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El Nacimiento del Anarquismo

El nacimiento del anarquismo

El Nacimiento del Anarquismo – (Pierre Ansart)

Las ideas de Proudhon han tenido profundo arraigo en Francia; reaparecieron en la Comuna de 1871, en el sindicalismo revolucionario  de comienzos del siglo XX y en las tentativas actuales de autogestión, que se expresaron como viva exigencia en las jornadas de mayo de 1968.

¿Quién habla de la obra de Proudhon? Es decir, ¿que sector social es significado en ella? Para dilucidarlo, el autor analiza el movimiento obrero francés de los años 1830 a 1848, en cuanto a las capas sociales que lo componían y a la índole de su acción práctica.

En 1830 estalla la insurrección de los tejedores de seda de Lyon. Se trataba de jefes de pequeños talleres manufactureros, expoliados por comercianres y fabricantes del sector (quienes controlaban capital y mercados), pero que al mismo tiempo ocupaban a otros trabajadores (los compagnons). He aquí el sector social que se expresa en la obra del gran pensador anarquista.

Ansart emplea un método genérico-estructuralista, procurando descubrir homologías entre el pensamiento estudiado y la realidad social de la época. En su proyecto de sociedad económica, Proudhon retoma el modelo de la fábrica lionesa: una producción realizada en talleres pequeños dentro de un tejido económico pluralista. Esa es la primera homología. La segunda se presenta entre el proyecto socioeconómico anarquista y la actividaqd organizativa de los tejedores: el movimiento mutualista. El proudhonismo expresa una práctica obrera. La tercera Homología une, en el plano ideológico, la filosofía moral de Proudhon con la ética mutualista, basada en valores de trabajo, honestidad y dignidad.

La ambigua situación social de los jefes de taller explica las contradiciones de Proudhon: al tiempo que declara que la propiedad es un robo, rechaza el colectivismo; niega el papel del Estado, pero lo considera indispensable. Sin embargo, en contra de Marx, Ansart sostiene que no se trataba de una ideología pequeño burguesa, porque no lo era la categoría de trabajadores a la cual respondía; este sector tenía bases de sustentación propias: no era un residuo del pasado, como decía Marx. Ansart cierra su obra con un pronóstico: toda vez que en la realidad social se repitan condiciones sociales semejantes, el anarquismo reaparecerá.

El Camino del Corazón

El camino del corazon

El Camino del Corazón – (Fernando Sánchez Dragó)

Estamos en 1969. Un hombre de treinta y dos años decide emprender un largo viaje a Oriente para buscar allí la sabiduría, la embriaguez, la espiritualidad y la felicidad que Occidente le niega. Deja a sus espaldas, esperándole en la penumbra de una ciudad de provincias, a la mujer con la que ha compartido todos sus sueños y las desilusiones de la Década Prodigiosa. El viajero recorre Turquía, Irán, Paquistán, la India, Nepal, Indonesia, Vietnam, y Afganistán.

Poco a poco –de lance en lance, de aventura en aventura, de encuentro en encontronazo– su personalidad se transforma. Le ayudan a ello, entre otros, el Canciller de Estambul, el Caminador Manchego, el Comerciante Sufí, el Troglodita de Luarca, el Tigre de Bengala, el Motorista de Delhi, la “kumari” de Kathmandú, los Caballeros de la Tabla Redonda del “Cabin“, el Dúo Latino, el Indómito Volkswagen, el “Pandit” de Bombay, el Barón Siciliano, el Periodista Argentino, el Espontáneo de Saigón y el Faquir de Kornarak. Al mismo tiempo, como falsilla, envoltorio y columna vertebral de este viaje –al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo– Cristina (o Penélope) teje y desteje su incesante trama de amor y desamor con Dionisio (o Ulises). Pero es, como de costumbre, el Destino quien dice la última y sorprendente palabra de esta odisea de nuestro tiempo…