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La Propiedad de Casas por Pisos

La propiedad de casas por pisos

La Propiedad de Casas por Pisos – (Manuel Batlle Vázquez)

Uno de los problemas más graves y acuciantes de la vida social moderna es el de la habitación. Antes, en una vida predominantemente rural, no podía surgir con caracteres agudos porque las familias que vivían sobre las propias tierras que cultivaban elevaban en ellas, o en la aldea próxima, su morada, valiéndose de su propio esfuerzo y utilizando los materiales más o menos toscos que encontraban a mano, práctica que todavía se observa en la actualidad en las comarcas de vida eminentemente agrícola y con poca densidad de población. Pero una fuerte tendencia hacia la vida ciudadana, fenómeno económico bastante complejo, impulsa a los hombres hacia la urbe, determinando grandes aglomeraciones que producen como resultado la carencia o escasez de habitaciones que, especialmente en estos tiempos, no pueden ser construidas con ritmo paralelo a la superpoblación, llegando a crear situaciones de verdadera angustia y de malestar social.

1º: La propiedad de una casa, dividida de tal manera que sus diferentes pisos pertenezcan a diferentes propietarios, es un hecho muy antiguo, aunque haya que reconocer que las manifestaciones que de tal institución se encuentran en la antigüedad tienen carácter excepcional; su generalización es, en cambio, moderna e hija de nuevas necesidades económicas.

Las investigaciones de Cuq sobre derecho Babilónico, nos dan a conocer un caso de venta de una porción divisa de una casa. El mismo Cuq advierte que se trataba, sin duda, de un supuesto raro, a causa del modo de construcción de los edificios de aquellos tiempos. Un acta de tiempos de Inmeroum, rey de Sippar, relaciona la venta de la planta baja de una casa, mientras que el piso superior queda propiedad del vendedor. Tal acta se remonta a unos dos mil años antes de Jesucristo.

El Primer Pecado Mortal

El primer pecado mortal

El Primer Pecado Mortal – (Lawrence Sanders)

Edward Delaney, detective de policía de Nueva York, a punto de jubilarse, se dispone a investigar un crimen rutinario. Cuando llega al lugar de los hechos, descubre que la víctima tiene una herida en la cabeza, producido por un objeto punzante. Delaney investiga dos casos relacionados con éste, deduciendo que el autor de todos ellos tiene que ser el mismo perturbado. Su jefe insiste para que se olvide de la historia y se retire en paz, pero el detective se niega. Por otro lado, pasa un delicado momento personal ya que tiene a su esposa muy grave en el hospital.

Este libro trata de seres humanos, hombres y mujeres, dentro y fuera de la ley, víctimas del azar y las circunstancias, enredados en la vorágine de la ambición, el orgullo, el sexo, el amor, pasiones que no pueden entender y tampoco ganar. Edward Delaney es un policía entregado en cuerpo y alma a su profesión, a tal punto que vive junto al edificio de la seccional para poder cumplir mejor con sus riesgosas obligaciones. Un hombre recto y cabal.

Daniel Blank es un joven empresario de éxito, orgulloso de sus hazañas, que disfruta al máximo de los privilegios de su profesión; un lujoso departamento, un magnífico súper sport y un hobby caro y extravagante: el alpinismo.
Fundamentalmente, la novela trata de una eterna antinomia: ley versus delito. Pero es también una aterradora semblanza del hombre de hoy. No es una novela policial corriente, en la cual sólo hay que averiguar «quién lo hizo«. Es un relato que, aun en el final, deja una perturbadora e inquietante revelación de la naturaleza humana.

Ley Orgánica del Poder Judicial

Ley organica del poder judicial

Ley Orgánica del Poder Judicial – Consejo General del Poder Judicial

Art. 294: 1: Tendrán derecho a indemnización quienes después de haber sufrido prisión preventiva, sean absueltos por inexistencia del hecho imputado o por esta misma causa haya sido dictado auto de sobreseimiento libre, siempre que se le hayan irrogado prejuicios.

2: La cuantía de la indemnización se fijará en función del tiempo de privación de libertad y de las consecuencias personales y familiares que se hayan producido.
3: La petición indemnizatoria se tramitará de acuerdo con lo establecido en el apartado 2 del artículo anterior.

Art. 395: No podrán los Jueces o Magistrados pertenecer a partidos políticos o sindicatos o tener empleo al servicio de los mismos, y está prohibido: etc.

Art. 396: Los Jueces y Magistrados no podrán revelar los hechos o noticias referentes a personas físicas o jurídicas de los que hayan tenido conocimiento en el ejercicio de sus funciones… etc.

Derecho Romano

Derecho romano

Derecho Romano – (Juan Iglesias)

Ningún hombre es él solo. Cada uno de nosotros somos con otros. Cierto que mi yo, es mío. Es lo más mío, pero no por obra toda mía.

Mi alma, mi espíritu, mi yo se nutre de lo circunstante, que es decir, de cuanto está a mi alrededor y da disposición y asiento a mi entender, a mi conocer, a mi saber.

A la postre, yo soy yo, con personalidad e historia de todo punto irrepetible, pero no radicalmente desde mí mismo. Sobre mis interiores actúan, de tal o cual manera, los «otros». Los «otros» con sus –y mis– cosas, son co-arquitectos de mi ser.

«No hay «salvación»

Ulpiano define la Justicia como la «constante y perpetua voluntad de dar a cada cual su derecho» «… constants et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi…»

La Cosa: Cosa en sentido propio, es todo objeto del mundo exterior sobre la cual pueden recaer derechos. El campo de las cosas se limita a los objetos materiales o copóreos… No son cosas las prestaciones, los servicios, y las entidades inmateriales…