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Reflexoterapia

Reflexoterapia

Reflexoterapia – (Denis Lamboley)

Una obra completa sobre reflexología plantar y una guía terapéutica de las enfermedades corrientes a través de los puntos reflejos de los pies. La práctica de la digitopuntura, cuyos orígenes se remontan a varios miles de años, es muy eficaz para el tratamiento y la prevención de gran número de enfermedades, Esta obra propone una iniciación paso a paso en las principales técnicas de relajación y de tratamiento mediante la reflexología podal.

La reflexología podal es una terapia manual basada en la existencia de zonas reflejas en los pies que representan a todos los órganos y las partes del cuerpo, los cuales pueden tratarse a distancia mediante la simple presión o el masaje de esos puntos.

Esta técnica curativa alternativa permite actuar sobre un síntoma determinado o aliviar un dolor, pero también regular, en profundidad, la función de un órgano enfermo, mejorar la circulación corporal, favorecer la eliminación de los desechos y las toxinas y estimular la energía del organismo a fin de evitar nuevos desequilibrios.

En este sentido, constituye una verdadera práctica holística de salud (del griego holos, entero, es decir, que intenta tratar al individuo en su totalidad), a la vez preventiva, fuente de bienestar, a través de la relajación que produce, y curativa. No pretende sustituir a los tratamientos médicos modernos, pero los complementa eficazmente al intensificar su acción y favorecer una recuperación más rápida del estado general, especialmente en periodos de convalecencia o postoperatorio.

La Reflexología es a la vez un arte, ya requiere una gran habilidad por parte del especialista, una técnica precisa, una forma de escuchar al otro y una ciencia, ya que sus bases son fisiológicas y neurológicas.

Harrison – Principios de Medicina Interna I

Harrison medicina interna 1

Harrison – Principios de Medicina Interna I

(Fauci BraunwaldKasperHauserLongoJamesonLoscalzo)

La primera edición de Principios de Medicina Interna de Harrison se publicó hace unos 60 años. Con el paso de los decenios el campo de la medicina interna evolucionó enormemente y en él se incorporaron los progresos impresionantes ocurridos en la ciencia médica, dentro de su armamentario de diagnóstico, prevención y tratamiento. El texto presente ha evolucionado en forma simultánea para estar a la par con tales avances, y al mismo tiempo conserva la apreciación del arte de la medicina y de los principios en que se basa la atención óptima de los enfermos . Los directores de la publicación, al conformar y revisar esta última publicación, se comprometieron a hacer del libro un recurso valiosísimo  que permitieran a estudiantes y médicos afrontar las exigencias de la medicina actual.

Harrison – Principios de Medicina Interna II

Medicina Interna 2

Harrison – Principios de Medicina Interna II

(Fauci BraunwaldKasperHauserLongoJamesonLoscalzo)

La primera edición de Principios de Medicina Interna de Harrison se publicó hace unos 60 años. Con el paso de los decenios el campo de la medicina interna evolucionó enormemente y en él se incorporaron los progresos impresionantes ocurridos en la ciencia médica, dentro de su armamentario de diagnóstico, prevención y tratamiento. El texto presente ha evolucionado en forma simultánea para estar a la par con tales avances, y al mismo tiempo conserva la apreciación del arte de la medicina y de los principios en que se basa la atención óptima de los enfermos . Los directores de la publicación, al conformar y revisar esta última publicación, se comprometieron a hacer del libro un recurso valiosísimo  que permitieran a estudiantes y médicos afrontar las exigencias de la medicina actual.

Salud, Belleza y Juventud

Salud, belleza y juventud

Salud, Belleza y Juventud por los agentes naturales – (Atilio Spezza)

Por el título “Salud, Belleza y Juventud“, no debe suponerse, ni remotamente, que vamos a tratar aquí de asuntos relacionados con la coquetería, tan en boga en estos tiempos. En realidad, estas tres palabras son sinónimas, pues no puede haber belleza y juventud sin salud.

Para convencernos mejor bastaría observar a un ser sano en el verdadero sentido de la palabra (no existe). Pero, ¿dónde hallarlo? Entre los seres humanos nos sería difícil, pues nuestra especie, demasiado desviada en el sentido fisiológico debido, en el mejor de los casos, a las dificultades creadas por el artificio de su rápida evolución, no es fácil hallar el prototipo de la salud ciento por ciento.

Mucho más fácil es hallarlo en una especie seleccionada por la lucha espontánea por la vida, en un ambiente más natural que el creado por el hombre con sus medios, acertados a veces, pero ficticios casi siempre.

La Tierra, anterior al hombre, no es obra del hombre. La Tierra, es pues, desde su origen  –para, y de todos los hombres–  Todos por modo indiviso y sin distinción de raza o de tiempo de su paso por el mundo la heredaron (en común) gratuitamente. Ella ha constituido, constituye, y ha de constituir en el porvenir el espacio vital único de que puede servirse la Humanidad, para su solo soporte, granero y hogar.

Y el hombre  –cada hombre–  desde su primer antepasado, tiene un derecho natural, inalienable e imprescindible de acceso a las ingentes riquezas y utilidades de la tierra. Ese derecho del hombre  –de cada hombre–  es tan antiguo e igual como el derecho a respirar el aire, beber el agua y a tomar el sol. Nadie ha podido renunciar a él, porque es irrenunciable, es vital. Y quien a él renunciare no podrá hacer lo propio con el derecho igual de sus sucesores.

Es una gran injusticia la que se ha cometido: vastas extensiones de tierra han sido sometidas al monopolio de los individuos por la conquista a mano armada, la merced del príncipe o la fuerza avasalladora del dinero. Y la apropiación como propiedad exclusiva de algunos hombres, del espacio vital sobre el que hemos de vivir todos, ha tenido lugar.
 
La Tierra, libre y gratuita en su origen, se halla acotada. Y sometidos a fuerte tributo su aprovechamiento agrícola, industrial y urbano. Las rentas absentistas y los impuestos mancillan su original pureza.

Al hombre sin igualdad jurídica le sobra la libertad moral. La igualdad jurídica en Economía es la Igualdad del espacio. La ley natural del espacio ha de regir para todos igual

(Magistrado del Tribunal del Consejo General del Poder Judicial)

La Preservación de Enfermedades

La preservacion de enfermedades

La Preservación de Enfermedades

El camino más corto para alcanzar un fin en cualquier problema que se presente, no importa en qué orden de la vida, es el que se mide por un arco. Las horas de la mañana llegan en línea curva; el año es una sucesión de curvas; el Tiempo también; y el Todo una esfera infinita. La recta de que nos hablan los filósofos es una concepción absurda sobre la cual se ha montado toda la arquitectura abstracta de la Geometría.

El sol, lejos de marchar en línea recta, gira siguiendo un maravilloso arco. La Vía Láctea recorre el espacio como una rueda. Los universos lejanos, los soles, los mundos, las lunas, los cometas, trazan arcos. Aquel astro, que parece seguir una línea recta, es realmente perturbado por uno o varios cuerpos que le apartan de su ruta ideal.

La humanidad aprende a vivir alejándose del camino recto. La civilización ha inventado una graciosa curva que se llama “educación“. Ella permite ocultar el fondo de nuestros sentimientos, enmascarándolos con una fórmula común. Las distancias de los centros de dos almas es una línea recta, pero no debemos ir por ella, sino por la curva que la educación ha trazado para el trato social. Por ella se va bien en todos los puntos de su trayectoria. Se gana tiempo, aunque parezca lo contrario. La civilización ha cultivado y legalizado esa curva que hace del hombre honrado un solemne hipócrita.

La sinceridad, la sencillez, la ingenuidad, encuentran siempre perturbadores, y cuando alguna vez el hombre quiere hacer uso de uno de esos elementos rectilíneos, lo anuncia previamente como una amenaza a las leyes de las costumbres.

Si sentís la necesidad de pedir dinero a un amigo, la amistad os brinda una línea recta. Mas no la seguís. Empezáis por perífrasis, rodeos, historias, es decir, comenzáis por trazar curvas y más curvas que os conducen tanto más pronto al fin deseado cuanto más graciosa y delicada sea el trazado por ellas.

El que sigue el camino recto no está educado, ni sabe vivir; la sociedad le huye o le teme. La línea recta es la línea de la guerra, es la línea absurda que la razón no admite. Es la línea de los atracadores, la de los ladrones de corrales y salteadores de caminos. El hombre que la inicia suele avergonzarse y se enmascara el rostro para ejecutarlas, o bien piensa en ella cuando es de noche.

La vida es un sinusoide; la línea visual no es recta, ni el rayo de luz, ni la trayectoria de la bala que sale del fusil. Hasta la Verdad sufre flexiones en el concepto del hombre que la contempla. Y como la consecución de un fin es la apetencia constante del hombre, no puede aconsejarse a éste la línea recta como camino más corto para llegar a él, sino la curva más o menos convencional que le guía hasta el corazón mismo de sus anhelos.

Introducción a la Radiónica

Introducción a la radionica

Introducción a la Radiónica – (Isabela Herranz)

Los nuevos descubrimientos de la Física, en especial aquellos que se refieren al comportamiento de las partículas subatómicas, ofrecen ya al hombre una perspectiva distinta para entender lo que hasta hace unas pocas décadas se consideraba absurdo o mágico.

Muchos hechos, indiscutibles y reales, que han quedado al margen de lo científico porque en sí mismos eran incomprensibles, empiezan a ser considerados de forma muy distinta. Que el todo está en cada una de sus partes o, dicho de otra forma, que actuando sobre una mínima porción se obtienen resultados sobre el conjunto, es un principio “mágico” que la Radiónica aplica y que, por sorprendente que parezca, funciona. Conocer a fondo los fundamentos y aplicaciones de esta disciplina no es sólo fascinante, sino que además proporciona un medio capaz de solucionar multitud de problemas.

De la Codependencia a la Libertad

De la Codependencia a la Libertad

De la Codependencia a la Libertad – Cara a cara con el miedo – (Krishnananda)

De la codependencia a la Libertad (cara a cara con el miedo), nos proporciona una especie de “mapa de carreteras“, con una guía y herramientas específicas para viajar desde la codependencia al amor y a la meditación.

Krishnananda (Dr Thomas Trobe), al compartir abiertamente con nosotros su propia vida, las experiencias de su trabajo como Psiquiatra y conferenciante, y muchos años de su aprendizaje como discípulo de un maestro espiritual iluminado, nos guía en un viaje hacia el amor y el auto-descubrimiento.

En éste un libro para todos aquellos que deseen investigar los aspectos más profundos de su vida. El enfoque y el mensaje son sencillos: a través de la aceptación, la comprensión y la amplitud podemos descubrir y sanar las heridas más profundas de nuestra alma.

¿Nos preguntamos alguna vez qué es lo que nos provoca tanta ansiedad; por qué nos quejamos cuando no conseguimos el amor que deseamos y necesitamos; que es lo que sucede dentro de nosotros cuando sufrimos alguna pérdida importante, cuando un amor nos deja o uno de nuestros padres muere?

Escondido detrás de nuestras protecciones, negaciones y un estilo de vida adictivo llevamos un niño interior profundamente atemorizado y herido. ¿Cuantos de nosotros nos hemos encontrado con ese niño profundamente asustado?

La mayoría de nosotros vivimos en codependencia, y no somos capaces de crear o mantener relaciones intimas debido a nuestro niño interior atemorizado. Nuestra vida nunca podrá ser una experiencia de amor y felicidad hasta que no nos hagamos amigos de nuestro niño interior. Solamente cuando nos abrimos a nuestra vulnerabilidad herida y empecemos a sanarla, traeremos el amor y la realización a nuestras vidas.

El Cuerpo tiene sus Razones

El Cuerpo tiene sus razones

El Cuerpo tiene sus Razones – (Thérèse BertheratCarol Bernstein)

Nuestro cuerpo es nosotros mismos.

Somos lo que parecemos ser, pero nos negamos a admitirlo. No nos atrevemos a mirarnos. Por lo demás, ni siquiera sabemos hacerlo. Confundimos lo visible con lo superficial. Sólo nos interesamos por lo que no podemos ver. Llegamos incluso a despreciar el cuerpo y a quienes se interesan por su cuerpo. Sin detenernos en la forma  —el cuerpo–,  nos apresuramos a interpretar el contenido, las estructuras psicológicas, sociológicas, históricas. Durante toda la vida hacemos juegos malabares con las palabras para que éstas nos revelen las razones de nuestro comportamiento. 

¿Y si tratásemos de buscar, a través de las sensaciones, las razones del cuerpo?

Esta obra es una respuesta a este desafío.

Dormir Bien

Dormir bien

Dormir Bien – (Dr. William Dement – Christopher Vaugham)

¿A usted le cuesta conciliar el sueño?

¿Se despierta en medio del silencio de la noche y no vuelve a pegar un ojo hasta la madrugada?

¿Pasas noches enteras sin dormir?

Los problemas de sueño pueden convertirse en un verdadero suplicio para la persona que los sufre, con consecuencias sobre la salud, el bienestar psicológico e incluso la longevidad.

Consciente de la gravedad de un problema que en las últimas décadas se ha convertido en una verdadera epidemia, el medico estadounidense William C. Dement, fundador y director del Centro de Investigación del Sueño de la Universidad de Standford, ofrece en este libro una valiosa guía con información actualizada acerca de las distintas clases de alteraciones en el descanso nocturno, sus posibles causas, y los mejores recursos naturales o médicos para lograr un sueño profundo y sin interrupciones.

Con esta obra, usted descubrirá que dormir bien es posible. Y recuperará lo que el insomnio le roba a la noche y no le devuelve durante el día.

Se ha demostrado que el sueño saludable es el factor más importante para asegurar la longevidad, con una influencia mayor que la dieta, el ejercicio o la herencia sobre la probabilidad de vida. Sin embargo, la cultura actual ha hecho estragos en nuestros relojes corporales, forzando al organismo más allá de sus límites biológicos. Sacrificamos el sueño para satisfacer las exigencias de días interminables. Trastornos graves del sueño pasan inadvertidos y acortan innumerables vidas pese a la existencia de tratamientos simples.

El Dr. William C. Dement arroja luz sobre uno de los aspectos menos analizados pero más importantes de nuestra vida, lanzando un llamado a la conciencia tanto personal como cultural sobre la importancia del sueño, en el libro mejor documentado que se ha publicado hasta la fecha. Así la como La inteligencia emocional cambió nuestra manera de pensar acerca de la persona, Dormir Bien anuncia el comienzo de una revolución que nos ayudará a vivir más tiempo, más sanos y con vidas mas productivas.

Los textos fundamentales del psicoanálisis

Los textos fundamentales del psicoanalisis

Los textos fundamentales del psicoanálisis – (Sigmund Freud)

Introducción:

El título del presente trabajo reclama una previa aclaración. Con la palabra “profanos” designamos a los individuos ajenos a la profesión médica, y la cuestión planteada es la de si puede serles permitido el ejercicio del análisis. Esta cuestión aparece dependiente de circunstancias temporales y locales. Temporales, porque hasta el día nadie se ha preocupado de quiénes ejercían el psicoanálisis, indiferencia tanto más absoluta cuanto que se derivaba del deseo unánime de que nadie lo ejerciese, apoyado con diversas razones, pero fundado realmente en una misma repugnancia. La pretensión de que sólo los médicos puedan analizar parece responder de ese modo a una nueva actitud ante el análisis, que habrá de parecernos más benévola si evitamos ver en ella una mera ramificación encubierta de la primitiva hostilidad.

Así, pues, se concede ya que en determinadas circunstancias resulta indicado el tratamiento psicoanalítico, pero se pretende que sólo un médico puede encargarse de él. En páginas más adelante investigaremos los fundamentos de esta limitación

La cuestión del análisis profano aparece también localmente condicionada, no presentando igual alcance en todas las naciones. En Alemania y en América no pasa de ser una discusión académica. En estos países puede todo enfermo hacerse tratar como y por quien quiera, y todo “curandero“, encargarse de los enfermos que se pongan en sus manos, ateniéndose tan sólo a las responsabilidades que éstos puedan luego exigirles, pues la ley no interviene hasta que algún paciente o sus familiares recurren a ella en demanda de castigo o indemnización.

Pero en Austria, donde escribimos y adonde principalmente hemos de referirnos, la ley tiene carácter preventivo y prohíbe a las personas carentes de título médico encargarse de un tratamiento sin esperar para nada el resultado del mismo. Igualmente sucede en Francia. La cuestión, pues, de si el psicoanálisis puede ser ejercido por personas ajenas a la profesión médica tiene en estos países un sentido práctico. Pero, apenas planteada, parece resuelta por la letra misma de la ley: los nerviosos son enfermos, los profanos son personas sin título médico, el psicoanálisis es un procedimiento encaminado a la curación o al alivio de las enfermedades nerviosas y todos los tratamientos de este género están reservados a los médicos…

En consecuencia, no pueden los profanos emprender el análisis de enfermos nerviosos, y si lo emprenden, caerán bajo el peso de la ley. Planteada así la cuestión en términos generales, parece inútil seguir ocupándose del análisis profano. Pero en nuestro caso es preciso tener en cuenta ciertas complicaciones que el legislador no pudo prever, pues en primer lugar se trata de enfermos de un género singularisimo, y en segundo, resulta que ni los profanos lo son tanto como pudiera creerse ni los médicos son tampoco aquello que debiera esperarse que fueran y en lo que podrían fundar sus aspiraciones a la exclusividad. Si logramos demostrar estas afirmaciones, quedará justificada nuestra demanda de que la referida ley no se aplique al análisis sin alguna modificación.

Una tal modificación de las leyes vigentes dependerá de personas que no están obligadas a conocer las particularidades del tratamiento analítico. A nosotros corresponderá, pues, instruir sobre la materia a tales personas, a las que suponemos ajenas al análisis y totalmente imparciales. Lamentamos, desde luego, no poder hacerlas testigos de un tratamiento de este orden, pero la “situación analítica” no tolera la presencia de un tercero.