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Heredarás la Tierra

Heredaras la tierra

Heredarás la Tierra – (Jane Smiley)

Todo parecía apacible en las fértiles tierras de Zebulon County, Iowa, cuando, en una noche del año 1979 -la misma en que todos celebraban el retorno del inquietante Jess Clark- Larry Cook decidió repartir entre sus tres hijas los mil acres que han pertenecido durante cuatro generaciones a la familia. Todo habría seguido la misma rutina de no ser porque, de repente, el viejo Larry Cook, en una especie de demencia senil, empieza a vagar en camioneta por el paisaje, a emborracharse y a mostrarse más violento que de costumbre. En su inquietud las hermanas ya no consiguen frenar la visión detestable de un padre temible e incestuoso. Los sentimientos de venganza, celos, odio y amor, largamente sofocados, afloran a la par que el veneno que asola aquel verano las tierras, y la tensión que exaspera a sus habitantes irá también atrapando al lector en la densa trama de una tragedia shakespeareana. Heredarás la tierra ha sido llevada a la pantalla por la directora J. Moorhouse y protagonizada por Jessica Lange, Michelle Pfeiffer y Jennifer Jason Leigh.

Y la tragedia se centra en el hecho de que el auto-conocimiento lanza a los adultos por una pronunciada pendiente hacia el desafecto y el desasosiego más violentos, pues una mirada retrospectiva sobre la propia educación y sobre las relaciones familiares es la vía más rápida de sustituir la gratitud por el rencor. Como El rey Lear, Heredarás la tierra es una obra pesimista pero sólo en apariencia; en ella se incluye el mensaje consolador de la inmensa capacidad del hombre para sobrevivir en la adversidad y en el valor de ésta para abrir sus ojos a los aspectos más oscuros de su naturaleza. Perdida la riqueza y maltrecho el corazón, surge una Ginny totalmente libre porque, al fin, sabe quién es.

        Mucho se podría decir de esta novela clásica y singular; es obligado destacar la gradación tan medida del flujo de intensidad dramática, la naturalidad y belleza de la descripción de paisajes y personas, y la permanente y fructífera duda en la que se mueve la protagonista, lo que nos llega a través de una traducción trabajada y sensible. Todo esto contribuye a la sensación de plenitud que alcanza el lector al terminar la última página.