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El Futuro de la Democracia

El futuro de la democracia

El Futuro de la Democracia – (Norberto Bobbio)

En esta obra recojo algunos escritos de los últimos años sobre las llamadas “transformaciones” de la democracia. Empleo el término “transformación” en sentido axiológicamente neutral, sin incluir en el mismo un significado positivo o negativo. Prefiero hablar de transformación más bien que de crisis, porque “crisis” hace pensar en un colapso inminente. La democracia no goza, en el mundo, de óptima salud, aunque, por lo demás jamás gozó de ella en el pasado, si bien no se halla al borde de la tumba.

Dígase lo que se diga, ninguno de los regímenes democráticos nacidos en Europa después de la Segunda Guerra Mundial ha sido abatido por una dictadura, como, por el contrario, ocurrió después de la Primera. En sentido inverso, algunas de las dictaduras que sobrevivieron a la catástrofe de la guerra, se transformaron posteriormente en democracias. Mientras que el mundo soviético se halla agitado por estremecimientos democráticos, el mundo de las democracias occidentales no está seriamente amenazado por movimientos fascistas.

Para un régimen democrático, el hallarse en transformación es su estado natural: la democracia es dinámica, mientras que el despotismo es estático y siempre igual a sí mismo. Los escritores democráticos de finales del siglo XVIII contraponían la democracia moderna (representativa) a la democracia de los antiguos (directa). Pero no habrían titubeado en considerar el despotismo de su tiempo igual a aquel del que habían dado las primeras descripciones los escritores antiguos: piénsese, si no, en Montesquieu y en Hegel y en la categoría del despotismo oriental.

Con razón o sin ella, hay también quienes han usado el concepto de despotismo oriental para explicar el estado de la Unión Soviética. Cuando hoy se habla de democracias occidentales, se hace referencia a regímenes surgidos no más de doscientos años atrás, después de las revoluciones norteamericana y francesa. Pese a ello, un autor muy leído en todo el mundo, C. B. Macpherson, ha creído poder individualizar por lo menos cuatro fases de desarrollo de la democracia moderna desde sus orígenes, en el siglo XIX, hasta nuestros días…

El Diablo Enamorado

El diablo enamorado

El Diablo Enamorado – (Jacques Cazotte)

En esta novela corta escrita en pleno siglo XVIII encontramos la encarnación de un diablo novedoso, una modosa jovencita cuyo amor apasionado logra envolver a su invocante como una gasa irrespirable. 

Los juegos eróticos dieciochescos, la razón y el sueño de ella, la pasión y el esoterismo; todo ello conforman un libro que en la sencillez de su peripecia alberga múltiples facetas.

Jacques Cazotte (1720 – 1792) diplomático y soldado del rey, monárquico y guillotinado, visionario y ferviente practicante de las ciencias ocultas es un autor que en el siglo XVIII siendo Francia la cuna de la razón, de la filosofía, de la enciclopedia de Diderot, Montesquieu, Voltaire y Rousseau propone las múltiples aventuras de la imaginación, de lo mágico, de lo sobrenatural. Discípulo de Mesmer y de Saint Martin, considerado un adicto incondicional de las ciencias ocultas, empieza a escribir a los cincuenta y dos años.
El diablo enamorado” publicada en 1772 es su obra capital, con la cual obtiene gran éxito y lo convierte en un antecedente del realismo mágico del siglo XX, influenciando la novela fantástica y la literatura demoníaca francesa.

Es posible rescatar en su obra la influencia de los cuentistas árabes a pesar de que parte de lo fantasmagórico que recorre su obra pudo ser atrapada e imaginada al pie de las palmeras de la Martinica, isla en la que transcurrió parte de su vida ya que fue interventor de las islas de Sotavento (Antillas Francesas).
La influencia de los cuentistas árabes se entrelaza con la metafísica judía y las oscuras teorías de los filósofos alejandrinos.

Así, la seducción de la fábula oriental puesta de moda por el éxito de las Mil y una noches, los libros que trataban de La Cábala y de las ciencias ocultas y Los duendecillos que aparecen descriptos en “Incubo y o Súcubo del mundo encantado” de Békker llevan a Cazotte a invenciones literarias que den alguna explicación posible al poder de las fuerzas ocultas de la naturaleza.

Como literato y como filósofo místico preanuncia muchos años antes la Revolución Francesa. Toma de sus cavilaciones, de sus sueños y de sus ensueños diurnos, el material que le permitió enfrentar ya anciano una posición en la cual había resuelto negarse a combatir el destino y a enfrentar una convicción inquebrantable que expresa ya subido en el patíbulo, exclamando con voz muy alta: “Muero como he vivido, fiel a Dios y a mi Rey”. La ejecución tuvo lugar el 25 de septiembre, a las siete de la tarde, en la place du Carrousel.

El motivo de su condena fue la correspondencia dirigida a su amigo Ponteu, descubierta entre los papeles de Laporte, intendente del registro civil.
Salvado por su hija en la primera audiencia del tribunal, demostrando que no era aristócrata porque accedió a beber a la salud de la nación y por el triunfo de la república, fue aclamado entre aplausos y escoltado hasta su casa. Pocos días después vió entrar a su casa, un gendarme con una orden firmada por Petión, Paris y Sergent, quien lo condujo al ayuntamiento y de allí a la Conciergerie, el tribunal, obedeciendo a una convicción inquebrantable lo condena a muerte. Días previos había relatado a su amigo Saint Charles haber tenido una visión:

Me pareció ver a un guardia que venía a buscarme de parte de Petion, no me quedaba más remedio que seguirle, comparecía delante del alcalde de París que mandaba que me llevaran a la Conciergerie y de ahí al tribunal revolucionario.  Ha sonado mi hora

“un siglo XVIII muy diferente del que conocemos. De un siglo volcado en el esoterismo iluminista, con tanta o mayor ilusión que en el racionalismo militante. De un siglo que había descubierto que el rostro mítico y el rostro lógico no son en absoluto incompatibles, y que la luz y las tinieblas fueron creadas para vivir juntas. De un siglo que vio nacer la literatura fantástica propiamente dicha y asistió al nacimiento de un subgénero literario como la novela gótica inglesa, de tan sugestiva y brillante descendencia en las letras occidentales. Porque el siglo XVIII no es sólo la centuria en que se rinde culto a la razón (Voltaire), sino también la del descubrimiento de los monstruos que habitan la mente humana (Sade). La novela breve de Cazotte, escrita en un estilo razonable y claro, contiene sin embargo en sus páginas el germen de la tempestuosa revolución romántica.”

Historia de las Ideas Políticas

Historia de las ideas politicas

Historia de las Ideas Políticas – (Jean Touchard)

Dice el autor del prefacio:

-La distinción entre “Doctrinas Políticas” e “Ideas Políticas” es, para todos los colaboradores de este libro, fundamental, Según el “Littré“, la doctrina es:

El conjunto de Dogmas, bien Religiosos, bien Filosóficos, que dirigen a un hombre en la interpretación de los hechos y en la dirección de su conducta

El Larousse da una definición casi idéntica. Según estas definiciones, la Doctrina Política es, por consiguiente, un sistema completo de pensamiento que descansa sobre un análisis teórico del hecho político. En este sentido, se habla de la doctrina de Aristoteles, de Cardin Le Bret, o de Montesquieu, de los “adoctrinados” de la Restauración de la “doctrina radical“, cuyos “elementosAlain trató de conjuntar.

El término de “ideas políticas”  -tal como Thibaudet lo emplea cuando habla de las “ideas políticas de Francia”  –es más amplio. Aquí no se trata de analizar los sistemas políticos elaborados por algunos pensadores, sino de volver a instalar estos sistemas dentro de un contexto histórico, de esforzarse por ver como nacieron y qué representaban para los hombres que vivian en aquella época

Ciencias Sociales y Ciencias Políticas.