. Tendrá que doblegarse a los caprichos sexuales de su ama, tendrá que soportar la prueba de la crueldad, y del altivo cinismo de sus dueños, perderá a su mujer y verá como su hijo, apenas nacido, es aplastado por los cascos del caballo brutalmente espoleado sobre la victima inocente. Pero esto será el final.

También Jud se entregará a la violencia, llegará al asesinato, intentará vislumbrar lo que es ser libre, pero esta idea es excesivamente compleja e inaprensible para un esclavo, hijo y nieto de esclavos. Y la idea de libertad irá en él unida inexorablemente, a la destrucción de cuanto el mundo blanco significa. Jud será, pues, un símbolo. Símbolo y victima. En él parecerá ensañarse el autor. Pero en el cuadro lacerante de sadismo, de crispación y de impotencia, su figura se agigantará con tintes de tragedia.