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El Revés de la Trama

El reves de la trama

El Revés de la Trama – (Graham Greene)

Graham Greene cuenta en El Revés de la Trama la historia del hombre acorralado de nuestra época. El caso que se narra tiene todos los alicientes de la novela policial, pero el arte de Greene y su propia madurez humana han logrado concebir una variante que enriquece la situación a la vez que la despoja de los fáciles atractivos de la ficción policial, con sus mecánicos golpes de suspense. Esta vez el perseguidor y la víctima son una sola persona; esta vez la caza es apenas simbólica: el protagonista, Scobie, está acorralado por sí mismo.

Aparte de los visibles, de los que van componiendo la trama de la situación, hay en la novela un personaje más: Dios. Y su inclusión permite considerar toda la historia desde un ángulo completamente distinto. En realidad, el verdadero problema de Scobie es que sólo puede sentir amor por Dios. Un amor al que se resiste, pero que lo conduce a su propia destrucción: el suicidio, la condenación eterna, sobre la que se cierne la esperanza, no obstante informulable, de que Dios viole por él sus propias normas, obre el milagro, y lo salve.

Dentro de la carrera literaria de Greene, El Revés de la Trama, a la vez que un abandono de los recursos más efectistas de la novela, constituye la presentación de un tema de eterna vigencia. Este libro intenso, real y seductor es una de las obras capitales de la ficción de nuestro tiempo.

Fiebre de Sangre

Fiebre de Sangre

Fiebre de Sangre – (Shelley Hyde)

En una pequeña y pacífica ciudad norteamericana, de pronto, sin previo aviso, algo brutalmente mortal empieza a actuar… y todos los hombres pueden temer por sus vidas. Es algo insidioso, oculto, que se desliza por entre las calles flanqueadas de árboles y se escurre por debajo de las puertas y ataca a las mujeres… sólo a las mujeres…convirtiéndolas en algo inhumano, poderoso y asesino.

Esta es la terrible lucha que tienen que emprender los habitantes de la ciudad de Broughton cuando se desencadena la Fiebre de Sangre.

El Hotel de los Horrores

El hotel de los horrores

El Hotel de los Horrores – La Confesión del pastor Anglicano – (Wilkie Collins)

Hijo de William Collins, el renombrado pintor de paisajes inglés, Wilkie Collins, que nació en Londres en 1824 fue el primer autor conocido de novelas de misterio. Su talento se reveló a muy temprana edad, mientras cursaba sus estudios de bachillerato, no obstante, el joven Wilkie prosiguió sus estudios hasta alcanzar la diplomatura en leyes, donde se reveló tan poco inspirado para el comercio y las transacciones que probó fortuna con su verdadera vocación.

Tras una primera obra histórica, el autor, interesado en el teatro, visitó París y comenzó su primera obra realmente publicada, una memoria a su padre, que había muerto en 1847. Desde 1848 comienza a escribir sus historias de ficción (Antonina or the Fall of Rome, Basil) y en 1851 traba amistad con Dickens, una amistad fructífera que se apoyaba en la mutua admiración. Gracias al aclamado autor británico, Collins desarrolló una fina ironía, un especial talento para la caracterización psicológica.

Fue el primero en abordar el tema de las joyas robadas de un ídolo, tema repetido después hasta la saciedad y en crear la figura del villano como tal en muchas de sus obras, entre las que destacan: “La Mujer de Blanco“, “El Hotel de los Horrores“, “Piedra de Luna“, y “La Confesión del pastor Anglicano“, entre otras.

El Hotel de los Horrores, pertenece al género de la novela de terror, o más específicamente al de la novela de fantasmas. Unos fantasmas que no son espantajos de ululante protoplasma, sino realidades que hallan sentido en los repliegues más oscuros y abyectos del espíritu de todo ser humano. El terror, pues, no se busca aquí a través del susto fácil, del mero entretenimiento, sino en la conmoción profunda que genera el horror auténtico: el que surge del encuentro del hombre consigo mismo en el terreno atroz de lo que está más allá de lo conocido y, también más allá de lo tolerable.

La Confesión del pastor Anglicano rememora cierto caso sobre un asesinato al ver a su hermano leyendo la noticia archivada. Confiesa entonces que el sabe a ciencia cierta que el acusado, que fue exculpado, era en realidad culpable del crimen y cuenta a su hermano la historia que tan bien conoce.

Se trata de un relato corto de Wilkie Collins que no se llegó a editar de forma independiente. Se puede encontrar en la edición de “El hotel de los horrores” que es a la que pertenecen los datos mostrados aquí y en una recopilación de cuentos del autor que lleva el nombre de uno de ellos; “La mano muerta“.

El perro de los Baskerville

El perro de los baskerville

El perro de los Baskerville – (Sir Arthur Conan Doyle)

Fue en Edimburgo, mientras estudiaba medicina, cuando Arthur Conan Doyle conoció al doctor Joseph Bell, un maestro en el arte de la deducción y la lógica, que le sirvió como inspiración para Serlock Holmes, el detective más famoso en la literatura, teatro, cine e incluso la pequeña pantalla.

En 1886 el rey de la lógica veía la luz junto a su inseparable Watson en la novela “Estudio en escarlata“. La revista The Strand ofreció rápidamente a Arthur Conan Doyle una sustanciosa suma para publicar las andanzas de Serlock Holmes. En poco tiempo el personaje sepultó bajo su fama al resto de las obras de su creador, quien cultivaba otros géneros literarios con destreza.

En 1893 Conan Doyle decide matar a su creación. The Strand publicó “El problema final“. En Suiza, junto a un desfiladero, Serlock Holmes se enfrentaba a su enemigo, el profesor Moriarty. El encuentro fue fatal para los dos… y para la revista The Strand, que con la muerte de Serlock Holmes vio cómo 20.000 de sus lectores se daban de baja en su suscripción. Pero éste no fue el fin de Serlock HolmesSir Arthur Conan Doyle se vio obligado, por motivos financieros, a escribir más andanzas del detective, anteriores a su muerte, todas ellos memorables, entre las que se cuenta “El perro de los Baskerville“.

No abras los ojos

No abras los ojos

No abras los ojos – (John Verdon)

David Gurney se sentía casi invencible… hasta que se topó con el asesino más inteligente con el que jamás había tenido que enfrentarse.

Dave Gurney, el protagonista de la primera novela de John Verdon, “Sé lo que estás pensando“, vuelve para afrontar el caso más difícil de su carrera, una batalla con un adversario implacable que no solo es un inteligente y frío asesino, sino que no tiene reparos en atacar directamente al punto débil de Gurney: su esposa.

Ha pasado un año desde que el ex detective de la Policía de Nueva York consiguió atrapar al asesino de los números y, aunque es su intención retirarse definitivamente junto a su esposa Madeleine, un nuevo caso se le presenta de forma imprevista. Una novia es asesinada de manera brutal durante el banquete de bodas, con cientos de invitados en el jardín, y ese es un reto al que es imposible resistirse.

Todas las pistas apuntan a un misterioso y perturbado jardinero pero nada encaja: ni el móvil, ni la situación del arma homicida y sobre todo, el cruel modus operandi. Dejando de lado lo obvio, Gurney empieza a unir los puntos que le descubrirán una compleja red de negocios siniestros y tramas ocultas.

De pie ante el espejo, sonrió satisfecho a su propio reflejo sonriente. En ese momento no podía sentirse más a gusto consigo mismo, con su vida, con su inteligencia; no, era algo más que eso, era más que simple inteligencia. Se podría decir que tenía un profundo conocimiento de todo. De eso se trataba, de un profundo conocimiento de todo, algo que iba mucho más allá de los límites normales de la sabiduría humana. La sonrisa de su rostro en el espejo se ensanchó aún más. Eso era lo que pasaba, la expresión justa. Internamente, podía sentir lo sagaz que era. Externamente, el curso de los acontecimientos era prueba de ello.

Para empezar, y por decirlo en los términos más simples, no lo habían atrapado. Habían transcurrido veinticuatro horas, casi exactas, y en ese tiempo su seguridad no había hecho sino aumentar. Claro que eso era previsible; se había asegurado de que no hubiera rastro que seguir ni lógica que pudiera conducir hasta él. Y, de hecho, nadie había venido. Nadie lo había descubierto. Por lo tanto, era razonable concluir que acabar con la zorra impertinente había sido un éxito rotundo.

Todo había salido según lo previsto, sin adversidades, de manera irrebatible; si, “irrebatible” era una palabra excelente para definirlo. Todo ocurrió según lo previsto, sin contratiempos, sin sorpresas…, a excepción de ese sonido. ¿Cartílago? Eso tuvo que ser. Si no, ¿qué?.

No tenía sentido que un detalle nimio provocara una impresión sensorial tan duradera. Aunque tal vez la fuerza, la perseverancia de la impresión era simplemente el producto lógico de su sensibilidad sobrenatural. Un precio que pagar por la agudeza.

A buen seguro que ese pequeño crujido algún día sería tan débil en su memoria como la imagen de toda la sangre, que ya comenzaba a desvanecerse. Era importante mantener las cosas en perspectiva, recordar que todo acaba pasando. Cualquier onda en el estanque termina por desaparecer.

Sé lo que estás pensando

Se lo que estas pensando

Sé lo que estás pensando – (John Verdon)

Si alguien te pidiera que pensaras en un número, yo sé en qué número pensarías. ¿No me crees? Piensa en cualquier número del uno al mil. Ahora verás lo bien que conozco tus secretos. Abre el sobrecito.”

Un hombre recibe una carta que le urge a pensar en un número, cualquiera. Cuando abre el pequeño sobre que acompaña al texto, siguiendo las instrucciones que figuran en la propia carta, se da cuenta de que el número allí escrito es exactamente en el que había pensado. David Gurney, un policía que después de 25 años de servicio se ha retirado al norte del estado de Nueva York con su esposa, se verá involucrado en el caso cuando un conocido, el que ha recibido la carta, le pide ayuda para encontrar a su autor con urgencia. Pero lo que en principio parecía poco más que un chantaje se ha acabado convirtiendo en un caso de asesinato que además guarda relación otros sucedidos en el pasado.

Gurney deberá desentrañar el misterio de cómo este criminal parece capaz de leer la mente de sus víctimas en primer lugar, para poder llegar a establecer el patrón que le permita atraparlo.

Uno de los mejores Thrillers que he leído en años. Es inteligente, sólido, compulsivo y lleno de giros brillantes

(John Katzenbach, autor de El Psicoanalista)

–¿Dónde estabas? –dijo la anciana desde la cama–,   Tenía que hacer pis y no venía nadie.

Sin inmutarse por el tono desagradable de la mujer, el joven se quedó a los pies de la cama, sonriendo.

–Tenía que hacer pis  –repitió ella, de un modo más vago, como si ya no estuviera segura del significado de las palabras.

–Tengo una buena noticia madre  –dijo el hombre–.  Pronto estará todo bien. Nada quedará sin atender.

–¿Adónde vas cuando me dejas sola?  –La voz de la mujer volvía a ser brusca, quejumbrosa.

–No muy lejos, madre. Sabes muy bien que nunca me alejo.

–No me gusta estar sola.

La sonrisa del hombre se ensancho; era casi beatífica.

–Muy pronto todo estará bien. Todo será como tenía que ser. Puedes confiar en mí, madre. He encontrado una forma de arreglarlo todo. Dará lo que ha quitado al recibir lo dado.

–Eres un gran poeta.

No había ventanas en la habitación. La luz lateral que proyectaba la lámpara de la mesita  –la única fuente de iluminación–  resaltaba la gruesa cicatriz de la garganta de la mujer y las sombras en los ojos de su hijo.

–¿Iremos a bailar?  –preguntó ella, con la mirada perdida más allá de su hijo y de la pared oscura que había detrás, hacia una visión más brillante.

–Por supuesto, madre. Todo será perfecto.

–¿Donde está mi Dickie Duck?

–Aquí, madre.

–¿Dickie Duck se va a acostar?

–A rorro, a rorro.

–Tengo que hacer pis  –dijo ella, casi con coquetería.

J de juicio

J de juicio

J de juicio – (Sue Grafton)

De la A a la Z Kinsey Millhone recorre este peculiar alfabeto del crimen resolviendo los casos más variopintos con el ingenio y la sagacidad que han convertido a esta intrépida investigadora en un personaje clásico de la literatura de intriga.

Cuando encontraron el yate de Wendell Jaffe a la deriva, todo indicaba que se había tirado por la borda. No sólo lo confirmaba la nota que él había dejado, sino también su desastrosa situación financiera. Aun así, poco antes, había suscrito con la compañía para la que trabaja Kinsey Millhone un seguro de vida de quinientos mil dólares a nombre de Dana, su mujer, quien, sin embargo, al haber desaparecido el cadáver de su marido, tuvo que esperar cinco años hasta que fuera dado oficialmente por muerto. Pero quiso el azar que un día un agente de la compañía de seguros descubriera a Jaffe en la barra de un bar miserable de la costa mexicana, justo dos meses después de que Dana cobrara el seguro de su marido. Por supuesto, la compañía quiere deshacer el entuerto y contrata a Kinsey para investigar el caso. Pero cuanto más se adentra ella en el misterio que rodea al supuesto suicidio de Wendell Jaffe, más hondo excava también en su propio pasado familiar.

OVNI: Los espías del Cosmos

OVNI los espias del cosmos

OVNI: Los espías del Cosmos – (j. j. Benitez)

Conforme aumenta la autenticidad del fenómeno ovni, las preguntas adquieren un tinte dramático:

¿Son los ovni naves espaciales?

¿De dónde proceden?

¿Quiénes las tripulan?

¿Por qué visitan nuestro mundo?

¿Son violentos o pacíficos?

Y, sobre todo, ¿por qué no descienden abierta y públicamente?

En esta obra, Benítez da la información de lo que puede llamarse “La Historia Moderna de los No Identificados” y de cómo los ovni siguen todos los pasos de la “carrera” espacial humana.

Es muy probable, casi seguro, que si estas líneas hubieran sido escritas en plena Edad Media, los responsables habrían sufrido la pena capital. Tal y como ocurrió con el médico español Miguel Servet en 1553, la Iglesia hubiera enviado a la hoguera a los blasfemos, herejes y, en definitiva, a los locos que afirman sin titubeos que los ovnis existen.

Si la única “culpa” de Servet fue haber descubierto la circulación pulmonar de la sangre, en este caso la osadía de los investigadores del siglo XX es asegurar al mundo que estamos siendo visitados por seres y civilizaciones ajenos a la Tierra.

La Isla de las tres Sirenas

La isla de las tres sirenas

La Isla de las tres Sirenas – (Irving Wallace)

¿Qué sucede cuando un grupo de hombres y mujeres de nuestra compleja civilización pasa seis dramáticas semanas en una sociedad simple y feliz, libre de las tensiones e inhibiciones de nuestro siglo?

La emocionante novela de Irving Wallace narra la historia de esa confrontación, la que un equipo de antropólogos norteamericanos llega a una remota isla polinesia para estudiar una única, y por tanto desconocida, forma de vida. En la pequeña aldea polinesia encuentran una sociedad en la que la monotonía del matrimonio cede a la libertad que durante una semana al año gozan las parejas; donde los deseos no satisfechos y las represiones de hombres y mujeres pueden ser aliviadas por una misteriosa cabaña de “Auxilio Social“; donde muchachas sin atractivo físico son deseadas por aquellos atributos ignorados en nuestro mundo de culto a la belleza; donde una mujer por encima de los cuarenta años puede disfrutar de la vida sin el pensamiento destructor de que la juventud es la única fuente de la felicidad donde a los confusos adolescentes se les da la seguridad que supone aprender sin limitaciones la verdad de la vida; y donde los hombres no han de demostrar constantemente su virilidad.

El Dios de las pequeñas cosas

El Dios de las pequeñas cosas

El Dios de las pequeñas cosas – (Arundhati Roy)

… Ahora sólo una cosa importaba. Sabían que eso era todo lo que se podían pedir. Lo único. Siempre. Los dos lo sabían. Incluso luego, en las trece noches que siguieron a aquella, instintivamente se aferraron a las Pequeñas Cosas. Las Grandes Cosas siempre quedaban dentro. Sabían que no tenían adónde ir. No tenían nada. Ningún futuro. Así que se aferraron a las pequeñas cosas...”

(Arundhati Roy)

Veintitrés años después del desmoronamiento de sus vidas, los gemelos Estha y Rahel se reencuentran en la vieja casa familiar, en Kerala, el país de su infancia. Del misterio de su unión, juntas al fin las dos mitades de un alma hace tanto tiempo rota, emanan imágenes, sensaciones, emociones pasadas, como jirones arrancados a la memoria. El universo recuperado cabe en unas pocas horas, porque todo puede acabar en un solo día…

En aquella región del sur de la India, a finales de los sesenta, los aires de libertad que oreaban otras culturas se colaban por las grietas de una atmósfera cerrada en su tradición ancestral, provocando violentas alteraciones. Entonces ocurrieron los hechos que convirtieron en un espejismo las vidas de estos hermanos y de toda su familia. Todos cometieron su falta en aquellos años de agitación; pero en esta historia de transgresiones, y de largos castigos, acaso fue la joven Ammu, la madre de los gemelos, quien perpetró la mayor de todas, al tocar lo intocable, desafiando el antiguo sistema de castas; al querer realizar sus sueños, rechazando el precio de la vida; al quebrantar la ley espuria del amor, gozando de su intensidad breve junto al dios, su Dios, de las pequeñas cosas.

Con El Dios de las pequeñas cosas, Arundhati Roy nos ofrece, al narrarnos la historia de una familia zarandeada por la pasión y la tragedia, un inolvidable paseo por el amor y la muerte impregnado de todo el misterio y la exuberancia vital de sus tierras indias…