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La quimera del oro

La quimera del oro

La quimera del oro – (Jack London)

La fiebre del oro surgida en Alaska, que a muchos enriqueció y a otros arrojó a la más absoluta indigencia, es el motor de esta selección de cuentos del genial Jack London. El frío polar, telón de fondo y auténtico protagonista de estas implacables historias, desnuda la quimera en la que se sustentan las ambiciones, debilidades y codicias del ser humano.

Da la impresión de que la biografía de John Griffith London (1876-1916), conocido como Jack London, oscurece su obra literaria. Muchos afirman que la novela más grande que escribió fue la historia de su propia vida. Hijo ilegítimo de un astrólogo, trasladó a obras como “Colmillo Blanco” su experiencia de marinero, ladronzuelo, desempleado…, aspectos que le graduaron como el aventurero que nunca dejó de ser. Fue el autor americano más leído fuera de Estados Unidos.

Los buscadores de oro del norteEl silencio blancoEn un país lejanoEl Hombre de la CicatrizLey de vidaLas mil docenasDiabloDemasiado OroEl filón de oroAmor a la vidaLo inesperadoLa hogueraEl burlado.

El Lobo de Mar

El Lobo de Mar

El Lobo de Mar – (Jack London)

Relato de aventuras que narra la vida de marineros y cazadores de focas, El Lobo de Mar gira en buena medida en torno al capitán Larsen, símbolo del superhombre, de la fuerza y resistencia físicas en cuya personalidad contradictoria coexisten la violencia y el primitivismo con la mentalidad propia de un refinado intelectual sensible a la poesía y la filosofía. En definitiva, el protagonista de la novela personaliza el conflicto subyacente en todo ser humano entre el bien y el mal, la inteligencia y la fuerza bruta.

Humphrey Van Weyden es un escritor y un caballero, bien acomodado que disfruta de una renta suficiente para no tener que preocuparse por su futuro. En las costas de San Francisco su barco naufraga tras un accidente y se ve a la deriva. Es recogido por el barco Fantasma, al mando del capitán Lobo Larsen, un ser malvado que obliga al pobre hombre a unirseles en el viaje como grumete. Pronto, el hasta entonces refinado Humphrey pasará a ser tan solo Hump y experimentará la dura vida en el mar al mando de un tiránico capitán y junto con violentos y desalmados compañeros. Las palizas, los castigos e incluso la muerte harán aparición en el viaje y amenazarán con acabar con la propia vida del protagonista, cuyo destino se verá definitivamente cerrado cuando un nuevo naufragio traiga a bordo a otro pasajero inesperado: una joven señorita, escritora como él, a la que conoce por sus obras.

La narración está contada en primera persona y toda la acción se desarrolla a través de los ojos de Hump, que al tiempo que experimenta un terrible terror hacia el capitán, no puede evitar sentir también una enorme fascinación. Porque dejando de lado las aventuras que tendrán que sortear los marineros, en su trabajo y para poder sobrevivir, London traza un retrato maravilloso de estos dos personajes y la fascinación que ejercen el uno en el otro. Un retrato psicológico en el que destaca el del capitán Lobo Larsen, un hombre no sólo violento, sino amoral, prepotente y tirano; pero al mismo tiempo un hombre hecho a sí mismo, cautivado por la filosofía, las artes y las letras encontradas en la infinidad de libros que guarda en su camarote.

El mayor materialista que se puede encontrar en la literatura, con unos cambios de humor imprevisibles y muy peligrosos, capaz de disfrutar de una conversación civilizada, un debate sobre la vida y la muerte y acto seguido asesinarte de una paliza sin el menor pestañeo. Sin duda uno de los personajes más cautivadores que se pueden encontrar, que ejerce una fascinación en el lector de la misma intensidad que en el protagonista, que sufrirá una metamorfosis intensa tanto a nivel físico como emocional y psicológico, siendo un alma totalmente nueva cuando acaba el relato. 

Siete cuentos de la patrulla pesquera

Siete cuentos de la patrulla pesquera

Siete cuentos de la patrulla pesquera y otros relatos – (Jack London)

Si la vida de Jack London (1876-1916) constituyó una permanente búsqueda de la aventura más allá donde ésta pudiera ofrecerse (en las heladas extensiones de Klondike, en las más remotas Islas de los mares del Sur, en la guerra ruso-japonesa de 1904 o en el México revolucionario), su gran pasión fue el mar y la navegación. Pescador ilegal de ostras en las cercanías de Oakland durante su primera juventud, pasó después a formar parte de la tripulación de una patrulla cuya misión consistía, precisamente, en imponer la ley entre los furtivos que saqueaban las aguas de la Bahía de San Francisco.

Fruto de aquellas tempranas experiencias con los “Cuentos de la patrulla pesquera“, publicados en 1905, que, junto con otros cuatro relatos también relacionados con el mar, integran el presente volumen. Colmados de acción y de un extraordinario vitalismo, de continuas peripecias, de personajes pintorescos y enfrentamientos resueltos en inesperados desenlaces, estas narraciones alcanzan la difícil sencillez que caracteriza la época de madurez del autor y el mejor  estilo del género de aventuras.

El Club del Hachís

El club del hachis

El Club del Hachís

Desde los tiempos antiguos el hachís y sus efectos han interesado a la humanidad, ya Herodoto menciona esta planta en sus textos. Especial atención le prestaron los intelectuales franceses visitantes de la última planta del hotel Pimodan que el pintor Boissard, amigo de Baudelaire, tenía permanentemente alquilada. Allí se reunían una vez por semana un extenso grupo de pintores, escritores, músicos y poetas para experimentar la pasta verde. Esta recoge sus impresiones y experiencias. A modo de epílogo se incluye un esclarecedor texto de Antonio Escohotado.

Es de sobra conocida la predilección de muchos escritores por ciertas sustancias como el alcohol (Edgar Allan Poe, Jack London), el opio (Thomas de Quincey) o los alucinógenos (Aldous Huxley). La cuestión de si las drogas pueden o no ampliar la creatividad y la percepción de los artistas es un tema de debate todavía abierto.

El club del hachís es una serie de escritos relacionados con esta sustancia, firmados por autores como Baudelaire, Dumas, Rimbaud e incluso Marco Polo.

Este club se formó en París en el siglo XIX. Celebraban sus reuniones en el Hotel Pimodan, en donde ingerían el hachís, que entonces aparecía como una curiosa sustancia verde muy distinta de la que hoy en día se mezcla con el tabaco. Gautier retrata una de estas sesiones en un texto publicado en 1846:

El doctor tomó una cucharilla dorada para trocear algo con apariencia pastosa, como mermelada, y se inclinó ante una bandeja con cuenquitos de porcelana japonesa, para distribuir una porción del tamaño del dedo pulgar en cada uno

Gautier hace referencia también al origen del nombre de esta droga. Sus raíces provienen del antiguo Oriente, de la Secta de los Asesinos liderada por un misterioso personaje conocido como el Viejo de la Montaña. Este hombre conseguía la obediencia absoluta de sus siervos haciéndoles ingerir esta sustancia. Así pues, su nombre proviene de hachisín, comedor de hachís, raíz del apelativo “asesino”.

Gautier también describe los efectos de la sustancia sobre su percepción:

Había experimentado una revolución en el sentido del gusto. El agua sabía mejor que el más delicioso de los vinos… Los invitados me parecian cada vez más extraños. Sus pupilas se dilataban  como si fueran gatos, la nariz se les alargaba cual elefantes, sus bocas se abrían semejando a campanas…

Baudelaire también retrata la ingesta y los efectos en un texto extraído de Sobre el vino y el hachís, que suele incluirse en las ediciones de Los paraísos artificiales:

Al exaltar la personalidad y, al mismo tiempo, la percepción de un sentimiento muy vivo de las circunstancias y el medio en que se vive la experiencia, la ingestión de hachís requiere un ambiente y una compañía agradables. Pues así como cualquier alegría y sensación de bienestar se multiplica por mil, también cualquier angustia resulta infinitamente profunda

Los textos de estos escritores se completan con un extracto de la obra Historia de las drogas, redactada por Antonio Escohotado, en donde se dan más detalles sobre su evolución. Por supuesto, no hay que ver este volumen como una apología de ningún tipo hacia el consumo de drogas, sino como una recopilación de experiencias relatadas por escritores de innegable calidad literaria. Un viaje por los rincones ocultos de la percepción y las reuniones sociales.

DOS NOTICIAS ANTIGUAS

“Historia. Libro IV” de Heródoto

“Libro de las maravillas” de Marco Polo

EL CLUB DEL HACHIS:

“El club de los hachisines” de Theóphile Gautier

“Del hachís” de Charles Baudelaire

“Hachís” de Gerard de Nerval

“Simbad el Mirano” de Alexandre Dumas

“Mañana de embriaguez” de Arthur Rimbaud

EPILOGO:

“La marihuana y el hachís” de Antonio Escohotado

Lo mejor de la Ciencia Ficción del siglo XIX II

Lo mejor de la ciencia ficcion del siglo XIX II

Lo mejor de la Ciencia Ficción del siglo XIX – II – (Isaac Asimov)

Selección de Asimov de cuentos breves del género ciencia ficción publicados en el siglo XIX, comentados por él mismo. En el tomo II se incluyen: «El Horla» (Le Horla, 1887) de Guy de Maupassant «Los Xipehuz» (Les Xipéhuz, 1887) de J.H. Rosny Ainé «El posible camino» (To Whom This May Come, 1889) de Edward Bellamy «El gran experimento Keinplatz» (The Great Keinplatz Experiment, 1885) de Arthur Conan Doyle «En el abismo» (In the Abyss, 1896) de H. G. Wells «La catástrofe del valle del Támesis» (The Thames Valley Catastrophe, 1897) de Grant Allen «El saurio» (The Lizard, 1898) de C. J. Cutcliffe Hyne «Un millar de muertes» (A Thousand Deaths, 1899) de Jack London

El Vagabundo de las Estrellas

El vagabundo de las estrellas

El Vagabundo de las Estrellas – (Jack London)

Novela publicada en 1915, El vagabundo de las estrellas deja entrever dentro de la obra de Jack London (1876-1916) un cambio que su prematura muerte dejó en suspenso. La apuesta por la integridad moral del individuo frente a la moral convencional de la sociedad que impregna todas sus creaciones, deja espacio aquí a una nueva posibilidad para integrar este conflicto. Convicto de asesinato en la cárcel de San Quintín, Darrell Standing se ve sometido al castigo adicional de verse inmovilizado en una terrible camisa de fuerza. El tormento físico dará en su caso el acceso a otro plano de existencia en el cual puede recorrer sus vidas pasadas: «Únicamente la carne muere y se transforma el espíritu perdura y continúa construyéndose sobre sí mismo a través de encarnaciones infinitas y sucesivas en su eterno ascenso hacia la luz».

En El vagabundo de las estrellas nos enfrentamos, desde la primera línea, a una situación terrible: el narrador, Darrell Standing, nos cuenta su peculiar historia desde el corredor de la muerte de una prisión californiana, mientras espera a ser ejecutado en el plazo de unos días. Acuciado por la falta de tiempo, el protagonista revela el porqué de su encarcelamiento, pero también nos descubre el universo que se abrió ante él después de pasar por el suplicio de la celda de aislamiento. En la oscuridad, soportando la tortura de una camisa de fuerza, Standing logra trascender su cuerpo y llevar de vuelta su mente hacia las otras existencias que ha llevado a lo largo de la historia humana; desde un cazador prehistórico hasta un noble medieval, pasando por un legionario romano o un chiquillo que cruza Estados Unidos de este a oeste, el narrador irá compartiendo detalles de esas vidas mientras reflexiona sobre las vicisitudes de los distintos personajes en los que se ha ido encarnando.

Más allá de la visión trascendente que propone esta trama, lo que pronto entendemos es que la novela es un canto a la fantasía, al poder que otorga el hecho de narrar, tanto al que cuenta como al que escucha (o lee). Darrell está abocado a un final terrorífico e injusto, pero sus “viajes” al pasado le proporcionan la libertad de viajar a su antojo por el tiempo y el espacio; en lugar de sucumbir a la tortura de sus carceleros, el protagonista se evade no en cuerpo, pero sí en mente, para sobrevivir un poco más. Además, gracias a la experiencia Standing comprende que su vida es sólo un átomo, un grano de arena en un inmenso tejido de arena, por lo que enseguida llegará a la conclusión de que la muerte física es sólo un paso, un tránsito hacia “algo más” que descubrirá pronto. Pero todo esto no se narra con la intención de pontificar y convencer al lector para que acepte teorías cuasi-religiosas; London nos regala una bella historia en la que sólo importa la relevancia del hecho narrativo: el personaje vive en y gracias a la historia, al igual que el lector trasciende ésta para vivirtambién esa experiencia no real.

Aparte de esta hermosa enseñanza, lo que nos deja El vagabundo de las estrellas es un duro y espeluznante alegato contra la pena de muerte. Mientras Standing recrea su periplo universal, sus reflexiones acerca de su situación, de las condiciones de la cárcel y del sistema penitenciario estadounidense nos acercan a una realidad pavorosa e inhumana; la crueldad del ser humano queda patente incluso en un entorno tan restrictivo como es la cárcel. La narración de Darrell nos ofrece un testimonio estremecedor, aunque sin estridencias, de la ferocidad que podemos llegar a desplegar ante seres más desvalidos, aunque sean culpables de ciertos delitos.

Antología de las mejores Novelas Policiacas 12

Antologia de las mejores novelas policiacas 12

Antología de las mejores Novelas Policiacas 12

El perro y el caballo – (Voltaire)

El Duelo – (Alejandro Dumas)

El hombre del alfange – (Alejandro Dumas)

El notario de Perigueux – (Henry W. Longfellow)

La carta robada – (Edgar Allan Poe)

El toque de clarín – (O’ Henry)

Jimmy Valentine – (O’ Henry)

El robo del elefante blanco – (Mark Twain)

El maestro del misterio – (Jack London)

Boomerang – (Andre Paul Duchateau)

La esposa del jugador de poquer – (Corlell Woolrich)

Doble enigma – (Inglis Carter)

Humo en el corazón – (Antonio Gonzalez Morales)

Bonifacio el Tímido – (Luis Arrizabalaga)

El último testigo – (Luis Arrizabalaga)

El amigo Charbonier – (Francisco Cortés Rubio)

Un muerto en la carretera – (Joaquin Ruiz Catarenau)

Era una presencia muerta – (Noel Claraso)

Víctima seis – (Pedro Sangro Gsell)

El rapto de la niña Galvez – (León Ignacio)