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Fuego

Fuego

 Ya os lo avisé. Os lo avisé hace muchos años y no me quisisteis escuchar. El fuego lo devora todo. Devora a las familias, a las casas más sólidamente construidas, a los hijos, a las madres, a los hombres y mujeres, a los trabajos, a los futuros y a los pasados. El fuego mata los sueños, los días y el presente. Os lo avisé, os lo avisé, y no me quisisteis hacer caso. Nadie se escapa del fuego abrasador…

A Gaza

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Amada Gaza.

Que pronto se olvidan tus clamores.
¡Gaza!
Tus llantos, y tus dolores,
ya borraron tus plazas.
Esas plazas de tus amores.
¡Gaza!
Todos esos traidores.
Y al fruto de tu vientre,
tu simiente,
le dicen: ¡Trabaja!
¡Que ya no hay Guerra!
pero sí pena,
que ya nada pasa.
Pero te grito yo;
¡Gaza!
¡Todo el mundo te engaña!.
¡Amada Gaza!
menos tus entrañas,
¡Pero hay que sudar! ¿sabes?
Tienes que conseguir lo que es tuyo.
Ya no hay otra forma,
ya no queda más,
solo ¡luchar!
¡Gaza!.
Tus hijos te llevan en la frente,
sufrimiento les haces sentir.
esa Gaza, ¡Gaza!
teñida con sangre,
que a tantos hijos has visto morir…

(ALK)

Chiclelandia

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Chiclelandia, o los devoradores de Chicles…je je y je…

Hay un país en el Norte de América, que la gente come mucho chicle. Se podría decir que es un vicio nacional, y ya se sabe ese viejo dicho que dice: “tienes más vicio que una garrota”

Pues eso les pasa a esos individuos, que de tanto comer chicle, tienen más vicio que una garrota. El gran vicio de los ciudadanos de ese país del Norte de América. Si, esos ciudadanos comen chicle, mucho chicle, casi en exceso. Aquí se le pega bien duro a la sangría, y en China fuman opio. En las cuestiones de los vicios no todo está escrito aún. En ese país norteamericano, si te metes en un vagón del metro las tres cuartas partes de la gente están masticando chicle. Y si es en una parada de autobús, de cada veinte personas quince están abriendo y cerrando su boca. El año pasado se gastaron la nada despreciable cifra de cien millones de dolares en chicles. Mas o menos lo que más de un pueblo de España se gasta en comer, o se gastaría si tuviera ese poder económico.

Para ser legales, hay que decir la verdad, y para decir la verdad hay que investigar, y para investigar hay que revisar todos los datos posibles, sino, la verdad no florece. Por eso hay quien después de unas cuantas masticadas, tira el chicle y se come otro nuevo, y a mascar que hay más. Otros sin embargo, el chicle después de un tiempo considerable de masticación, se lo sacan de la boca y lo guardan en su envoltorio. Hay que ahorrar, y les puede durar hasta una semana larga el mismo chicle. A estos no hay quien les gane a la hora de estirar el chicle. También hay quien no tiene para chicles, y se reúnen alrededor del neumático viejo de un coche, y se miran los unos a los otros para ver quien es el primero que le hinca el diente. Hay mucha gente de esta, aunque haya quien no se lo crea. Gente que no tiene ni para comprar un miserable chicle.

Pero los ciudadanos de ese país del Norte de América se sienten orgullosos de su mandíbula, una mandíbula casi cuadrada que muestran con orgullo cuando sonríen. Esa mandíbula, cuadrada, dicen que es un signo de energía y de poder. Si lo dicen ellos… También dicen que el hecho de comer chicle, es para ellos una forma de llegar a un estado místico, religioso, filosófico, vamos que es pura poesía… si lo dicen ellos… mira que fácil es alcanzar y besar el cielo… Un ejemplo es ver a dos jóvenes mirándose en un parque, un chico y una chica, mascando chicle claro está, se miran moviendo sus mandíbulas, se acercan con sus mandíbulas en movimiento, se siguen mirando con sus mandíbulas batientes, cada vez están más cerca, y segundos después, el chicle de ella está en la boca de él, y el chicle de él, está en la boca de ella, ¿Llamarán a esto romance místico poético?… si lo dicen ellos… El caso es, que para conseguir la mandíbula cuadrada, signo de poder y de energía, se han gastado a lo largo de los años miles de millones de dolares en chicles. Y yo me pregunto ahora, ¿ese país del Norte de América, es un estado de chicle?….o no…

El pabellón numero 2

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…lo llamaban el Pabellón número 2…

–¿Y qué había allí?

–era donde estaban todos los personajes…

–¡No quiero verlo!…¡No quiero verlo!

–de acuerdo, tu no quieres verlo. ¿Pero a mi no quieres verme?

–mira te tranquilizaré. En la puerta de entrada siempre está el Colmillos, un ex mercenario que siempre está borracho, pero borracho de alegría. Siguiendo por el pasillo te encontrarás con Colombo, te pedirá un cigarro, tu debes dárselo, si no se enfadará. Y si se enfada el señor Colombo, se enfadará también el Rey de Espadas, y eso si que es un gran problema para todos. Porque entonces vendrá el Maestro para ver lo que ha sucedido, y el Maestro nunca viene solo, viene con su sombra, que nos es ni más ni menos que el Barbero, y lo de Barbero no es por cortar las barbas precisamente….

–¡No sigas! ¡No lo puedo soportar!

–tranquilízate, estas conmigo, estás con el Marino…me han degradado por portarme mal…