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Teoría de la Jovencita

Teoria de la jovencita

Teoría de la Jovencita – Primeros materiales – Hombres-maquina: modo de empleo – (Tiqqun)
Este es un libro de amor. Habla sobre la imposibilidad del amor en nuestra estructura económica. ¿Qué significa esto?
El Capitalismo no está ahí fuera: en el FMI, la OMC, o el BCE. El Capitalismo es una promesa de paraíso en la tierra, una idea de éxito y realización, un poder de fascinación.
Tiqqun le pone nombre y le da figura: “La Jovencita“. La Jovencita no es mujer ni hombre, sino una imagen, un modelo, un ideal. Eterna juventud, seducción ilimitada, placer indiferente, amor asegurado contra todo riesgo, control de apariencias, cero defectos.
Impersonal, implacable, impecable, impermeable e imposible, La Jovencita se apodera de nuestra mirada, de nuestro deseo y de nuestro imaginario. Es una maquina de guerra. No se deja tocar y nunca pierde.
Fragmento a fragmento, Tiqqun diubuja el campo de batalla: nos lo hace ver. De qué modo un bolso, un culo, una sonrisa, un perfume, unas botas o unos bícps pueden ser armas en una guerra. Librada entre nosotros en el interior de cada uno. Una guerra contra el azar y los encuentros sin garantías, la belleza y la sensualidad singulares, el tiempo de toda duración, la violencia del abandono y la entrega. Contra el amor verdadero.
Esta edición incluye el texto “Hombres-maquina: modo de empleo“, donde Tiqqun desarrolla el análisis bio-poder contemporáneo: la reducción de la vida humana a simple carne que vigilar y gestionar según parámetros estandarizados de belleza, salud o poder…
La enfermedad es un lenguaje. El cuerpo es una representación. La medicina es una práctica política.
 (Bryan S. Turner, The body and the society)

El pabellón numero 2

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…lo llamaban el Pabellón número 2…

–¿Y qué había allí?

–era donde estaban todos los personajes…

–¡No quiero verlo!…¡No quiero verlo!

–de acuerdo, tu no quieres verlo. ¿Pero a mi no quieres verme?

–mira te tranquilizaré. En la puerta de entrada siempre está el Colmillos, un ex mercenario que siempre está borracho, pero borracho de alegría. Siguiendo por el pasillo te encontrarás con Colombo, te pedirá un cigarro, tu debes dárselo, si no se enfadará. Y si se enfada el señor Colombo, se enfadará también el Rey de Espadas, y eso si que es un gran problema para todos. Porque entonces vendrá el Maestro para ver lo que ha sucedido, y el Maestro nunca viene solo, viene con su sombra, que nos es ni más ni menos que el Barbero, y lo de Barbero no es por cortar las barbas precisamente….

–¡No sigas! ¡No lo puedo soportar!

–tranquilízate, estas conmigo, estás con el Marino…me han degradado por portarme mal…