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Pandora

Pandora

Pandora – (Anne Rice)

Inmediatamente sentí la fuerza, la potencia de esa sangre, infinitamente más poderosa que la fuerza física de Akbar. La sangre fluía a través de mi cuerpo como un sinfín de ríos discurriendo hacia el mar. Era un torrente imparable. Sentí que me invadía otra oleada de sangre, como si una gigantesca tormenta impulsara al río apresuradamente hacia su delta, mientras sus aguas discurrían precipitadamente en busca de cada resquicio de mi cuerpo. Ante mí se abría un mundo inmenso y prodigioso dispuesto a acogerme, un denso bosque invadido por la luz del sol…

En un concurrido café del París actual, el vampiro novel David Talbot invita a Pandora, su igual, a rememorar sus casi dos mil años de existencia. Pandora inicia el relato remontándose a su infancia como mortal en el seno de una familia de patricios romanos, para adentrarse luego en la vida adulta, durante la cual tuvo que huir precipitadamente de Roma, víctima de las intrigas, y buscar refugio en Antioquía, donde acabó subyugada por la mordedura de su gran amor, Marius.

Así fue como Pandora resucitó en el reino de la vida tras la muerte y se embarcó en un viaje fascinante a través de los tiempos, que la llevaría desde la Roma imperial al París y la Nueva Orleans del siglo XX, pasando por la Francia del siglo XVIII.

Anne Rice retorna a sus orígenes con uno de sus mejores trabajos, “Pandora“, una novela que inicia la serie Historia de los “Nuevos Vampiros“, que desarrollará a los personajes secundarios de su serie anterior, “Crónicas Vampíricas“. Por ello, Pandora no es sólo una pieza importante en el conjunto de su producción, ya bien conocida por sus seguidores, sino una obra ideal para iniciar a nuevos lectores en el mundo de Anne Rice.

Isla

Isla

Isla – (Peter Benchley)

¿Cómo es posible que cientos de embarcaciones, con más de dos mil personas a bordo, desaparezcan sin dejar rastro entre el Caribe y la costa norteamericana? ¿Por qué nadie sabe nada de ello, y por qué nadie se preocupa por averiguarlo? A Blair Maynard, un periodista neoyorquino, le obsesiona la idea de descubrir lo que está sucediendo.

Y así empieza ISLA, la nueva y sorprendente novela de Peter Benchley.

Maynard, junto con su hijo Justin, de doce años, rastrea el asunto hasta un remoto archipiélago situado al sudeste de las Bahamas. En aquellas traicioneras aguas, innumerables islas, islotes y escollos hacen azarosa la navegación. Las investigaciones de Blair no conducen a nada normal, hasta que un simple accidente da comienzo a una serie de insólitas y dramáticas situaciones que conducen a Blair a la solución del misterio.

A medida que el caso parece precipitarse hacia un fatal desenlace, se acumulan los factores que habrán de poner punto final a la pesadilla.

Peter Benchley, autor de TIBURÓN y ABISMO, es un maestro en la literatura de ficción que mezcla elementos de la crónica real con temas fantásticos. Su experiencia periodística, junto con su delectación por la historia y el mar, lo han llevado a recopilar una imponente documentación. El tema de ISLA órbita en torno a un problema estrictamente real, documentado por el servicio de guardacostas de los Estados Unidos. Benchley, que había empezado a investigar por mera curiosidad, terminó por hallar los elementos para una novela en la que realidad y fantasía se funden imperceptiblemente y mantienen al lector en la tensión de un apasionante suspense.

El amor a la historia y al mar ha inspirado a Peter Benchley, maestro de narradores, la mayoría de sus obras. Después de graduarse en Harward, escribió un libro de aventuras (Time and a ticket), y luego fue corresponsal de un periódico, director de una revista y redactor de discursos presidenciales. Ha escrito numerosos artículos para periódicos y revistas, reuniendo para ello un amplio material. En los comienzos de la década de los setenta, sus conocimientos acerca de los tiburones  —adquiridos en gran parte durante sus veranos juveniles en Nantucket—  le llevaron a mezclar realidad y ficción en Tiburón, novela a la cual la crítica ensalzó con los calificativos de “sorprendente“, “debut espectacular“, y de “el libro de suspense por excelencia

El creciente interés por la historia y por la arqueología marina llevó a Benchley a concebir su segunda novela, Abismo, a la que The Bookseller calificó de “gloriosa narrativa“.

El Pirata

El Pirata

El Pirata – (Harold Robbins)

El destino del joven árabe Baydr Al Fay es dirigido por el príncipe de su país desde su nacimiento. Obligado a estudiar en los Estados Unidos para conocer los secretos del mundo occidental, con el paso del tiempo se convertirá en un implacable hombre de negocios. Su vida se desarrollará a partir de entonces en los ambientes más selectos de Norteamérica y Europa. Multimillonario acostumbrado a lo mejor, los restaurantes más caros del mundo, los mejores hoteles, las más bellas mujeres, su vida dará un vuelco con el comienzo de la guerra del Yom Kipur y el conflicto árabe-israelí que amenaza gravemente no sólo sus intereses económicos, sino también la paz mundial. A partir de eso momento, Baydr, acostumbrado a tratar con otros hombres, independientemente de su raza, credo o religión, deberá tomar partido. Pero esta vez hay en juego algo más que dinero. En esta ocasión, si se equivoca, el castigo puede ser el más grave de todos.

Con esta novela, una de las más vendidas en las lista de best sellers mundiales del año 74, repleta de acción y suspense, Harold Robbins se consagró como el escritor estadounidense más leído de todos los tiempos. Esta apasionante novela, que no da tregua al lector y tan de actualidad como la primera vez que se editó: intrigas financieras, conflicto árabe-israelí, crisis del petróleo, negocios internacionales, lujo, amor, sexo, guerra.  Adéntrese en el universo Robbins, un incomparable narrador de historias. No se arrepentirá. Esta obra fue adaptada como serie de televisión en el año 1978 dirigida por Ken Annakin, con Franco Nero, Anne Archer y Olivia Hussey como protagonistas principales.

El Revés de la Trama

El reves de la trama

El Revés de la Trama – (Graham Greene)

Graham Greene cuenta en El Revés de la Trama la historia del hombre acorralado de nuestra época. El caso que se narra tiene todos los alicientes de la novela policial, pero el arte de Greene y su propia madurez humana han logrado concebir una variante que enriquece la situación a la vez que la despoja de los fáciles atractivos de la ficción policial, con sus mecánicos golpes de suspense. Esta vez el perseguidor y la víctima son una sola persona; esta vez la caza es apenas simbólica: el protagonista, Scobie, está acorralado por sí mismo.

Aparte de los visibles, de los que van componiendo la trama de la situación, hay en la novela un personaje más: Dios. Y su inclusión permite considerar toda la historia desde un ángulo completamente distinto. En realidad, el verdadero problema de Scobie es que sólo puede sentir amor por Dios. Un amor al que se resiste, pero que lo conduce a su propia destrucción: el suicidio, la condenación eterna, sobre la que se cierne la esperanza, no obstante informulable, de que Dios viole por él sus propias normas, obre el milagro, y lo salve.

Dentro de la carrera literaria de Greene, El Revés de la Trama, a la vez que un abandono de los recursos más efectistas de la novela, constituye la presentación de un tema de eterna vigencia. Este libro intenso, real y seductor es una de las obras capitales de la ficción de nuestro tiempo.

Fiebre de Sangre

Fiebre de Sangre

Fiebre de Sangre – (Shelley Hyde)

En una pequeña y pacífica ciudad norteamericana, de pronto, sin previo aviso, algo brutalmente mortal empieza a actuar… y todos los hombres pueden temer por sus vidas. Es algo insidioso, oculto, que se desliza por entre las calles flanqueadas de árboles y se escurre por debajo de las puertas y ataca a las mujeres… sólo a las mujeres…convirtiéndolas en algo inhumano, poderoso y asesino.

Esta es la terrible lucha que tienen que emprender los habitantes de la ciudad de Broughton cuando se desencadena la Fiebre de Sangre.

El Honor de los Garfield

El honor de los Garfield

El Honor de los Garfield – (Frank Yerby)

Roark Garfield ama a una mujer y la abandona para ir a la Guerra de Secesión. En un cruel revés de la fortuna, la mujer se suicida, matando también a su hija no nacida. Jurando venganza, el hermano de la mujer busca a Roark en el norte de Texas, donde se ha casado con la hija de un rico hacendado.

Escapando a México, Roark Garfield mantiene relaciones con otra bella mujer mexicana cuyo hermano también jura matarle por el honor de su hermana. Se trata de un juego del gato y el ratón jugado por hombres desesperados a través de media nación, también es una historia de mujeres que se encuentran inevitablemente atrapadas en los planes de venganza y poder de los hombres.

El Hotel de los Horrores

El hotel de los horrores

El Hotel de los Horrores – La Confesión del pastor Anglicano – (Wilkie Collins)

Hijo de William Collins, el renombrado pintor de paisajes inglés, Wilkie Collins, que nació en Londres en 1824 fue el primer autor conocido de novelas de misterio. Su talento se reveló a muy temprana edad, mientras cursaba sus estudios de bachillerato, no obstante, el joven Wilkie prosiguió sus estudios hasta alcanzar la diplomatura en leyes, donde se reveló tan poco inspirado para el comercio y las transacciones que probó fortuna con su verdadera vocación.

Tras una primera obra histórica, el autor, interesado en el teatro, visitó París y comenzó su primera obra realmente publicada, una memoria a su padre, que había muerto en 1847. Desde 1848 comienza a escribir sus historias de ficción (Antonina or the Fall of Rome, Basil) y en 1851 traba amistad con Dickens, una amistad fructífera que se apoyaba en la mutua admiración. Gracias al aclamado autor británico, Collins desarrolló una fina ironía, un especial talento para la caracterización psicológica.

Fue el primero en abordar el tema de las joyas robadas de un ídolo, tema repetido después hasta la saciedad y en crear la figura del villano como tal en muchas de sus obras, entre las que destacan: “La Mujer de Blanco“, “El Hotel de los Horrores“, “Piedra de Luna“, y “La Confesión del pastor Anglicano“, entre otras.

El Hotel de los Horrores, pertenece al género de la novela de terror, o más específicamente al de la novela de fantasmas. Unos fantasmas que no son espantajos de ululante protoplasma, sino realidades que hallan sentido en los repliegues más oscuros y abyectos del espíritu de todo ser humano. El terror, pues, no se busca aquí a través del susto fácil, del mero entretenimiento, sino en la conmoción profunda que genera el horror auténtico: el que surge del encuentro del hombre consigo mismo en el terreno atroz de lo que está más allá de lo conocido y, también más allá de lo tolerable.

La Confesión del pastor Anglicano rememora cierto caso sobre un asesinato al ver a su hermano leyendo la noticia archivada. Confiesa entonces que el sabe a ciencia cierta que el acusado, que fue exculpado, era en realidad culpable del crimen y cuenta a su hermano la historia que tan bien conoce.

Se trata de un relato corto de Wilkie Collins que no se llegó a editar de forma independiente. Se puede encontrar en la edición de “El hotel de los horrores” que es a la que pertenecen los datos mostrados aquí y en una recopilación de cuentos del autor que lleva el nombre de uno de ellos; “La mano muerta“.

El perro de los Baskerville

El perro de los baskerville

El perro de los Baskerville – (Sir Arthur Conan Doyle)

Fue en Edimburgo, mientras estudiaba medicina, cuando Arthur Conan Doyle conoció al doctor Joseph Bell, un maestro en el arte de la deducción y la lógica, que le sirvió como inspiración para Serlock Holmes, el detective más famoso en la literatura, teatro, cine e incluso la pequeña pantalla.

En 1886 el rey de la lógica veía la luz junto a su inseparable Watson en la novela “Estudio en escarlata“. La revista The Strand ofreció rápidamente a Arthur Conan Doyle una sustanciosa suma para publicar las andanzas de Serlock Holmes. En poco tiempo el personaje sepultó bajo su fama al resto de las obras de su creador, quien cultivaba otros géneros literarios con destreza.

En 1893 Conan Doyle decide matar a su creación. The Strand publicó “El problema final“. En Suiza, junto a un desfiladero, Serlock Holmes se enfrentaba a su enemigo, el profesor Moriarty. El encuentro fue fatal para los dos… y para la revista The Strand, que con la muerte de Serlock Holmes vio cómo 20.000 de sus lectores se daban de baja en su suscripción. Pero éste no fue el fin de Serlock HolmesSir Arthur Conan Doyle se vio obligado, por motivos financieros, a escribir más andanzas del detective, anteriores a su muerte, todas ellos memorables, entre las que se cuenta “El perro de los Baskerville“.

No abras los ojos

No abras los ojos

No abras los ojos – (John Verdon)

David Gurney se sentía casi invencible… hasta que se topó con el asesino más inteligente con el que jamás había tenido que enfrentarse.

Dave Gurney, el protagonista de la primera novela de John Verdon, “Sé lo que estás pensando“, vuelve para afrontar el caso más difícil de su carrera, una batalla con un adversario implacable que no solo es un inteligente y frío asesino, sino que no tiene reparos en atacar directamente al punto débil de Gurney: su esposa.

Ha pasado un año desde que el ex detective de la Policía de Nueva York consiguió atrapar al asesino de los números y, aunque es su intención retirarse definitivamente junto a su esposa Madeleine, un nuevo caso se le presenta de forma imprevista. Una novia es asesinada de manera brutal durante el banquete de bodas, con cientos de invitados en el jardín, y ese es un reto al que es imposible resistirse.

Todas las pistas apuntan a un misterioso y perturbado jardinero pero nada encaja: ni el móvil, ni la situación del arma homicida y sobre todo, el cruel modus operandi. Dejando de lado lo obvio, Gurney empieza a unir los puntos que le descubrirán una compleja red de negocios siniestros y tramas ocultas.

De pie ante el espejo, sonrió satisfecho a su propio reflejo sonriente. En ese momento no podía sentirse más a gusto consigo mismo, con su vida, con su inteligencia; no, era algo más que eso, era más que simple inteligencia. Se podría decir que tenía un profundo conocimiento de todo. De eso se trataba, de un profundo conocimiento de todo, algo que iba mucho más allá de los límites normales de la sabiduría humana. La sonrisa de su rostro en el espejo se ensanchó aún más. Eso era lo que pasaba, la expresión justa. Internamente, podía sentir lo sagaz que era. Externamente, el curso de los acontecimientos era prueba de ello.

Para empezar, y por decirlo en los términos más simples, no lo habían atrapado. Habían transcurrido veinticuatro horas, casi exactas, y en ese tiempo su seguridad no había hecho sino aumentar. Claro que eso era previsible; se había asegurado de que no hubiera rastro que seguir ni lógica que pudiera conducir hasta él. Y, de hecho, nadie había venido. Nadie lo había descubierto. Por lo tanto, era razonable concluir que acabar con la zorra impertinente había sido un éxito rotundo.

Todo había salido según lo previsto, sin adversidades, de manera irrebatible; si, “irrebatible” era una palabra excelente para definirlo. Todo ocurrió según lo previsto, sin contratiempos, sin sorpresas…, a excepción de ese sonido. ¿Cartílago? Eso tuvo que ser. Si no, ¿qué?.

No tenía sentido que un detalle nimio provocara una impresión sensorial tan duradera. Aunque tal vez la fuerza, la perseverancia de la impresión era simplemente el producto lógico de su sensibilidad sobrenatural. Un precio que pagar por la agudeza.

A buen seguro que ese pequeño crujido algún día sería tan débil en su memoria como la imagen de toda la sangre, que ya comenzaba a desvanecerse. Era importante mantener las cosas en perspectiva, recordar que todo acaba pasando. Cualquier onda en el estanque termina por desaparecer.

Sé lo que estás pensando

Se lo que estas pensando

Sé lo que estás pensando – (John Verdon)

Si alguien te pidiera que pensaras en un número, yo sé en qué número pensarías. ¿No me crees? Piensa en cualquier número del uno al mil. Ahora verás lo bien que conozco tus secretos. Abre el sobrecito.”

Un hombre recibe una carta que le urge a pensar en un número, cualquiera. Cuando abre el pequeño sobre que acompaña al texto, siguiendo las instrucciones que figuran en la propia carta, se da cuenta de que el número allí escrito es exactamente en el que había pensado. David Gurney, un policía que después de 25 años de servicio se ha retirado al norte del estado de Nueva York con su esposa, se verá involucrado en el caso cuando un conocido, el que ha recibido la carta, le pide ayuda para encontrar a su autor con urgencia. Pero lo que en principio parecía poco más que un chantaje se ha acabado convirtiendo en un caso de asesinato que además guarda relación otros sucedidos en el pasado.

Gurney deberá desentrañar el misterio de cómo este criminal parece capaz de leer la mente de sus víctimas en primer lugar, para poder llegar a establecer el patrón que le permita atraparlo.

Uno de los mejores Thrillers que he leído en años. Es inteligente, sólido, compulsivo y lleno de giros brillantes

(John Katzenbach, autor de El Psicoanalista)

–¿Dónde estabas? –dijo la anciana desde la cama–,   Tenía que hacer pis y no venía nadie.

Sin inmutarse por el tono desagradable de la mujer, el joven se quedó a los pies de la cama, sonriendo.

–Tenía que hacer pis  –repitió ella, de un modo más vago, como si ya no estuviera segura del significado de las palabras.

–Tengo una buena noticia madre  –dijo el hombre–.  Pronto estará todo bien. Nada quedará sin atender.

–¿Adónde vas cuando me dejas sola?  –La voz de la mujer volvía a ser brusca, quejumbrosa.

–No muy lejos, madre. Sabes muy bien que nunca me alejo.

–No me gusta estar sola.

La sonrisa del hombre se ensancho; era casi beatífica.

–Muy pronto todo estará bien. Todo será como tenía que ser. Puedes confiar en mí, madre. He encontrado una forma de arreglarlo todo. Dará lo que ha quitado al recibir lo dado.

–Eres un gran poeta.

No había ventanas en la habitación. La luz lateral que proyectaba la lámpara de la mesita  –la única fuente de iluminación–  resaltaba la gruesa cicatriz de la garganta de la mujer y las sombras en los ojos de su hijo.

–¿Iremos a bailar?  –preguntó ella, con la mirada perdida más allá de su hijo y de la pared oscura que había detrás, hacia una visión más brillante.

–Por supuesto, madre. Todo será perfecto.

–¿Donde está mi Dickie Duck?

–Aquí, madre.

–¿Dickie Duck se va a acostar?

–A rorro, a rorro.

–Tengo que hacer pis  –dijo ella, casi con coquetería.