Archivo de la etiqueta: León Tolstoi

Obras Selectas

Obras selectas

Obras Selectas – (Hermann Hesse)

DemianSiddhartaEl Lobo Estepario

Así como la novelística rusa asume caracteres de universalidad en el siglo XIX mediante la obra de Turgueniev, Pushkin, Dostoievski y Tolstoi principalmente, destino parecido le estará reservado a la novela alemana. Pero sólo a partir del siglo XX. No es que antes no haya existido una narrativa alemana de contornos vigorosos y originales, y basta señalar al respecto las cuatro novelas escritas por Goethe, pero lo cierto es que el gran público no alemán se enteró de la existencia de un epos escrito en alemán, pero de novelistas nacidos en el último cuarto del siglo anterior, vale decir, de vigencia plenaria en el nuestro.

De este modo, y por razones distintas pero vinculadas entre sí por una impronta artística de jerarquía, ingresó a la consciencia del lector no alemán una nómina de autores encabezados por Thomas Mann y Hermann Hesse, a los que se añadirá en esa misma línea de repercusión universal los nombres de Robert Musil, Alfred Döblin, y, por supuesto, superándolos a todos ellos en resonancia y alcance, la obra narrativa de Franz Kafka. Y un poco más atrás, tampoco pueden silenciarse la difusión de Jakob Wassermann y Franz Werfel.

Resurrección

Resureccion

Resurrección – (León Tolstoi)

Entre las novelas estelares de Tolstoi, junto a Guerra y paz y Ana Karenina, figura Resurrección, publicada en 1899. Esta novela se centra aparentemente, en una historia de seducción pero el pretexto argumental no se explicaría sin la consecuencia de unas reacciones morales: el seductor sigue a la muchacha a Siberia, donde se la confinó después de haber sido, injustamente condenada… El arrepentimiento y la redención son dos valores éticos que confieren un giro inesperado a la novela y dan la medida enorme de la personalidad de Tolstoi.

Cuando el príncipe Nejliúdov acude al tribunal para ejercer su deber ciudadano como jurado, no se imagina que una de las acusadas es Katia Máslova, la antigua criada de sus tías, la joven a la que sedujo años atrás. Ahora, convencido de su inocencia, se siente culpable de la difícil situación en la que se encuentra Katia y de la posibilidad de que sea condenada a trabajos forzados en Siberia.

Con Resurrección, la última de sus tres grandes novelas, León Tolstoi aborda el complejo proceso de cambios a los que tuvo que enfrentarse la sociedad rusa en los convulsos años finales del siglo XIX. A partir de los esfuerzos del príncipe Nejliúdov por redimir a Katia del estigma que le provocó en su juventud, Tolstoi refleja su propia indignación ante las injusticias sociales de un país en decadencia y de una aristocracia anacrónica y autocomplaciente. Un relato íntimo de culpa, rabia y arrepentimiento dominado por la redención y la condena de la violencia.

Agosto 1914

Agosto 1914

Agosto 1914 – (Alexander Soljenitsin)

La novela, cabeza de una trilogía que el autor, Premio Nobel 1970, califica de obra cumbre de su vida, trata sobre la terrible derrota sufrida por el ejército zarista en la Prusia Oriental durante los diez primeros días de la Primera Guerra Mundial, un período que muchos historiadores consideran como el que inició el camino hacia la revolución, la guerra civil y el terror en la Rusia de primeros de siglo.

El rápido y deslavazado avance de las tropas rusas sobre Prusia se ve seguido de un vertiginoso y desorganizado despliegue en retirada de esas tropas invasoras, copadas por el hábil general François, y presionadas por los cuerpos del ejército de von Ludendorff y von Hindenburg.

Soljenitsin nos narra el desbarajuste imperante en el Estado Mayor ruso, donde generales ineptos, cuando no cobardes llevaron al sacrificio a gran número de soldados que, dóciles en la sumisión de siglos ante ideas que pronto cambiarían, hicieron patente su valor y su capacidad victimaria.

Aunque sólo sea como contraste excepcional, se dibujan también otras figuras militares como Samsónov, Martos, Kzimov, el incansable coronel Vorotíntsev, etcétera, responsables y competentes.

Se nos relata, asimismo, el fondo del gran sueño de una Rusia dormida, desde hacía un siglo, y que precisaba, para despertar, el choque brutal contra la férrea organización prusiana. Contra ese prolongado letargo ya pugnaban los arañazos de los socialrevolucionarios, de los anarquistas místicos de Tolstoi, de la “intelligensia” y de los estudiantes.

En medio de la transición, se mueven dramáticamente ante unos trágicos sucesos, todavía no comprendidos en su exacto valor histórico, unos personajes de gran aliento humano que discurren su angustiada peripecia.

Hadzhi-Murat

Hadzhi-Murat

Hadzhi-Murat – (León Tolstoi)

La tranquilidad envilece el espíritu, y para ser honrado hay que ansiar, pelear, equivocarse…” (León Tolstoi)

Hadjí Murat” es una novela histórica escrita de primera mano, ya que Tolstói conoció a algunos de sus protagonistas durante su permanencia en el Cáucaso.
La acción transcurre en torno a 1850, bajo el reinado del zar Nicolás I, que se caracterizó por llevar a cabo una política expansionista y de absolutismo represivo. De hecho, el retrato que del zar se hace en la obra nos le describe como un hombre arbitrario, poco justo y demasiado orgulloso.

Hadjí Murat”es la historia de un djiguit, término árabe para designar a un jinete y, por extensión, a un valiente. Es un musulmán del Cáucaso que lucha en contra de las tropas rusas que tratan de dominar Chechenia, Osetia, Daguestán. Un tema que, siglo y medio después, aún colea, como sabemos. Pero nuestro héroe tiene un conflicto con el fiero Shamil, el jefe de las tropas rebeldes, por lo que decide pasarse al bando de los rusos, donde es acogido con gran regocijo.

Su presencia entre las tropas rusas supone en principio un duro golpe a Shamil, que pierde a uno de sus más bravos lugartenientes. En un principio Hadjí Murat es tratado como prisionero, aunque con honores, para evitar que su cambio de ejército pueda resultar una treta de los musulmanes. Por desgracia la familia de Hadjí Murat es retenida como rehén por Shamil, que les amenaza con la muerte si Murat no regresa a sus filas.

Pero éste sabe que si regresa, Shamil le matará como venganza por su traición, y trata de que los rusos canjeen rehenes chechenos por su familia. Sin embargo, los rusos no se deciden, por lo que Hadjí Murat decide escapar a su custodia, un tanto relajada, para rescatar a su familia.

El final es dramático, inesperado. Pero hace aún más hermosa la historia del valiente Hadjí, a quien Tolstói compara con un cardo mancillado. A riesgo de ser cursi, esta narración me ha parecido como un agua fresca, pura, cantarina, en la que el sol espejea.

Las Cárceles del Alma

Las carceles del alma

Las Cárceles del Alma – (Lajos Zilahy)

Dos cautivos (escrita en 1926 y publicada en España con el título de “Las cárceles del alma es una de las obras que más éxito internacional le dio a Lajos Zilahy. Nutrida con ciertos elementos autobiográficos, en esta novela Zilahy nos narra el idilio en 1913 en Budapest entre el oficial Péter y la joven Miett así como su boda, y cómo todo ello quedará truncado al poco por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Péter será capturado en el frente ruso, y Miett conocerá a otro hombre…
Zilahy es uno de los novelistas que mejor han retratado la sociedad centroeuropea de la primera mitad de siglo XX. Con una narración realista y vigorosa, (pero también poética, a lo Tolstoi), asistimos a las vicisitudes de unos individuos que se sienten «cautivos» de la Historia convulsa que les tocó vivir, habitantes de una Europa que vivió la contienda mundial como un adiós al Imperio austrohúngaro, un mundo perdido que cambió ya para siempre, indiferente a sus deseos y esperanzas.

Los anarquistas I – La Teoría

Los anarquistas1

Los anarquistas I – La Teoría – (Irving Louis Horowitz)

El Anarquismo se distingue de otras corrientes revolucionarias por la escasa importancia que ha atribuido siempre al triunfo político inmediato y el elevado que ha concedido a la formación del hombre nuevo en el seno de la vieja sociedad; en la época de éxitos funestos y fracasos heroicos, los reveses históricos de los grupos libertarios no restan vigencia a sus ideales y propuestas en tanto que actitud mental, estilo de vida y exhortación moral.

Irving Louis Horowitz (que colaboró con el malogrado C. Wright Mills en numerosos proyectos y ha sido el editor de sus escritos póstumos) define en un extenso trabajo introductorio los supuestos antropológicos y las peculiaridades programáticas de los movimientos libertarios (la idealización del hombre en el estado de naturaleza, la crítica de cualesquiera relaciones de poder social, el descuido de los estudios económicos, la desconfianza de la tecnología, la fe en las virtudes del pueblo trabajador, etc.), analiza la “ambigüedad” de sus creencias y la “contradictoriedad” de su práctica “los anarquistas son a la vez teóricos y terroristas, moralistas e inconformistas, políticos y antipolíticos“, y establece una tipología de las diversas variantes del anarquismo (utilitario, campesino, sindicalista, colectivista, conspiratorio, comunista, individualista y pacifista), en función de las estrategias de acción y de los modelos alternativos de sociedad futura.

Los textos reunidos en este volumen, dedicados a La Teoria, han sido agrupados en tres grandes apartados: el anarquismo como crítica de la sociedad (Malatesta, Proudhon, Bakunin, y Kropotkin, entre otros), como estilo de vida (Tolstoi, Emma Goldman, Nicola Sacco, etc.), y como sistema filosófico (Max Stirner, Thoreau, Josiah Warren, Herbert Read).

El segundo volumen recogerá los testimonios y estudios históricos que mejor dan cuenta de la práctica anarquista en Europa y América a lo largo de más de un siglo.

León Tolstoi

Un día de Noviembre del año 1910, en una pobre y perdida estación de una pequeña ciudad de Rusia, que se llama Astapovo, bajaron de un vagón de tercera clase a un anciano extremadamente enfermo, casi agonizante. No solamente venía en un vagón de tercera, entre campesínos, sino que venía vestido como un campesíno más, con un traje raído y pobre, con unas grandes botas viejas de labriego y una inmensa barba blanca que le cubría el rostro. Le acompañaba una hija.

Le tendieron en una pobre, muy pobre y paupérrima habitación del jefe de la estación, que era lo único que había disponible, y allí, después de algunos días de agonía, murió este hombre.

La noticia de su muerte se extendió rapidamente por el mundo entero, porque esta estampa, de miserable y de fugitivo, era posiblemente la estampa del escritor más famoso, y del pensador más respetado que existía en Europa en ese momento. El era el conde León Tolstoi.

Como llegó este hombre a morir en tales circunstancias, y que fue lo que le ocurrió en su vida para tener tan triste final.

Y así fue como cerró los ojos, como la parabola maravillosa de una vida extraordinaria, este hombre que no se contentó con ser uno de los mas grandes escritores de la historia literaria, sino que quiso al mismo tiempo convertir en un faro moral su vida, sus palabras y sus hechos, para todos los hombres de todos los tiempos.

Nació en Yásnaya Poliana, 28 de Agosto de 1828, falleció en Astapovo, el 7 de Noviembre de 1910

 

—El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde—

 

Leon Tolstoi – Tres muertes

Leon Tolstoi – Polikushka

Leon Tolstoi – La muerte de Ivan Ilich

Leon Tolstoi – El sitio de Sebastopol

Leon Tolstoi – El músico Alberto

 

Retrato de León Tolstoi (Ilya Yefimovich Repin)