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La hija del médico

La Hija del Médico – (Frank G. Slaughter)

Un distinguido cirujano cardiovascular lo ha obtenido casi todo de la vida: riqueza, reconocimiento internacional, poder de seducción…, pero también la posibilidad de brindarle una magnífica carrera a su propia hija y convertirla en otra gran especialista.

La intriga se dispara cuando aquélla, tras una intervención erizada de dificultades pero culminada con éxito, se convierte, sin ella quererlo, en una odiada rival. La historia de amor en que la hija del médico se ve inmersa mientras intenta conducir a su padre a una posición razonable, viene a complicar la situación. Esta gran novela es, pues, una historia de amores, el filial y el de un hombre y una mujer, pero sobre todo, del que estos personajes profesan a la noble profesión que salva la vida de los hombres.

Los textos fundamentales del psicoanálisis

Los textos fundamentales del psicoanalisis

Los textos fundamentales del psicoanálisis – (Sigmund Freud)

Introducción:

El título del presente trabajo reclama una previa aclaración. Con la palabra “profanos” designamos a los individuos ajenos a la profesión médica, y la cuestión planteada es la de si puede serles permitido el ejercicio del análisis. Esta cuestión aparece dependiente de circunstancias temporales y locales. Temporales, porque hasta el día nadie se ha preocupado de quiénes ejercían el psicoanálisis, indiferencia tanto más absoluta cuanto que se derivaba del deseo unánime de que nadie lo ejerciese, apoyado con diversas razones, pero fundado realmente en una misma repugnancia. La pretensión de que sólo los médicos puedan analizar parece responder de ese modo a una nueva actitud ante el análisis, que habrá de parecernos más benévola si evitamos ver en ella una mera ramificación encubierta de la primitiva hostilidad.

Así, pues, se concede ya que en determinadas circunstancias resulta indicado el tratamiento psicoanalítico, pero se pretende que sólo un médico puede encargarse de él. En páginas más adelante investigaremos los fundamentos de esta limitación

La cuestión del análisis profano aparece también localmente condicionada, no presentando igual alcance en todas las naciones. En Alemania y en América no pasa de ser una discusión académica. En estos países puede todo enfermo hacerse tratar como y por quien quiera, y todo “curandero“, encargarse de los enfermos que se pongan en sus manos, ateniéndose tan sólo a las responsabilidades que éstos puedan luego exigirles, pues la ley no interviene hasta que algún paciente o sus familiares recurren a ella en demanda de castigo o indemnización.

Pero en Austria, donde escribimos y adonde principalmente hemos de referirnos, la ley tiene carácter preventivo y prohíbe a las personas carentes de título médico encargarse de un tratamiento sin esperar para nada el resultado del mismo. Igualmente sucede en Francia. La cuestión, pues, de si el psicoanálisis puede ser ejercido por personas ajenas a la profesión médica tiene en estos países un sentido práctico. Pero, apenas planteada, parece resuelta por la letra misma de la ley: los nerviosos son enfermos, los profanos son personas sin título médico, el psicoanálisis es un procedimiento encaminado a la curación o al alivio de las enfermedades nerviosas y todos los tratamientos de este género están reservados a los médicos…

En consecuencia, no pueden los profanos emprender el análisis de enfermos nerviosos, y si lo emprenden, caerán bajo el peso de la ley. Planteada así la cuestión en términos generales, parece inútil seguir ocupándose del análisis profano. Pero en nuestro caso es preciso tener en cuenta ciertas complicaciones que el legislador no pudo prever, pues en primer lugar se trata de enfermos de un género singularisimo, y en segundo, resulta que ni los profanos lo son tanto como pudiera creerse ni los médicos son tampoco aquello que debiera esperarse que fueran y en lo que podrían fundar sus aspiraciones a la exclusividad. Si logramos demostrar estas afirmaciones, quedará justificada nuestra demanda de que la referida ley no se aplique al análisis sin alguna modificación.

Una tal modificación de las leyes vigentes dependerá de personas que no están obligadas a conocer las particularidades del tratamiento analítico. A nosotros corresponderá, pues, instruir sobre la materia a tales personas, a las que suponemos ajenas al análisis y totalmente imparciales. Lamentamos, desde luego, no poder hacerlas testigos de un tratamiento de este orden, pero la “situación analítica” no tolera la presencia de un tercero.

Error de diagnóstico

Error de Diagnostico

Error de diagnóstico – (Henry Denker)

¿Qué son los médicos, profesionales abnegados o comerciantes?

Craig Pearson, un joven ginecólogo que inicia su carrera, debe enfrentarse a este dilema. Cynthia, una chica de veintidós años, es operada por un prestigioso cirujano que, en su afán por ganar dinero apresuradamente, cometerá un “error de diagnóstico” que la condenará a la esterilidad. Craig Pearson se enfrentará a su renombrado colega, en un verdadero duelo en defensa de los principios de su profesión, un duelo en el que se jugará su carrera y dejará al descubierto la corrupción de algunos poderosos sectores de la medicina.

Si cualquiera de nosotros cometemos un error en nuestro trabajo, las consecuencias pueden ser más o menos importantes. Pero, hay una profesión en la que, en teoría, no se pueden cometer errores; esa profesión es la medicina. Porque, lo que en cualquier otro trabajo puede ser considerado como una negligencia o una falta grave, en medicina puede ser llamado un asesinato. Por eso sus tensiones son también más extremas que las de cualquier otra profesión.

Una desafortunada operación altera la vida de una mujer joven y un médico, especialista en ginecología, se niega a aceptar el diagnóstico dado por un eminente cirujano, enfrentándose a él para defender la probidad y la ética profesional de la carrera médica. Orgullo y vanidad, conocimientos científicos pero también de responsabilidad y comprensión humanas, intereses en juego, ambiciones y envidias se mezclan en las salas de un hospital, en los quirófanos donde las gentes nacen, mueren, las muestras de abnegación, espíritus de sacrificio y solidaridad a toda prueba. Un pequeño mundo dentro del otro, donde las virtudes y los defectos de los seres humanos, médicos y pacientes, parecen verse con el aumento de una lente de microscopio y donde una decisión tiene la misma dureza, eficacia que la hoja de acero de un bisturí. Un mundo donde no se perdona un “Error de diagnóstico”.

Doctores

Doctores

Doctores – (Erich Segal)

En esta nueva novela, Erich Segal ofrece una interesante y conmovedora historia basada en la vida de los médicos, en sus móviles, sus proyectos, sus debilidades, sus amores. Desde el crisol de la enseñanza despiadada en las facultades de medicina, pasando por las agotadoras horas como internos y residentes, hasta sus amores, sus triunfos, las pruebas por las que han de pasar, las tragedias que les ocurren. “Doctores” describe la vida de estos hombres y mujeres que tratan de curar pero que a menudo han de andar sobre fuego.

El núcleo central de la novela es la historia de Barney Livingston y Laura Castellano, vecinos de la infancia que mantienen una extraña relación aunque sus caminos han sido divergentes. Barney ha conseguido una espontánea e inquietante fama, Laura, hermosa y brillante, pero siempre insegura de sí misma, ha caído en brazos del hombre equivocado. Su amistad acabará desembocando en pasión. Pero, finalmente, ni su mutua devoción, ni su entrega a la medicina serán suficientes para salvar la vida de lo que más aman en el mundo.

Entretejida con las vidas de unos personajes muy caracterizados, la novela es dramática y a la vez divertida, conmovedora y dolorosamente real, y constituye un magnífico retrato de una profesión que culmina en un crimen, en un juicio y en un milagro…

Hemos convertido a los médicos en dioses, y hemos venerado su divinidad ofreciéndoles nuestros cuerpos y nustras almas, por no mencionar todos nuestros bienes terrenos. Y sin embargo, paradójicamente, ellos son los seres humanos más vulnerables. La media de suicidios entre ellos es ocho veces superior a la media nacional. El porcentaje de adicción a las drogas es cien veces superior. Y por ser dolorosamente conscientes de que no pueden vivir a la altura de nuestras espectativas, su angustia es inconmensurablemente intensa. Muy acertadamente se les ha denominadolos curanderos heridos” 

(Barney Livingston – doctor en medicina)

los Estados Unidos pierden el equivalente a siete clases de graduación de médicos a causa de la drogadicción, el alcoholismo y el suicidio

(David Hilfiker – Curar las heridas)

Con una sola excepción, todos eran blancos. Y excepto cinco, todos hombres. Algunos eran brillantes, casi rayando en la genialidad. Otros eran genios casi rayando en la locura. Uno había participdo en un concierto de violoncelo en el Carnegie Hall, otro había jugado un año en el béisbol profesional. Seis habían escrito novelas, dos de las cuales se habían publicado. Uno era un ex-sacerdote. Otro se había graduado en un reformatorio. Y todos ellos temían a la muerte.

Lo que les había reunido en aquella brillante mañana de Septiembre de 1958 era su estatus común de estudiantes de quinto curso del Colegio de Médicos de Harvard. Se habían reunido en el aula D para escuchar el discurso de bienvenida del decano Couetney Holmes. Sus rasgos parecían directamente extraídos de una moneda romana y su comportamiento hacía pensar que había nacido con el reloj de oro y la cadena en lugar del cordón umbilical. No tuvo que pedir silencio. Se limitó a sonreír y los espectadores se callaron.

Caballeros  -comenzó-,  están a punto de embarcar todos juntos en un gran viaje hacia las fronteras del conocimiento médico. Allí es donde cada uno iniciará su exploración individual a través del territorio aún virgen de la enfermedad y el sufrimiento. Puede que alguno de los que hoy se hayan aquí encuentre un remedio para la Leucemia, la Diabetes, el Lupus erythematosus y los mortales carcinomas… Hizo una dramática pausa perfectamente cronometrada. Y con un resplandor en sus pálidos ojos azules añadió-: Tal vez incluso para un resfriado corriente y moliente.

Se oyó una carcajada de aprobación. A continuación, el decano de plateados cabellos bajó la cabeza, tal vez para dejar claro que meditaba profundamente. Los estudiantes aguardaban expectantes. Cuando por fin alzó el rostro y reanudó el discurso, su voz era más suave, una octava más baja.

–Permítanme concluir descubriéndoles un secreto, la revelación del cual resulta tan humillante para mí como supongo lo será para ustedes al escucharlo. Se giró y escribió unas palabras en la pizarra que tenía detrás. Simplemente dos cifras: el número veintiséis. Un murmullo de asombro se extendió por la sala. Holmes aguardó a que se hiciera el silencio, respiró profundamente y posó su mirada directamente sobre el atónito auditorio.

Caballeros, los insto a que graben lo siguiente en su memoria: en el mundo existen miles de enfermedades, pero la ciencia médica posee curación empírica para tan sólo veintiséis de ellas. El resto son… simples conjeturas. Y eso fue todo. Con porte militar y gracia atlética, descendió del podio y abandonó el aula. La multitud se hallaba demasiado asombrada para aplaudir…

Entran en el mundo desnudos, fríos e inseguros de todo salvo de su propia entrada… Mas la dignidad esencial de tal entrada es el profundo cambio que opera en ellos: echan raíces, se agarran con fuerza y empiezan a despetar.

(Williams Carlos Williams – pediatra y poeta)

La Depresión

La depresión

La Depresión – Un enemigo al acecho, un mar revuelto que puede hundir tu barca.

La unión de médicos, psicólogos, sacerdotes y enfermos (voluntarios generosos), para abordar, sin miedo, el delicado tema de la Depresión (chapapote que afecta al ser humano sin él buscarlo), hacen de esta obra un documento único en su género. Tres libros en uno (ciencia, poesía y auto-ayuda) en el que hacen realidad las tres “Bes” (bueno, bonito y barato). Con toda seguridad hará mucho bien a cuant@s a él se acerquen puesto que les ayudará a ver la enfermedad con ojos nuevos…

Este no es un libro cualquiera, es el “LIBRO“, sobre la depresión… a mi me salvó la vida, me lo regaló mi hija, que a su vez se lo recomendó para mi, su Catedrático de Psicología… espero que algún día a alguien le ayude a salvar su vida de una muerte segura…(yo, que aun no he salido de ella.)

Tod@s cuant@s hemos colaborado en éstas páginas deseamos sean útiles a quienes están atravesando un periodo depresivo. Esperamos que al mismo tiempo, sirvan de apoyo a los familiares que, con frecuencia, sintiéndose confundidos, no saben como reaccionar ante la persona deprimida…

Deseamos de corazón que os acerquéis a ellas con el mismo amor y respeto con que han sido escritas y que, al término de su lectura, podáis tener la sensación de gozosa alegría que deja la conversación con un entrañable amigo…

Medic@s, Psicolog@s, Sacerdotes, y enferm@s de depresión unidos, voluntariamente, con un solo fin: “LLEGAR A PUERTO SEGURO

A tod@s aquell@s que, en la oscuridad de la noche, esperan la luz de un nuevo amanecer

Es de bien nacidos, ser agradecidos“, dice el refrán”

Sólo el que dispone de un afecto profundo puede caer en general en la enfermedad afectiva, de ahí la convicción de que “más bien es un honor que una vergüenza para el ser humano el enfermar afectivamente” (K. Jaspers)

Amig@, estás ante una obra especial…

No es un estudio médico, ni un estudio psicológico, ni un estudio espiritual. Tampoco te encuentras ante un libro de poesía. Tampoco es un libro de reflexión filosófica sobre el existir humano, sobre el sentido de la vida, sobre el sentido del dolor y el sufrimiento, sobre el sentido de la enfermedad y la muerte…No te encuentras ante un libro de oración. No es un libro que trate sobre la amistad. No es un libro de amor. Tampoco es un libro de recetas para superar este mal. Es una obra hecha a base de generosas y valientes colaboraciones. Metafóricamente sólo podemos torear un toro si le perdemos el miedo, con miedo, probablemente la cogida sea inevitable. Hemos conseguido hablar de la depresión con naturalidad, casi tanto como hablar del tiempo, del trabajo, de nuestras aficiones… sólo así podremos ganarle la partida…