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Revista Horizonte 2

Revista horizonte 2

Revista Horizonte 2

Gracias, señor Smith – Cronica de nuestra Civilización – A proposito de la aceleración de la Historia – Una nueva era, una conciencia nueva – Nos hacen falta abogados del futuro – El fin de la civilización rural.

El Movimiento de los Conocimientos – La más bella historia historia de otro mundo – Para comprender el Universo – Una historia de Imprenta – Las Civilizaciones Desaparecidas – Ciencia, silencio y muerte de los primitivos – El culto al Toro en la isla de Menorca – La Historia Invisible – La muerte de Mussolini: ¿misterios?

Las Aperturas de la Ciencia – El extraordinario descubrimiento de Piccardi – Entrevista con un calculador prodigio – La Literatura Diferente – Es absolutamente preciso releer a Maeterlinck – La línea y el deseo – Lovecraft: un gran genio de lo insólito.

El Arte Fantástico de todos los Tiempos – Un pintor de lo fantástico hasta hoy desconocido – Un pintor flamenco: un clásico chino – Los vanguardistas de los años sesenta – En busca de la serpiente de mar – Diccionario de responsables – J. B. S. Haldane V. Kandinsky R. J. Oppenheimer – La “Science Fictión” y el mundo actual.

La Zoología: una dismitificación de los amigos perro, gato y caballo – Ciencias Naturales: ¿Es necesario psicoanalizar a los insectos? – Biología: una hipótesis volcánica – La Ciencia: Sabios de varios países estudian los fenómenos paranormalesCosmología y Astronomía: La vida en el Universo – El Cine: Después de Biotaxia – Astronáutica: Un catalán en la NASA.

El último pretendiente

El ultimo pretendiente

El último pretendiente – (Javier Lavardin)

Esta es la crónica de un hombre y de la resurección momentánea de un partido político… se trataba de un hombre –o de un mito– que retrasó durante bastantes años la instauración de la monarquía franquista en Juan Carlos de Borbón… Tras el último intento fallido, sobre la esperanza carlista se cernia definitivamente la oscuridad de lo imposible. Pronto comenzaría a cumplirse la vieja profecía (Junio de 1909) del tribuno Juan Vázquez de Mella, cuando decía que si algún día les faltaran los símbolos “las muchedumbres carlistas podrían marcharse a su casa o engrosar en el socialismo

Esta fue, en definitiva, la historia del último pretendiente a la corona de España. Un asombroso caso de creación política y un ejemplo, nada desdeñable, de cómo la “dialectica de las posibilidades“, a pesar de la audacia e inventiva de los protagonistas, se disuelve en el vacío si no cuenta con el apoyo del viento favorable de la historia…

En 1952, hacía trace años que España había salido de una guerra civil. La lucha, que duró tre años, liquyidó la segunda República española. El bando vencedor, compuesto por principalmente de militares, gente de las clases alta y media, y campesinos, contó desde el momento de la sublevación con el apoyo de dos grupos políticos organizados: falangistas y carlistas. Los primeros propugnaban la creación de un Estado totalitario, semejante en bastantes aspectos formales más a la Italia de Mussolini que la la Alemania de Hitler. Los segundos eran, ya de por sí, u fenómeno político muy curioso. Monárquicos de su propia dinastia, llevaban más de cien años en la oposición. Habían sostenido tres guerras durante el siglo XIX contra las Monarquías y la República existentes en España. Aunque el saldo había sido negativo  -habían perdido las tres guerras-  no por ello cesaron en su empeño.Por eso, en 1936, habían sido capaces de colaborar con el bando vencedor, aportando a la lucha más de cien mil hombres. Valients, católicos  -su lema: Dios, Patria, Rey-,  no acostumbrados al poder, la guerra civil había sido su revancha histórica.

Ya en plena guerra, los elementos militares sublevados habían nombrado generalisimo y jefe de un gobierno a un joven general de 43 años, Francisco Franco. En aquellos momentos, tal nombramiento debió de tener aire de interinidad para los contemporáneos. Uno de los primeros actos de gobierno del general Fanco había sido un decreto de Unificación (17 de Abril de 1937), que aglutinaba en un solo partido a falangistas y tradicionalistas, o carlistas (Falange Española Tradicionalista – FET), o (Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista – JONS). Este decreto, mal recibido por unos y otros, fue especialmete denunciado por los carlistas, que, en política, a partir de ese momento, abandonaron todo contacto con el régimen de Franco.

Pero esta separación no alcanzó a las vicisitudes de la guerra, ya que los carlistas continuaron enviando a sus hombres  –los requetés–  al frente de batalla. Las consecuencia políticas no se hicieron esperar. El régimen de Franco estaba apoyado internacionalmente por Alemania e Italia. Terminada la guerra civil, el espíritu totalitario barnizó España de arriba a abajo. Cánticos de inspiración germana, saludo brazo en alto, camisas azules, desfiles de centurias… Los falangistas, en el poder. 

Los resortes del Estado eran grandes, por lo que los carlistas poco pudieron reaccionar. Bastantes fueron encarcelados o desterrados. Se les privó de la propiedad de los periódicos, que pasaron a manos del partido unificado, después “Movimiento Nacional“. El príncipe carlista Javier de Borbón Parma, que había colaborado en el Alzamieto ya antes del 18 de Julio, fue puesto en la frontera francesa por indicación del embajador de Hitler. Esto ocurría en la primavera de 1938.

El Fascismo

El fascismo

El Fascismo – (Stanley G. Paine)

Este documento ensayo se propone definir El Fascismo a través del estudio comparado de los diversos movimientos que han esgrimido ese nombre o que lo han recibido de sus adversarios.

Estanley G, Paine establece los criterios que diferencian al Fascismo tanto de la derecha autoritaria conservadora como de la extrema derecha.

Los sistemas de Mussolini y Hitler, los regímenes de Franco y Salazar, la expansión mimética del fascismo en diversas naciones europeas y la difusión de sus rasgos doctrinales en otros lugares del planeta, suministran un rico material empírico para la síntesis. En su busca de una tipología del “Fascismo genérico“, Paine rechaza las explicaciones monocasuales, subraya la complejidad de este fenómeno y apunta los rasgos comunes ideológicos, políticos y retóricos de una manifestación peculiarmente europea, e históricamente enmarcada en el periodo entreguerras.

Agostino – La Desobediencia

Agostino la desobediencia

Agostino – La Desobediencia – (Alberto Moravia)

Aunque Alberto Moravia (nacido en 1907), se diera a conocer en los medios literarios italianos ya a finales de la década de los 20  –sus primeras novelas fueron interpretadas como una critica del fascismo, y el propio Mussolini llegó a censurar personalmente una de ellas–  solo, en la posguerra europea sus obras han saltado las fronteras idiomáticas para ocupar un lugar de primerísima fila en la narrativa mundial.

La desesperanzada visión de una realidad absurda y sin sentido se expresa en el gran novelista romano a través de una rara perfección estilística y un orgánico equilibrio en el desarrollo argumental. En los dos relatos agrupados en este volumen, encontramos en estado puro dos de las constantes de su obra; por un lado la desgana, la indiferencia y el hastío engendrados por una sociedad alineada; por otro, el mundo de ensoñación y esperanza de los adolescentes.

Agostino es una pequeña obra maestra. El protagonista, niño aún, descubre a su alrededor un mundo duro y opaco del que la protectora sombra materna ya no puede ampararle; la crisis de sus relaciones le lanza a las tinieblas exteriores en el preciso momento en que entra en la adolescencia. El personaje central de La Desobediencia, es también un muchacho que se revela contra la vida pequeño-burguesa, perfecta desde la óptica de sus padres pero carente de alicientes para él, que le aguarda en el futuro. En la trama de los dos relatos la iniciación en el amor es la clave mágica para adentrarse el mundo de los adultos y, a la vez , el único camino para superar el extrañamiento y la incomunicación.

Técnica del golpe de estado

Tecnica del golpe de estado

Técnica del golpe de estado – (Curzio Malaparte)

Modelos:
Aunque me proponga mostrar cómo se apodera uno de un Estado moderno y cómo se le defiende….
Desde su aparición, en 1931, Técnicas de golpe de Estado se convirtió en un libro maldito. Nunca antes un autor se había ocupado de analizar y diseccionar los diferentes golpes o intentos de golpe de Estado habidos en Europa desde el 18 de Brumario de Napoleón hasta la llamada “Marcha sobre Roma” de Mussolini. Con este libro Malaparte intentaba demostrar que las fuerzas contrarias a los valores de la democracia, tanto de extrema derecha como de extrema izquierda, pueden ampararse en la legitimidad de un Estado moderno y coartar sus libertades. Esta situación paradójica sólo puede evitarse desde el profundo conocimiento de la técnica moderna del golpe de Estado y las reglas fundamentales que la rigen. Malaparte pagó la osadía de esta obra con una condena al destierro, con su muerte social durante los años de efervescencia fascista en Italia.

 

El Experimento del Nacional-Catolicismo

El experimento del nacional

El Experimento del Nacional-Catolicismo 1939 – 1975 (Alfonso Alvarez Bolado)

Los trabajos contenidos en el presente volumen, suponen un intento de clarificar la relación entre Iglesia, y la Comunidad Política en España a partir de 1939.

El titulo dado a esta colección de artículos puede parecer presuntuoso. Lo sería, si quisiera presentarse como titulo de una tarea cumplida. No lo es, si estos ensayos ocasionales llaman la atención sobre una importante tarea por cumplir. El estudio, desde la Sociología de la Religión, y de la Sociología Política no menos que desde la Teología de la Historia de la Iglesia, de un experimento histórico, en que jugaron fuerzas mayores, y más complejas de lo que supusieron quienes lo echaron a rodar. Si el peor materialismo es la repetición del pasado, ni la calumnia ni la nostalgia se liberan de ella. El pasado sólo puede ser sobrepujado e integrado cuando se llega a comprender desde complejas raíces.

Una pagina cualquiera del libro:

Cuando en su libro Más Allá de la Libertad, Skinner denuncia la retórica de la Libertad, y propone un modelo de Sociedad, que haga de los hombres mejores “ROBOTS” para que sean más “FELICES“, expresa una de las tendencias más hondas aunque enmascaradas de la “Fabrica de Hombres“, que es la Sociedad Moderna. Si el texto de nuestros pastores tiene una intención real, el movimiento al que incita va a chocar con una mentalidad realista que cree que la Libertad, la Responsabilidad, el Protagonismo del pueblo son delirios románticos, Neo-Rousseaunianos, que por tanto, constituyen un peligro demagogico y emocional para el realismo político, y la racionalidad fría pero bienhechora de la planificación.

Alfonso Alvarez Bolado nació en 1928. Concluyó sus estudios eclesiásticos en Innsbruck, en 1959, bajo la dirección de Karl Rahner, alguna de cuyas obras ha traducido al castellano. Obtuvo el Doctorado en Filosofía en Barcelona, con una tesis sobre Heidegger. En la Universidad barcelonesa enseña 8 años, como encargado de curso, y después de Cátedra de Historia de la Filosofia Moderna y Contemporánea. Participa en los diálogos entre Teólogos cristianos y pensadores marxistas, organizados por la Paulusgesellschaft, el Koln, Salzburg, Herrenchiemsee y Marilenbad. Ha sido fundador y director del Instituto Fe y Secularidad, de Madrid, dedicado al estudio interdisciplinar de la Religión. Actualmente es miembro del equipo de Teología Fundamental de la Facultad de Teología en la Universidad de Comillas (Madrid). Y redactor de la Sección Cuestiones Fronterizas en la Revista Internacional Concilliium. Es autor de numerosos artículos sobre temas que relacionan la fe con la sociedad contemporánea, en revistas como Convivium, Iglesia Viva, Testimonianze, Selecciones de Libros, Razón y Fe, Concilium, etc. Alvarez Bolado pertenece a la Compañía de Jesús. (Jesuita), (de los que en un momento dado empuñan un fusil)…  este será todo lo que quiera, pero de gilipollas no tiene un pelo.

Además, en el diario el País del 23 de Julio del 2013, dice:

Si la Iglesia romana salió viva de su odioso hermanamiento con la dictadura de Franco fue porque hubo eclesiásticos que renegaron pronto, con ostentación, de aquel régimen totalitario, promoviendo la reconciliación entre lo que, aún hoy, algunos obispos creen las dos Españas. Fue Juan XXIII quien impulsó esa estrategia y afeó a su primado en España, Pla y Deniel, que persistiera, todavía en los años sesenta, en su idea de exterminar “a los hijos de Caín”. El cardenal Pla fue el jerarca de Salamanca que cedió su palacio episcopal a Franco para que instalase allí su primer cuartel general, y quien escribió una terrible pastoral calificando la asonada militar, apoyada en Hitler y Mussolini, como “una cruzada de los hijos de Dios contra la España de los sin Dios”.

La mejor historia documental de esa desgraciada etapa eclesiástica se la debemos al jesuita Álvarez Bolado, fallecido el 14 de julio en Salamanca. Un necrologista de memoria remordida cerraba al día siguiente su obituario en un periódico de la ultraderecha esperando que “el señor tenga misericordia de su alma” (la del fallecido), del que, no obstante, reconocía que había sido en el pasado “perejil de todas las salsas, ahora en olvido absoluto”. La inmensa obra del jesuita fallecido perdurará. La muerte le ha llegado cuando estaba ordenándola para depositarla en el Archivo de la Compañía de Jesús de Alcalá de Henares.

No hay historia de la Iglesia romana en la España del siglo pasado que no se fundamente sobre meticulosas investigaciones de Álvarez Bolado, en especial sus monumentales El experimento del nacionalcatolicismo (1939-1975) (Cuadernos para el Diálogo, 1976, 255 páginas) y Para ganar la guerra, para ganar la paz. Iglesia y Guerra Civil: 1936- 1939(Universidad Pontificia Comillas, 1995, 716 páginas). Citaré solo a dos autores de prestigio que lo señalan entre su bibliografía esencial: Hilari Raguer, en La pólvora y el incienso. La Iglesia y la Guerra Civil (Península, 2001), y Olegario González de Cardedal en La teología en España (1959-2009) (Encuentro, 2010).

Capítulo singular merece el investigador del nacionalcatolicismo que acaba militando en el antifranquismo y es aporreado y detenido por la policía en Barcelona, probablemente el primer cura en esa situación. Lástima que no haya dejado escrita memoria completa de esa faceta (aunque sí muchos textos dispersos), que le valió la inquina de la prensa ultracatólica y de historiadores como Ricardo de la Cierva. Este llega a considerarle “el factótum de la teología de la liberación”.

Álvarez Bolado dedicó una década a analizar todos los boletines de las 61 diócesis durante la Guerra Civil. La lectura de lo escrito por muchos de aquellos obispos hace “odiosa la religión”. Lo escribe en Para ganar la guerra, para ganar la paz. Su conclusión es que “la Iglesia católica no hace estallar la Guerra Civil, el producto social y político que de ella sale no es pensable sin la activa implicación de la Iglesia en aquella”. Víctima, pero también verdugo. Álvarez Bolado lee cientos de pastorales que le hacen abominar del nacionalcatolicismo y de la ideología de Cruzada, aún vigente. Cómo no asombrarse ante la circular del arzobispo de Santiago, Muñiz, de septiembre de 1936, prescribiendo que lo escandaloso no era que un sacerdote sentenciara prácticamente a muerte a un feligrés suyo, sino que le salvara la vida con un certificado generoso. En la misma línea, el obispo de Lugo, Balanzá, aconseja a sus sacerdotes que no den carta de buena conducta a personas que “en los últimos años no ayudaron al sostenimiento del culto y el clero, y desde hace unos meses se portan como si fueran católicos fervorosos” (dicho sea que un certificado de buena conducta del cura te salvaba del pelotón de fusilamiento).

Es verdad que, una vez desnucado el Estado por el golpe militar, se produjeron matanzas por “odio a la fe” (así las definen los obispos), pero lo es también que en la zona nacional se fusilaba a personas por no creer en Dios, o por pertenecer a un partido político o ejercer un cargo público (odio a la República). Lo que a Álvarez Bolado le enfada es lo que ocurrió más tarde, cuando estalla la paz: es decir, el exterminio de todo lo que no fuese nacionalcatólico, con matanzas, persecuciones y exilios que se prolongan décadas.

Los grandes enigmas de la guerra secreta

Los grandes enigmas de la guerra secreta

Los grandes enigmas de la Guerra Secreta – Edición especial y registrada para los “Amigos de la Historia” – Presentado por Bernard Michal – con la colaboración de Paul Baton Edmond Bergheaud Max ClosClaude CoubandPhilippe Langeac – Traducción de Jaime Perez.

Fueron muchos los que durante la Segunda Guerra Mundial lucharon en la sombra, hombres que muchas veces ni siquiera eran unos héroes: Algunos actuaban movidos por un ideal; otros, por el interés; y otros, en fin, por simple amor al peligro. Esas luchas clandestinas, gloriosas, lamentables o inútiles se desarrollaron paralelamente a los hechos bélicos del conflicto general. Sin embargo, jamás merecieron el honor de una mención en los comunicados oficiales. La razón es obvia: La Guerra secreta sigue sus propias leyes, no es susceptible de seguir los reglamentos al uso.

El 9 de Julio de 1943 es el día “H” señalado para la invasión de Europa. Después de haber completado su conquista del norte de África, los aliados desembarcan en Sicilia. Algunos peculiares aspectos del desembarco habían sido puestos a punto mucho tiempo antes. Y no lo fueron en los despachos de los estados mayores, sino en una celda de cierta gran prisión americana. Un acuerdo secreto había sido concertado entre las autoridades militares del país y algunos capós de la Mafia: de modo especial con el archifamoso Lucky Luciano, el “rey de la droga“. ¿Qué fue lo estipulado en esa singular alianza? El hecho es que el 14 de Julio, sobre un villorrio de Sicilia caería un pañuelo de seda amarillo adornado con una gran “L” bordada en hilo negro, y la operación “Mafia” se pondría en marcha.

14 de Julio de 1943… En el suelo siciliano cae un pañuelo de seda amarillo que lleva un singular adorno: Una “L” bordada en hilo negro: una “L” de trazo pasado de moda, lo que se llama en caligrafía “letra inglesa“. Un pañuelo amarillo y negro como pabellón con que en los barcos se anuncia la presencia de la peste.

Cae del cielo, o dicho más exactamente, es lanzado desde una avioneta de color caqui que zumba como un mosquito en el aire recalentado. El pequeño aparato lleva varios minutos dando vueltas y más vueltas por encima de los tejados de un villorrio colgado de la montaña, idéntico a todos los pueblos de esta parte de la tierra siciliana, mitad refugios, mitad fortalezas, en los que los habitantes intentan resistir desde los tiempos más remotos a los dos peligros que pueden venir del llano: el invasor y la malaria.

Ocurrió el 14 de Julio de 1943“, cuentan los ancianos de Villalba. (Este es el nombre del pueblo) “Un mensaje llegó del cielo. Entonces supimos que los americanos eran nuestros amigos“. ¿Los americanos? Se encuentran a pocos kilómetros de distancia: un poco más allá en el llano, donde han puesto pie cuatro días antes, precisamente en el amanecer del 10 de Julio. Llega a Villalba el sordo resonar de los cañones. En el cielo, las blancas estelas de los bombarderos dibujan caprichosos arabescos. Una vez más en su muy movida historia, Sicilia ha sido invadida.

Pero, ¿que busca aquel avioncito? Se le ha visto llegar desde el sur, escurriéndose entre las colinas. ¿Amigo? ¿Enemigo? Da vueltas y vueltas como si anduviera a la búsqueda de algo. Un pequeño paracaídas  –casi de juguete–  es arrojado desde la carlinga, y llevado por la brisa, desciende oblicuamente hacia el valle. El avión, que ha tomado altura, se pierde en la lejanía. Colgando del paracaídas, un paquete. Y en el paquete, un pañuelo amarillo. Un soldado italiano lo encontrará en el llano unas horas después; no podrá sospechar que aquello que tiene en sus manos es el mensaje personal de uno de los reyes del hampa italiana en los Estados Unidos.

Esa “L” de singular dibujo es la “tarjeta de visita” de uno de los más famosos gangsters del siglo, Lucky Luciano, que en aquellos días se encuentra en un penal americano, cumpliendo una condena de 30 a 60 años de reclusión, convicto de 32 delitos de trata de blancas. El soldado entregó el amarillo pabellón y el paracaídas a un cabo de “carabinieri” ¿Acaso el mensaje será ignorado por los auténticos destinatarios? No, puesto que al día siguiente la avioneta “piper-cub” vuelve a aparecer sobre los tejados de Villalba.

Esta vez el lanzamiento se efectúa con toda precisión: la corola de seda toma tierra blandamente muy cerca de la casa de uno de los notables de Villalba: Don Calogero Vizzini, “Don Calo” como le llamaban en el pueblo. El mensaje de Lucky Luciano ha caído en buenas manos: Don Calogeno Vizzini es nada menos que el jefe supremo de la Mafia Siciliana y el hombre más poderoso de la isla. Aquella misma tarde, cabalgando en una mula, parte hacia el sur un mensajero de Don Calo…

El ejército americano fue ayudado por las ramificaciones de todas las familias de la Mafia en la lucha contra los nazis. Lucky Luciano fue trasladado a otra cárcel más cómoda. Si no hubiera sucedido de esta forma. Los americanos hubieran tenido muy difícil abrir las puertas de Sicilia… y por consiguiente de la Italia de Mussolini.