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Pequeños Poemas en Prosa – Los Paraísos Artificiales

Pequeños poemas en prosa

Pequeños Poemas en ProsaLos Paraísos Artificiales – (Charles Baudelaire)

Con el tratamiento baudelairiano del poema en prosa nace el lirismo moderno. Su afán por romper con los moldes poéticos románticos le lleva, siguiendo a Aloysius Bertrand, al que Baudelaire considera como el iniciador del género, a buscar una «modernidad» que finalmente encuentra en el reflejo de la vida urbana expresada a través del «Poema en Prosa«

En el presente volumen, junto a «Pequeños Poemas en Prosa» aparece «Paraísos Artificiales«; dos obras aparentemente dispares pero que después de una atenta lectura coinciden en ser un largo poema en prosa con el mismo carácter rapsódico. Si la primera es un reflejo de la vida parisina, «tan fecunda en asuntos poéticos y maravillosos«, la segunda es todo un culto al placer como expresión de una vitalidad en la que está implícito el germen de la destrucción del propio placer: la degeneración y la podredumbre.

Con Los paraísos artificiales, este ensayo nos  muestra un viaje sin un destino fijado, el preferido de este poeta que ensayaba intercambiando sus cartas con la vida, más para huir de si mismo que para otra cosa, haciendo gala de una retórica que impregna los sentidos.  El lector se hace o no se hace con el estilo narrativo de Baudelaire, pero es indudable que no deja indiferente esa lucha por llegar al fondo de las cuestiones que parecen adentrarle en su propio infierno.

Mon P’tit cariño mio

Mon P'tit cariño mio

Mon P’tit, cariño mio – (Gabor Vaszary)
En 1929 llegaba a París un oscuro caricaturista de veinticuatro años, nacido en Budapest. En la ciudad del Sena, durante largos meses, fue ilustrador, grabador, retratista. Esta época de su vida le proporcionó un conocimiento profundo de la Bohemia de París, de los pequeños hoteles de Montmatre, a los que era más fácil llegar con una amiga que con un paquete de comida.En París fué donde Gabor Vaszary se convirtió en uno de los narradores más sabrosos de un ambiente que tan bien conocido. Sólo un francés sería capaz de igualar  –no de superar–  la charme que revelan los parisinas de «Mont P’tit«Muchos críticos han creído ver en Vaszary un humor a lo Chaplin, teñido con cierta melancolía y amargura. Sobre el telón de fondo de París que pinta Vaszary queda siempre en primer término el hambre que pasa y de vida, la lucha crónica por el dinero, siempre acuciante, nunca apaciguada.

La Sabiduría de los Psicópatas

La sabiduria de los psicópatas

La Sabiduría de los Psicópatas – (Kevin Dutton)

¿Sabías que la psicosis y la esquizofrenia están genéricamente emparentadas con la creatividad?

¿Que la depresión y la melancolía mejoran nuestra capacidad de atención y memoria?

¿Que personajes históricamente tan relevantes como Kennedy y Neil Armstrong tenían rasgos psicopáticos?

La Sabiduría de los Psicópatas es un apasionante recorrido por los recovecos de la mente dispuesto a desmontar ideas preconcebidas sobre lo que es bueno o malo.

«Un entretenido e iluminador libro sobre el lado positivo y negativo de la personalidad del psicópata«

(Wall Street Journal)

«Una de las grandes cualidades de este libro es no aceptar respuestas fáciles. El autor se ha propuesto desmontar las ventajas y peligros del comportamiento psicopático a partir de dos premisas: el rigor académico propio de un investigador de la Universidad de Oxford. Y, en segundo lugar, la necesidad más humana de entender el carácter de un padre ya fallecido que trabajaba como operador de bolsa«

(The Guardian)

«Tremendamente entretenido y espeluznante«

(Slate)

«No siento compasión por ellos. Soy una máquina fría y sin corazón, me hago con el escalpelo, taladro y sierro. La emoción va muy mal para el negocio» Esta frase, propia de un escalofriante asesino en serie, la pronuncia James Geraghty, uno de los neurocirujanos más reputados del Reino Unido.

Yes que cuando hablamos de psicópatas nos vienen a la cabeza personajes, reales o ficticios, como Hannibal Lecter, el carnicero de Milwaukee o Dexter. Y, sin embargo, en este libro no sólo se habla de ellos. En él se citan otros nombres como los de Neil Armstrong, Bill Clinton, Vicent Van Gogh, John Stuart Mill o J. F. Kennedy.

Porque según Kevin Durtton, psicópatas hay muchos y en absoluto tienen por qué ser criminales o asesinos. La psicopatía es solo un indice de esa «escala de locura» en la que estamos todos nosotros, y existe una línea de separación muy fina entre el perfil de un neurocirujano y el de un asesino en serie. Se puede decir, por tanto, que los psicópatas gozan de rasgos tremendamente positivos e imprescindibles para triunfar en el siglo XXI: son atrevidos, carismáticos, implacables, centrados, fríos y seguros de sí mismos.

Este libro es un recorrido intelectual que combina el conocimiento científico sobre el cerebro humano con una crónica que recorre desde monasterios secretos a prisiones de máxima seguridad, pasando por campos de entrenamiento de las Fuerzas Espaciales. Provocador y sorprendente al mismo tiempo, La Sabiduría de los Psicópatas revela una verdad chocante; tras su oscura fachada, los psicópatas tienen mucho que enseñarnos

Mi padre era un psicópata. Parece un poco raro decir esto ahora, mirando las cosas en retrospectiva. Pero lo era. Sin duda. Era encantador, intrépido, despiadado (pero nunca violento) Y en lo que respecta a la conciencia, estaba tan bien provisto como la nevera portátil del carnicero de Milwaukee. No mató nunca a nadie, pero dejó muerto a más de uno.

Es estupendo que los genes no lo sean todo , ¿verdad?

Seda

Seda

SEDA – (Alessandro Baricco)

Alessandro Baricco presentaba la edición de su obra Seda en italiano, que tuvo un éxito extraordinario, con estas palabras: Ésta no es una novela. Ni siquiera un cuento. Esta es una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en un día de viento. El hombre se llama Hervé Joncour. El lago no se sabe. Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que se sabe muy bien lo que son, pero que no tienen un nombre exacto que los designe. Y, en todo caso, ese nombre no es amor. (Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. Así funciona. Desde hace siglos.)

Todas las historias tienen una música propia. Esta tiene una música blanca. Es importante decirlo porque la música blanca es una música extraña, a veces te desconcierta: se ejecuta suavemente y se baila lentamente. Cuando la ejecutan bien es como oir el silencio y a los que la bailan estupendamente se les mira y parecen inmóviles. La música blanca es algo rematadamente difícil.
No hay mucho más que añadir. Quizá lo mejor sea aclarar que se trata de una historia decimonónica: lo justo para que nadie se espere aviones, lavadoras o psicoanalistas. No los hay. Quizá en otra ocasión.

«Un sutilísimo cruce de historia y fábula, con ritmos excelentemente estudiados…Aquí todo está reducido al hueso, esencial, aéreo«

«Un relato insólito, de una luminosa melancolía, hermoso como el encuentro de Kafka y el aduanero Rousseau en un pueblo provenzal«

«Una empresa a la vez muy difícil y muy seductora que lleva a cabo jugando, como un sueño, ¡he aquí un artista!«

«Con su ternura, su erotismo, su despojamiento, Seda es una de las novelas más sorprendentes y conmovedoras que he leído jamás«